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¡Enseña a tu hijo inglés, mientras se divierte!

Los primeros años en la vida de los infantes son esenciales para su crecimiento físico y mental. En esa etapa, ellos se encuentran en el proceso de desarrollar sus habilidades al observar e interactuar con el mundo que les rodea y empiezan a moldear la forma en la que procesan, conservan y utilizan la información; momento en el que entran en acción los juegos.

Entre los 3 y 6 años, los pequeños pasan de crear simples fantasías a idear tramas con más personajes y escenarios, con reglas sofisticadas, etcétera. Según la teoría del psicólogo Jean Piaget, jugar no es solo diversión; es una parte importante de su desarrollo cognitivo.

Es por ello que varios estudios coinciden en que los primeros años de un niño son clave para la adquisición de un segundo idioma, y que las bases que siente durante esta etapa lo acompañará el resto de su vida. De acuerdo con el Centro de Enseñanza del British Council en México, la mejor manera de aprovechar al máximo su potencial es crear una primera experiencia feliz, que les permita tener una actitud positiva ante el aprendizaje.

“A través de una combinación de actividades lúdicas estructuradas, historias, canciones, movimiento  y manualidades, conseguimos crear un ambiente sensorial y de exploración en nuestras clases de inglés dirigidas a los pequeños, para que se diviertan y aprendan el idioma de manera natural y casi sin darse cuenta”, comenta Grace Boosey, Líder de los programas Young Learners y Early Years del British Council en México.

Otro aspecto importante es implicar a los padres mediante un contacto regular con los profesores, así como al proporcionarles una serie de contenidos online y didácticos que les permitan continuar el aprendizaje con sus hijos desde casa.

Los principales objetivos académicos en los cursos para edades tempranas (2 a 6 años) son:

“Uno de los mejores regalos que les podemos brindar a los niños es el dominio de un segundo idioma, lo que les ayudará a tener un mejor rendimiento académico y cognitivo en todas las etapas de sus vidas”, concluye Boosey.

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