Los dos factores de la pobreza: ingresos bajos y carencia de seguridad social son resultados negativos de la economía

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Análisis inicial de la medición de la pobreza 2018 de CONEVAL

·         De 2008 a 2018, las dos variables con mayor peso en la pobreza son la carencia de seguridad social y el ingreso insuficiente para comprar la canasta básica. Ambas condiciones tienen su raíz en la economía, en particular en el mundo del trabajo.

·         En 2018, 71. 7 millones de mexicanos tienen carencia por acceso a la seguridad social (57%), y 61 millones de personas viven en pobreza por ingresos (49%).

·         El otro factor es la pobreza profunda es producto de la marginación de amplios territorios del sur sureste del país, donde la pobreza por ingresos afecta al 71%.

El factor central de la pobreza en México se genera en la economía, especialmente en el mundo del trabajo. Cada vez que se dan a conocer los datos de pobreza en México, la opinión pública y los políticos “culpan” a la política social.  Muchos piensan que la permanencia y magnitud de la pobreza es el mejor indicio de la falta de resultados de los “programas sociales”, esta explicación es errónea, o al menos incompleta.

Casi todos los mexicanos viven de los ingresos del trabajo (90%). Trabajar es el vínculo que permite tener acceso a los servicios de salud de la seguridad social. Coneval confirma que de 2008 a 2018, los ingresos laborales son insuficientes para garantizar niveles mínimos de bienestar y que la principal carencia es la seguridad social.

“Tenemos a la mayoría de los mexicanos que trabajan mal pagados y sin acceso efectivo a la salud y a la protección social. Ésa es la causa de la pobreza”, afirma Rogelio Gómez Hermosillo, Coordinador de “Frente a la Pobreza”. “La solución no es sólo el crecimiento económico, sino eliminr las injusticias del mercado laboral”.

“La medición de CONEVAL nos da la fotografía del fracaso del gobierno de Peña Nieto y el punto de partida del reto que enfrenta el gobierno de López Obrador”, añadió.

Centrar la importancia de la economía en los resultados de pobreza no quiere decir que la política social o los “programas sociales” sean efectivos o que funcionen bien. No es así. Pero es muy importante entender que frente a la pobreza y la desigualdad se requieren acciones económicas, sobre todo y principalmente en el campo laboral.

La función de la política social es garantizar derechos, generar inclusión social y equidad, y también desarrollar capacidades productivas que contribuyen al desarrollo económico. La política social no cumple con eso. Pero los programas sociales, por generosos y efectivos que sean, resultan insuficientes para acabar con la pobreza.

Los datos más recientes de la medición multidimensional de la pobreza presentados por CONEVAL respecto a 2018, muestran con claridad que:

·         La mayor carencia social es la carencia por acceso a la seguridad social. Hay 71.7 millones de personas en esta condición. Es el 57.3% de la población. Para población en zonas rurales llega al 77.7%.  En estados como Chiapas, Oaxaca y Guerrero afecta a tres cuartas partes de la población (75.7%). Para la población indígena esta carencia llega hasta 78.2%.

·         La segunda condición de mayor incidencia es el ingreso insuficiente para adquirir la canasta básica. CONEVAL la denomina “pobreza por ingresos”.  Afecta a 61.1millones de personas que carecen de ingreso suficiente para lo más básico. Es casi la mitad de la población (48.8%). En zonas rurales llega a 56.7%.  En estados como Chiapas, Oaxaca y Guerrero afecta más del 70% y para población indígena llega hasta 71.9%.

·         El ingreso insuficiente tiene una condición extrema: hay quienes no les alcanza ni para comer, porque su ingreso es menor al costo de la canasta alimentaria. A esta condición CONEVAL la denomina “población con ingreso inferior a la línea de pobreza extrema por ingresos”.   Hay 21millones de personas en esta condición. Es el 16.8 % de la población. En zonas rurales llega a 27.3%.  En estados como Chiapas, Oaxaca y Guerrero, y en la población indígena afecta a 4 de cada 10 personas.

