THE GREATEST SHOWMAN (El Gran Showman)

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“Cada uno de nosotros es especial y nadie se parece entre sí”.

Den un paso adelante … e introdúzcanse a la fascinante imaginación de un hombre que se dio a la tarea de revelar que la vida misma puede ser el espectáculo más emocionante de todos. Inspirada en la leyenda y ambiciones del primer empresario de la cultura pop, P.T. Barnum, nos llega una historia inspiradora de un soñador audaz quien de ser mendigo se convirtió en millonario, para probar que cualquier cosa que puedas imaginar es posible y que todos, sin importar cuán invisible seas, tienen una historia estupenda y digna de un espectáculo de clase mundial.

El realizador australiano Michael Gracey hace su debut como director con El Gran Showman, una historia que, bajo el espíritu extraordinario de Barnum, irrumpe en un ámbito ficticio imaginado de una manera intrépida, una que está llena de canciones pop pegajosas, bailes glam y un festejo del poder transformador de los talentos para el espectáculo, el amor y la autoconfianza. Gracey entreteje canciones originales de los ganadores del Premio de la Academia® Benj Pasek y Justin Paul (La La Land) con un reparto multi-talentoso encabezado por el nominado el Premio de la Academia® Hugh Jackman, para sumergir a las audiencias a los mismísimos orígenes del entretenimiento de masas y las mega-celebridades de la década de los ’70…pero de 1870. El resultado es una oportunidad de entrar al mundo nuevo y electrizante de la Época de Oro de los Estados Unidos después de la Guerra Civil —a través de la lente visceral y contemporáneo de la cultura pop que apenas comenzaba en aquel entonces.

P.T: Barnum quizás y vivió hace más de un siglo, pero para Gracey él fue el progenitor de nuestros tiempos. Ve a Barnum como un pionero de los visionarios y emprendedores de la actualidad, quienes han revolucionado la vida social, el Steve Jobs o Jay-Z de nuestra época. La película es una ensoñación musical, una oda a los sueños y no una película biográfica. Pero en su esencia, está la convicción de Barnum que el trabajo fastidioso de la vida diaria es algo que puedes romper para convertirlo en un espacio maravilloso, en curiosidad y en satisfacciones por ser diferente con orgullo. Sobre todo, Gracey esperaba captar y entender el sentimiento de ese momento de inspiración personal o aceptación, cuando la vida parece ser más grande de lo que esperabas. Gracey comenta: “Cuando el público llegó a experimentar el espectáculo de P.T. Barnum, fueron transportados completamente a algo fuera de lo ordinario, así que intentamos hacer lo mismo en este filme, de una manera contemporánea”.

“En realidad, Barnum fue el primero en llevar el entretenimiento a las masas de una manera genuinamente democrática”, explica la productora Jenno Topping. “Esto, porque el teatro y muchas de las manifestaciones artísticas —conciertos y lo que tú digas— eran considerados sólo para las clases altas. Así que era un entretenimiento populista puro”.

Jackman, quien le dedicó años llevar la película a la pantalla, añade: “No es exagerado decir que Barnum fue el preludio de lo que es actualmente Estados Unidos —y en especial la idea de que tu talento, tu imaginación y tu habilidad para trabajar arduamente deberían ser las únicas cosas que determinen tu éxito. Sabía cómo obtener algo de la nada, cómo convertir limones en limonadas. Siempre me ha encantado esa virtud. Siguió su propio camino y todo contratiempo lo convirtió en algo positivo. Así que muchas cosas a las que aspiro en mi vida están personificadas en este personaje”.

El Gran Showman también aborda otra idea de estos tiempos: aquella de las familias elegidas que se forjan en torno a gente que expresa quién es sin reservas. “Una gran idea de la película es que tu riqueza verdadera es la gente con la que te rodeas y la gente que te quiere”, dice Gracey. “Barnum reunió a gente que el mundo quizás, y de otra manera, hubiera ignorado. Y al poner a cada una de estas personas bajo la luz, creó una familia que siempre iba a estar ahí, el uno para el otro. A lo largo del transcurso del filme, Barnum casi pierde a su familiar real y a su familia circense —pero después lo ves descubrir que la cosa más importante que puede hacer es recuperar las dos otra vez”.
Twentieth Century Fox presenta El Gran Showman, una producción de Laurence Mark/Chernin Entertainment protagonizada por Hugh Jackman. Michael Gracey dirige a partir de un guión de Jenny Bicks y Bill Condon. Los productores son Laurence Mark, Peter Chernin y Jenno Topping, con Donald J. Lee Jr. y Tonia Davis como productores ejecutivos. A Jackman se le unen la actriz nominada en cuatro ocasiones al Premio de la Academia® Michelle Williams en el papel de Charity, la esposa de Barnum; Zac Efron como Phillip, socio de Barnum; Zendaya como la trapecista Anne Wheeler y Rebecca Ferguson como la superestrella sueca Jenny Lind.

El equipo detrás de cámaras que lleva la realización cinematográfica del 2017 a los inicios de la industria del espectáculo, incluyen al director de fotografía nominado en dos ocasiones al Premio de la Academia® Seamus McGarvey; al diseñador de producción nominado tres veces al Premio de la Academia® Nathan Crowley, a la diseñadora de vestuario Ellen Mirojnick y al editor ganador en dos ocasiones del Premio de la Academia® Joe Hutshing. La banda sonora es del compositor nominado al Oscar® John Debney.

