LA FAVORITA – Acerca de la Producción

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Con películas como DOGTOOTH, THE KILLING OF A SACRED DEER y THE LOBSTER, Yorgos Lanthimos le ha presentado mundos de imaginación pura a las audiencias, filtrados a través de un lente totalmente único. Con LA FAVORITA, se ha posado por primera vez en una época real de la historia para proyectar su visión, y, con ello, entrelazar una propuesta divertida y perversa del amor, la pérdida y una travesura maquiavélica que pone de cabeza las convenciones del drama de época.

Un periodo muy ignorado de la monarquía británica, LA FAVORITA cuenta la historia de la reina Ana (Olivia Colman), última en la dinastía de gobernantes Estuardo, cuyo lugar en la historia quizás ha sido desestimado de manera injusta.

Mientras Inglaterra libra una guerra con Francia, en la corte de la reina las ridiculeces cotidianas en el palacio se dan por doquier. Ana, asolada por la gota y afligida por la pérdida de no menos de diecisiete niños, depende de su única confidente, Lady Sarah Churchill (Rachel Weisz), quien tiene bajo su cuidado los gastos personales de la monarca y brinda mucho más que dirección en cuestiones de estado. Su relación con la reina no podría ser más íntima, pero cuando le presenta a la corte a su prima oprimida, Abigail Himm (Emma Stone), al poco tiempo descubre una rival por el afecto de Ana, por lo que comienza una lucha de poder y amor que quizás y pueda amenazar a la mismísima monarquía.

Mientras tanto, a estas tres mujeres las orbitan los hombres que se esperaría que estuvieran a cargo, incluyendo Robert Harley (Nicholas Hoult), líder de la oposición del partido conservador que juzga mal a Abigail al considerarla un peón para forzar su agenda, y Samuel Masham (Joe Alwyn), el apuesto noble que se encuentra atraído de manera inextricable a los encantos de Abigail.

Fue esta interacción, en la que las tres mujeres tuvieron todo el poder en un mundo dominado por hombres, lo que le llamó la atención a Lanthimos del guión original escrito por Deborah Davis. “Fue el hecho de que era una historia acerca de tres mujeres; algo raro para la época y que en el cine lo sigue siendo en la actualidad”, comenta Lanthimos. “Comenzamos a hacer esta película hace nueve años, y, de alguna manera, ahora se siente mucho más relevante, pero en aquel entonces se sentía, para mí, como una gran oportunidad para contar una historia con tres mujeres y crear estos personajes sorprendentes. Estas tres damas están en una posición de poder tal, que podrían afectar las vidas de muchas otras personas, y eso me resultó muy interesante”.

El dramaturgo y guionista australiano Tony McNamara se sumó al proyecto para reescribir el guión, y trabajó de manera estrecha con Lanthimos para ver cómo iban a abordar el balance entre los hechos y la ficción. “Dejamos gran parte de la historia en él, y nos inspiramos en las personas reales, pero, al mismo tiempo, intentamos crear algo por derecho propio. Queríamos hacerlo lo suficientemente sencillo para que todo funcionara con tan sólo enfocarte en los personajes; las tres mujeres de la historia”.

McNamara añade: “Juntos, queríamos reconsiderar las películas de época y convertirla en una comedia de humor negro trágica. Yorgos tiene un estilo y tono particulares, y teníamos una idea particular de cómo tratar esa época de una manera diferente”.

Lanthimos nunca ha lidiado con este género. “¿Cómo transformar lo que hago a este género y mundo?”, se cuestionó. “Desde la etapa del guión, decidimos que íbamos a encontrar elementos que se sintieran contemporáneos en cada capa de la película. Para tal efecto, el lenguaje, por ejemplo, no trata de serle fiel a la manera en la que creemos que hablaba la gente en aquella época. Hicimos lo mismo con el guardarropa; conservamos los patrones de la era, pero usamos telas contemporáneas. Es muy sutil, pero está ahí y eso te genera una textura”.

