¿Por qué no hubo Rosquiza Santa Clara 2026?
Santa Clara, una marca con arraigo en la tradición dulcera mexicana, ha organizado durante muchos años eventos que celebran la gastronomía local; entre ellos destacan la Rosquiza, la Tamaliza (que se hizo pocos años) y la Paniza, encuentros que reúnen a amantes del chocolate caliente, el pan de muerto, los tamales y, por supuesto, la rosca de Reyes. Estos eventos no solo promovían el consumo de sus productos, sino que también buscan reconocer a los establecimientos que mejor representan el sabor y la calidad en la escena foodie de la Ciudad de México.
Sin embargo, este año algo faltó: la esperada Rosquiza Santa Clara 2026. La ausencia de este evento, que normalmente era anunciado con anticipación, generó preguntas entre seguidores y especialistas. Aunque la marca no ha emitido un comunicado oficial, todo indica que la decisión está relacionada con lo ocurrido en la edición anterior de la Paniza, realizada en 2025.
La Paniza 2025 tuvo lugar en Aztlán, un recinto amplio y accesible, pero la logística resultó insuficiente. A diferencia de ediciones anteriores, donde los invitados eran principalmente críticos gastronómicos e influencers del mundo foodie, esta vez el evento se abrió al público general con venta de entradas. El resultado fue una afluencia masiva de personas que superó la capacidad de organización. Muchos asistentes no pudieron probar todas las muestras de pan, lo cual es esencial en un evento cuyo objetivo es evaluar y elegir al mejor exponente.
Santa Clara siempre había manejado estos encuentros de forma exclusiva, con grupos reducidos de entre 50 y 80 personas, lo que permitía controlar la experiencia y garantizar que todos probaran cada variedad. El cambio de formato en la Paniza 2025 afectó no solo la percepción del evento, sino también la confianza en la capacidad de la marca para organizar algo de tal magnitud sin comprometer la calidad.
Es probable que la mala experiencia haya llevado a la empresa a reconsiderar la continuidad de la Rosquiza Santa Clara 2026. En lugar de arriesgarse a repetir un escenario similar con la rosca de Reyes, optaron por suspender ¿temporalmente? el evento.
La Rosquiza Santa Clara es más que un concurso: es una tradición que muchos esperaban con entusiasmo cada enero. Su cancelación deja un vacío en el calendario gastronómico, pero también abre la puerta a reflexionar sobre cómo los eventos masivos pueden afectar la esencia de iniciativas que, en origen, fueron concebidas para públicos específicos. Queda la esperanza de que Santa Clara retome pronto esta celebración, aprendiendo de lo sucedido y volviendo a sus raíces.
