Tecnología y Educación ¿Binomio perfecto?

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¿Qué nos ofrece hoy en día el binomio tecnología – educación? Una gran variedad de aplicaciones,
juegos, tutoriales, videos interactivos, aulas digitales, etc., los cuales presentan como denominador
común un concepto en particular: contenido. Si bien, el hecho de que los niños tengan acceso a ese tipo
de material resulta en una ventaja competitiva importante respecto a generaciones anteriores, es un
hecho que no se está capitalizando de la mejor manera el uso de la tecnología en la educación. Los
avances tecnológicos que conocemos en la actualidad nos brindan la posibilidad de acceder, procesar,
controlar y, sobre todo, entender grandes flujos de información en tiempo real. Nos permiten compartir
experiencias de diversas formas, en cualquier momento y con quien nosotros así lo deseemos, así como,
el hecho de estar conectados siempre. Es evidente que todo esto es nuevo para las comunidades
escolares actuales, las cuales han trabajado a lo largo de los últimos 30 – 50 años, a través de diversas
metodologías y modelos educativos que hasta el momento les han funcionado.
Buena parte de estas comunidades están evolucionando… poco a poco comienzan a involucrarse de
forma más activa en el mundo digital, haciendo uso, por ejemplo, de internet y de algunas redes sociales,
a través de las cuales promueven sus servicios y llegan a muchas más personas. Aunque la velocidad
de adopción pudiera ser más rápida y eficiente, es un hecho que factores tales como la falta de
experiencia del personal, así como, la seguridad de la información, hacen que el proceso tome un poco
más de tiempo.
En México, el 10% de las familias (colegios privados) tienen una participación pasiva o nula en la
educación de sus hijos; son fieles a la creencia de que, en función del nivel de inversión que mantienen
en términos de colegiaturas, cuotas, materiales y demás útiles, la educación es tarea y responsabilidad
100% de los colegios. ¿Qué aspecto es lo que en verdad debería preocuparnos cuando abordamos el
tema de la participación e involucramiento de las familias? Si bien, el 90% de ellas aseguran hacerlo, la
realidad es que existe un área de oportunidad enorme… a diferencia del grupo pasivo, se tiene la
creencia de que el hecho de invertir de forma adicional en material extra (…ese contenido del que
hablamos al inicio del artículo) y entregarlo al alumno, es sinónimo de participación activa. ¿En dónde
figuran esas tardes de hace algunos años atrás, en donde algún integrante de la familia se sentaba un
par de horas con el niño a repasar los materiales vistos en clase? Es claro que no somos expertos en
temas educativos, ni pretendemos sustituir la labor de los colegios, únicamente se trata de
complementar, sumar esfuerzos y ayudar a los niños a que comprendan de mejor manera lo visto en
clase, en función de que su núcleo familiar tiene un conocimiento mucho más claro y asertivo del perfil
de los niños.
¿Te imaginas que un colegio pudiera visualizar el contexto y perfil demográfico de las familias que
pertenecen a su comunidad, así como, el nivel de involucramiento de cada una de ellas en la educación
de los niños?, o bien, ¿Tener la posibilidad de identificar y atender problemas académicos ligados a
diversos factores, tales como la falta de atención en clase y problemas extraescolares? y, finalmente
¿Lograr que los alumnos comprendan desde niños, algunos conceptos fundamentales como son la
organización, planeación y el establecimiento de metas?
A continuación, Daniel Fernandez CEO y Fundador de la plataforma educativa Pinip, nos comparte
una serie de beneficios sobre el uso eficiente de la tecnología en materia educativa, con el objetivo de
construir comunidades escolares ejemplares:
1. Lograr una participación “activa” por parte de los miembros de la familia. Nadie conoce
mejor las fortalezas y debilidades de los niños que su núcleo más cercano, por lo que integrarlos
de forma ejemplar dentro del proceso educativo diario, brindándoles la oportunidad de aplicar
pequeños retos y ejercicios, generaría que los niños se sintieran mucho más cómodos, seguros
y en confianza.
2. Complementar lo aprendido dentro del salón de clases y fomentar la curiosidad. Es un
hecho que existen diversos temas que requieren de un esfuerzo adicional, o bien, que generarán
muchísimas preguntas adicionales que no pudieron ser resueltas dentro de la clase, por lo que la
posibilidad de que el alumno, en cualquier momento, tenga acceso a un ambiente seguro dentro
del cual pueda expresarse y comunicarse con profesores y familiares, generaría un aprendizaje
mucho más dinámico y personalizado.
3. Generar hábitos de estudio constantes y de corto alcance. Una de las principales
debilidades que existen en nuestro país es la falta de orden en nuestras actividades diarias, por
lo que enseñar e instaurar, dentro de un ambiente controlado y a la medida, características tales
como la planeación, organización y el establecimiento de metas personalizadas de corto y
mediano plazo, generaría beneficios inigualables en sus perfiles.
4. Motivar a que se mejore su rendimiento escolar, recompensando su esfuerzo. Es claro que
la motivación es un elemento que nunca puede faltar en la vida de una persona, por lo que, al
estar involucrado de forma activa en su educación, podremos visualizar y recompensar su
esfuerzo de forma ordenada y personalizada mediante diversos premios y demás incentivos.

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