Lanthimos reunió un equipo reconocido —y predominantemente femenino— de jefes de departamento para conseguir sus objetivos para el filme. La diseñadora de vestuario ganadora del Oscar Sandy Powell creó 183 atuendos para los protagonistas y extras, mientras que la diseñadora de maquillaje y peinados Nadia Stacey invirtió las convenciones de género al ataviar a los hombres con pelucas fastuosas y montones de maquillaje. La diseñadora de producción Fiona Crombie decoró las locaciones para que se vieran grandiosas y desoladas, incluso hasta acabadas, conforme se intensifica cada vez más la melancolía de la reina. El director de fotografía Robbie Ryan fotografió los pasillos del poder con lentes ojo de pescado diseñados para crear el aislamiento de Ana, mientras lucha por encontrar su dormitorio.

“No fue tu película de época convencional”, comenta Powell con respecto a lo que le atrajo para trabajar en LA FAVORITA. “Fui tras ella. Sabía que Yorgos la iba a hacer, y esa fue una de las múltiples razones por las que me quería involucrar. Sabía que iba a hacer algo interesante”.

Powell recibió con los brazos abiertos el reto de mezclar lo moderno con lo histórico. “Yorgos no quería que todos anduvieran deambulando por ahí como si estuvieran disfrazados. Quería que se vieran reales y naturales. Me presentó muchas imágenes diversas —algunas incluso era retratos de moda— y una de las películas que discutimos que recuerdo que más me sirvió de inspiración fue GRITOS Y SUSURROS, de Ingmar Bergman. Fue mi pista más grande de cómo tenía que verse la película”.

Otro punto de referencia clave fue EL CONTRATO DEL DIBUJANTE, de Peter Greenaway. Alguna vez, Powell tuvo la oportunidad de estudiar los atuendos de ese filme, que fueron hechos con los materiales más baratos para que se ajustaran al presupuesto limitado de la película, “pero no te podías dar cuenta al momento de ver la película”, indica. Esa idea la tomó prestada para LA FAVORITA.

“Descubres lo que está ahí, en la historia real, y entiendes las reglas antes de romperlas. Lo que hice fue hacer los cortes originales y la configuración del ropaje tan históricamente exactos como pudieran ser, pero que las telas existentes fueran menos convencionales. Para la realeza debió de haber sido sedas y satines, pero prescindí de todo ello y me quedé con sólo lo esencial de las siluetas. Usamos algodones, mezclilla, incluso telas con estampados africanos de Brixton, donde vivo”.

Olivia Colman, quien había trabajado con Lanthimos previamente en THE LOBSTER, amó la creatividad del diseño de la película. “Yorgos alienta a su equipo: ‘Vamos. Sorpréndanme. Hagan algo audaz’”, comenta. “El guardarropa de la reina fue hilarante. Pasé la mayor parte de la película en un camisón, así que yo estuve bien. Las pobres de Emma y Rachel estuvieron más entalladas. Yorgos les extendió a todos el valor y la rienda suelta para divertirse. Toda vez que tomamos algo que nunca habíamos visto, y lo hicimos descabellado”.

Como la mayoría, Colman no estaba familiarizada con la historia de la reina Ana. “Esta película es muy precisa, a pesar de que se siente muy alejada a lo que conocemos como un drama de época”, indica. “Pero, en cierto modo, es menos acerca de la historia del momento como lo es acerca de esta mujer que ha perdido todos estos hijos, y su amor hacia estas otras mujeres. Ana demuestra todas las emociones, buenas y malas. Cada rasgo. Es maravilloso interpretar a alguien que hace tantas cosas”.

De igual manera, Weisz llegó a la película con muy poco conocimiento de la época. “Ana ha sido incomprendida y representada de manera inadecuada—posiblemente por historiadores masculinos—, pero ella tenía más inteligencia, destreza política y fuerza de lo que previamente le hayan reconocido”. A través de la lente de Lanthimos, Weisz vio de inmediato una oportunidad para aportarle algo fresco al género. “Lo que me parece interesante es que hay una competencia entre ellas, pero hay amor, envidia y rivalidad. Hay un cliché en el cine en el que las mujeres son maliciosas entre ellas, y esta película juega con ese concepto, pero va mucho más allá de ello, porque lo que descubres es que hay una historia de amor real entre la reina y Lady Sarah. No es que sea CASABLANCA, pero hay un amor muy auténtico en la película”.

