¿Cómo reconocer que hemos atraído a alguien? Si viene por derecho y nos lo dice, no hay problema, pero… ¿Qué pasa cuando el otro es tímido y no se atreve a dar ese paso, o está esperando a que lances alguna señal para darlo?Cuando alguien del sexo opuesto haga pequeños movimientos de cabeza al hablar, levante las cejas y escuche casi sin interrumpir, está emitiendo señales inequívocas de que está interesado por ti.

Hay quien cree poseer un sexto sentido para captar este tipo de cosas, pero en realidad todos tener un pequeño “escáner” en el cerebro capaz de “leer” en los rostros de los demás sus sentimientos hacia nosotros, lo que sucede es que a veces la cultura o nuestros propios temores no nos permiten leer o creer en lo que estamos leyendo.
Todos estamos capacitados para reconocer los signos del lenguaje no verbal, veamos algunos de ellos.

El contacto visual
Si una persona te mira repetidamente a los ojos y mantiene la mirada más de tres segundo, está expresando que tiene algún tipo de interés por ti, aunque de momento no necesariamente sexual.

Hombres y mujeres suelen utilizar el contacto visual de diferente manera. Los hombres miran directamente a los ojos y mantienen la mirada durante un rato, mientras que las miradas de las mujeres suelen ser cortas y miran hacia otro lado cuando se cruzan las miradas (aunque entre los jóvenes estas cosas parece que están cambiando).

Un detalle importante a observar es la dilatación de la pupila: cuando miramos a alguien y nos resulta atractivo sexualmente, se nos dilatan las pupilas y parece ser que esto, a su vez, nos hace más atractivos a la persona que nos mira.
Se hizo un experimento para comprobar este punto. Se les mostró a un grupo indeterminado de hombres dos fotografías aparentemente iguales de la misma mujer y les pidieron que dijeran cuál de ellas les parecía más atractiva. Todos eligieron la fotografía en las que las pupilas se encontraban dilatadas.

Mil y un gestos
Cuando una persona nos sonríe de manera cálida, sincera y relajada, es razonable pensar que le gustamos, pero ¿cómo saber si nos desea sexualmente?

Parece ser que cuando hablamos con alguien que nos atrae, tendemos a abrir los ojos más de lo normal y subimos ligeramente las cejas. También solemos reir entreabriendo los labios y nos los humedecemos con la lengua.
Si la persona con la que estás hablando aprovecha cualquier excusa para tocarte o te quita algo, como pelusas o pelos de la cara, es lógico pensar que quiere acercarse más a ti.
Los hombres tienden a rodear la espalda de la mujer que les gusta para presentarla a amigos o para cruzar una calle. Las mujeres suelen apoyarse en el brazo para entrar en algún lugar y para llamar la atención durante la conversación. Las mujeres pueden arreglar la corbata o quitar una mota de la solapa del hombre que las atrae.

Atención especial a los cumplidos o piropos y al tono de voz con el que se dicen; los tonos bajos y confidenciales son mucho más seductores que los agudos y en voz más alta que, a veces, pueden molestar.
Cuando alguien del sexo opuesto haga pequeños movimientos de cabeza al hablar, levante las cejas y escuche casi sin interrumpir, está emitiendo señales inequívocas de que está interesado por ti.
De todos modos, estos detalles no son absolutos. Mucha gente es tímida y le tiene mucho miedo al no y por eso, se hacen los duros y procuran enmascarar las señales de la atracción haciendo exactamente lo contrario de lo que tienen ganas de hacer. Atentos también, por lo tanto, a estos exagerados signos de rechazo.

Las mejores señales
El nerviosismo, expresado por un temblor en las manos o en la voz, la confusión, olvidando nombres o fechas, que las cosas se caigan de las manos o una cierta torpeza en los movimientos, son signos de que hemos impresionado a la persona que tenemos delante.

Pero la mejor manera de saber si le interesamos a una persona es ver cómo se sitúa en relación a nosotros: si se acerca, si casualmente se sitúa a nuestro lado, si al sentarse elige un sitio cercano o si al andar acompasa su paso al nuestro, todo esto constituyen excelentes señales.
Cuando somos objeto del deseo de alguien, éste suele acercarse a nosotros mostrándose confiado y accesible, sus brazos suelen estar relajados y en posición abierta y los pies dirigidos en nuestra dirección.
Si se sienta, observa cómo lo hace: si cruza las piernas y las dirige en tu dirección, si los brazos protegen el cuerpo o se muestra confiado, etc. Son detalles que te irán dando unas pistas seguras. Si te molestas un poco en aprender el lenguaje del cuerpo, pronto podrás saber con muy poco margen de error si alguien está por ti o no. Lo que no vas a poder saber es si es el amor de tu vida o sólo un rollete pasajero, eso tendrás que descubrirlo después y con más tiempo.

Para ellos
Sabrás que le gustas si…
Te mira de reojo… y desvía la mirada al cruzarse con la tuya.
Cruza las piernas lentamente delante de ti.
Hace gestos en los que se muestran las muñecas y las palmas.
Se toca el pelo cuanto te habla.
Para ellas
Sabrás que le gustas si…
Se pasa la mano por el pelo cuando te le acercas.
Se coloca las manos en las caderas.
Te mira profundamente a los ojos.
Su voz se hace más profunda y amable cuando se dirige a ti.

Consejos para que no se te escape
• Colócate tu look más seductor y ponte la lencería más sexy que tengas. Quién sabe cómo acabará la noche…
• Cuando llegues al lugar, realiza un escaneo rápido de la zona y fija tu objetivo. No es bueno que apuntes a cualquier bicho viviente que esté allí.
• Convéncete de que el hombre que deseas está a tu alcance. Si actúas con seguridad tendrás más posibilidades de conseguirlo.
• Cuando empieces a desplegar tus gestos más seductores, no los realices todos de una vez. Parecerás ridícula.
• Elige los gestos que mejor vayan contigo. Por muy sensual que sea mojarte los labios con la lengua, si no se te da bien realizarlo, abandona.
• Aunque estés nerviosa y excitada mantén la calma. Es la mejor manera de asegurarte su atención.
• Tómate tu tiempo. Lanzarse a la presa de inmediato puede resultar violento para el otro y se te puede escapar. No hay nada menos atractivo que parecer desesperada.