UN SUEÑO COBRA VIDA

Cuando hoy piensas en Phineas Taylor Barnum, quizás y lo que te venga de inmediato a la mente es el espectáculo en tres pistas que durante mucho tiempo llevó su nombre. Pero hay mucho más en su leyenda colosal que sólo los circos, que desde entonces han evolucionado a una nueva era (una que ya no exhibe animales en peligros de extinción y curiosidades humanas, y que trata más de actuaciones atléticas virtuosas y creativas). Barnum es la clásica historia de un pionero estadounidense incompleto, uno que se abrió paso por sí solo; de vivir en la pobreza hasta convertirse no sólo en un experto de las artes nuevas de la imagen y la promoción, sino también en un uno de las primeras personas en ser artífices de su éxito y fortuna, así como el padrino de entretenimientos en masa diseñados para dar rienda suelta a la imaginación.

Si bien nació en el anonimato absoluto, todo el mundo terminó por reconocer su nombre. Cuando P.T. Barnum falleció en 1891, el Washington Post lo describió como “el estadounidense más conocido en la historia que jamás haya vivido”.

Más tarde, a Barnum se le atribuiría de manera errónea la cita infame “un incauto nace a cada minuto”, que en realidad nunca dijo. Pero lo que sí dijo, fue: “Lo que sea que hagas, hazlo con todo tu poderío”. Este era el verdadero atractivo de Barnum en su época —capturó el espíritu resiliente y arriesgado de la era. También presagió la venida de tiempos más espectaculares, una vez que las películas, los espectáculos en escena y la tecnología digital continuarían sus exploraciones para hacer que lo imposible y mítico se sintiera real y asequible. No es de extrañar que su historia y personalidad hayan inspirado numerosos filmes —en 1934, Barnum fue interpretado por Wallace Beery en The Mighty Barnum, en 1967, Burl Ives lo interpretó en Jules Verne’s Rocket to the Moon y, en 1986, Burt Lancaster en Barnum.

No obstante, han pasado décadas desde que el impacto cada vez más visible de Barnum en el mundo moderno ha recibido una mirada fresca. Eso fue justo lo que pensaron el productor Laurence Mark y el coguionista Bill Condon en el 2009, cuando estaban trabajando juntos en la transmisión de los Premios de la Academia, en la que Hugh Jackman fue el conductor. El amor irrefrenable de Jackman por todo lo que se requiere para lograr un espectáculo deslumbrante, les recordó a Barnum.

Al haber visto trabajar a Jackman, Mark recuerda: “Pensé, ‘vaya, este tipo es el showman más grande que hay en la tierra’ —y fue ahí cuando me vino P.T. Barnum a la cabeza. Hugh, de hecho, es prácticamente la única persona en el mundo que pudiera ser tanto Wolverine como P.T. Barnum. Hay algo en el ADN de Hugh que le permite caminar en escena y hacerse cargo de ella de manera fácil, natural y carismática. Le sugerí entonces que teníamos que hacer un musical acerca de Barnum y resultó que estaba totalmente dispuesto a hacerlo”.

Fue una propuesta profética. Pero les tomaría otros siete años, más unos cuantos cambios y giros, convertir lo que en aquel entonces era una idea de altísimo riesgo —especialmente dado el hecho de que los musicales capaces de atraer a las audiencias modernas eran considerados una rareza extrema— a una realidad de una producción a gran escala, repleta de canciones, coreografía y un reparto multiestelar. El proceso comenzó con un guión arrebatador de Jenny Bick, que ahondaba en la época del camino que tuvo que tomar Barnum para alcanzar la fama, desde su infancia de escasos recursos en Connecticut, a cortejar a su esposa mucho más adinerada Charity, hasta la fundación de su American Museum y el impulso que le dio a una de las primeras superestrellas del mundo: el “Ruiseñor sueco” Jenny Lind.
El guión de Bick fue un comienzo inspirador. No obstante, para ir acorde a la adoración que Barnum sentía por lo audaz y majestuoso en todas las cosas, los realizadores decidieron ir en búsqueda de incluso más música y más espectáculo. Es ahí cuando Jackman le sugirió a Mark que viera si su amigo Bill Condon —reconocido por sus adaptaciones cinematográficas mágicas de Chicago y Dreamgirls— podía reestructurar la historia de Bick para hacerla un musical para estos tiempos.

Mientras tanto, Jackman ya se había reunido con Michael Gracey, quien estaba en franco ascenso como director de comerciales y videos musicales gracias a un estilo inusualmente creativo y que desafiaba géneros. Jackman estaba determinado a trabajar con él en un largometraje, y estaba seguro de que el concepto de El Gran Showman representaba ser la combinación perfecta con Gracey. Eso se volvió todavía más evidente una vez que Gracey comenzó a vender la idea del filme por todo Hollywood con un fervor que dejó embebidos incluso a los ejecutivos más insensibles.

