El impacto de los hábitos en la salud

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Por: Valeria Lozano
Muchas veces pensamos en los hábitos como lavarnos los dientes, bañarnos y hacer ejercicio, o pensamos en los no positivos como el hecho de fumar o tomar bebidas alcohólicas. Pero lo que no pensamos es en la gran influencia que tienen en nuestra vida diaria, así como en nuestra vida laboral, de pareja, familiar, de crianza, intelectual, emocional, espiritual y en el logro de todas las metas establecidas.
Los hábitos no son algo que impacte poco o de manera indirecta, si no que son realmente increíbles vehículos de transformación personal, que tienen impacto en todos los niveles. Todos sabemos de su importancia en nuestras vidas al definirlas con sus efectos y consecuencias, pero pocos sabemos su procedencia y su sede donde viven y almacenan para repetirse sin nuestro permiso consciente. Cuando llegamos a conocer esto, entonces podemos dimensionar lo relevante que es contar con hábitos positivos o no.
¿Sabías que el 90% de las visitas y tratamientos médicos se deben a el estilo de vida, es decir, a los hábitos que diariamente tenemos en nuestra vida?. Eso quiere decir que tenemos mucho por hacer y mucho por prevenir, ya que se refieren a lo que hacemos frecuentemente y en nuestra día a día. Eso es lo que más importa e impacta porque sus efectos –para bien o para no tan bien- son acumulativos y los veremos claramente reflejados en nuestra salud. Estamos conscientes de información muy general referente al impacto que tienen los hábitos en nuestra salud y por lo mismo puede parecer algo “opcional”, sin embargo no es así. Como ejemplo está el simple hecho del sedentarismo, que es algo tan recurrente que pareciera que el que hace ejercicio es una persona sumamente deportista y consciente, cuando realmente no significa eso. Hacer ejercicio se ve como un lujo que te mantiene en forma, como una forma de “cuidarte” cuando realmente pasamos por alto que es absolutamente necesario para que el cuerpo funcione adecuadamente –es decir, saludablemente- y que no es opcional porque estamos diseñados para movernos y por esto es que cuando hacemos ejercicio nos sentimos con más energía y vitalidad
Una dieta nada saludable (exceso de alimentos ultra-procesados, grasas malas, exceso de alcohol, comer mucha comida fuera de casa, sal refinada, refrescos y bebidas azucaradas,), el sedentarismo entre muchos otros hábitos que vemos normales o comunes pueden estropear nuestros órganos internos y circulación de forma progresiva, ocasionando un envejecimiento prematuro y haciendo que nuestra edad biológica no coincida con la edad real que representaría un cuerpo cuidado que opere en su máxima eficiencia.

Realmente, la medicina del futuro consistirá en aprender a ser más responsables con nuestra propia salud y definitivamente eso comienza con nuestros hábitos y estilo de vida. No hay forma mágica ni pastilla para arreglar eso. Simplemente debemos saber que para tener ciertos resultados, necesitamos contar con ciertos hábitos, y así es de sencillo esto.

Hay hábitos que no tomamos mucho en consideración, no les damos la importancia que realmente tiene para que nuestro cuerpo trabaje con eficiencia como el descanso reparador, hidratarnos adecuadamente, dormir temprano, tener emociones positivas, desarrollar nuestra espiritualidad, entre muchos más tienen resultados asombrosos en nuestra salud, y desafortunadamente pensamos que son lujos que muy pocos se pueden dar, cuando realmente no es así. Todos podemos cambiar de hábitos y sería una gran aportación para nuestra vida y para la de los que viven a nuestro alrededor, ya que nuestros hábitos tienen impacto directo en los que más conviven con nosotros.
Así que definivitamente nuestros hábitos, impactan en nuestra salud mucho más que nuestro entorno o nuestra genética. Por esto, podemos decir que tenemos una responsabilidad en cómo evoluciona nuestra salud, a raíz de todas y cada una de las decisiones que tomemos. Pero el que sepamos que tenemos una responsabilidad, que sepamos incluso qué elecciones son más saludables o menos, no significa que sea fácil cambiar, simplemente se empieza por saber que queremos hacer un cambio porque esto que hacemos todo el tiempo tiene una gran repercusión en nuestra vida y esto sólo es el comienzo.
Cambiar de hábitos es una gran necesidad en la actualidad y es de suma importancia que lo veamos como tal y tomemos acciones prestas para que esto pueda irse dando de una forma paulatina y sustentable
¿De dónde vienen los hábitos?

Te voy a dar una idea general para ir armando juntos. Tenemos cerca de 60 mil pensamientos diarios, sí, cada que estamos perdido y absortos en nuestra menta estamos brincando de una imagen y pensamiento a otro, y luego a otro, y luego a otro. Mientras estos suceden, viajando del pasado al futuro y viceversa, envueltos en nuestra mente consciente –la que piensa- alguien tiene que hacerse cargo de lo que está pasando aquí y ahora, por ejemplo: si vas manejando, alguien tiene que hacerse cargo de frenar, acelerar, parar, voltear, espejear, mientras tú vas pensando que escribir en ese correo que tienes que enviar. Entonces, dejamos en piloto automático nuestro inconsciente para hacerse cargo de todo, y ahí es justo donde se activan estos hábitos. ¿Por qué? Porque los hábitos son inconsciente. El inconsciente es una computadora que registra tus hábitos para facilitarte la vida, y hablo de los hábitos como manejar, lavarte los dientes, maquillarte, pero también hay otro tipo de hábitos la forma en la que piensas acerca de ti, la crítica a los demás, el juicio, la agresividad, las reacciones involuntarias no deseadas y las acciones autodestructivas.

