Hoy Femme Fatal, mañana esposa abnegada

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Los que te conocen aún no se lo creen, pero has invertido el papel de “femme fatale”, o más castizamente, “mujer fatal”, por el de perfecta y dulce amante, fiel amiga y esposa. Has enterrado al mito erótico y te confiesas entregada a un solo hombre. En pocas palabras, ¡te has comprometido! Ahora todos se preguntan, ¿cómo? y lo que es más importante, ¿por qué se ha producido este cambio?El misterio de la mujer fatal
El mito de la mujer fatal existe desde que el hombre es hombre. Si con los romanos o los griegos era símbolo de poder, en el siglo XIX, un tiempo marcado por el nacimiento de la sociedad burguesa y caracterizada por una doble moral, la “femme fatale” es considera una mujer altamente dañina para el hombre… al menos aparentemente. Y es que en el imaginario patriarcal de la época, las esposas debían ser seres angelicales abnegados al hombre, casi asexuados; mientras que fuera de las cuatro paredes del lecho conyugal, ellos satisfacían sus instintos sexuales con ese tipo de mujeres carnales, activas en la cama, pero un tanto peligrosas.
Sin embargo, gracias al cine, las mujeres fatales se envolvieron de un halo de misterio y fascinación, tanto para el sexo masculino como para el femenino. ¿Quién alguna vez no ha querido sentirse en la piel de Rita Hayworth, Lana Turner o Ava Gardner? Ese poder que da un cuerpo hermoso o una mirada penetrante, con el que volver locos a los hombres y hacerlos seguir el sendero marcado al son de una cadera en movimiento.
Pero, esa capacidad de hipnotización, ¿tiene fecha de caducidad?
El camino al compromiso
Naciste con ese don. No sabes por qué ni por qué no, pero atraes a los hombres como las moscas a un panal de miel. A veces te gustaría pasar inadvertida, aunque distas mucho de conseguirlo. Si en un primer momento te molestaba, luego aprendiste a sacarle partido. Estás orgullosa de ser así, de ser diferente. Disfrutas de ese extraño poder que ejerces sobre los hombres y te deleitas con tus amantes sin ningún tipo de prejuicio.
Pero, de repente un día te cruzas con alguien y sientes un ‘no sé qué’ difícil de explicar, que rompe todos tus esquemas y mata a la ‘mujer fatal’. Un hechizo que te hace abandonar tus ideales de chica dura, independiente y que no necesita a nadie, para dar paso a la novia ideal y perfecta compañera. Siempre dulce y siempre comprensiva, la perfecta “chica del héroe”.
Has pasado del “no tengo vocación de esposa” o “los arrumacos no son lo mío”, a ser amante de los besos tiernos, de los regalos sorpresa inútiles, de las cartas y notitas, de las promesas susurradas a la luz de las velas o de las noches compartidas bajo un pijama de felpa. Momentos azucarados de los que tantas veces habías renegado.

¿Qué ha sucedido?
Tratar de descifrar lo que ronda en el interior de la cabeza de una mujer es misión imposible. Cada una es un oasis en el desierto de la incomprensión masculina. Pero aunque los motivos por los que alguien decide abandonar su libertad en ‘pos’ de un compromiso sean diferentes, la finalidad es la misma: compartir la vida con alguien que, en principio, merece la pena.
La coexistencia de estos dos arquetipos femeninos, ángel/demonio, en una relación, no suele acabar muy bien. “O Santa o Pecadora”. La elección siempre conlleva una renuncia. Pero cuando se elige bien, el sacrificio merece la pena, por encima de opiniones, miradas o apuestas que suelen generar este tipo de decisiones.
Quizás lo de mujer fatal sólo era una máscara y nadie ha querido ver lo que realmente se esconde en ti: alguien con ganas de enamorarse, de compartir. Quizás hasta ahora ningún hombre se haya ganado el derecho a abrir tu verdadero yo. ¿Por qué entonces se extraña la gente? Fiel a ti misma y a tus convicciones, a pesar de los rumores, pasas de lo que piensen los demás y apuestas por una relación sin garantía alguna. Es el riesgo que da la locura del amor.

¿Se puede vivir sin hombres?

A algunas mujeres la sola idea de vivir sin un hombre a su lado las aterroriza, a otras les atrae como las moscas a la miel. Ante el temor de una cama vacía, se levanta la pasión hacia una misma bajo la bandera “nadie podrá amarme como yo misma me amo”. Nace así una nueva generación de mujeres dispuestas a enfrentar la vida sin una compañía masculina que proteja sus pasos.

