Construye cimientos sólidos en la educación de tus hijos

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  • En México existen más de 11 millones de menores que están entre los 0 meses y 5 años, los cuales necesitan esquemas educativos que les ayude para identificar su inteligencia emocional para un desarrollo óptimo y balanceado.
  • “A los niños de hoy hay que ayudarles a crear hábitos y fomentar una disciplina educativa que en el futuro les servirá para desarrollar un sentido de responsabilidad”, Patricia de la Fuente.

México D.F. a 8 de Junio del 2015.- Hacer que los más de 11 millones de niños que están entre los 0 meses y 5 años –según datos de UNICEF- aprendan y no comprendan ha sido el objetivo común en la mayoría de los sistemas educativos hasta ahora, sin embargo, la realidad actual obliga a desarrollar nuevos métodos que hagan que los pequeños en su primera infancia sepan reconocer sus sentimientos y habilidades, como una base para regular su conducta al mismo tiempo que les ayuda a desarrollar su inteligencia emocional. ¿Cómo lograr que los niños alcancen sus objetivos y desarrollen sus habilidades?

En la escuela tradicional, se consideraba que un niño era inteligente cuando dominaba las lenguas clásicas, el latín o el griego, y las matemáticas, el álgebra o la geometría. Dentro de este esquema el coeficiente intelectual (CI) se convirtió en el referente principal, siendo los alumnos que más puntuación obtenían, considerados como los más inteligentes.

Hoy, la tendencia consiste en enseñar a los alumnos a ser emocionalmente más inteligentes, dotándoles de estrategias y habilidades emocionales básicas que les permita reaccionar ante cualquier eventualidad. El objetivo es que aprendan a tomar conciencia de las propias emociones, entender a las personas que los rodean y tener la capacidad para regularlas.

Es decir, “hay que enseñar a los niños a pensar, a pensar sobre sus emociones, a que sepan cómo se sienten ellos y a detectar cómo se sienten los demás, ayudarles a canalizar las emociones, a expresarlas, a regularlas, a favorecer la importancia de la comunicación con los padres, con los profesores, a fomentar la comunicación con sus iguales y generar empatía”, explica la psicóloga por la Universidad Autónoma de Madrid, Silvia Álava.

Lo anterior debido a que considera que las emociones mantienen la curiosidad y con ello el interés por el descubrimiento de lo nuevo. Desde cuestiones básicas como la alimentación, el aprendizaje y la memoria. “Es ayudarlos a buscar un desarrollo integral, el cual incluya la parte física, intelectual, moral, social y emocional”.

Por su parte Lawrence Shapiro, profesor en el departamento de psicología de la Universidad de Wisconsin, califica como un error el ofrecer sistemas homogéneos en los que no se distingan los sentimientos y habilidades de cada niño. Por ejemplo, dice que

 

los niños y niñas no siempre desarrollan en forma espontánea las cualidades emocionales y las capacidades sociales que los convertirán mañana en adultos responsables, apreciados y felices. Por ello enfatiza la importancia de una guía educativa que involucre el desarrollo de habilidades basadas en la inteligencia emocional de acuerdo a su edad, sexo y gustos.

Tomando en cuenta lo anterior, en el centro de Servicios Educativos para el Desarrollo Infantil (SEDI) trabajan con un programa educativo que permite que el niño aprenda a identificar sus emociones. “Esto es posible a través de la interacción y ejemplos prácticos que le permitan a los niños a identificar y distinguir las emociones. “Empezamos con la práctica de emociones básicas como el enojado, contento, triste y después introducimos aspectos más complicados como el susto y la frustración para que aprendan a identificar sus sentimientos, saberlos interpretar y encontrar el camino para resolver problemas”, explica Patricia de la Fuente, directora del SEDI.

Es decir, buscan identificar las emociones de los niños para así aprender a modular y gestionar la emocionalidad de ellos mismos y su entorno. “Tarea que pudiera parecer difícil de lograr pero en SEDI trabajamos en la preparación de las educadoras para que ellas mismas se conviertan en un modelo de equilibrio emocional, de habilidades y de resolución de conflictos”, señala Patricia.

Ella indica que de la mano con la identificación de sentimientos y las bases para una inteligencia emocional, los especialistas en educación deben fomentar la disciplina, la cual, más allá de ser represiva, debería ser un marco de convivencia armónica y solidaria en la que los niños sepan interpretar como una forma de autodominio para evitar conflictos con sus similares y los adultos que están dentro de su entorno educativo y familiar y social.

“La idea es crearles hábitos y fomentar una disciplina educativa que en el futuro le servirá para desarrollar el sentido de responsabilidad de los pequeños. En SEDI buscamos fomentar inteligencias múltiples para un desarrollo óptimo y balanceado”, finaliza Patricia de la Fuente.

 

 

 

 

Sobre SEDI: Servicios Educativos para el Desarrollo Infantil, es un centro para los pequeños de entre 45 días y 6 años de edad, cuenta con más de 30 años de experiencia ofreciendo confianza, tranquilidad y calidad en cada paso del pequeño, la atención personal y profesional que se ofrece en SEDI ha desarrollado diversos casos de éxito tanto para padres profesionistas como para generaciones de exitosos niños. Líder en educación en México y certificado por la Secretaría de Educación Pública, SEDI cuenta con tres estancias personalizadas para cada etapa: Santa Fe, Lomas y Club SEDI.

 

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