No olvides estirarte
Es vital para relajar tu cuerpo después del ejercicio, recuperar la respiración normal, el ritmo cardiaco y prevenir dolores musculares.

La espalda: párate derecha y levanta los brazos. Sujeta tus manos por encima de tu cabeza y párate en la punta de los pies, mientras te estiras lo más que puedas. Mantén la posición por 10 segundos mínimo; repite el estiramiento tres veces.

Si hiciste abdominales: acuéstate en el piso con los brazos extendidos hacia arriba, a ambos lados de tu cabeza. Estira los brazos y las piernas lo más que puedas. Mantén la posición por 10 segundos mínimo; repite el estiramiento tres veces.

Los muslos: párate con una pierna doblada, como si quisieras tocar tu glúteo con el talón. Haz tres repeticiones con cada pierna, manteniendo la posición por 5 segundos.

Las pantorrillas: párate en la orilla de un escalón y dobla la pierna izquierda mien¬tras estiras la derecha hacia atrás, empujando con el talón hacia el suelo. Repite el movimiento con la otra pierna. Haz tres o cuatro estiramientos por lado, manteniendo la posición 10 segundos cada vez.

Finaliza inhalando profundamente mientras levantas los brazos; luego exhala bajando las manos hacia los pies. Haz tres repeticiones.

Un rico baño…
Éste es el paso ideal para refrescarte, eliminar toxinas y limpiar la piel del polvo y el sudor.
Anímate a darte una ducha de agua fría. Ésta reafirma la piel y ayuda a quemar calorías.

En los diferentes artículos de este Blog, te has enterado de varios tips y trucos que contribuyen a mantenerte en forma. Para sentirte bien todos los días, descubre cómo lograr el balance perfecto entre ejercicio, belleza y relajación. Una vez que hayas logrado esta combinación mágica, podrás decir convencida: “Me siento bien. De hecho, ¡me siento genial!”. Y un cuerpo que se siente bien se ve más bello que nunca.

Un masaje es una forma especial de relajación.
La cabeza: masajea tu cuero cabelludo, comenzando en la coronilla. Haz movimientos circulares con los dedos. Desplázate hacia las sienes y luego hacia la nuca. Siente cómo se esfuma la tensión.

Las piernas: utiliza una crema o aceite relajantes para las piernas. Comienza en los tobillos y realiza movimientos ascendentes en dirección a las rodillas. Te garantizamos que te refrescará.

Los pies: aplica presión en el arco, presionando con el pulgar, con movimientos de den¬tro hacia afuera. Ello actúa como una bomba que estimula el flujo de sangre. ¡Relajación garantizada!

Recuéstate sobre tu espalda, con las piernas ligeramente separadas y los brazos re¬lajados, con las palmas de las manos hacia arriba. Cierra los ojos y haz varias inhalaciones profundas. Concéntrate en tu respiración mientras el aire entra y sale a través de tu nariz. Cada vez que exhales, tu cuerpo se llenará de serenidad.

Siéntate y coloca una mano sobre tu panza. Deja que tu estómago se llene mientras inhalas y se desinfle cuando exhalas. Hazlo varias veces al día, todos los días: es una excelente manera de controlar el estrés.