La naturaleza es uno de los bienes más preciados que tenemos al nuestro alrededor y, por ello, es responsabilidad de todos nosotros cuidarla. Una de las mejores maneras de transmitir este mensaje es a través de la educación a los más pequeños. Puede decirse que se trata de un tipo de inversión de futuro. Pero, ¿Cómo llevar a cabo esta compleja responsabilidad? Una metodología divertida y amena, que no solo comprenda el aprendizaje más teórico, sino también el más práctico, será una vía efectiva. Un ejemplo claro es lo que hacen marcas como por ejemplo, Lea-Lelo, muy reconocible a través de su pareja de leones.

En este artículo pretendemos mostraros un par de trucos que ayudarán no solo a que vuestros hijos se interesen por ese mundo que los rodea, sino también que a aprendan a querer cuidarlo.

Las rutas de senderismo

Uno de los mejores planes de fin de semana es escaparse de la ciudad. Además de ser bueno para nuestra salud, ya que tanto nosotros como nuestros hijos estaremos menos expuestos a la contaminación y haremos deporte, será ideal para entrar en contacto con la naturaleza en estado puro. Tendremos la posibilidad de enseñar a nuestros hijos los distintos tipos de plantas, árboles y también de animales. De este modo, se familiarizarán con ellos y su hábitat natural y aprenderán a no tenerles miedo y a respectarlos.

El amor por los animales a través de la ropa

Este es sin duda uno de los métodos más modernos y una vía educativa que puede llegar a ser muy efectiva. Para ello, podemos recurrir a marcas como Lea-Lelo. Como puede verse en su logo, los representantes de la marca son dos leones: Lea, una leoncita, y Lelo, un leoncito. Pero, además, ellos dos tienen muchos más amigos que también forman parte de la fauna, una manera original de fomentar el amor de los niños hacia la naturaleza y el mundo animal. Cada uno de los personajes de la marca tiene su propio carácter, con sus fortalezas y debilidades, al igual que los niños, y los zapatos que llevan están hechos para potenciar sus virtudes. El objetivo de todos ellos es interesante a la par que necesario: salvar el planeta.

Una mascota en casa

Aunque las posibilidades de cada familia dependen de muchos factores, convivir con una pequeña mascota puede ser una buena idea. Sus beneficios revierten positivamente sobre nuestros hijos: mejora su autoestima, su sentido de la responsabilidad, amplía su habilidad para relacionarse, estimula el sentimiento de fidelidad y confianza, lo ayuda contra ciertas patologías respiratorias… Y por supuesto, tener una mascota nos ayuda a inculcarle a nuestros hijos el aprecio hacia los animales.

Una tarde de paseo por los jardines de la ciudad

En cada lugar los jardines y parques son diferentes, pero raro es aquel en el que no encontremos una pequeña muestra de naturaleza. Las flores, los árboles, las palomas, los insectos… Todos ellos forman parte de la riqueza de la naturaleza. La gran ventaja de esta opción es que nos queda cerca de casa y se integra en el juego de los propios niños.

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