Todas las mujeres viven solas en algún momento de su vida: de joven, cuando no se piensa todavía en pareja, o bien después de alguna separación. Y, ¿cuál suele ser el recuerdo de estas etapas? En general, bastante positivo. Entonces, ¿por qué no decidir vivir en éste estado eternamente?
Hoy en día la sociedad multicolor acepta el pluralismo. Existe infinidad de formas de entender la vida y cada vez es más habitual encontrarse con hogares unipersonales. Todo es una cuestión de elección. Igual que una pareja puede decir vivir sin hijos, una mujer puede elegir vivir sin un hombre a su lado, sin que por ello haya que pensar que le han faltado oportunidades o que siente pavor al compromiso.
¿’Single’ por obligación o por elección?
La soltería está aumentando como nunca antes. Y esto lejos de ser una situación alarmante, se está convirtiendo en una opción que cada día atrae a más mujeres. Son los denominados como “impares”, un grupo de personas que se han sublevado contra la palabra “solterón” y reivindican con pasión ‘no elección’ de convivir con alguien. Incluso tienen su propio día: el 13 de febrero.
Pero la forma de llegar a ser una ‘single’ empedernida, determinará en un alto grado el alcance de la felicidad.
Por obligación. Las que llegan a la soltería bien porque hayan abandonado a su parejas o viceversa, bien porque no hayan encontrado al hombre adecuado, les costará más alcanzar la felicidad. Y es que aún existen muchas mujeres que no conciben la vida sin el amor de un hombre y no pasa el día en que se lamenten de no tener uno a su lado.
Por elección. Bien sea que los desengaños amorosos hayan conducido a una fe ciega hacia la soltería, bien por pura convicción hacia esta forma de vida, las mujeres que eligen su soltería probablemente les sea muy fácil alcanzar un estado puro de felicidad.
Pero, ¿cómo es el perfil de estas mujeres que deciden vivir solas? Generalmente hablamos de personas con un nivel socioeconómico medio-alto, ambiciosas a nivel profesional y con un nivel cultural alto. A nivel personal responden a una personalidad egocéntrica y les importa mucho su salud y su físico. Esto lejos de ser connotaciones negativas, son disposiciones que les lleva a un nuevo estilo de vida tan válido como el de la familia tradicional.

Los “Neosolteros” por Carmen Alborch
“Son profesionales muy calificados, desenvueltos, competentes, seguros de sí mismos, y con un alto nivel cultural. No tienen por referente social la pareja, no están obsesionados por la estabilidad económica, no renuncian a las comodidades sino que más bien las buscan y saben disfrutarlas, no quieren sufrir experiencias dolorosas o que los defrauden en el terreno del amor. No es para ellos una prioridad la vida en pareja ni casarse y no es un trauma la cama vacía, que compensan con el éxito profesional”.

Su lema: “independencia, libertad y autonomía”
Estos bienes son atesorados hoy en día como un auténtico tesoro y no son muchos los que deciden sacrificarlos a cambio de sucumbir al amor en pareja. Aunque para muchos es un acto de egoísmo ególatra, la realidad es que cada vez hay más gente que deciden adscribirse a la soledad por pura elección y no sólo eso, si no que la viven de forma plena y completa.
Y es que actualmente una mujer soltera tiene todo el mundo por delante.
Puede centrar todas sus energías en mejorar su condición laboral y puede dedicar su tiempo de ocio a viajar y a mimar el propio cuerpo. Su cupo social lo ocupan los amigos y en el terreno sexual puede elegir sus relaciones amorosas cuando y con quien lo desee. Hoy en día, incluso puede decidir tener un hijo sin necesidad de tener pareja y seguir siendo socialmente aceptada sin mayor problema. Y como no sólo de lujo y diversión vive el hombre, los pilares de su vida son la familia y los amigos.
Un nuevo estilo de vida en que el tiempo y espacio se gestiona dependiendo única y exclusivamente de una sola persona: una misma.

10 consejos para aprender a vivir sin pareja

1. No pierdas el tiempo deseando algo que no tienes en este momento.
2. Trátate como desearías que te tratara tu amante.
3. Abandona la idea de sentirte incompleta sólo por el hecho de no tener compañero.
4. Nadie te podrá quitar el amor que tú misma te puedas dar.
5. Buscar pareja es un hecho adictivo que suele conducir a relaciones insatisfactorias e incluso abusivas. Aprovecha el momento.
6. La soltería no es sinónimo de soledad o sufrimiento. Empieza a considerar un regalo el tiempo a solas.
7. El amor de nuestra vida comienza por nosotras mismas.
8. Vivir sin pareja no significa vivir sin amor. Se puede sentir amor por las personas que te rodean.
9. Vivir sin pareja no significa tampoco renunciar al sexo. Hoy en día se puede elegir tener una pareja sexual y no marital.
10. Y recuerda que aunque la soledad implique también carencias, es mucho peor la soledad en pareja.

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