Los beneficios y propiedades del té

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Por Alberto Molás, Miembro del Consejo Médico de Herbalife Nutrition

¿Tienes calor? Apuesto a que sí. Ahora imagina un vaso con el refresco de tu preferencia y dos cubos de hielo para saciar tu sed. Esto sólo permanecerá en tu imaginación, ya que en realidad, las bebidas carbonatadas no se recomiendan para rehidratar o refrescar el cuerpo. Lo ideal es beber agua, aproximadamente 8 vasos por día. Pero, ¿qué opinarías si pudieras adicionar un poco de té a este líquido vital, es decir, algunas moléculas capaces de prevenir el daño a nivel celular?

El té es una bebida milenaria que se asocia con beneficios en la salud. Podemos encontrarlo en sus diferentes formas de consumo: verde, oolong y negro. Dependiendo del procesamiento y tipo de fermentación, se pueden obtener variables del té. Aproximadamente de 76 a 78% del té que se consume en el mundo, es negro; 22% es té verde y, menos de 2%, es oolong. Así lo refieren los médicos Diane McKay y Jeffrey B. Blumberg, en su artículo “The role of tea in human health”[1] (“La función del té en la salud del ser humano”).

Cabe mencionar que, tanto el té verde como el té negro, provienen de la misma planta (Camellia sinensis L) que pertenece a la familia de las “Theaceae” o “Ternstroemiaceae”, de acuerdo con su nombre científico, y son originarias del norte de India y del sur de China. El té se relaciona con un efecto protector en diferentes patologías importantes, debido a que contiene altas concentraciones de catequinas y polifenoles, las cuales, son sustancias químicas que actúan como antioxidantes.

¿Antioxidantes? Sí, el oxígeno es fundamental para nuestra existencia. Necesitamos respirar para oxigenar nuestras células. Pero, en ocasiones, este oxígeno se convierte en un “radical libre” y se vuelve dañino para otras moléculas, ya que forma reacciones químicas que pueden provocar enfermedades, entre estas, el cáncer.

El cáncer es la transformación de una célula normal a una anormal y esta se multiplica constantemente hasta formar masas de células anormales, al punto donde prevalecen las células anormales sobre las normales. Por lo tanto, los “radicales libres”, alteran a moléculas estables y, por lo tanto, necesitan ser “atrapadas” por los antioxidantes, mismos que se producen en nuestro organismo, pero no se establece en qué cantidad ni mucho menos si estos son suficientes. El consumo de antioxidantes por medio de nuestra dieta como el té puede ayudar en este proceso. 

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