Se integra a La Piloto la joven Sharon del Sirius, actriz que muestra credibilidad, belleza y poesía

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La venezolana de 21 años interpreta a una víctima de la trata de personas, en la segunda temporada de la serie que producen
W Studios en colaboración con Lemon Studios y Televisa para Las Estrellas y Univision.

Sharon del Sirius siempre tuvo claro que México era su tierra prometida. Por eso, a pesar de que en su natal Venezuela había sembrado el comienzo de una carrera en teatro, televisión y cine, la joven de 21 años decidió viajar a nuestro país.
Comenzó a tocar puertas y se topó con muchos obstáculos. “Fue muy difícil al principio conseguir un buen proyecto”, acepta la actriz.
Por eso mismo, a un año de su llegada a México, se le ve tan feliz en la foto en la que aparece con el elenco y equipo técnico de la segunda temporada de “La piloto”. “Amé la oportunidad de que mi primer proyecto de ficción en este país fuera de la mano de gente tan profesional y respetuosa”, dice Sharon tras haber grabado durante seis meses esta serie protagonizada por Livia Brito, Juan Colucho y Arap Bethke.
Los nuevos episodios de La piloto se centran en la batalla de Yolanda Cadena (Livia Brito) contra la mafia rusa, que trafica con mujeres y niños para la venta de órganos y la prostitución.
Ahí es donde entra el personaje de Sharon del Sirius, una víctima de esa mafia. “Se llama Viviana y representó dos retos para mí”, cuenta la venezolana.
“El primero fue darle credibilidad al personaje, sin que me encasillen como una actriz que solo ofrece un cuerpo bonito”. Esta preocupación surgió de la propia naturaleza de las escenas, ya que en la mayoría de ellas aparece en ropa interior.
La respuesta del público le ha permitido comprobar que consiguió su cometido. Más allá de su belleza, los comentarios que genera el personaje Viviana en redes sociales es de reconocimiento para Sharon por la fuerza de su interpretación, algo poco común en actrices de su edad.
Pero es fácil encontrar una explicación a esa capacidad histriónica. Sharon desde muy niña estudió teatro y esa formación se evidencia en su gusto por la poesía con versos que sabe de memoria y suele compartir en su Instagram. Es decir, es una actriz que combina belleza y poesía.
Por otro lado, ella tenía muy clara la responsabilidad de su rol: “Manejamos un tema delicado: el secuestro de niñas y mujeres para la trata de personas. Para mí fue muy importante saber manejarlo porque es un tome sucede de manera grave en todo el mundo”.
El otro reto de Sharon fue el del acento. Durante toda la grabación de esta segunda temporada, que duró seis meses, recibió el apoyo un coach, Ortos Soyuz, para dominar el español neutro mexicano.
Habiendo superado esos dos retos, Sharon llegó al final de las grabaciones con una “sonrisa de oreja a oreja”. “Pienso que conseguí mostrar un personaje que sufre y que es maltratado, amenazado y esclavizado, una realidad cruda pero que es necesario denunciar.
“Ha sido un verdadero placer trabajar con figuras como Lisardo, Roberto Tello, Paulo Quevedo, Julia Urbini, Ilsa Ponko. Mi persona empieza muy sumiso, hasta que va encontrando amistad con Felicidad (Urbini) y ambas se ayudan para poder soportar el dolor que es estar ahí, y nada, no adelanto más la trama; sólo espero que el público disfrute de este gran proyecto”.

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