Jackman comenta: “Michael es un vanguardista de la música y la narrativa. Ya era alguien importante, y a pesar de que todavía no había hecho una película, todo mundo sabía de él. También es verdad que cuando Michael presentaba la historia de El Gran Showman, era mucho mejor interpretando a P-T. Barnum de lo que yo jamás hubiera podido hacerlo. La visión de Michael es increíble, pero también su determinación es algo con lo que nunca me había topado. No había opción para él que no fuera hacer esta película”.

La presentación de Gracey abarcaba 45 minutos de narrativa llena de vida, arte conceptual intrincado y canciones. Es una de las razones por las cuales se ganó la absoluta confianza de los productores, incluyendo Laurence Mark, así como Peter Chernin y Jenno Topping de Chernin Entertainment. “Michael había hecho una tarea vasta e impresionante. Ya tenía bocetos e imágenes, y habló de la película de la manera más apasionada”, recuerda Mark.

“De hecho, creo que Michael comparte algunas de las virtudes de P.T. Barnum”, explica Topping. “Es muy buen vendedor y sabe muy bien cómo presentar sus ideas. Así que cuando nos estaba vendiendo a todos la película que iba a hacer, quedamos seducidos por completo”.

Tocó hondo, en parte, porque Gracey se identifica de manera genuina y personal con la creencia de Barnum, de intentar sacarle la mayor emoción a la vida como sea posible. “Siempre digo que para mí uno de los momentos más tristes en la vida de cualquier niño es cuando aprenden la palabra ‘imposible’”, reflexiona el director. “La historia de Barnum es acerca de no ponerle límites a tu imaginación, acerca de usar lo que tienes en tu cabeza para crear mundos nuevos —y es también lo que los directores hacen. Se te ocurre algo y después pasas años y años intentando realizarlo en un proceso que está lleno de congoja, pero que también te permite hacer que los sueños cobren vida”.

A Gracey también lo motivaba una visión desarrollada a cabalidad para la estética del filme. Tenía en mente una mezcla del pasado y futuro, parecida al Steampunk, que situaba la historia de Barnum afuera de una época específica, en un tipo de mundo universal donde la cultura pop, el romance y las conexiones humanas siempre dominaban. Quería algo de dureza, pero también sintió que toda la película debía ser espolvoreada con un toque de magia de libro de cuentos —remontarse a las sombras de la imaginación que inspiraron por primera vez a los humanos a suspender su incredulidad.

Las ‘Rarezas’ también fueron algo vital en el enfoque de Gracey. Los intérpretes de circo, quienes, debido a una variedad de condiciones físicas raras, le permitieron a Barnum invitar a las audiencias a toparse con mitos vivientes. Aunque tales exhibiciones ya no serían aceptadas en la sociedad actual, Gracey explora otro lado de lo que experimentaron los intérpretes de Barnum —la oportunidad de escaparse de vidas ocultas y marginales; la oportunidad de inspirar admiración y sentirse orgullosos; y, sobre todo, la habilidad de cuestionar nuestra muy reducida definición de “normal”. “Las ‘Rarezas’ son personas que son invisibles ante la sociedad, así que han sido colocadas detrás de puertas cerradas”, explica Gracey. “Y lo que nuestro P.T. Barnum hace es darles a estas personas invisibles la oportunidad de ser el centro de atención y una oportunidad de sentir amor por primera vez. Cuenta historias maravillosas en las que no están dañados, sino que son especiales. Creo que las audiencias amarán a las ‘Rarezas’ porque, a final de cuentas, todos somos una”.

Y reitera: “Hay un diálogo en el que Barnum dice, ‘Nadie jamás marcó la diferencia al ser como los demás’. Para mí, eso es el corazón de la película”.

Las ‘Rarezas” llamaron definitivamente la atención de Zac Efron. Comenta: “Me encanta que Barnum está lleno de amor y sueños para su familia, pero después pregunta: ¿cómo puedo extender ese amor? Lo hace al tomar a gente que no es aceptada por la sociedad debido a su apariencia o a la forma en cómo nacieron, y les permite no sólo que sean festejados, sino que también los hace personas con las que te puedas identificar. Les da la oportunidad de mostrar que sin importar de dónde vengas o quién seas, ninguno de nosotros es tan diferente —todos somos gente que lucha por salir adelante. Barnum les permite a todos los intérpretes de este espectáculo estar orgullosos de sí mismos”.

Una vez que Condon le añadió capas nuevas y fértiles al guión, había sólo un componente vital que hacía falta: el poder inefable cómo las canciones reales te transportan. Para Gracey todo dependía de que fueran las correctas. “La razón por la cual me encantan los musicales es que cuando las palabras no son suficientes, es entonces cuando cantas. En tus puntos más bajos, cuando has perdido absolutamente todo, cantas. Y cuando estás en tus momentos más intensos de alegría inexpresable, otra vez vuelves a cantar. Sabíamos que necesitábamos canciones que pudieran tocar esos puntos emotivos altos y bajos dentro de este mundo muy especial”, explica Gracey.

Gracey intuyó que las canciones podían servir de contrapunto a la época en la que se desarrollaba la película —en vez de regresar en el tiempo, quería canciones que hicieran a los personajes y sus dilemas encarecidamente del momento. Después de encargar muestras a docenas de compositores, el equipo se enamoró del trabajo de dos neófitos, principiantes en aquel entonces: Benj Pasek y Justin Paul. Esto fue mucho antes de que su obra “Dear Evan Hanson” y años previos a su trabajo ganador del Oscar® en La La Land. Pero lo que Pasek y Paul ofrecieron era una colección de melodías pop emotivas y de gran energía que podían sonar en la radio en el 2017. “Benj y Justin mostraron una rara habilidad para combinar el rock, el pop y el sonido contemporáneo de Broadway”, comenta Mark.

