La economía mundial es menos resiliente: los seguros pueden ayudar a cerrar la brecha de protección, que alcanza niveles récord de 1,2 billones de USD, según el informe sigma

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  • En la actualidad, la economía global tiene menor capacidad para absorber un acontecimiento adverso de lo que se estimaba en 2007.
  • Suiza, Canadá y EE. UU. registran la mayor resiliencia económica; la resiliencia de la zona euro, por su parte, es la que más se ha reducido desde 2007.
  • La resiliencia de los seguros (protección necesaria en comparación con la disponible) en tres áreas de riesgo fundamentales ha mejorado en la mayoría de las regiones desde 2000.
  • Una brecha de protección para esas tres áreas de riesgo que alcanza niveles récord de 1,2 billones de USD ofrece una enorme oportunidad a las aseguradoras para estimular la resiliencia.
  • En Latinoamérica, la resiliencia de los seguros viene mejorando lentamente desde 2000.

La economía mundial es menos resiliente ahora de lo que era en 2007, al comienzo de la crisis financiera global, según los nuevos Índices de Resiliencia macroeconómica desarrollados conjuntamente por Swiss Re Institute (SRI) y la London School of Economics (LSE). En cambio, los índices independientes de resiliencia de los seguros muestran que la resiliencia de los hogares en tres de las principales áreas de riesgo —catástrofes naturales, mortalidad y gasto en el cuidado de la salud— ha mejorado en la mayoría de las regiones desde el siglo pasado, según el último informe sigma. Las aseguradoras podrían estimular la resiliencia financiera global cerrando una brecha de protección compuesta para las tres áreas de riesgo que alcanza niveles récord de 1,2 billones de USD.

«Se trata de una oportunidad de más de un billón de dólares para el sector de los seguros», afirma Jerome Jean Haegeli, Economista Jefe del Grupo Swiss Re. «En general, la industria aseguradora ha sabido mantener el ritmo de crecimiento del potencial de pérdidas y aún puede hacer más para mejorar la resiliencia. Los mercados emergentes, en particular, se benefician más de la protección de los seguros que las economías maduras, que a menudo gozan de un mayor acceso a fuentes de financiamiento alternativas».

Una visión holística de la resiliencia macroeconómica
Los nuevos índices de resiliencia macroeconómica utilizan datos de 2007 a 2018 correspondientes a 31 países, lo cual simboliza alrededor del 75 % del producto interior bruto (PIB) mundial. Dichos índices están compuestos por un amplio abanico de variables con el fin de proporcionar una valoración más holística de la salud económica de la que proporciona el PIB por sí solo. El análisis revela que el 80 % de los países de la muestra tenían puntuaciones de resiliencia más bajas en 2018 que en 2007. Los principales factores determinantes de esta tendencia han sido el agotamiento de las opciones de política monetaria en numerosas economías desarrolladas y un entorno operativo lleno de desafíos para el sector bancario, aun cuando las entidades financieras se han hecho más fuertes desde la crisis.

«Considerando las probabilidades de recesión en EE. UU. para el próximo año, que son del 35 %, y las repercusiones globales de estas, es más importante que nunca evaluar la resiliencia subyacente de nuestras economías y mirar más allá de las tradicionales medidas del PIB», sostiene Haegeli. «En conjunto, hoy en día el margen para aplicar políticas anticíclicas frente a las sacudidas económicas es menor de lo que era en 2007. La política monetaria excesivamente acomodaticia de los últimos años deja un reducido margen de maniobra a los bancos centrales de cara al futuro, al tiempo que incrementa su dependencia de los mercados financieros. Es probable que eso, unido a un insuficiente avance de las reformas estructurales, provoque recesiones aún más prolongadas en el futuro».

De acuerdo con el análisis, Suiza y Canadá han estado sistemáticamente entre los tres países más resilientes a lo largo de la pasada década. EE. UU. ha mostrado una mejora paulatina, desde un punto bastante bajo en 2010: el pasado año ocupó el tercer puesto debido a sus sólidos fundamentos económicos, a la eficiencia del mercado laboral y a la actividad de los mercados de capital, así como al margen fiscal para mitigar un revés económico.

Por regiones, Norteamérica fue la más resiliente tanto en 2007 como en 2018, a pesar de registrar una leve disminución a lo largo del periodo. Tal y como muestra la Figura 1, América Latina fue la única región que registró una mejora de la resiliencia económica, aunque a un nivel bastante bajo debido a los problemas estructurales. Los mercados de capital de la región no están suficientemente desarrollados, los mercados laborales muestran una baja productividad y una parte importante de la población sigue siendo susceptible de volver a caer en la pobreza.

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