Estoy tan enamorada que hago todo lo que él quiere

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El mundo de la pareja cada vez se encuentra en una situación más complicada. La sociedad en la que vivimos y los roles que ejercemos cada uno hace que el mantenimiento de una relación se vuelva una tarea complicada.La búsqueda de satisfacciones para los dos miembros resulta fácil cuando las expectativas de cada uno no son muy elevadas. Sin embargo, cada vez son más los requisitos que hay que cumplir; aspectos que hace unos años no tenían relevancia. Por ejemplo, la satisfacción laboral ahora es necesaria para los dos sexos, sin embargo hace unos años solo era necesario conseguirla por el hombre.
Por otro lado, el cuidado de los hijos era cosa de la mujer y el hombre tampoco necesitaba sentirse satisfecho por ello.
Ahora mismo estos dos aspectos deben ser equitativos para los dos miembros de la pareja y de ahí que puedan surgir conflictos que antes nunca hubieran surgido: cuando la mujer quiere volver a trabajar o conseguir un buen puesto o cuando el hombre ayuda en las tareas de casa.

El enamoramiento ciego se pasa
Está claro que las discusiones saldrán a menudo y que el trabajo añadido de la pareja será ayudar a que la relación progrese solucionando estos problemas entre los dos. La mujer toma un papel mucho más activo y resolutivo mientras que el hombre progresa a la hora de ponerse en el lugar de su mujer y de ayudar en casa.
Cuando mantenemos un enamoramiento continuado en el tiempo, estos conflictos saldrán tarde o temprano y supondrán una tragedia para la pareja que no esté preparada.
La fase de enamoramiento surge en los primeros meses de relación. En ella se vive en una nube, con una ceguera que nos impide ver los defectos de nuestra pareja y que nos ayuda a consolidar la relación en un primer momento. Todo es maravilloso y todo nos parece bien. Los problemas se solucionan fácilmente y estamos de acuerdo en todo.

Complicaciones que van apareciendo
Todo esto forma parte del cortejo y conquista de la especia y es una fase muy bonito que en la mayoría de los casos no dura mucho tiempo. Una vez que nos planteamos objetivo a medio, largo plazo aparecen los compromisos, las responsabilidades…, y ya todo no es tan bonito.
Cuando una persona mantiene en el tiempo esta fase pueden surgirle complicaciones, sobre todo si su pareja no es así. Llega un momento en que no todo puede parecernos perfecto, en el que hay que discutir sobre las decisiones que van a tomarse y hay que resolver conflictos familiares, laborales…

El motivo por el cuál una persona se mantiene en esta fase haciendo todo lo posible por mantenerla y no bajar a la realidad pueden ser varios:
Puede ser por una dificultad a la hora de expresar nuestros deseos. Cuando la persona tiene miedo de decir lo que piensa y de poder ser criticada por su pareja, mantendrá una actitud sumisa y conciliadora. Todo le parece bien y no parece tener ideas propias. Deja las decisiones para su compañero y delega todo tipo de responsabilidad. Nunca surge la pelea puesto que todo nos parece bien.
Inseguridades y miedo a perder la relación, también puede ser un factor que hace a una persona hacer todo lo que el otro desea sin plantearse si es bueno o malo para ella.
Relaciones pasadas que acabaron en fracaso pueden servir como aliciente para mantenerse en una postura flexible y segura. No se arriesgan a cambiar la actual situación (fase de enamoramiento) ya que les ha ido bien y no pasan a la siguiente fase por miedo al fracaso. Se asocian situaciones parecidas en las que se fracasó y se mantienen bajo la tutela del compañero, sin aportar nada a la relación.

La inseguridad impide valorarnos
Hay personas muy fantasiosas que necesitan vivir en un mundo de fantasía para no enfrentarse a su propia realidad. Cuando esto es compartido por su pareja, no hay problema; éste surgirá cuando la pareja vive en la realidad del día a día. Se sentirá solo y abandonado ante las decisiones y conflictos diarios y poco a poco la pareja irá estropeándose ya que uno a otro no se aportarán lo que necesitan.
A veces, con quererse no es suficiente, de hecho muchas parejas se separan a pesar de quererse mucho ya que existen otros factores importantes que están fallando. Pensar que con quererse es suficiente es una fantasía de cuento de hadas, nada que ver con nuestra realidad.
Cuando una persona se muestra insegura de sí mismo puede ocurrir que no valore sus virtudes y sus puntos buenos, por ello, duda a menudo de que su pareja vaya a seguir con ella o la quiera tal y como es.
Cuando estamos inseguros, cualquiera nos parece mejor que nosotros, siempre nos sentimos inferiores y ello puede ayudar a que tengamos miedo de perder a nuestra pareja y de ahí que siempre estemos de acuerdo con él y hagamos todo lo que a él le apetezca. Aunque esta situación pueda parecer ideal, llega un momento en que los dos miembros se encuentra fuera de lugar y la relación se destruye igualmente. Todo el empeño de uno por parecer bien al otro se vuelve en su contra y su compañero comenzará a plantearse si está saliendo con una persona inteligente o con una maceta.

Tienes que mostrarte tal y como eres
Las personas que no dan su opinión, que siempre están de acuerdo en todo, que no crean discusión, llegan a ser aburridas, además, corren el riesgo de poder ser manipuladas por los demás.
Éstos les perderán el respeto y no le tendrán en cuenta a la hora de decidir pequeñas cosas como: “¿qué película vemos hoy”, o, “prefieres pizza o ensalada”. Aunque son cosas superfluas, esta actitud mantenida en el tiempo creará un hábito de comportamiento por parte de los dos miembros de la pareja y cuando se produzca el cambio, si es que lo hubiera, será recibido con negatividad.
La mejor opción es que te muestres tal y como tu eres desde un principio, la típica chica tontita que ríe todas las gracias del compañero no resulta agradable para nadie y será motivo de burlas y críticas. Enfréntate a tu pareja cada vez que sea necesario, es una manera de conoceos mucho más a fondo.
Si siempre te muestras según crees que esperan los demás conseguirás que nunca te conozcan, con lo cual nunca podrás cubrir tus necesidades y siempre mantendrás cubiertas las de los demás. Eso no es un reparto muy equitativo para una pareja.

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