Alimentos procesados: seguros para el consumo humano

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• Grados de procesamiento alimenticio como el uso de aditivos son evaluados periódicamente por organismos internacionales para ratificar su inocuidad.
• En una industria que representó en 2016, 23.4% del PIB manufacturero y 3.9% del PIB total de México, y cuyo valor de producción fue de 111.4 mmd, es importante contar con información sustentada sobre el procesamiento de los alimentos.

En una sesión informativa con medios de comunicación, el candidato a Doctor en Ciencias de Alimentos por la Universidad Autónoma de Querétaro, Víctor Manuel Hernández Pimentel habló sobre los mitos y realidades que existen alrededor de los alimentos procesados.

De acuerdo con el International Food Information Council Foundation (IFICF), el procesamiento de alimentos es cualquier cambio deliberado que ocurre antes de comerlo. Puede ser tan simple como congelarlo o deshidratarlo para preservar los nutrientes y su frescura, o tan complejo como formular una comida congelada con el balance correcto de nutrientes e ingredientes.

El especialista en Química de Alimentos explicó que existe el mito de que podemos basar nuestra dieta en alimentos sin procesar, pero indicó que incluso aquellos productos considerados como frescos han pasado por cierto grado de procesamiento.

Con base en la última revisión al sistema de clasificación para alimentos conocido como NOVA, y el cual es establecido por la Organización Mundial para la Salud (OMS), los alimentos procesados están divididos en las siguientes categorías: a) Alimentos mínimamente procesados (carne, frutas, verduras, jugos de frutas recién extraídos, etc.); b) ingredientes culinarios procesados (aceite de cocina, margarina, sal, azúcar, etc.), c) Alimentos procesados (quesos, carnes saladas, atún, panes, enlatados, etc.) y d) alimentos ultraprocesados (embutidos, bebidas carbonatadas, sopas instantáneas, postres empaquetados, etc.).

El último informe de Proméxico con respecto a la industria de los alimentos procesados en nuestro país, indica que la industria representó en 2016, 23.4% del PIB manufacturero y 3.9% del PIB total de México, y cuyo valor de producción fue de 111.4 mmd, Además, se prevé que para el periodo de 2017 – 2021 la producción de la industria en México crezca a una tasa media de crecimiento anual de 5%.

Las cinco categorías de alimentos procesados más consumidos en México son panadería, lácteos, confitería, productos del mar y cárnicos, y salsas y aderezos, según datos de este organismo. Por ello, “resulta crucial que la población tenga información sustentada sobre los productos que consume todos los días”, indicó el especialista.
En cuanto al mito de si los alimentos procesados son tóxicos, Hernández Pimentel indicó que esta creencia está relacionada con los aditivos que contienen este tipo de productos. Sin embargo, de acuerdo con expertos de todo el mundo, estas sustancias además de ofrecer múltiples ventajas a los consumidores son totalmente seguras para su consumo.

“Cuando se añaden a los alimentos, ayudan a mantener su frescura, sabor, textura, y aspecto, desde su fabricación hasta el momento en que se ingieren, y gracias a ellos, los diferentes productos se conservan en buenas condiciones a lo largo de toda la cadena de producción, exhibición y venta al público”.
Aunque muchos de los aditivos se emplean desde hace siglos para preservar productos como el vino, pescados o mermeladas, con el paso del tiempo han surgido nuevas
variedades que se obtienen de plantas, animales, minerales o a través de procesos sintéticos y previamente probados para su consumo inocuo.

Todos los aditivos alimentarios que se utilizan actualmente han sido sometidos a minuciosos procesos de evaluación para confirmar que son totalmente seguros para el
consumo humano. El organismo internacional encargado de dicha evaluación es el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA, por sus siglas en inglés), el cual se compone por científicos de todo el planeta, expertos en diversas disciplinas relacionadas con la seguridad alimentaria como la toxicología, la nutrición o la epidemiología, entre muchas otras.

Desde 1956, JECFA ha evaluado más de 2,600 aditivos alimentarios y sólo aquéllos que demostraron su inocuidad han sido aprobados para su uso en la elaboración de alimentos y bebidas. Por su parte, la Comisión del Codex Alimentarius, órgano conjunto de la Organización Mundial de la Salud y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación, se encarga de fijar las dosis máximas de aditivos que pueden añadirse a los diferentes productos para garantizar su seguridad.

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