La educación universitaria contribuye a un mejor futuro para jóvenes mexicanos

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Siempre se ha dicho que la mejor herencia para un hijo es la educación. En el caso de la formación universitaria, nadie debería siquiera cuestionar el tema.

 

Una vida mejor para los hijos. Para los padres de familia, dicha frase es suficiente para justificar hasta el esfuerzo más agotador. Y en la construcción de ese porvenir afortunado, la formación universitaria es un componente de la más alta trascendencia.

 

La importancia de la educación superior no es un argumento idealista ni romántico. Como lo señalan diferentes estudios, sin diploma universitario, un joven mexicano compromete sus oportunidades de crecimiento económico y social. En ese sentido, vale la pena destacar algunos indicadores como:

 

  • Un mexicano con licenciatura o grado equivalente obtiene, en promedio, el doble de ingresos que un individuo que sólo cursó la preparatoria (dato de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE).
  • En México, un profesional con un título de maestría o doctorado, en comparación con otro que sólo ostenta un diploma de educación media superior, consigue ganancias hasta tres veces mayores (OCDE).
  • En los países miembros de la OCDE, el desempleo afecta a menos del 5% de los adultos con educación superior; entre las personas con niveles educativos inferiores, la tasa de desocupación se ubica en 13%.
  • Sin formación universitaria, el empleo informal es una amenaza real. En la actualidad, el 61% de los jóvenes mexicanos labora en dicha condición, y dentro de ese grupo, más del 30% corresponde a personas que sólo cursaron la preparatoria (Instituto Nacional de Estadística y Geografía, INEGI).
  • Al no contar con educación superior y percibir las limitadas opciones de desarrollo personal, un joven puede sumarse muy fácilmente al fenómeno Nini (jóvenes que no estudian ni trabajan). En México, la proporción de Ninis se estima en 22.1% de la juventud (OCDE).

 

A ningún padre le gustaría que su hijo enfrentara semejante circunstancia: la ausencia de un título universitario deriva en una mayor exposición al desempleo, o bien, en un trabajo informal o mal remunerado. Hechos que, a su vez, generan pobreza económica y marginación social.

 

Afortunadamente, proteger a los hijos de este riesgo, sin depender del saturado sistema de universidades públicas, es una posibilidad real. En el mercado financiero de México se pueden encontrar opciones de crédito especializadas en educación superior. Ennti es una de ellas.

 

Con Ennti, un joven mexicano puede cursar estudios de licenciatura y posgrado en 24 universidades privadas (102 campus en 21 entidades del país). Más importante aún, el financiamiento no implica procesos ni requisitos complejos; de hecho, su operación no es muy distinta a la de otros créditos que ya se aprovechan en los hogares:

 

  • Solicitud y aprobación en línea.
  • Pagos fijos (aproximadamente el 50% de la colegiatura regular).
  • Facilidad en los plazos de liquidación (plazo máximo de hasta dos veces el periodo de estudios financiado).
  • El financiamiento puede cubrir el 100% de los estudios.
  • Se otorga la cantidad que los padres requieran, no hay límite de crédito.
  • Se puede aprovechar en cualquier momento de la carrera, y si el estudiante obtiene una beca, la mensualidad se ajusta.
  • Si se quiere reducir el plazo del crédito, se permite hacer pagos adelantados sin penalización.

 

La educación universitaria de los hijos no debería causar insomnio a los padres de familia mexicanos. Con el respaldo de un mecanismo financiero accesible y eficiente, como los que se han aprovechado para crear el patrimonio familiar, el futuro se puede mirar con optimismo.

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