Crédito universitario una buena respuesta

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Si tienes un hijo en la prepa, seguramente te estás acostumbrando a dos preguntas. La primera: y cuando termine, ¿qué va a estudiar? Y tan pronto contestas, de inmediato recibes la segunda: ¿y en dónde se va a inscribir?

Ambas cuestiones son muy importantes. Aunque la segunda pregunta, sobre todo si en casa hay limitados recursos financieros, es la que más estrés te puede causar como jefe de familia.

En muchos hogares, la universidad pública es la apuesta para superar el obstáculo económico. Sin embargo, esta decisión no te ofrece ninguna garantía; y para confirmarlo, sólo hay que recordar que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN) –según estudios– rechazan a más del 80% de los jóvenes que solicitan el ingreso.

Por otro lado, podrías suponer que las instituciones privadas están lejos de las capacidades de tu presupuesto. Sin embargo, si tu hijo no consigue un lugar en una escuela pública, deberías replantearte dicha concepción.

En principio, toma en cuenta que casi el 30% de los universitarios mexicanos (poco más de un millón de jóvenes durante el ciclo 2015-2016) acude a un aula privada; es decir, la formación en instituciones privadas es una opción que ya aprovechan muchas familias, no es un lujo para algunos.

Asimismo, en el tema del pago de las colegiaturas también hay alternativas. Uno de ellos, que conoces bien porque lo has usado para comprar una casa o un automóvil, quizá no lo relaciones con la formación universitaria de tu hijo: solicitar un crédito.

Un financiamiento universitario, que de verdad hace énfasis en lo educativo, no tiene que ser un producto extravagante: requisitos imposibles, contratos en un idioma incomprensible y cláusulas que suenan a amenazas del peor enemigo.

Un crédito universitario que realmente es útil se caracteriza por aspectos como:

  • Sus condiciones son claras y sencillas de entender, y su operación es muy parecida a la de otro tipo de financiamientos (créditos para casa o carro, por ejemplo).
  • Pagos fijos y tasa de interés fija.
  • Son flexibles, se pueden usar para pagar el 100% de la carrera; o se pueden aprovechar en periodos específicos (cierto número de semestres, por ejemplo).
  • Son reconocidos y aceptados en universidades privadas de excelente reputación.
  • Si tu hijo es bueno para el estudio y se gana una beca, el crédito toma en cuenta ese logro y se ajusta el monto mensual que pagas.

No dejes de considerar la opción de un financiamiento para la universidad de tu hijo. Es una herramienta útil para proteger su futuro. Además, en los meses por venir, cuando alguien te pregunte: ¿tu hijo se quedó en la universidad?, sentirás un enorme orgullo al responder: “sí, ya está ahí”.

 

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