Instrumentos necesarios:
cuchillo, tijeras de podar, una caña o un cilindro hueco cortado a cuña

Para empezar la construcción de un pequeño canasto se cortan seis varillas de las extremidades mas duras de los tallos; el largo de las varillas determina el diámetro de la base del canasto que iremos a construir. En tres de ellos se hará un pequeño corte que pase por la mitad de su extensión, en donde se introducirán las otras tres varillas formando una cruz. Con una astilla finita se sujetan las varillas atando los brazos de la “cruz”.

Luego se hará el tejido del fondo. Para esto se usarán dos varillas que se insertan entre una varilla y otra y se empiezan a entrelazar con la técnica del “abajo-arriba”, o sea pasando las astillas alternativamente por debajo y por encima de los palitos de la cruz, ensanchándolos a medida para formar 12 rayos regulares. Desprez de dos o tres vueltas con astillas bien extendidas se sigue entrelazando con tres astillas usando el mismo sistema, o sea con la sucesión de 1-2-3, el 3° va por encima del 2° y del 1° convirtiéndose en 1°, el 2° se convierte en 3° y el 1° se convierte en 2° y siguiendo así, alternando siempre el 3° con el 1°, hasta completar la base.

Luego se colocarán tantas astillas cuantos son los palitos del fondo mismo y se insertan al lado de cada palito. Levantamos las astillas en perpendicular a la base y las atamos en la extremidad superior.

Sobre este “telar” se empieza con tres astillas como hicimos para el fondo. Después de algunas vueltas podemos desatar las astillas-telar y seguimos entrelazando.
Mientras se trabaja entrelazando se le da la forma deseada al canasto, según el propio gusto, ensanchando y aflojando el tejido, o tirando y apretando las astillas. También la altura del canasto depende de lo que queramos hacer y del sentido estético de cada uno de nosotros.
Cuando decidimos que el canasto tiene la dimensión deseada, podemos pasar a hacer los mangos. Dividimos imaginariamente el canasto en dos partes y tomando dos astillas consecutivas del telar por cada parte le agregamos más astillas, suficientes como para la dimensión del mango que queremos construir.

En verde las astillas agregadas para los mangos
A las otras astillas del telar se le agregan una o dos astillas más a cada una empezando por una de ellas formando el “retorcido” para el borde del canasto. Terminada toda la vuelta del borde se sujetarán las extremidades usando el cilindro hueco por el cual se le pasa la astilla y se ensancha el borde para atar bien cada extremidad.
Volvemos a las astillas que dejamos para el mango, dos por parte mas aquellas que habíamos agregado.

 

Cada uno de los dos grupos de astillas se entrelazará y sujetarán temporáneamente en la parte superior. Luego se retuercen entre ellas las dos “trenzas” obtenidas dando la altura deseada del mango. Las dos extremidades que quedan de cada lado, se sujetan en el fondo del canasto usando el cilindro hueco y pasándolo por el telar del fondo. Ahora el canasto está terminado, falta solo “limpiarlo”, cortando las extremidades de las astillas que sobresalen del telar hasta obtener una superficie pareja y uniforme.

Material extraído de: http://www.artisandata.it/spagnolo/espanol.htm?../cestino/cestino_es.htm&2