Quebec al aire libre

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El paisaje se torna ocre, la temperatura empieza a bajar. Las tonalidades rojizas transforman el cielo, las hojas y los ánimos de una provincia que en otoño opta por presumir sus opciones para disfrutar y experimentar la vida al aire libre.

Quebec, julio 2017.- Sin tanto frío ni tanto calor, a la energía y holgura veraniega le sigue el sosiego otoñal. Momento ideal para recorrer esta provincia sin preocuparse demasiado por el clima y sí ocupándose de aprovechar las actividades y escapadas al interior, donde el ajetreo urbano sede ante la polifonía del paisaje y la multiplicidad de las actividades que muestran una faceta más aventurera. Date el tiempo, sin prisas, de experimentar de ciertos lugares casi secretos que palpitan con tanta energía como las ciudades estrellas de Quebec. Haz una travesura viajera y escápate también en tus vacaciones a esos horizontes donde acción y contemplación son el binomio perfecto para disfrutar la naturaleza.

Canadá posee siete por ciento de los recursos globales renovables de agua dulce, si no lo crees date una vuelta por la Catarata Montmorency en la región de Quebec. Ver y escuchar la caída de agua de más de 83 metros te dejará boquiabierto, mucho más alta que las del Niágara y muy cerca del Viejo Quebec. Además de contemplarla desde los distintos miradores puedes descender por una escalera de madera infinita que casi casi te mete a las cataratas.

A tres horas de la Ciudad de Quebec existe un santuario que te robará la mirada: el Parc marin du Saguenay–Saint-Laurent es uno de esos lugares legendarios que rehúyen de los típicos itinerarios, aquí, además de acoger a uno de los santuarios canadienses de ballenas más impactantes (hay que verlas antes de que emprendan su viaje al sur) hay dos visitas obligatorias: Ste-Anne-de-Beaupré y Canyon Sainte –Ann.

Canyon Sainte-Anne es una propiedad privada abierta al público que abraza a otra gran cascada de 74 metros de caída, goza de las alturas y recorre el cañón, cruza la cascada y observa desde cualquiera de los tres puentes suspendidos el precipicio (uno de ellos a 55 metros sobre el vacío). Si necesitas aún más adrenalina atrévete a probar la tirolesa y a descubrir los espíritus del bosque.

Río San Lorenzo y sus aguas

Los antiguos pobladores lo sabían, luego los exploradores lo comprobaron: el agua es parte del alma quebequense.  ¿Quieres vivir Quebec en todo su esplendor? Hay que navegar sus aguas. Los Croisiéres AML son una de las mejores opciones para develar el alma navegante de esta provincia. Río adentro cada estación transforma la experiencia e invita a ver desde distintas perspectivas hacia la tierra. Atrévete a vivir cualquiera de sus rutas, o por qué no, todas (siempre habrá pretextos para viajar). Desde un travesía marítima para transitar las aguas comunicantes entre Montreal y la Ville o Ciudad de Québec, hasta una ruta que sigue el sonido de las ballenas, pasando por variaciones que te llevarán a contemplar desde las olas a las Îles de la Madeleine y a la Grosse Île. O simplemente para convertirte en un espectador que observa desde el río a la tierra como si esta fuera un escenario que alberga distintos espectáculos de luces o de juegos artificiales. Una experiencia que invita a ver desde otra perspectiva.

Faena naturalista

Entre las dos ciudades principales de la provincia de Quebec , está el Parc National de la Mauricie, un paraíso que se expande hacia las montañas Laurentides y que es un refugio para el ajetreo cosmopolita de Montreal y Ciudad de Québec. Una tregua para contemplar y respirar aire puro a nadie le cae mal. En este parque, casi museo de la naturaleza, se resguardan más de 30 especies de árboles que cubren más del 90 por ciento del área, una faena para viajeros naturalistas que quieren aprender las diferencias entre  el arce de azúcar, el abedul amarillo y árboles meridionales como el pino, el abeto de bálsamo o las píceas rojas.

Viajar para cosechar

La buena cocina de Quebec empieza en sus tierras. Sus ingredientes cosechados localmente le dan el sazón que distingue a su comida. Una novedosa experiencia viajera es combinar el placer con la acción, conocer y aprender y de paso vivir de local por unos cuantos días es el sueño del viajero de hoy. Qué mejor experiencia que involucrarse en la pizca de frutas, como la manzana que se da en clima frío; además es una posibilidad para conocer distintos poblados y sabores. Lánzate a la Île d’Orléans para levantar fresas o frambuesas en la región de Montérégie o zarzamoras en el Iac Saint-Jean, o la calabaza para la temporada de Halloween. Una travesía para amigos o en familia que te hará disfrutar aún más del paisaje y de la gastronomía local, llevando tu comida del campo a la mesa.

Gourmands sobre ruedas

Los golosos saben que la mejor forma de conocer un lugar es por la boca, y que barriga llena corazón contento; para este viajero de buen paladar existen las rutas gourmet que lo llevarán no sólo al corazón culinario de la provincia de Quebec, sino que visitará cocinas, restaurantes, granjas, campos para descubrir cómo la tradición gastronómica local empieza en sus campos y se extiende en la sobremesa.

El toque francés se refuerza con la cosecha local. Viaja y prueba más de 300 productos hechos a mano como jamón, mermeladas, vinos, quesos, panqués; descubre como el diálogo entre geografía, tierra, historia y tradición es la base de toda cocina. Deléitate con las invenciones quebequenses de la cocina, enamórate de las aportaciones de los chefs contemporáneos y apasiónate por andar una ruta en la que tu único propósito será disfrutar. ¿Preparado para una hamburguesa de visón o de pechuga de pato? Lánzate a recorrer desde la región Charlevoix a la Ciudad de Québec y saborea el encanto de los poblados a lo largo del Río Saint-Laurent; donde saben que la buena vida empieza en la cocina.

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