Natación

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La natación está considerada como uno de los deportes más completos que existen, ya que ejercita todo nuestro cuerpo y, además, no requiere una preparación física elevada gracias al agua, que nos ayuda a desplazarnos con mayor facilidad. Si su práctica no se ha extendido tanto como otros deportes se debe, fundamentalmente, a la falta de instalaciones. Pero, si tenemos la suerte de poder disfrutar de una piscina cubierta cerca de nuestro domicilio, entonces es el momento ideal de enfundarte el gorro y las gafas y lanzarte al agua.

A pesar de la creencia de mucha gente, nadar no sólo es recomendable cuando sufrimos algún dolor de espalda, sino que es una práctica deportiva excelente para mantener nuestro cuerpo fuerte y sano. Javier Solás, entrenador superior de natación y responsable de Todonatacion.com, asegura que “peculiaridades como la ausencia de gravedad, no haber impactos, desplazarse en horizontal o la temperatura controlada, hacen que personas con problemas graves de movilidad puedan, no sólo hacer un deporte, sino también expandir sus posibilidades”.

¿Qué beneficios aporta?
Cuando nadamos, todo nuestro cuerpo está en constante movimiento. Hombros, brazos, espalda, piernas… cada brazada es un ejercicio físico que fortalece ese músculo y quema su grasa acumulada. Lo primero que percibimos tras unos días practicando la natación “es como nuestros músculos se ponen más duros, a las pocas semanas empezamos a notar como la capacidad física mejora constantemente: subir escaleras o dar una pequeña carrera ya no nos produce el ahogo de antes”, añade Javier Solás.

Si nuestra intención es la de perder unos kilos y no somos muy amigos de la actividad física, nadar puede ser una opción excelente. El agua hace que nos olvidemos de nuestro peso, y al situarnos de forma horizontal, mejoramos la circulación sanguínea. El experto confirma que “es la actividad perfecta para perder peso, ya que casi todo el mundo, con unas semanas de práctica, puede hacer un entrenamiento de una hora de duración”. La temperatura del agua es, además, otro factor que nos hace sentir más cómodos, ya que si la piscina es climatizada, su calidez nos transmitirá calma y tranquilidad.

Los primeros pasos
Una vez hemos conocido los beneficios que nos va a aportar la natación, es el momento de dar el paso y apuntarse en nuestro centro más cercano. Es en este momento cuando surge la siguiente duda: ¿natación libre o clases con monitor? Si no hemos practicado este deporte con anterioridad, siempre es más aconsejable la segunda opción, tal y como confirma Solás: “es recomendable empezar siempre con un profesor. La natación es muy saludable si se hace bien, pero podemos hacer movimientos o llevar posturas incorrectas que pueden provocarnos dolores con el tiempo”.

Como en cualquier otro deporte, necesitaremos unas cuantas semanas para coger soltura en la piscina y aguantar el mayor tiempo posible. Lo ideal es acudir cinco días semanalmente, aunque al principio podemos reducirlo a tres, intentando nadar un mínimo de 40 minutos. Si no aguantamos tanto tiempo, hay que procurar, al menos, incrementarlo semana a semana, por ejemplo, a un ritmo de diez minutos extra. Es preferible estar más tiempo nadando que aumentar el número de días que vamos a la piscina.

Ideal también para niños
La natación no sólo es un deporte muy completo para adultos, sino que también es una práctica muy recomendada para los niños. En primer lugar, porque identifican la piscina como un lugar de diversión, y así practican deporte mientras disfrutan con sus compañeros. Además, al desarrollarse en un ambiente cálido y relajante como es el agua tibia, tienen menos problemas para dormir por la noche. La práctica habitual sirve también para incrementar su apetito y mejorar su equilibrio, la coordinación y el conocimiento del espacio.

En lo que se refiere a la mejor edad para iniciarse, el entrenador personal asegura que “si tienen la posibilidad, desde los 18 meses o antes. La natación, enfocada al aprendizaje, desde los cuatro años, y para iniciarse en la competición, los seis o siete años”. Por ello, quizás este sea el momento de acercarte con tu hijo a la piscina más cercana y empezar a disfrutar de un deporte sano, completo y divertido. Si aún no eres papá o mamá, tampoco tienes excusa: la natación es una actividad válida para gente de todas las edades, con o sin problemas de movilidad.

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