Los cuatro ases inseparables

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J.N. Ponsin

Colóquense los cuatro ases sobre la mesa rogando a una persona que los tome. Al tiempo que los tome se quitan secretamente tres cartas de la baraja y se deposita esta sobre la mesa. Háganse colocar los ases sobre la baraja la cual se recoge en seguida añadiendo las tres cartas que se tienen en la mano. Pero en el momento y como reflexionando, se toman cuatro cartas sobre la baraja y déjese ver sin afectación la de debajo que es el solo as que hay entre las cuatro.

Entonces se dice: “Como yo es necesario que mezcle estos cuatro ases en la baraja y se podría creer que no lo verifico con conciencia, he aquí como voy a dispersarlos.” Colócanse las cuatro cartas sobre la mesa, así como la baraja que se corta quitando la mayor parte de las cartas. Tómese una de las cuatro cartas que siempre se cree ser los ases. Colóquese esta carta sobre el montón que ha quedado en la mesa y se dejan caer encima algunas cartas de las que se tienen en la mano. Colóquese una segunda, sobre la cual se dejan caer todavía algunas cartas, y lo mismo para las otras dos, teniendo cuidado de colocar la cuarta, que es el as, entre los otros tres ases que están sobre la baraja y que se tienen en la mano.

De este modo, nadie duda de la separación de estos ases. Hágase cortar, y después de haber colocado los dos paquetes el uno sobre el otro, practíquese el salto para que los ases se hallen arriba. Al colocar la baraja sobre la mesa decís que podéis reunir estos cuatro ases a vuestra voluntad en el sitio de la baraja que designen a saber: en el centro, arriba o abajo, según deseen.

Si dicen arriba como sucede a menudo, como están en aquel sitio se entregan.
Si dicen abajo he aquí como es necesario proceder: Para colocar estos ases debajo, es necesario hacer el salto de baraja y para colocar el dedo pequeño en su sitio es preciso buscar un motivo plausible. Entonces tómese la baraja y fingiendo haber entendido arriba, se dice: “Ya que Vd. los desea arriba, señorita, voy a entregárselos.” Diciendo estas palabras sepáranse los ases como si se quisieran tomar y se coloca el dedo pequeño debajo. Al punto se oye que reclaman y dicen que es debajo donde se quieren. Pero como se ha hecho ya el salto de baraja se dice: “Debajo? me es igual.” Enséñanse sacando uno después
de otro. Si se piden en el centro, se toma la baraja y se abre un poco diciendo: “Yo no digo que se encuentren precisamente en el centro.” Este movimiento que parece no ser mas que indicativo, os ha servido para colocar el dedo pequeño en este sitio, hacer el salto de baraja y enseñar los ases donde se han pedido.

Cuando se esté ya familiarizado con todos los principios aplicables a las cartas, se puede hacer este juego mucho mas maravilloso por la variedad que puede darse a la colocación de los ases que se propone hacer encontrar en el lugar del juego que se desee.

Me ha sucedido que me han pedido, uno, la tercera carta por debajo; otro, la quinta por arriba; un tercero, en el centro, y el último la primera carta sobre la baraja.
En semejante caso, es necesario fingir no haber entendido bien y en el tiempo en que repiten la misma demanda, se hacen trabajar los dedos por consecuencia, haciendo como que juega uno con la baraja sin fijar la atención en ello.

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