L’ODYSSÉE D’ UN ROI MANTIENE VIVA LA HISTORIA DE LOUIS XIII CON HERMÉS, PUIFORCAT Y ST-LOUIS

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Como tributo a los viajes de LOUIS XIII, desde 1876, L’Odyssée d’ un Roi surge como una iniciativa única que rinde homenaje a las míticas travesías que duraban varios meses, incluso años, y que permitían descubrir nuevas tierras a bordo de las más lujosas y legendarias formas de transporte.

Para inmortalizar esta magna celebración, LOUIS XIII, una de las bebidas espirituosas más cotizadas del mundo, se unió a tres marcas de lujo para lograr una excepcional creación: Hermès, Puiforcat y St-Louis, reconocidas integrantes del Comité Colbert y símbolos del arte francés del buen vivir.

La participación de Hermès quedará materializada en tres baúles cosidos a mano en los que coinciden belleza, utilidad y elegancia. Estas obras maestras fueron elaboradas por artesanos que dedicaron un total de mil horas de trabajo por cada pieza, las cuales se suman al siglo que toma la producción de LOUIS XIII.
LOUIS XIII es una alquimia de más de mil 200 eaux-de-vie –el más joven con 40 años de edad–, cuya complejidad se refleja en estas piezas de colección que conjugan el know-how con el arte y dedicación de los artesanos: 100 días trabajando en los detalles del baúl y 100 años de añejamiento de eaux-de-vie para formar el ensamblaje único de LOUIS XIII.

Para esta celebración, LOUIS XIII se alió con marcas de lujo que tienen afinidad en la preocupación por el detalle y el legado. Ejemplo de ello es Puiforcat, empresa fundada en 1820, dedicada a la plata; que asoció la tradición de la alta orfebrería con el ascendente movimiento del art decó, y que hoy en día se mantiene en constante innovación, pero siempre conectada con sus raíces.

Por siglos, Saint-Louis ha creado los más finos ejemplos en cristal europeo, y desde 1829 sigue fiel a la técnica del soplado a mano, manteniendo intacto el proceso del soplete, el corte, el dorado y grabado a mano. Para L’Odyssée d’ un Roi, la firma creó tres decantadores y 12 copas –que requirieron 278 horas y 110 horas de trabajo cada uno respectivamente– los cuales fueron grabados a mano y serán subastadas.

Se realizó un baúl inspirado en América, Asia y Europa, continentes en los que LOUIS XIII se convirtió en leyenda y en donde arribó desde el siglo XIX. L’Odyssée d’ un Roi incluirá algunas de las reservas de eaux-de-vie, incluyendo algunas que datan del siglo XIX y son parte de esta mezcla.

Además incluirá un decantador Saint-Louis mágnum hecho a mano con el mapa de cómo estaba conformado el mundo a finales del siglo XIX; cuatro copas de cristal grabadas a mano, cada una en homenaje a un país a donde se envió LOUIS XIII por primera vez; una pipeta Puiforcat de oro blanco 100 por ciento; un libro hecho a mano en el que que se detallan los viajes de LOUIS XIII, el savoir-faire de los artesanos de la casa, y cómo se convirtió en una de las primeras marcas de lujo en ser exportada.

Asimismo, la responsabilidad social de LOUIS XIII se empata con los objetivos de The Film Foundation: preservar los tesoros culturales. Esta filosofía suma a la odisea a este grupo dedicado a la preservación de películas y a la exhibición de cine clásico restaurado, un legado cultural que se hereda de generación en generación.

Para tal propósito, se subastarán las tres piezas maestras y todo lo recaudado con L’Odyssée d’ un Roi se donará en beneficio de The Film Foundation de Martin Scorsese. Con el fin de que estas bellas creaciones sean vistas en Cognac, LOUIS XIII realizará un exposición itinerante que también podrá observarse a través de internet.

Las obras se venderán con el apoyo de Sotheby’s en Nuea York, Hong Kong y Londres, siendo la puja presencial y con posibilidad de ser venta digital, subastándose en cada continente el decantador con el mapa inspirado en el mismo.
La odisea del rey LOUIS XIII aún trasciende el tiempo al formar una alianza tan impresionante con marcas de lujo con las que comparte los mismos valores de excelencia, know-how, artesanía, el amor por preciosos materiales, pero que se encuentran siempre en constante evolución y transmiten el respeto por las tradiciones y el trabajo de sus artesanos.

Hermès
Así como Louis XIII, la casa Hermès es sinónimo de artesanía y tradición francesa. Y, al igual que Louis XIII, se le ha asociado desde sus primeros días con la nobleza europea. Las bridas y arneses Hermès adornaron las troikas de los zares, a los caballos de Napoleón III y de su extremadamente elegante esposa, la emperatriz Eugénie. Hoy, Hermès continúa su mandato en París, en la calle Saint Honoré, lugar donde, en 1880, Charles-Emile Hermès comenzó a transformar una guarnicionería familiar en una de las más lujosas e icónicas casas de Francia. Todavía se realizan a mano todos los exquisitos productos, contratando a un equipo de artesanos, desde dibujantes de seda que montan hasta 40 marcos para producir una sola bufanda Hermès, hasta peleteros que han aprendido durante años una técnica microscópica de costura a mano y adquirido la necesaria atención al detalle para crear una bolsa Hermès.

Puiforcat
Fundada en París en 1820, esta legendaria platería alcanzó el prestigio a principios del siglo XX, cuando Jean Puiforcat se unió a la tradición de la alta orfebrería con el cada vez más popular movimiento del Art Déco, creando arquitectónicos y artísticos objetos de plata que se convirtieron en piedras angulares del periodo entre guerras, y que ahora están expuestos en Louvre. Mientras Puiforcat continúe innovando –trabajando en conjunto con diseñadores contemporáneos como Patrick Jouin– la casa permanecerá conectada a su herencia –preservando el único y tradicional aplanado y modelado de plata que requiere estirar y martillar la superficie del metal con mazos, dando al producto final su carácter distintivo y artesanal.

Saint Louis
Localizado en una pequeña aldea cerca del bosque de los Vosgos en la frontera franco-alemana, Saint-Louis ha creado durante siglos, algunos de los ejemplos más finos de cristalería europea. En 1767, el rey Louis XV la llamó “cristalería real” y, a partir de 1829, la casa se ha dedicado exclusivamente al cristal soplado a mano. Algunos de los artesanos actuales tienen ancestros que trabajaron en Saint-Louis hace dos siglos. Aunque los altos hornos ya no se encienden con madera y carbón, el resto del proceso –desde darle forma al cristal con un soplete a unos mil grados centígrados, hasta cortar, dorar y grabar todo a mano– ha permanecido esencialmente igual.

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