La diarrea en los niños

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Muchos especialistas de medicina infantil recomiendan el uso de sales de rehidratación para contrarrestar los efectos de la diarrea, además de una terapia basada en la progresiva introducción de una dieta normal. Cambiar los hábitos hacia comida astringente en ocasiones puede ser contraproducente. Lo más adecuado es que el enfermo, independientemente de la edad que tenga, siga con una alimentación normal cuanto antes le sea posible, limitada por la regulación del propio apetito.

Además es conveniente restringir la utilización de medicamentos porque administrar antibióticos hace que los virus se hagan resistentes a ellos. El proceso es similar al de la gripe: se cura poco a poco en el transcurso de tres días aproximadamente.

Aunque la diarrea aguda ha reducido su incidencia en España, la población infantil y la tercera edad son los más susceptibles de padecerla. En los pacientes más pequeños, el suero impide que comience la deshidratación, lo que no sólo ha reducido la mortalidad infantil, sino que también ha hecho que disminuya la necesidad de hospitalizar a los niños.

El verano es cuando aumentan los casos de diarrea porque el calor favorece la proliferación de agentes infecciosos. Como medidas de precaución hay extremar la higiene en la manipulación de alimentos y beber mucha agua.

Los beneficios del arroz hervido
Además de los tratamientos médicos, científicos especialistas en medicina digestiva han encontrado una sustancia en el arroz hervido que bloquea un canal de cloruro relacionado a la diarrea en las células intestinales. Sus datos confirman el potencial de este alimento para ayudar a tratar la diarrea aguda, particularmente en países en vías de desarrollo, donde las enfermedades diarréicas son comunes.

La sustancia conocida como factor RF tiene un efecto antidiarréico sobre las células del intestino. La diarrea puede ocurrir cuando la secreción de cloruro en el intestino se sobreestimula, una secreción que se puede inhibir con el arroz cocinado.

Sales de rehidratación oral
Según un estudio de la Organización Mundial de la Salud, la muerte por diarrea de 1,8 millones de niños cada año podría llegar a su fin gracias a las sales de rehidratación oral (SRO). Una terapia de bajo coste y gran eficacia a tenor de los estudios realizados en los últimos años.

Esta fórmula, además, puede aplicarse tanto a las diarreas asociadas al cólera como las relacionadas con los virus de invierno que afectan a los niños de los países desarrollados. El sencillo tratamiento resulta igual de seguro para un recién nacido que para un anciano.

La gran mayoría de los pediatras sigue sin recetar a los niños deshidratados por diarrea las sales, a pesar de haber demostrado su eficacia y su bajo coste. Existe la creencia de que los tratamientos antidiarréicos son los más eficaces y suelen dar más confianza a los progenitores. Es un error. La diarrea es un síntoma, es una defensa del cuerpo ante una agresión, y no tiene sentido querer parar la diarrea y no curar la causa o la deshidratación que conlleva.

Viajes a lugares exóticos
La diarrea es uno de los síntomas más comunes de las infecciones víricas que se contraen al viajar al extranjero y sobre todo a países exóticos. Por eso hay que extremar las precauciones: tener cuidado con lo que come, seleccionando y preparando con cuidado los alimentos y bebidas. Nunca hay que fiarse del buen aspecto de un alimento ya que no garantiza que no esté contaminado por virus o bacterias.

Las ensaladas son platos con gran riesgo. Es mejor no ingerir verduras crudas. Aún así, si se quiere consumir hortalizas frescas se mantendrán media hora en agua tratada con hipoclorito sódico (lejía apta para el consumo humano, sin detergente ni perfumada) a razón de una o dos gotas por litro de agua. Por supuesto, el agua embotellada. Se recomienda consumir sólo fruta pelada o bien lavada igual que las hortalizas.

Las carnes y pescados deben consumirse suficientemente cocinados. También se debe prescindir de moluscos crudos (almejas, chirlas, berberechos, ostras, coquinas, etc), de leche y sus derivados sin higienizar y de repostería y helados, por su fácil contaminación.

¿Cómo tratarla?
Como ya se ha señalado, las mejores medidas son las higiénico-dietéticas (líquidos y electrolitos), y es preferible prescindir de tratamientos farmacológicos (antidiarréicos y antibióticos) siempre que se pueda. La mayoría de los casos se pueden tratar con reposo y dieta líquida durante doce horas o un día a base de agua, agua de limón y agua de té.
Las sales de rehidratación se pueden conseguir en las farmacias. Son preparados a base de glucosa, cloruro de sodio, bicarbonato de sodio y cloruro de potasio y que hay que disolver en un litro de agua hervida.
Si no es posible obtener este preparado, puede prepararse una solución equivalente: la limonada alcalina. Un litro de agua hervida, diez cucharadas soperas de azúcar, tres cuartos de cucharada sopera de sal, media cucharada sopera de bicarbonato de sodio y el zumo de uno o dos limones son la receta para elaborar un líquido apto para personas que sufren diarrea.

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