Cuando ella gana más que él

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Generalmente, un hombre viene a estar mejor remunerado sólo por su sexo, lo que hace que las mujeres tengan que trabajar más duro y de forma más dinámica para demostrar su valía.
Un problema importante que se nos presenta en consulta cuando hacemos terapia de pareja es, precisamente, cuando la mujer apercibe salarialmente más dinero que su pareja.
Aunque en ocasiones disfrazado de una falsa comprensión, a menudo se deja entrever el malestar intrínseco de éste. Varias son las causas por las que él puede sentir celos salariales:
Por machismo.
Por expectativas irreales sobre la capacidad individual.
Por incapacidad de amar al otro.

Machismo
Todavía, las sociedades denominadas avanzadas establecen y, me atrevo a decir, mantienen, esas diferencias de género desde que nacemos. Hay juguetes de niños y otros de niñas, hay colores en la vestimenta de un sexo y de otro, hay una forma de tratar a los niños “más bruscamente” y a las niñas “más sensiblemente”, son los chicos adolescentes los que piden salir a las chicas y está muy bien visto que pague él…

No proponemos que los seres humanos seamos iguales y tengamos que ser tratados de igual forma, porque esto es una utopía. Lo sano sería adaptarse o diferenciarnos por otros atributos, como la capacidad de aprendizaje, la sensibilidad individual, la forma de interacción, etc.

Es decir, por una global diversidad física, psicológica y relacional. Pero al no darse esta diferenciación individual por los tres factores, sino por el género en la mayoría de los casos, llegamos las mujeres a la etapa laboral y nos encontramos con esos techos salariales, de posibilidad de ascenso, de expectativas, etc.
Curiosamente, los directivos de las empresas son, en su mayoría, hombres. Por ello, si eres de esas mujeres intrépidas, con metas y que trabajas duro, puedes conseguir un salario elevado, creándote, aparte de satisfacción personal, un posible conflicto con tu pareja. Aparecerían así los celos laborales.

¿Cómo detectar en él estos celos?
En numerosas ocasiones, él no lo expresa claramente, aunque sí puede dar pistas, como enfadarse porque sales tarde del trabajo, recordarte lo poco que ayudas en casa, decirte que “estaría bien que estuvieras menos estresada por tu trabajo”, etc.
Todo esto puede indicar que tu pareja siente malestar por algo. ¿Qué puedes hacer? Para empezar, sentarte a hablar relajadamente con tu pareja de los trabajos de ambos y evaluar:
La responsabilidad que cada uno en vuestros respectivos trabajos.
La cantidad de horas que dedicas a vuestra jornada laboral.
El tipo de puesto que desempeñas y la aportación a la sociedad.
La especialización que tiene ese perfil: los puestos donde existen pocos profesionales, suelen estar mejor retribuidos.
El riesgo que cada uno asumís en él.
Estos factores repercuten en vuestro salario y, probablemente, por eso ganes más tú. Además, tenemos que recordar que realmente también hay puestos donde la persona se esfuerza, dedica mucho tiempo y energía, y eso no se ve reflejado en su nómina; las injusticias existen.

Expectativas irreales sobre la capacidad individual
Algunas personas han sido criadas en un ambiente de sobreprotección paterna donde con sólo desear algo (material, emocional, necesidad), se lo han facilitado. Éste es el denominado “síndrome del niño mimado”.
Cuando estas personas llegan a la vida adulta y comienzan a trabajar, pueden tener la sensación de que merecen un gran salario con no demasiado esfuerzo y creen que podrán tener un elevado cargo dentro de su empresa. Si esto no es así, se frustran. Llegado a este punto, la persona tendría dos opciones:

Bajar las metas
Bajar esas elevadas metas que se ha impuesto y asumir que la vida laboral es muy compleja. Los hombres, antes de comprender esto, pasarán por una crisis personal con elevada ansiedad.
Durante la crisis la relación de pareja se desajustará, pero si logran superarlo juntos, fortalecerá la relación y cada uno de los cónyuges se sentirá poco a poco mejor.

Perpetuar la frustración
Seguir frustrado todo el tiempo porque “los demás no valoran su capacidad”. Las personas que viven en continua frustración porque hay una gran zanja entre lo que deberían ser y lo que tienen, no se sienten felices y, por tanto, tampoco pueden hacer felices a los demás. Convivir con alguien así resulta muy complicado.
En los casos en los que la mujer tenga bien su autoestima, podrá poco a poco modelar a su pareja para que vaya comprendiendo y asimilando que ella gana más. En los casos en los que la mujer sea sumisa y su pareja sea lo único importante en su vida, a la larga acabará dejando su puesto o disminuyendo su jornada laboral.

Incapacidad de amar al otro
Cuando una persona ama a otra, se siente bien sólo con el hecho de verla. Es decir, si la mujer gana más, el hombre que ama de verdad se sentirá muy satisfecho. Esto es el verdadero amor.
Las personas que aman de verdad asumen que el bien del otro es su propio bien. Este tipo de personas serán felices y harán sentir así no sólo a su pareja, sino, en general, a todas las personas a su alrededor.
Por naturaleza, el ser humano busca compararse con lo externo desde el nacimiento. Si esa comparación es meramente pasajera y no genera ninguna conducta agresiva con el otro, nos servirá como crecimiento.

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