Desde la sociedad civil, Acción Ciudadana Frente a la Pobreza reitera sus propuestas para lograr resultados frente a la desigualdad y la pobreza, en dos grandes líneas:

1. Transformar las estructuras del mundo del trabajo que generan pobreza, para crear más empleos, con salario suficiente y acceso efectivo a la salud y seguridad social.

2. Transformar la dispersión, la opacidad y el clientelismo de los programas sociales, para garantizar que lleguen a quienes más lo necesitan, sin sesgos políticos y con acciones efectivas, con pleno apego a los derechos humanos tal y como lo ordena el artículo 1º de la Constitución.

 “Frente a la Pobreza” presenta este análisis inicial a manera de “radiografía” sobre los datos de 2018. Este análisis permite comprender mejor las causas de las condiciones de carencia y vulnerabilidad que vive gran parte de la población.

El próximo jueves 8 de agosto, presentaremos un análisis de la tendencia reciente de la pobreza. Y en las próximas semanas, presentaremos un estudio que aborda con mayor profundidad las dos grandes causas de la pobreza: el empobrecimiento laboral y la marginación, exclusión y discriminación de amplios territorios y que explica la pobreza profunda, crónica y endémica.

Más de la mitad de la población está excluida de la seguridad social que depende del trabajo

El acceso a la seguridad social depende del trabajo.  Esta carencia social –la de mayor incidencia está directamente relacionada con estructuras deficientes del mundo laboral.

Carencia por acceso a la seguridad social 2018[2]

Más de la mitad de la población presenta carencia por acceso a seguridad social. Son 71.7 millones de personas. En las zonas rurales, tres de cada cuatro personas carecen de seguridad social (77.7%) y en las urbanas es la mitad (50.7%).

En Guerrero, 3 de cada 4 personas tienen carencia por seguridad social (75.6%). En Chiapas, más de 4 de cada 5 (83.6%), en Oaxaca 3 de cada 4 (76.2%) y en Veracruz 2 de cada 3 personas (67.5%).  Son 2.7 millones en Guerrero, 4.6 millones en Chiapas, 3.1 millones en Oaxaca y 5.6 en Veracruz.

Casi 4 de cada 5 indígenas carecen de seguridad social (78.2%). Son 9.4 millones.

Figura 1. Carencia por acceso a la seguridad social, 2018

Fuente: Elaboración propia con datos de CONEVAL (2019). Medición multidimensional de la pobreza 2018. Anexo estadístico.

El vínculo de dependencia entre seguridad social y trabajo

La seguridad social es el principal instrumento de política social. En nuestro país la seguridad social es un “paquete” de medidas de protección social que son indispensables para los hogares en su ciclo de vida. La seguridad social cubre el acceso a servicios de salud; las pensiones y el ahorro para la edad avanzada; el ingreso garantizado en caso de accidente, enfermedad o incapacidad; el acceso a servicios de cuidado infantil; y la cotización al fondo de ahorro para vivienda.

La seguridad social depende del régimen de contratación laboral y en la práctica se ha convertido en una “prestación” laboral. Su obligatoriedad no se respeta en muchos casos.  Quienes trabajan por su cuenta o quienes están en empleos sin remuneración salarial como “negocios” familiares carecen de afiliación. Hasta hace poco, las trabajadoras del hogar estaban excluidas de la seguridad social. E incluso, personas que trabajan con empleo y salario se encuentran excluidas, en abierta violación a la Ley, como lo muestran los datos del Observatorio de Trabajo Digno.[3]

La dependencia de la seguridad social del trabajo produce varios problemas: (i) Excluye a quienes no tienen empleo. (ii) Abre la posibilidad de ser evadida si quienes emplean no cumplen con la afiliación obligatoria. (iii) Segmenta la responsabilidad de la salud y separaba la cotización de ahorro para el retiro en diversas instituciones (IMSS e ISSSTE las principales, pero hay varias más). (iv) La exclusión de más de la mitad de la población ha generado la necesidad de modalidades extras de protección social, mediante “programas sociales” con distintas coberturas, montos y en la mayoría de los casos, temporales y sin derechohabiencia.