Gracey añade: “Lo que Benj y Justin crearon para esta película es, para mí, el mejor trabajo que jamás hayan hecho —y mira que han hecho cosas increíbles. Mezclan lo contemporáneo con lo clásico de una manera imperceptible. Le dieron a la película su alma y corazón, esos altos y bajos emocionales. Capturaron el espíritu de todo ello de manera perfecta. Las canciones que escribieron siempre te están llevando a un lado —cada una es una narrativa por derecho propio”.

La música también fue un atractivo irresistible para el consumado reparto. La actriz y cantante Zendaya, quien interpreta a la trapecista Anne Wheeler, comenta: “Benj y Justin son jóvenes y frescos, y lo que es estupendo de sus canciones es que a pesar de que nuestra historia se desarrolla en el siglo XIX, su trabajo se siente totalmente contemporáneo, que, me parece, lo hace tangible para la gente de la actualidad. De igual manera, le agregan un elemento de magia. Estás en una película de época, en la que también hay canciones pop y bailes hip-hop, lo que la hace muy estimulante. Fusiona la época de Barnum con la nuestra. Siento que cada línea de música refleja el alma del filme”.

Gracey estaba agradecido con todos los que se comprometieron —desde el reparto a los compositores, hasta los músicos y el equipo de producción incesantemente creativo, que nunca dejó de cultivar los detalles importantes— en la realización de su sueño, que fue construido con los sueños de Barnum como base. “La idea de hacer música original es en gran medida demencia pura”, dice entre risas Gracey. “Pero la única cosa que siempre recordaré y valoraré profundamente es toda la gente que se apuntó para llevar a cabo este sueño imposible —que creyó en él e hizo que cobrara vida”.

LA LLEGADA DEL SHOWMAN: HUGH JACKMAN HABLA DE INTERPRETAR A P.T. BARNUM

“P.T. Barnum es lo que ahora describiríamos como un alborotador. Pensó que la vida debía de ser toda acerca de la diversión, la imaginación y el trabajo duro”, comenta Hugh Jackman del hombre cuya gran personalidad interpreta en El Gran Showman. “En 1850, los Estados Unidos no era como lo conocemos ahora. Estabas limitado por la familia en la que habías nacido y por tu clase. En aquella época, la idea de entretenimiento sólo por diversión era considerada casi malévola. Pero esto sólo incentivó el fuego en Barnum por escapar de este tipo de existencia mundana y repetitiva. Se dio a la tarea de vivir la vida de sus sueños. Y eso fue lo que hizo”.

Nacido en Bethel, Connecticut en 1810, el P.T. Barnum real era tan complejo como su época, lleno de impulsos contradictorios, tanto humanos como oportunistas. Tenía un don natural para la publicidad y la promoción, y para cuando tenía 12 años ya estaba vendiendo boletos de lotería. Más tarde, se ganó la mano de su esposa, mucho más adinerada, con su aptitud genuina por llamar la atención. Después de probar suerte con una variedad de trabajos, Barnum terminó en lo que él llamo la “industria del espectáculo”, donde su imaginación no tendría límites. Al poco tiempo, probó ser un genio en una iniciativa que llegaría a definir a los Estados Unidos: generando emoción y fomentando el bombo y platillo, y atendiendo con destreza el amor del público por lo espectacular, lo salvaje y lo extravagante.

Una vez que se mudó a Nueva York, se convirtió en una de las figuras más famosas de la creciente ciudad. Ahí, inauguró lo que se convertiría en un destino que iba a tener lo último: su American Museum en Broadway, lleno de dioramas, instrumentos científicos, artefactos extraños, una colección de animales exóticos, un acuario, representaciones teatrales y un montón de “atracciones” vivientes con historias de cuentos de hadas asociadas —incluyendo el diminuto general Tom Thumb, las gemelas siamesas Chang y Eng, gigantes, mujeres barbadas, y muchos más. Al poco tiempo, el museo emprendió giras mundiales en las que aparecían los intérpretes más queridos. Barnum, entonces, generó un frenesí público por la cantante de ópera sueca Jenny Lind, quien jamás había sido escuchada —con un alboroto e histeria crecientes que se asemejaba a aquellas que rodearían a las estrellas del rock un siglo más tarde. Cuando el museo de Barnum se incendió hasta quedar en cenizas, se le ocurrió otro concepto fresco: el espectáculo de carpa conocido como “El espectáculo más grande de la Tierra”, una idea que vivió mucho más que él y que sirvió de inspiración para el ascenso de los Estados Unidos como la capital del entretenimiento del mundo.