Así que, los hábitos son literalmente canales neuronales que construimos y se van reforzando con la repetición. Todo lo que hacemos continuamente se graba en nuestro inconsciente y ahora actúa cada que entramos en piloto automático por estar perdido en la mente consciente. En esta gran computadora están todas tus reacciones almacenadas para que, cuando andes pensando, se activen y te ayuden a estar con tu mente creativa.

Hasta ahí todo va bien, y pensarás que es una gran ventaja evolutiva tener ese inconsciente. Pero el detalle no es en esta maravillosa computadora, si no que el problema comienza cuando los programas guardados en ella no son los que estamos buscando o los que nos ayudan a lograr metas que nos establecemos en ciertos momentos de la vida. ¿Has escuchado –o has experimentado- el auto sabotaje? Bueno, viene justamente de ese mismo lugar, de esa misma computadora que grabó de ciertos momentos de gran impacto de tu vida el hábito y programa de “no ser capaz”, “no salirte bien”, “no poder hacerlo”, “ser muy difícil para ti”, etc. También de ahí vienen muchos más, unos mejores que otros, pero no quiero platicarte de los hábitos positivos porque esos no los queremos cambiar, para nada. Te voy a platicar de esos que notamos que no nos permiten avanzar, esos que nos desestabilizan, los cuáles convierten ese desbalance permanentemente en nuestro nuevo estado de balance. Esos que no sabemos de dónde salieron si nosotros tenemos la mejor disposición y firme intención de hacerlo de otra manera, y zas, en el momento menos pensado, sale ese hábito anterior. Lo mejor que te puedo contar es de dónde vienen, ya que a la hora de querer cambiarlos siempre pensamos en qué hacer en cuanto a comportamiento, pensamos en forzarnos a no comer eso que está frente a nosotros, en no tomar el viernes por la noche alcohol, en ya no fumar la cajetilla y bajarle a la mitad, o en no responder gritándole a tu pareja o a los niños. Pero no es así, realmente el cambio de hábitos siempre comienza con un gran cambio de mentalidad el cual viene provocando de crear consciencia y casi siempre comienza con nueva información.
Al hablar de cambio de mentalidad comienza siempre con nueva información y eso es justo lo que intento en este texto, que sepas esto para que entiendas porque hay cosas que te resultan más difíciles cambiar que otras, pero recuerda que difícil no es sinónimo de imposible.
¿De dónde vienen la gran mayoría de estos hábitos? Al menos esos que nos sabotean constantemente vienen de nuestra infancia. Durante nuestros primeros años de vida fuimos una grabadora de comportamientos y frases, que se quedaron almacenadas para que el día de hoy seas quien eres.
Hay datos científicos que demuestran que “los niños presentan variaciones en ondas cerebrales que van desde las ondas delta de baja frecuencia, hasta las ondas beta de alta frecuencia y en han descubierto que la actividad electroencefalográfica de los niños aclara que en cada etapa de desarrollo predomina una onda cerebral específica”. Básicamente se refiere a que entre el nacimiento y los dos años de edad, el cerebro humano opera casi todo el tiempo con las frecuencias encefalográficas más bajas y pasan a ondas theta entre los 2 y 6 años, el cual es un estado mucho más sugestionable.[VL1]
Todo esto apunta al porqué decimos que son “esponjas” almacenando una increíble cantidad de información solo viendo, sin tener que “enseñarles” nada. En resumen dice que los niños viven en un estado como de hipnosis desde su nacimiento hasta los 7 años de edad aproximadamente, y esta es una adaptación neurológica para facilitar la culturización y la adaptación al entorno. De verdad que la naturaleza piensa en todo. Aunque no contempló que al día de hoy, con la realidad distorsionada como publicidad, estrés, prioridades y cosas que desconcertarían a la misma naturaleza, esos programas no representaran realmente una gran ayuda a la larga.
Esta es la razón por la que los niños pequeños siempre observan con detenimiento todo y es así como almacenan todo lo que ponemos a su alcance. ¿Dónde lo almacenan? En su inconsciente, el cual procesa alrededor de 20 millones de estímulos por segundo frente a los 40 que interpreta la mente consciente en ese mismo tiempo.[VL2] . Como resultado, sus hábitos, comportamientos, creencias, ideas, y estructuras mentales son iguales que lo que ven a su alrededor más próximo, padres, cuidadores, maestros, todo lo que viven en ese trance, de su primera infancia. Aquí el inconsciente grabó, y es por eso que es tan difícil cambiar de hábitos por más que tengas una tremenda fuerza de voluntad. Es casi imposible tratar de cambiar el inconsciente con tu consciente porque como leíste unos renglones arriba, es por mucho más fuerte la grabación que tiene programas de supervivencia (inconsciente) que tu mente creativa y racional (conciente).

