Cómo ayudar a tu pareja cuando tiene problemas

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Los problemas laborales o familiares a menudo dejan mucha huella en la persona que los sufre y si vive en pareja, ésta se verá invadida por unos comportamientos y actitudes que no le corresponden y que no sabe cómo manejar. Cuando el marido o la mujer llega a casa con un problema en el trabajo que, además, se mantiene desde hace tiempo, su actitud será derrotista, rabiosa, disconforme, etc.Al mismo tiempo, esta actitud se reflejará en otras situaciones de su vida cotidiana, como con los amigos, la pareja, la familia, etc. La pareja será la encargada de sufrir todas las acometidas que produzca este problema, lo que, poco a poco, irá afectando a la relación.
Debemos tener en cuenta que los problemas de mi pareja también son mis problemas, puesto que tarde o temprano me van a repercutir. Por ello, debemos tener una actitud activa al respecto, a fin de solucionarlo lo antes posible.

La función de la pareja no será solucionar el problema propiamente dicho, ya que, si le solucionamos los problemas al otro, podemos generar una dependencia. Lo que sí haremos será apoyar, ayudar y buscar soluciones en común, aunque el encargado de ponerlas en práctica será el afectado directo y no su pareja.

La ”visión de túnel”
Cuando estamos invadidos por un problema que no podemos solucionar, es muy característica la “visión de túnel”, es decir, pensamientos recurrentes y negativos sobre el mismo hecho sin pararnos a ver más allá (es como si mirásemos por un túnel y sólo viésemos el agujero del final y obviásemos a todo el mundo alrededor que lo rodea, como si no existiera).
Aparte de todo lo negativo del problema, ¿hay algo positivo? ¿Hay algo más que no podemos ver debido a la presión que tenemos? En estos casos, la pareja se podrá encargar de dar aportaciones positivas y otra visión más acorde a la realidad, para convencer a su cónyuge de que el problema no es tan grave y de que hay alternativas. Posiblemente, esté tan distorsionado que no sea capaz de ver una salida.
Muchas veces lo que suele suceder es que se mantiene la presión durante todo el día y al llegar a casa, dónde uno está en territorio conocido y hay confianza, se suelta toda la rabia acumulada y la que termina sufriendo es la pareja.

Trucos para solucionar una mala racha
Intenta mantener en casa un ambiente relajado y gratificante, esto ayudará a tu pareja a evadirse del problema.
Anima a tu pareja a realizar nuevas actividades que le aporten bienestar (deporte, ocio, etc.), para que no se centre sólo en el tema y busque alicientes en otras cosas, ya que, a menudo, el problema se perpetúa y tiene difícil solución.
Ayuda y apoya, pero no resuelvas, pues puedes provocar una dependencia.
Para enfrentarte al mal humor, busca alternativas relajantes que os gratifiquen a los dos. A ti también te ayudará como vía de escape.
Proponeros dejar el problema en el felpudo y que no entre en casa. Una buena solución es delimitar el tiempo dedicado a este problema, por ejemplo, una hora al día, de 6 a 7. Comenzamos a hablar de ello a las 6 de la tarde y a las 7 en punto lo dejamos hasta el próximo día. Es una forma de no dedicar el día completo al mismo tema y de estar delimitado para que los pensamientos no se conviertan en una obsesión.
Cuando tengas que mostrar tu malestar por la situación, habla en primera persona, expresando cómo te sientes y cuáles son tus necesidades, no caigas en la trampa de criticar al otro o de echarle en cara cosas. Ten en cuenta que todo ello empeorará las cosas. Di lo que sientes, para que el otro pueda ponerse en tu lugar.
Conviértete en un estímulo positivo para tu pareja haciéndole las cosas más fáciles y sencillas y relajando el ambiente siempre que te sea posible.
Ayúdale a buscar distracciones y a regularizar la situación.
Anímale para que se enfrente al problema lo antes posible, para que así no se alargue la situación más de lo esperado. Cuanto antes tome cartas en el asunto, antes remitirá el malestar y todo volverá a la normalidad.
Buscar vías de escape: fines de semana fuera, cenas con amigos, salidas con los niños, etc. Toda distracción será válida para relajarse un poco, pero no como mecanismo de evitación.

Cómo dar con la solución al problema
Poner en práctica un programa activo de búsqueda de soluciones en el cual seguirás los siguientes pasos:
Buscad todas las alternativas posibles sin valorar si se pueden llevar a cabo o no.
Valorad los pros y los contras de cada una de ellas.
Elegid la más adecuada valorando la que más pros tenga o la que menos contras, la que resuelva más a corto plazo el problema y la que perjudique a menos gente.
Ponedla en práctica y observad los resultados.
Si ha funcionado, felicitaos y celebradlo y, si no, repetid los pasos anteriores. Tal vez os hayas equivocado en algo o las soluciones dadas no son las buenas, por lo que tendrás que buscar otras distintas.
Sigue los mismos pasos hasta que consigas dar con una solución.

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