Si bien El Gran Showman no pretende ser biográfica y no se adhiere a la cronología de hechos de Barnum, Gracey enfatiza que resalta varias realidades dominantes de él. “De las cosas importantes que sabemos son verdad y que queríamos reflejar es que P.T. Barnum provino de la nada. Que estuvo ahí durante el nacimiento de la publicidad. Y que fue muy exitoso y después fue tras la alta sociedad porque sentía que, por todo su éxito, nunca sería uno de ellos. Sí trajo a Jenny Lind de Suecia. Su museo se incendió hasta quedar en cenizas y estuvo en bancarrota no una vez, sino dos veces. Así que, aunque hemos ajustado la historia de manera creativa, muchos de los momentos determinantes de su vida son reflejados”.

Así como Laurence Mark lo percibió desde un principio, Jackman tenía una afinidad casi mítica con Barnum. El actor, cantante, intérprete y productor australiano ha montado las altas y bajas del entretenimiento con facilidad. Ha sido tanto ganador del Premio Tony como nominado al Premio de la Academia®, tan conocido por su feroz papel de acción como el superhéroe Wolverine como por sus dotes como cantante en Broadway —sin dejar de mencionar haber sido considerado “el hombre vivo más sexy del mundo”.

“Simplemente, ya no hacen actores así”, explica Topping. “Y no se me ocurre ningún otro hombre o mujer que se tan capaz de moverse entre géneros y entre medios de la forma en la que Hugh lo hace. Puede darte grandes actuaciones dramáticas. Puede interpretar actuaciones cómicas. Puede cantar y bailar. Puede ser conductor a la manera de la vieja escuela, en cuanto a que es un auténtico showman. Esta película nunca, jamás, se hubiera podido haber hecho con alguien más”.

Jackman es también un hombre de familia, algo que Mark, señala, sale a relucir en esta película. “Creo que esta es la primera película en la que Hugh ha interpretado a un hombre de familia y ha apelado a esa parte de él”, indica el productor. “En gran medida, hace la historia acerca de un hombre que pierde y después redescubre a su familia —tanto su familia de casa como la del circo, que, juntas, significan todo en el mundo para él”.

Para Jackman, el papel era irresistible, pero el enfoque de El Gran Showman era de igual importancia, y una oportunidad para que pudiera usar su corazón de manera auténtica en las mangas de lana de Barnum. Estaba más intrigado por el lado inspiracional de Barnum, en la vastedad del mundo que imaginó. “Lo que más me gustó en su esencia, es que es una película acerca de tomar riesgos, de seguir tus sueños y celebrar lo que hace a cada uno de nosotros único”, comenta. “Barnum llenó su espectáculo con la gente más talentosa, pero ignorada, que conocía, y les dio un foco magnífico bajo el cual podían brillar —y esa es la historia que hemos decidido contar”.

Continúa: “Barnum derrumba paredes y creo que lo que representa ahora para nosotros es esta idea de que puedes ser quien quieras ser, que puedes elegir la vida que quieras sin importar tu clase, etnicidad o antecedentes. Si trabajas duro y usas tu imaginación, puedes hacer algo sorprendente. Creo que, durante su crecimiento, el mismo Barnum era hasta cierto punto una ‘Rareza’. Creía que lo que te hace diferente te hace especial. Eso resuena en mí de una manera profunda —y creo que todos se pueden sentir identificados con eso, particularmente los niños. Por eso me emociona mucho que el tema de esta película es que te empodera y está bien simplemente ser tú”.

Asimismo, Jackman comparte que él, también, tuvo que encontrar el valor para ser él mismo en lo que se refiere a su amor por el baile —en una época en la que tomar clases de danza no era algo que los chicos cool hacían. “Entiendo las presiones de seguir a la mayoría, de encajar, de ser de cierta manera”, comenta. “De verdad me encanta bailar —pero hubo ocho años de mi vida que no lo hice, sólo porque quería formar parte de algo. Así que este tema ahora resuena en mí, y creo que, con la mayoría de la gente en el planeta, ser tú de manera auténtica es el único camino que te puede llevar a la felicidad verdadera. De lo contrario, te estás poniendo una máscara para hacer a otras personas felices. Y como padre de dos adolescentes, les hablo de manera constante acerca de la idea de que no importa quién seas, no importa qué tanto o cómo difieras de las supermodelos o los jugadores de futbol americano, porque es irrelevante. Quiérete exactamente con la forma en como naciste”.

Con todo el torbellino por debajo de la superficie, Jackman sumergió todo su ser en el papel de Barnum, ensayando sin parar y fungiendo como líder entre el reparto y el equipo de producción, llevando a todos hacia sus límites. Gracey indica que Jackman no podía evitar subir el nivel. “Cuando tienes a Hugh al frente y lo ves dando el 150% todo el tiempo —¡no quieres ser la persona a su lado que no lo haga!”, reflexiona el director. “Así que ver lo que Hugh aporta toma tras toma hace que todos suban su nivel de juego”.

En los primerísimos ensayos de la producción, Jackman demostró su fervor. En teoría, iba a estar viendo —ya que había tenido una cirugía menor y su doctor le había prohibido cantar temporalmente—, pero en ese momento su corazón no pudo seguir a su razón. “Ver el ensayo fue una tortura para mí, absoluta tortura”, recuerda Jackman. “Porque amo la música de la película y porque la historia está llena de corazón y es acerca del abandono intrépido, me dejé llevar por todo ello. Cuando llegamos a la última canción, pensé, ‘Oh, sólo haré el principio’…y antes de que te dieras cuenta me puse a cantar. Lo hice durante toda la canción y no pude parar. Me dejé llevar por completo con el momento y de repente mis puntadas se abrieron. Mi doctor no estaba muy contento conmigo. ¡Pero es que la música de la película es así de contagiosa!”.