La vinculación entre trabajo y seguridad social viene de la Constitución. En la práctica eso genera segmentación y trato diferenciado. El artículo 123 de la Constitución requiere ser armonizado con el artículo 1º, para que las diversas formas de protección social se reconozcan y se garanticen como derechos de las personas y no como “prestación” laboral.

La exclusión sistemática de servicios de salud, pensiones para adultos mayores, ahorro para vivienda y servicios de cuidado infantil, dio lugar, en las últimas décadas a la creación de esquemas alternos, inconexos y dispersos de protección social para población no derechohabiente de la seguridad social, como el Sistema de Protección Social en Salud (conocido como “Seguro Popular”), las pensiones no contributivas para adultos mayores (estatales y federal), los programas de subsidios para vivienda y el programa de estancias infantiles, que recién ha sido suspendido.

La mitad de la población en pobreza por ingreso insuficiente y casi la quinta parte sin ingreso suficiente para comprar alimentos.

La variable determinante en la magnitud y la permanencia de la pobreza en México es el ingreso insuficiente. También depende del trabajo. El ingreso insuficiente para adquirir la canasta básica es producido por los bajos ingresos laborales, que a su vez se generan por los bajos salarios.

Pobreza por ingresos

Casi la mitad de la población tiene ingresos insuficientes para adquirir la canasta básica (48.8%).[4] Son 61.1 millones de personas.

En las zonas rurales son el 56.7% y en las urbanas el 46.3%.

Alrededor de 7 de cada 10 personas en el sur sureste del país viven en pobreza por ingresos, 69.5% en Guerrero, 69.0% en Oaxaca y 67.9% en Veracruz; y 8 de cada 10 en Chiapas (78.9%). Son 2.5 millones de personas en Guerrero, 4.3 millones en Chiapas, 2.8 millones en Oaxaca y 5.6 en Veracruz.

Igual, 7 de cada 10 indígenas viven en pobreza por ingresos (71.9%). Son 8.7 millones.

Figura 2. Pobreza por ingresos, 2018

Fuente: Elaboración propia con datos de CONEVAL (2019). Medición multidimensional de la pobreza 2018. Anexo estadístico.

Pobreza extrema por ingresos

Casi la quinta parte de la población tiene ingreso insuficiente para comer, el monto es menor al costo de la canasta alimentaria.[5]  Son 21 millones de personas. Por la claridad descriptiva del concepto y su uso generalizado hace algunos años, también se puede llamar “pobreza alimentaria”. Solo hay que subrayar que no refiere a “acceso a alimentos”, sino al ingreso necesario para adquirirlos. En otras palabras, no es que falte comida, es que no la pueden comprar.

En las zonas rurales son 8.4 millones de personas (27.3%) y en las urbanas 12.6 millones (13.4%).  Hay más gente en pobreza extrema por ingresos en zonas urbanas, aunque su proporción sea menor.

En Guerrero, 2 de cada 5 personas, viven en “pobreza alimentaria” (38.6%). En Chiapas, es más de la mitad de la población (50.7%), en Oaxaca casi 2 de cada 5 (37.4%) y en Veracruz casi 1 de cada 3 (32.2%).  Son 1.4 millones en Guerrero, 2.8 millones en Chiapas, 1.5 millones en Oaxaca y 2.7 en Veracruz.

2 de cada 5 indígenas viven en “pobreza alimentaria” (40.0%). Son 4.8 millones.

 Figura 3. Pobreza extrema por ingresos, 2018

Fuente: Elaboración propia con datos de CONEVAL (2019). Medición multidimensional de la pobreza 2018. Anexo estadístico. Nota: Refiere a población con ingreso inferior a la línea de pobreza extrema por ingresos.

