Voto femenino, un paso más en el empoderamiento y logro de la igualdad

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Por: Mayra Díaz Soriano, Psicóloga del equipo de TeQueremosEscuchar.com

Martes 11 de julio de 2017 — Los derechos humanos son un tema particularmente interesante, ya que en estos tiempos se ponen realmente a prueba, no solo frente a las autoridades sino con la sociedad. Ser mujer nos ubica de inicio en un grupo vulnerable, pese a vivir en el 2017. Hemos conseguido muchos avances, uno de ellos, y a nuestro parecer uno de los más importante y el principio de todo el empoderamiento que hoy en día han logrado las mujeres en nuestro país, es el reconocimiento de la condición de ciudadano igualitario y con ello, contar con derechos fundamentales dentro de una democracia, la posibilidad de votar y ser votada.

Pareciera que es algo muy común para nosotros, pero fue hasta julio de 1955 que las mujeres en México pudieron ejercer su derecho al voto. En realidad, sólo han pasado un poco más de 6 décadas, y muy a pesar de este avance, hoy en día muchas mujeres aún continúan sujetas a las decisiones que pudieran tomar los demás (pareja, jefe, hijos, hermanos, padres, etcétera), y pareciera que no desean hacerse responsables de sus propias decisiones.

Los datos que arrojan las fuentes de información respecto al tema resultan impactantes. Cuentan los especialistas que las mujeres comenzaron a votar en el mundo en la primera mitad del siglo XX, pero ha costado todo un siglo el poder generalizarlo en todos los países, por ejemplo, fue hasta 2015 cuando las mujeres en Arabia Saudita pudieron ejercer este derecho.

Pero ¿cómo es que el ejercicio del voto ayuda a las mujeres a sentirse más felices con su propia existencia? La respuesta está en el empoderamiento, el cual se define como ese camino emprendido por las mujeres para tener un control máximo sobre su vida, su medio ambiente y todos aquellos elementos que la hacen única.

Tener control sobre su cuerpo (desde cómo vestirse hasta la decisión de embarazarse o no) y su entorno (participación en su núcleo familiar, social, político, económico y laboral) representa el primer paso natural para que ellas ejerzan roles de autonomía, puedan influenciar en decisiones, opinar, votar y actuar sin ser blanco de vetos.

De acuerdo con el equipo de psicólogos de TeQueremosEscuchar.com y quienes nos basamos en la Terapia Cognitivo-Conductual, para que el proceso de empoderamiento en las mujeres se desarrolle, son necesario cuatro aspectos fundamentales:

Anhelar. Son motivaciones internas, el deseo psicológico que impulsa a las mujeres. Sus convicciones, creencias, amor propio y confianza en sí mismas. Es la voluntad de hacer, decidir y asumir consecuencias. Tanto, la inteligencia como el reconocimiento emocional y la forma en que incide en los demás y el modo en que las mujeres utilizan eso con los demás.
Poseer. No solo se refiere a temas materiales, sino a disfrutar de una buena calidad de vida (acceso a la educación, salud, seguridad física y laboral, buena alimentación, agua, etcétera), así como el cubrir necesidades como calzado, vestimenta y techo, etc.
Conocer. El saber contar con conocimientos, habilidades, aptitudes y destrezas, y tener la capacidad de utilizarlos en diversos ámbitos, les permite a las mujeres beneficiarse en su ámbito individual o comunitario. Las diferentes técnicas que puede usar y manejo de proceso, le ayudan a alcanzar sus objetivos, capacitar a otras personas, promover la crítica y la reflexión, así como optimizar de manera ideal su realidad.
Poder. Es el objetivo mismo de empoderarse. Las mujeres de esta forma participan tomando decisiones y responsabilidades que les dan la oportunidad de impactar a los demás, ser independientes, y percibirse iguales.
Es así como el derecho al voto femenino, que en este mes de julio conmemoramos, promueve el empoderamiento y la igualdad, no sólo de las mujeres, sino de todos los seres humanos, ya que nos parece que antes de consideraciones feministas o machistas, debemos enfocarnos en la dignidad igualitaria para todas las personas, no importando su género, orientación sexual, edad, educación o estatus económico. Dejemos de lado estas etiquetas que se van a los extremos, pues lo que generan es estrés, ansiedad, depresión, y busquemos, a través de un equilibrio emocional, una igualdad por el simple hecho de ser felices.

En TeQueremosEscuchar.com, te invitamos a buscar esta igualdad humana, a valorar los beneficios sin descuidar lo que aún queda por hacer. Con acciones diarias podemos generar un cambio en nuestra perspectiva y erradicar la normalización de conductas que van contra los derechos de cualquier ser humano independiente de su condición de género, social, política o económica.

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