Una vez que sanó, Jackman fue capaz de comprometerse sin reserva alguna. En especial, estaba entusiasmado ante la oportunidad de explorar nuevos movimientos y técnicas. “Hice cosas relacionadas al baile que nunca había hecho”, indica. “Me gusta trabajar duro —¡pero en ocasiones desearía que mis piernas fueran veinte años más jóvenes!”.

También le da crédito al director por haberle dado a él, y a todo el reparto, el espacio y tiempo para encontrar su personaje, incluso frente a una variedad vertiginosa de elementos cinematográficos que se tenían que coordinar. “Siento que Michael es el verdadero Barnum de esta historia”, concluye Jackman. “Sé que se me da crédito por interpretarlo, pero en realidad es Michael quien me hace pensar más en Barnum. Sin sus instintos por crear un espectáculo no estaríamos hoy aquí. Condujo esta cosa todo el camino para crear aquello en lo que creímos”.

GENTE DE LA ÉPOCA DE ORO, CANCIONES POP DEL 2017:
BENJ PASEK Y JUSTIN PAUL HABLAN DE LA MÚSICA

Cuando Benj Pasek y Justin Paul se sumaron a El Gran Showman para escribir las canciones, supieron casi de inmediato que iba a ser algo como nada que hubieran hecho antes. Tenían un lienzo abierto y Michael Gracey lo quería llenar con canciones y palabras llenas de emociones eternas, rock moderno y referencias pop que obligaran a las audiencias modernas a emprender este viaje fantástico con Barnum y sus intérpretes. Sobre todo, tuvieron la oportunidad de traer y arrojar el pasado al presente, a través de su música”.

Paul recuerda: “La pasión de Michael fue muy contagiosa —esa energía nos emocionó. Y nos sentimos atraídos a este mundo lleno de color y vida, de imaginación y ensoñación. La idea de contar una historia de época con música contemporánea fue algo un poco aterrador al principio, pero también fue un reto muy intrigante. Componer estas canciones nos llevó a explorar una mezcla de estilos que quizás de otra manera nunca hubiéramos intentado”.

Pasek añade: “Debido a que estábamos componiendo canciones para apoyar una historia acerca de abrirse a un mundo de asombro, tuvimos la oportunidad de imbuir en nuestro proceso ese sentido de alegría. El Gran Showman mezcla muchas cosas que amamos: aprecia lo que los musicales pueden hacer como ninguna otra forma de arte, tiene emociones que penetran el corazón de una forma en la que las palabras no pueden y es acerca de la música pop. Así que para nosotros fue algo increíble combinar esas tres inspiraciones, mientras creábamos canciones que pudieran servir musical y líricamente a estos grandes personajes”.

A lo largo del proceso, Gracey fue un socio en el proceso creativo. “Tendemos a no escribir con nadie más en el cuarto, mas que nosotros —somos muy privados y reservados con nuestro proceso”, admite Pasek. “Pero Michael fue nuestro tercer colaborador en casi todas las canciones, y formó parte de la composición, desde el concepto al resultado final. Michael realmente nos impulsó a estar motivados por los personajes, por encontrar una voz única para cada uno de ellos”.

Como esto fue mucho antes de La La Land, y Pasek y Paul sabían que tenían un mandato para probarse a sí mismos como desconocidos que eran, agradecieron en especial la confianza que Gracey depositó en ellos, una que nunca puso en tela de juicio. “Michael se convirtió en nuestro defensor y gracias a que hablamos a profundidad con él de todo momento emocional, fuimos capaces de componer algo que fuera revelador para cada miembro del reparto”, comenta Paul.

Una vez que las canciones —y el reparto— estaban completos, Pasek y Paul ensayaron con los actores como si fueran a abrir una obra en Broadway, en vez de rodar un largometraje. “De verdad, ensayamos como si fuéramos a tener un espectáculo en directo”, explica Paul. “Nuestro espacio para ensayar en Brooklyn era todo lo que hubieras soñado que fuera: había ensayos de baile en un cuarto, mientras que en otro había ensayos de canto, y la única diferencia con respecto a un espectáculo de Broadway fue que nosotros también teníamos un pequeño estudio de grabación, donde podíamos empezar a grabar las pistas. Fue muy surrealista ver a todas estas imponentes estrellas de cine con un talento increíble entrar al salón de ensayos con sus atuendos de baile y que comenzaran a cantar nuestras canciones”.

Las sesiones de grabación fueron igualmente intensas. “La grabación fue un proceso de cantidad, que nos llevó a obtener toneladas y toneladas de material, y los actores fueron implacables”, recuerda Pasek. “Llegaban y estaban en sesiones de tres-cuatro horas por separado, y cantaban sus canciones una y otra y otra vez, yendo línea por línea en ocasiones. Toda la idea fue conseguir las mejores interpretaciones posibles, y asegurar que empatara con la increíble energía que se veía en pantalla”.