Fue este drama humano lo que también le llamó la atención a Emma Stone. “Me encantaron las tres mujeres en la historia y la manera en la que interactúan entre ellas”, recuerda. “No supe qué tanto de ello era verdad hasta más adelante, cuando hice una investigación en mi cama, pero me pareció que estaba escrito de una manera hermosa”.

La única estadounidense en el reparto, Stone trabajó de manera ardua para conseguir un acento británico que pasara el examen con el ensamble local. “Me sentí muy cómoda cuando me sumé al proyecto porque ya llevaba al menos dos años hablando con Yorgos antes de que diera inicio. Y después, al principio de toda esta experiencia, tuvimos tres semanas de ensayos. Sin lugar a duda, tuvimos la oportunidad de conocernos muy bien”.

De hecho, el periodo de ensayos probó ser una bendición para todo el reparto, a pesar de la manera inusual en la que Lanthimos los llevó a cabo. “Él proviene del teatro, así que interpretábamos dinámicas de confianza del teatro clásico, y cosas como ésas”, explica Colman. “Estuvimos todos juntos en un cuarto durante un par de semanas, donde si te echabas un gas, todos sabían que habías sido tú. Eso hace que se genere una gran cercanía, y eso ayuda mucho”.

“Fue muy extraño y nada extraño”, dice entre risas Stone. “Había un coreógrafo maravilloso y hacíamos todo tipo de cosas físicas juntos. Hacíamos el ridículo frente al otro, y nos volvimos más dependientes entre nosotros”.

“Había momentos en los que todos cerrábamos los ojos y caminábamos alrededor, y cuando tocabas a alguien tenías que decir el nombre de su personaje”, recuerda Joe Alwyn. “Momentos en los que nos tomábamos de las manos y nos enredábamos tanto como podíamos para después intentar escapar. Intercambiábamos personajes e interpretábamos otras partes. Perdías todo sentido de vergüenza, y terminabas repitiendo el diálogo y el lenguaje, y llegar a un punto en el que, una vez que estabas en el set, ya habías descubierto lo que necesitabas descubrir de tu papel”.

“A Yorgos no le da pena nada, y esto siempre comienza desde arriba”, añade Colman. “Es un gran oso, encantador y gentil. Quieres impresionar a Yorgos. Quiere que seas humano y real, así que no te queda más remedio que apostarlo todo”.

“No está tan loco como quizás y sus películas te podrían llevar a sospechar”, bromea Nicholas Hoult. “Lo maravilloso es que, si no escuchas nada de Yorgos, sabes que lo has hecho bien. No es uno de esos directores que va hacia ti y te llena de interminables elogios. Si sigue adelante sabes que ya obtuvo lo que necesitaba”.

“Tiene una imaginación inusual, poderosa, contundente, intrincada e interesante”, añade Weisz. “Cuando haces una película de Lanthimos, sientes como si entraras a su imaginación y él fuera tu guía, pero donde no te dice necesariamente hacia dónde vas”.

Lidiar con la vergüenza y la incomodidad de las interacciones humanas es quizás una de las características esenciales de la obra de Lanthimos hasta la fecha. Para el director, son en estos momentos cuando la gente se torna más interesante. “Me encanta observar eso. En el contexto correcto, nada es ir demasiado lejos. Todo ha pasado antes, incluso en la vida real, así que no podrías ir demasiado lejos. Podrías hacer una selección y elegir las cosas que quieras compartir con otras personas”.

Al final de cuentas, no obstante, LA FAVORITA es en su totalidad acerca de la humanidad. Aunque se desarrolla en el pasado, y está filtrada a través del estilo distintivo con frecuencia absurdo de Lanthimos, en la esencia de la película están tres mujeres con deseos y necesidades con los que todos nos podemos sentir identificados. “Estos personajes imponentes son también humanos reales con necesidades reales”, indica Weisz. “Hemos hablado mucho acerca de las decisiones de alto riesgo en esta historia, pero son en realidad las de bajo riesgo las que transmiten lo que significa ser humano”.

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