Cuidados del Recién Nacido

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El ombligo: En los primeros días de vida, mientras el cordón umbilical no se haya caído, no es conveniente que éste se moje, sólo limpia el cuerpo de tu pequeño con una esponja húmeda. Una vez que se ha caído el cordón, ya lo puedes sumergir en el agua sin problemas, pues ya no existe el peligro de que se humedezca y se pueda infectar.El baño: Es un momento muy placentero y relajante para muchos niños y también para los papás. En este caso no tienes por qué limitar el número de baños. Pero cuando el niño no esté a gusto en el agua, es contraproducente forzarlo. Si en el baño usas algún producto, debe ser neutro para que no altere el pH de su piel, ni elimine la ligera capa de grasa que la recubre.

La vestimenta: La ropita de tu hijo, desde el mameluco hasta las sábanas de su cuna, debe estar confeccionada con tejidos 100% naturales (algodón, lino, manta, etc.). Antes de estrenarla te conviene lavarla y enjuagarla muy bien, así eliminas los restos de productos que pueda traer de fábrica, como detergentes y suavizantes que puedan causarle irritación o alergia a tu pequeñito. Durante los primeros meses lávala por separado, no la mezcles con la del resto de la familia.

Los productos higiénicos: Tras el baño no es necesario aplicarle aceite o crema hidratante, a menos que tu pequeño tenga la piel seca. El talco está contraindicado porque al agitar el envase se forma una pequeña nube de partículas microscópicas que pueden causarle problemas respiratorios. Si tu pediatra lo recomienda por alguna enfermedad, hay que ponerlo primero en la palma de tu mano, alejado del bebé y aplicarlo con unos toques sobre su piel. Todos los productos de higiene deben ser especiales para niños, porque los cosméticos de adultos contienen sustancias que podrían provocarle irritaciones o alergias en su delicada piel.

El cambio de pañales: El bebé ensucia unos diez pañales al día. Si no sabes qué marca elegir, compra la que más te guste; o que sea el pediatra quien te recomiende la más indicada. Cámbiale el pañal en cuanto lo ensucie, así evitas que la humedad lastime la piel y la infecte con las bacterias de las heces. Este trastorno se conoce como eritema o dermatitis del pañal; produce irritación e hinchazón en el área que cubre el pañal, y es molesto para el bebé.

Las irritaciones del pañal: Cuando existe una irritación o infección, lo más importante es mantener su piel limpia y seca en todo momento. Cámbiale el pañal cada hora durante el día y al menos una vez durante la noche. No limpies sus pompis con el pañal que le quitaste, porque al frotar la piel aumentas la irritación. Es aconsejable lavar al bebé sólo con agua, porque le alivia quedarse sentado unos minutos en la tina; después hay que secarlo sin frotar o dejar que se seque al aire. El pañal debe quedarle un poco flojo para que circule mejor el aire y no le lastime las zonas afectadas. Aplica una capa de vaselina en las áreas irritadas, para crear una barrera protectora e impedir que el contenido del pañal roce la piel lesionada.

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