Conseguir la canción con la que da inicio el filme, “The Greatest Show”, y con la que también termina, fue una aventura por sí sola. “La canción fue escrita de una forma en la que nunca habíamos compuesto una canción. Michael quería que se sintiera como ese momento en el que estás esperando que algo extraordinario salga del escenario, alguien como Kanye o Steve Jobs; un empresario teatral que te pone a sudar de la emoción. Escribimos seis versiones distintas y ninguna funcionaba para Michael”, recuerda Paul. “Cuando intentamos escribir algo nuevo con él en la habitación y sólo nos dábamos de topes contra la pared, fue cuando dijo, ‘déjenme les toco algo que se me ocurrió antes de venir a esta sesión’. Lo que tocó fue sólo un ritmo, pero a partir de él, y en torno a él, comenzamos a escribir la melodía y la letra, haciendo el tipo de cosa de ‘Damas y caballeros, ha llegado el momento…’, y todo comenzó a fluir. La única cosa que Michael quería era que tuviera jactancia. Barnum está en el punto más álgido de sus poderes para hacer que la audiencia se pregunte: ‘¿Qué va a pasar?’ Así que estás a la expectativa y después la bola de fuego estalla y todo cobra vida”.

Gracey sirvió de inspiración para la canción y ésta, en cambio, inspiró a Gracey. Dice: “Quería que esta canción hiciera que la gente dejara de comer palomitas, alzara la vista y dijera, ‘¿Qué está pasando?’. Benj y Justin nos dieron música tan contundente y letras tan poderosas, que supe que, por lo mismo, yo tenía que entregar todavía más espectáculo”.

“A Million Dreams” ofrece un tipo de desafío diferente: moverse a través del tiempo. “Esta canción sigue a Barnum desde que era niño hasta que persigue a Charity, hasta su vida juntos en la ciudad. La idea principal es que el sueño de Barnum nunca deja de llevarlo hacia adelante”, comenta Paul. Pasek añade: “Estábamos pensando cómo un niño que se siente menospreciado expresaría su esperanza. Esa es la razón por la cual hay una inocencia infantil en la música —en realidad nunca piensas en lo difícil que es trabajar para conseguir tus objetivos, hasta que llegas ahí”.

Gracey fue tomado por sorpresa con la calidez de “A Million Dreams”: “Era tan hermosa desde un punto de vista melódico que se convirtió en el tema base de la película”.

“Come Alive” es otra favorita del dúo. “Es el momento en el que Barnum comienza a conseguir su meta de aportarle color a la monotonía. Ha construido su museo y su sueño es evolucionar”, comenta Paul. “Vimos la canción como si Barnum quisiera compartir este sentimiento con la demás gente, así que se los transmite a las ‘Rarezas’ y después ellos lo hacen con la audiencia, y después la audiencia con sus amigos y familia por toda la ciudad. Fue muy divertido hacer eso en una canción”.

La canción del bar “The Other Side” fue compuesta como una confrontación, una vez que Barnum, interpretado por Jackman, intenta convencer al desafiante Carlyle, papel de Efron, de que se una a su circo. “Queríamos tener como un tipo de enfrentamiento musical entre Hugh y Zac, así que quisimos que fuera acelerado y con mucha energía, pero también creíble desde un punto de vista emocional”, recuerda Paul. “Una vibra de guitarra acústica nos vino a la mente, y adquirió el carácter de un enfrentamiento a balazos en una cantina del viejo oeste”.

“En esta canción, Benj y Justin cubrieron mucho ámbito narrativo —comenzando con Barnum negociando con Phillip en el bar, a estar en el circo, hasta Phillip enamorarse de Anne a primera vista”, indica Gracey. “Conseguir ese arco sorprendente es asombroso. Lo que es todavía más emocionante es que conforme ensayábamos la canción, podías ver cómo Hugh y Zac se hacían amigos y, así, su interacción se hacía más profunda”.

Una de las canciones más románticas es “Rewrite the Stars”, un dueto entre Efron y Zendaya. “Ese momento es acerca de la decisión de Phillip por dejar atrás las reglas de la sociedad de clase alta e ir en búsqueda de Anne. Le está diciendo a ella que las reglas ya no existen para él y que si podría soñar eso con ella. Pero Anne es más práctica porque ha lidiado con más adversidades de las que él jamás haya podido conocer”, aclara Pasek. “Este es el momento en el que deciden deshacerse de la noción de que su amor es imposible y deciden soñar con un mejor futuro. Desde luego, eso es algo a lo que Barnum siempre le está apostando, especialmente con la manera en como Hugh lo interpreta”.

Zendaya le agregó su propia estampa personal a la canción. Gracey recuerda: “Fue Zendaya quien sugirió cantar a capela, que Zac le cantara a Anne sin música alguna. Lo intentamos y resultó ser una gran transición a la canción”.

“Tightrope”, el solo de Charity Barnum, es un tipo de canción de amor distinto. “Es una que explora cómo ella está dispuesta a sacrificarlo todo por un tipo que es impredecible, y a sabiendas de que no es una apuesta segura”, reflexiona Pasek. Paul añade: “Tiene un dejo de canción de amor y, sin embargo, también hay un trasfondo de añoranza. Y es ahí donde la contribución de Michelle Williams se hace presente, porque es una actriz que te da muchos matices y le aporta mucha complejidad a su proceso. Ves a Charity luchando con sus sentimientos encontrados. Sabe que para eso fue para lo que se apuntó cuando se quedó con Barnum, pero, no obstante, también está experimentando el lado más oscuro de esa decisión”.