Por lo que, como te darás cuenta el que no cambies de hábitos no es un tema de fuerza de voluntad o de que siempre has sido comelón o que nunca te ha gustado el ejercicio, es un tema de programas inconscientes sumamente arraigados que dirigen el 95% de tus comportamientos, contra un 5% de tu consciente que quiere hacer algo diferente. Por eso tus propósitos de año nuevo no duran, ya que está luchando ese pequeño 5% contra el 95%, lo cual requiere de un grado de presencia casi absoluta para que la consciencia pueda descartar el programa subconsciente. Si no estás presente cuando aparece el programa, entonces tu subconsciente se hará cargo y ya sabes qué programas están ahí, por lo tanto será normal auto sabotearte en eso que te propones.
Ahora, tampoco creas que el subconsciente es una parte de nosotros mal intencionada y terrible que viene a destruirnos la vida, simplemente es una computadora sin emociones y sin juicios, que ejecuta programas a base de estímulo – respuesta. Si llega ese estímulo entonces responde igual que se hizo la primera vez que lo tuvo. Es un regalo de la evolución, pero la idea inicial es que estos programas de estimulo respuesta fueran almacenados de forma positiva en pro de las personas que fuera una gran herramienta para usar nuestra mente consciente mientras lo demás estaba cubierto por el subconsciente, pero el entorno actual, no ha sido así.
Desafortunadamente como lo dice el Dr. Bruce Lipton, de esos programas que tenemos almacenados, casi el 75% son negativos y des-motivantes y cada que estamos pensando en algo más, están corriendo para usarse. El problema no es la mente subconsciente, si no los programas guardados en ella.
¿Cómo cambiar de hábitos?

Ya vimos que se van definiendo desde la infancia, por lo que podemos pensar que si no fue lo ideal con nosotros, si podemos voltear a ver que estamos haciendo con la infancia de nuestros hijos, ya que lo que nosotros les digamos se convertirá en este tipo de creencias o de frases que se repita en su cabecita constantemente, y ya hablando de nuestros propios temas, sería el comenzar por cuestionarnos y estar observando nuestro comportamiento cuando ese hábito aparece. ¿qué piensas cuando llega ese momento? ¿qué te dices a ti mismo acerca de eso? ¿te alientas, te criticas, te hablas bien, mal? ¿es una decisión que te ama? ¿te amas a ti mismo?, Si te amas a ti mismo ¿por qué hacer algo auto destructivo? Y ya que te cuestiones varias de estas preguntas, comiences por buscar información acerca de cómo cambiar, de cómo estar más en ti, por ejemplo la meditación es una gran herramienta para poder ayudarte a responder todo lo anterior, y te ayuda a estar mucho más centrado y sereno para que no haya tipos de reactividad que te hagan reaccionar impulsivamente o más bien, inconscientemente. Además, es súper importante aceptar la crisis del cambio, porque ahí es donde muchos regresamos a lo anterior para poder brincarnos la incomodidad, y así no es, ya que la incomodidad es parte del cambio, ya que estamos fuera de la zona de confort es normal que nos sintamos incómodos, (ya que eso es por definición). Además de esto es importante la repetición el nuevo hábito, ya que la idea es dejar el anterior y sustituir por otro mejor, así como estar dispuestos a repetir sin cesar hasta que se quede grabado en ese lugar tan increíble como es el inconsciente, y así como se grabaron los anteriores, podemos lograr lo mismo con unos nuevos hábitos positivos que cuando usemos nuestra mente pensante estén en modo encendido velando por nuestro bienestar general y no al contrario.

Nuestros hábitos definen nuestra vida, definen los resultados de lo que alcanzamos y son increíbles formas de transformar lo que vivimos. Entonces, si esos programas determinan tu comportamiento y lo que haces en tu día a día, definitivamente tus hábitos actuales son lo que definen tu salud, tu bienestar y tu calidad de vida. Tus hábitos son lo que haces en repetidas ocasiones y los hábitos positivos tienen efectos benéficos en tu vida, y los hábitos negativos (que se conocen como vicios) tienen efectos que no son benéficos a mediano y largo plazo aunque en el momento sean agradables algunos. Como decía, tenemos que ampliar nuestro concepto de hábitos para no limitarlo a una lavada de dientes o a levantarte temprano a correr, si no a todos los hábitos que giran alrededor de esto que genera tu bienestar, ya que la salud no lo es todo, hay muchas más cosa que impactan en el bienestar y por lo general son nuestras respuestas a diferentes situaciones, estímulos y cosas, por lo que esos son nuestros hábitos también.

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[VL1] La biología de la creencia: La liberación del poder de la conciencia, la materia y los milagros,
Dr. Bruce H. Lipton, Gaia Ediciones, 2010, Madrid, pág. 221
[VL2]La biología de la creencia: La liberación del poder de la conciencia, la materia y los milagros, Dr. Bruce H Lipton, Gaia Ediciones, 2010, Madrid, pág. 227

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