MASAJE RELAJANTE DE ESPALDA

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Es un masaje idóneo para personas estresadas por el trabajo y la vida familiar, con problemas permanentemente cargados a sus espaldas. Trabajar todo el día sentado en una oficina es también una causa importante de dolores dorsales, que con este tratamiento pueden aliviarse en media hora. “Es un masaje ideal para el cliente que no dispone de mucho tiempo”, nos explica Isabelle, su creadora.

Los periodistas que no dejan de alabar el talento de Isabelle y los profesionales que la frecuentan dan crédito de su saber hacer. Sus clientes acuden de muy lejos para tener el placer de ser depiladas con esa exquisita minuciosidad que la caracteriza y disfrutar de sus esplendidos masajes drenantes. Pequeño e intimo, y con una pulcritud sin macula, su salón de belleza en los Campos Eliseos desborda calidez, a imagen de su propietaria.

EMPIEZA EL MASAJE

Comienza por mover la parte alta de la espalda y balancearla ligeramente, parte por parte, por la presión de las palmas. Esta forma de balancear el cuerpo, así como los movimientos deslizantes (como si estuvieras enjabonando) y lentos en forma de círculos amplios, relajan de entrada a tu cliente, que puede sentirse nerviosa en los primeros minutos de tratamiento. Efectúa estos movimientos primeramente en las nalgas, luego en los costados, un poco por encima de la cintura y acaba, siempre en dirección ascendente, en los omoplatos y en los trapecios. Repite estos movimientos sincronizados tres o cuatro veces.
Continua con maniobras de rozamiento que van desde las nalgas hasta la clavícula.

Trabaja a continuación la zona del cóccix por presiones ascendentes con los pulgares, que se separan deslizándose a ambos lados de la columna vertebral.

Efectúa dos o tres pases y extiende las maniobras hasta el otro lado de los hombros. Vuelve a partir del cóccix y asciende por ambos lados de la columna vertebral presionando con los pulgares sobre la cadena ganglionar.

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