Los bajos ingresos son resultado de estructuras del mundo del trabajo, en especial los bajos salarios

A nivel nacional, el 90% de los hogares tiene ingresos por trabajo. El ingreso por trabajo representa el 76% del ingreso total líquido de los hogares. A esto hay que agregar el 8% que corresponde a transferencias por pensiones e indemnizaciones derivadas del trabajo. Por lo que al menos el 84% del ingreso líquido de los hogares es fruto del trabajo, presente o pasado.[6]

Esto aplica también a los hogares con menores ingresos, quienes trabajan mucho y duro. Su pobreza no es resultado de la “flojera” o de no echarle ganas. Aunque por supuesto el desempleo y la subocupación explican una parte de los bajos ingresos, es evidente que muchas personas trabajan jornada completa y, a pesar de eso, no superan la condición de pobreza.

Considerando al 40% de hogares con menores ingresos, los promedios son muy similares al promedio nacional. El 86% de los hogares tienen ingresos por trabajo. El trabajo representa el 70% de su ingreso líquido total. Y si agregamos otro 5% proveniente de pensiones e indemnizaciones por trabajo, el 75% de los ingresos de los hogares “más pobres” provienen del trabajo, presente o pasado.

Muchas personas consideran que los pobres lo son por su voluntad, porque son “flojos” o porque no le “echan ganas”. Los datos muestran otra realidad. Esta mentalidad es parte de la cultura de la discriminación que todavía tiene raíces profundas y millones de seguidores en nuestro país.[7]

En México se puede trabajar y ser pobre. Eso debe cambiar, es un escándalo y una contradicción.  Quien trabaja no debe ser pobre.

Próximos pasos

Acción Ciudadana Frente a la Pobreza es una iniciativa de la sociedad civil, creada en mayo de 2015 con el respaldo de más de 60 organizaciones civiles de todo el país.

Este comunicado presenta un análisis inicial sobre los datos de la medición multidimensional de la pobreza para 2018 presentada hoy por CONEVAL. Es un análisis de la “radiografía” actual. Los datos que establecen el punto de partida del nuevo gobierno. Y que, por tanto, colocan sus retos en materia de pobreza y desigualdad.

El próximo jueves 8 de agosto, “Frente a la Pobreza” presentará un análisis de la evolución y tendencia reciente de estas variables en el periodo 2012 – 2018. Así como un primer balance de las causas que explican el fracaso del gobierno de Peña Nieto en materia de pobreza y desigualdad.

Posteriormente, hacia fines de mes, esperamos presentar un estudio que profundice en las dos causas de la pobreza en México y sobre todo de sus raíces económicas.

Para conocer más datos sobre la relación entre trabajo y pobreza, les invitamos a ver los indicadores y los dos primeros reportes del Observatorio de Trabajo Digno de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza en nuestro sitio web: www.frentealapobreza.mx y a seguir nuestras acciones en nuestras redes.

Anexo estadístico.

Medición de la pobreza 2018. Variables

Variables de la medición de la pobreza Porcentaje (2018)
Pobreza
Población en situación de pobreza 41.9
    Población en situación de pobreza moderada 34.5
    Población en situación de pobreza extrema 7.4
Población vulnerable por carencias sociales 29.3
Población vulnerable por ingresos 6.9
Población no pobre y no vulnerable 21.9
Indicadores de carencia social
Rezago educativo 16.9
Carencia por acceso a los servicios de salud 16.2
Carencia por acceso a la seguridad social 57.3
Carencia por calidad y espacios de la vivienda 11.1
Carencia por acceso a los servicios básicos en la vivienda 19.8
Carencia por acceso a la alimentación 20.4
Bienestar
Población con ingreso inferior a la línea de pobreza extrema por ingresos 16.8
Población con ingreso inferior a la línea de pobreza por ingresos 48.8

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