Recorriendo la Ruta del Café y Tabaco entre montañas y aromas
Los viajes que realmente dejan huella son aquellos que estimulan todos los sentidos, permitiendo una conexión profunda con la tierra y las manos que la trabajan. En la región del Pacífico, existe un recorrido que se aleja del turismo convencional de sol y playa para adentrarse en la niebla de la montaña y la riqueza de la agricultura ancestral. Se trata de la Ruta del Café y Tabaco, una experiencia diseñada para quienes buscan entender el origen de lo que consumen y disfrutar de paisajes verdes que parecen infinitos. Este itinerario, ideal para realizarse en el estado de Nayarit, combina la historia de pueblos con encanto, la gastronomía local y la inmersión en procesos artesanales que han pasado de generación en generación.
El punto de partida ideal para esta aventura suele ser el municipio de Xalisco, una zona privilegiada por su altura y clima. Antes de adentrarse en los cafetales, la tradición dicta disfrutar de un desayuno robusto, donde el tasajo de res a las brasas es el protagonista, acompañado, por supuesto, de una taza de café de olla recién hecho. Es aquí donde los visitantes pueden conocer de primera mano los viveros locales y entender la técnica del “beneficio seco”, un proceso crucial para separar las semillas y garantizar la calidad del grano. Este acercamiento inicial permite valorar el esfuerzo detrás de cada sorbo, preparando el paladar para lo que sigue en el trayecto.
Tradición y sabor en la Ruta del Café y Tabaco
Siguiendo el camino, se llega a una parada obligada: Compostela. Este Pueblo Mágico guarda más de un siglo y medio de historia ligada al grano aromático, influenciada fuertemente por colonos franceses que vieron en estas tierras el lugar perfecto para el cultivo. Al caminar por la emblemática “Calle del Café”, es posible conversar directamente con los productores locales, quienes con orgullo comparten sus conocimientos en lugares como la Cafetería Aroma Real. Aquí, la experiencia se vuelve educativa y sensorial al participar en catas de café 100% orgánico, aprendiendo a distinguir las notas florales y afrutadas que caracterizan a la cosecha de la región.
Sin embargo, esta travesía ofrece mucho más que cafeína. Como su nombre lo indica, la Ruta del Café y Tabaco integra el arte de la hoja del tabaco, un cultivo con profundo arraigo en la zona. Bajo el lema local de “de la hoja a tu puro”, los viajeros tienen la oportunidad de convertirse en artesanos por un día, torciendo sus propios puros bajo la supervisión de expertos tabaqueros. Para cerrar el ciclo gastronómico, no hay nada como probar los singulares tamales de café, un platillo que sorprende por su equilibrio de sabores, seguido de una caminata tranquila por el centro histórico para admirar la arquitectura colonial que ha sido testigo del auge agrícola de la región.
La conexión con el entorno natural no termina en los cultivos. Para aquellos con un espíritu inquieto que buscan complementar la visita, la zona ofrece opciones de turismo ecológico de clase mundial. Muy cerca, en el estero de La Tovara y el puerto de San Blas, el paisaje cambia drásticamente para dar paso a manglares y humedales. Este es un paraíso para los observadores de aves, ya que el estado alberga más de 530 especies, incluyendo aves migratorias y endémicas. Además, la conservación es un pilar fundamental, visible en los campamentos tortugueros de playas como Platanitos y Punta El Custodio, donde la liberación de tortugas marinas se convierte en un acto de respeto y amor por la biodiversidad. Ya sea participando en rituales de purificación o simplemente contemplando la naturaleza, este destino en el Pacífico mexicano ofrece una escapada integral para el cuerpo y el alma.

