Julio Amezcua trabaja en un proyecto para reconstruir el Centro Histórico de la Ciudad de México como era en la antigua Tenochtitlán

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Julio Amezcua, el destacado arquitecto de Amezcua, planea un proyecto para remodelar el Centro Histórico inspirado en la arquitectura y tecnología de la antigua Tenochtitlán.
El proyecto de Julio Amezcua, plantea soluciones en temas de seguridad sustentabilidad, limpieza y urbanismo para el Centro Histórico de la Ciudad de México, mismo que podría ser implementado muy pronto.

Actualmente se le llama Centro Histórico a lo que antiguamente era la ciudad de Tenochtitlán, un pequeño islote en el cual se instaló el conjunto ceremonial y político más poderoso de la época, el imperio Mexica, que significa ‘lugar de tunas sobre piedra’.
Tenochtitlán se fundó en 1325 cuando los antepasados de los mexicas tomaron como una señal el avistamiento de un águila sobre un nopal devorando una serpiente, una escena que vemos representada en el escudo de la bandera mexicana. Entre 1500 y 1519, y hasta la conquista en 1521, la gran Tenochtitlán tuvo su mayor esplendor.
Tenochtitlán estaba rodeada de cinco lagos: Lago de Texcoco, Lago de Chalco, Lago de Xochimilco, Lago de Zumpango y Lago de Xaltocan.
Algunos de los retos que los antiguos mexicas lograron superar para hacer de su ciudad una de las más grandes e imponentes que se hayan visto, sin comparación con ciudades europeas de acuerdo a testimonios de los conquistadores, y que Julio Amezcua podría poner en práctica para su proyecto de remodelación del Centro Histórico son:

• LOS MATERIALES – Los materiales para la construcción de casas, edificios y templos de la antigua Tenochtitlán eran: tezontle, basalto, andesita y caliza.
• LAS CHINAMPAS – Los terrenos fueron ampliados con tierra y arena por medio de las chinampas, técnica que consiste en desecar pequeños lotes de tierra. Así fortalecieron los terrenos para la edificación uniéndolos con el exterior por medio de calzadas y acueductos.
• SISTEMAS HIDRÁULICOS – Crearon sistemas hidráulicos para el aprovechamiento de los recursos naturales y la contención de las aguas para evitar que la ciudad se inundara, así como para cultivos y circulación hacia lo interno y externo de la ciudad.
• ACUEDUCTOS – En Tenochtitlán se implementaron acueductos soportados por pilares con arcos que llevaban el agua por kilómetros desde zonas cercanas donde hubiera manantiales, de modo que Tenochtitlán tenía un excelente suministro de agua, además de un gran sistema de alcantarillado.
• CALZADAS – Existían una gran cantidad de calzadas que conectaban al islote con tierra firme y otros lugares, éstas se elevaban unos 15 metros sobre el lago y estaban construidas con piedra arcilla y argamasa, colocadas sobre el fondo del lago y fijadas con pilotes de madera.
• ACERAS Y CANALES – Las calles en Tenochtitlán estaban hechas con una especie de acera de tierra allanada útil para el tránsito humano y en muchas de las calles adyacentes iba un canal para el acceso de canoas.
• TRAZO DE LAS CALLES – Su trazo ordenado permitía el libre flujo de peatones y trajineras.
• ALUMBRADO PÚBLICO – El alumbrado se generaba con antorchas que se fabricaban con los desperdicios de basura, todos los desechos eran recolectados por miles de trabajadores que reconocían el valor del reciclaje y la reutilización de la basura.
• REGLAMENTO DE TRÁNSITO – En la ciudad existía un reglamento muy estricto donde se estipulaban las reglas y los horarios de todos los sistemas de transporte.

Muy pronto se darán más noticias sobre este sorprendente proyecto de Julio Amezcua.

Sobre Julio Amezcua
Es uno de los jóvenes talentos en arquitectura de nuestro país. Cursó la licenciatura en la Universidad Anáhuac para más tarde completar su Maestría en Arquitectura en la Universidad de Columbia en Nueva York.
La obra de Julio Amezcua está viva en la Ciudad de México. En la firma AT103, desarrolló proyectos como el Centro de Cultura Digital, ubicado en el sótano de la Estela de Luz, la estación de bomberos Ave Fénix y los nuevos foros de TV Azteca.
Entre los reconocimientos que ha recibido, está le Gran Premio en la XVII Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito, el título Voces Emergentes por la Liga de Arquitectura de Nueva York y el bronce en los premios Holcim para la arquitectura sustentable; además de haber sido seleccionado por la revista Icon de Londres como una de las firmas de diseño y arquitectura que están forjando el futuro.
Desde 2005, dirige Amezcua, firma de arquitectura dedicada a desarrollar proyectos interdisciplinarios con la vocación de crear espacios

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