Debido al éxito, Resorte Teatro estrena segunda temporada de Papá está en Atlántida

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*La obra, ganadora del Premio Víctor Hugo Rascón en 2005, se presenta en el Foro El Tejedor los domingos a las seis de la tarde.

Para disfrutar la obra de teatro “Papá está en la Atlántida” se debe estar dispuesto a conjugar dos verbos: reír y llorar. Reír, con el ingenio de dos niños que viajan en busca de su padre y, llorar, al descubrir lo que encuentran al final de su trayecto.
El montaje es producido por la compañía Resorte Teatro y ya tuvo una primera temporada en la Sala Marlowe en octubre del año pasado. Ahora se estrena nuevamente en el Foro El Tejedor (ubicado dentro de El Péndulo, en Avenida Álvaro Obregón 86, colonia Roma) con la intención de hablar sobre la migración y sus consencuencias, pero desde la perspectiva de la infancia.
“Los niños son la población a quien más se perjudica en este crudo fenómeno migratorio que vivimos, no sólo entre México y Estados Unidos, sino en todos los lugares donde actualmente hay personas refugiadas. Hay, de hecho, un tema muy fuerte con la gente que están deportando de Estados Unidos porque allá se quedan sus hijos que, siendo ciudadanos estadounidenses, tienen dos opciones: quedarse allá, huérfanos; o regresarse con sus padres. En este contexto hay muchas familias separadas y muchos niños migrando solos, lo que les representa un alto riesgo” expone Mario Heras, quien actuó en la primera temporada y ahora se desempeña como director.
“Papá está en la Atlántida” comienza con un padre que deja a sus hijos en casa de la abuela y sólo les dice que tiene que emprender un viaje sin decirles a dónde ni cuándo va a regresar. Los niños, ante la larga ausencia, idean la manera de ir a buscarlo. “Lo que vemos es que el hermano mayor comienza a tomar el rol de cuidador de su hermano, es el más maduro, pero sólo en la medida de sus posibilidades. Esa es la magia de la obra, siempre vemos a estos dos hermanos, desde su mundo, hablándole a los adultos”.
La obra es original de Javier Malpica, dramaturgo que ganó el Premio Nacional de Teatro en 1997 y que precisamente con esta obra obtuvo en 2005 el Premio Víctor Hugo Rascón Banda.
Heras cuenta: “Javier vino a ver la obra y nos dijo que le había gustado mucho el resultado, que lo había conmovido mucho. Que el autor te diga eso de tu montaje es algo realmente importante”.
Las actuaciones ahora están a cargo de Marcos Duarte y Guillermo Jair (quien había sido director de la anterior temporada). “La obra nos llegó por casualidad a través de Javier Oliván, con quien la actué en la primera temporada y pensé que era importante montarla; yo, en particular, tengo algo muy personal con los niños. En el problema de la migración, ellos son los últimos en quienes se piensa y en el caso de México terminan de arrimados en casas de sus familiares, pasan de hogar en hogar y terminan por ser de nadie”.
Por la experiencia en la Sala Marlowe, Mario Heras entiende que el público acude a la obra con una idea poco clara de lo que va a enfrentar. “Pero ya que están ahí, es de mucho llorar, mucho reír y sobre todo –y aquí agrega otro verbo –mucho reflexionar”.
La obra (cuya solución escénica alabada por Javier Malpica se logra a través de una banca y unos cuantos lazos) se presentará los domingos a las seis de la tarde a partir del 7 de mayo.
“Se ha convertido en un montaje que nos da mucho orgullo, porque implica creatividad: decidimos enfocarnos en la historia y la actuación. El resultado, por fortuna, le ha gustado al público”, finalizó Mario Heras, director de Resorte Teatro.

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