“This is Me”, una canción con tintes de himno que les tomó varios intentos, dejó asombrados a Pasek y Paul con el resultado final. “Nos dimos cuenta de que necesitábamos el poder crudo de una voz femenina muy intensa para expresar la importancia de aprender a amarte, de empoderarte, incluso cuando todo el mundo te dice que no mereces ser amado”, comenta Pasek. “Cuando pensamos en ello de esa manera, la música y la letra comenzó a fluir”. Paul continúa: “Nos inspiramos mucho en canciones pop actuales, algo que podrías escuchar de Katy Perry, Kelly Clarkson o Pink —mujeres con poder y autoridad que pueden transmitir un mensaje de manera contemporánea, y eso es exactamente lo que Keala Settle nos brindó con su interpretación”.

Gracey recuerda: “Cuando Keala cantó eso en el taller, el lugar se vino abajo. Fue un momento tal, que pudimos ver que la canción era todo lo que habíamos esperado que fuera. La llevó a otro nivel con verdad y honestidad genuinas”.

Quizás la canción más seductora de la película es “Never Enough”, que Jenny Lind, interpretada por Rebecca Ferguson, le canta a Barnum. Paul comenta, “es una canción acerca del deseo insaciable, pero es una pieza de interpretación pura porque no hay un número de baile. Es Rebecca, ahí parada, cantando de una forma cautivadora”.

La canción de Jackman “From Now On”, por otro lado, es acerca de la búsqueda de la redención. “Esa canción es acerca de cómo Barnum termina por aceptar los errores que ha cometido con Charity”, comenta Paul. “Comienza con un silencio y después comienza a crecer y crecer, hasta el momento que tiene que correr por la calle para intentar ganarse de nuevo a su familia”.

“From Now On” es la favorita de Gracey, confiesa. “Me encanta porque es el acto apoteósico con el que cerraría el segundo acto de una obra en el que el protagonista se da cuenta de algo importante. Barnum está con el ánimo por los suelos después de haberlo perdido todo, pero cuando las ‘Rarezas’ llegan está convencido de que las cosas pueden cambiar. Al minuto de escuchar a Hugh cantarla en el primer taller vi que iba a poder transmitir esa idea de que Barnum recuerda por quién está haciendo todo esto en primer lugar, y esa es la razón por la que regresa con su familia”.

Cada una de las canciones existe por sí sola, pero si las juntas, forjan algo mucho más grande e imponente que la suma de sus partes, que sirvió de inspiración para el resto de la producción. El coreógrafo Ashley Wallen comenta: “Justin y Benj escribieron canciones que son muy intensas desde un punto de vista emocional; es el placer más grande coreografiarlas. Cuando una canción significa tanto para ti y te gusta más allá de usarla para tu trabajo, te hace mucho más creativo. Su música es muy original y sus palabras simplemente te transportan. No sólo saben cómo contar una historia, sino también componer canciones que resultan ser muy buenas melodías”.

El panorama musical de la película va más allá de las canciones, con una banda sonora del nominado al Oscar® John Debney, con la que Pasek y Paul quedaron fascinados al encontrar que se sincronizaba de manera imperceptible con su trabajo. Paul comenta: “John creó toda una paleta musical y un conjunto de melodías hermosas que se identifican con las canciones a su propia manera. Tomó lo que hicimos y lo interpretó a través de su propio talento, para agregar otra hermosa capa a la narrativa”.

CHARITY Y EL RUISEÑOR SUECO:
MICHELLE WILLIAMS Y REBECCA FERGUSON

Desde su primer encuentro hasta su muerte, Charity Hallet Barnum sería la fuente más grande de P.T. Barnum para encontrar fuerza y amor. Conoció a la costurera de una familia adinerada cuando él todavía era un adolescente pobre y desconocido, y procedió a cortejarla a pesar de la evidente diferencia de clases. La acabó enamorando y la pareja tuvo cuatro hijas. “De niño, P.T. no tenía nada y Charity vivía en un mundo de privilegio más allá de cualquiera que él haya conocido”, explica Michael Gracey. “Pero lo que es hermoso es que a pesar de que Charity tiene tanto, todo lo que quiere es pasar tiempo con P.T. porque él posee algo que el dinero no puede comprar: la imaginación. Cuando Charity ve el mundo a través de los ojos de P.T., es un lugar mágico”.

Michelle Williams, nominada cuatro veces al Oscar®, incluyendo más recientemente por su papel como una madre devastada en Manchester By The Sea, encarna a cabalidad el papel. Williams con frecuencia le aporta un enfoque de lo más inesperado a sus actuaciones, y este papel no fue la excepción. Laurence Mark comenta: “Como Charity, Michelle tiene esta manera sorprendente de ser dura y suave al mismo tiempo. En muchas maneras, Charity es la columna vertebral de todo lo que hace P.T. —y, así, Michelle también interpreta a esta mujer fuerte de manera muy delicada”.

“Barnum y Charity crecieron juntos, fueron amores desde la infancia”, explica Williams. “Pero provienen de circunstancias muy distintas, a pesar de que los padres de ella intentaron mantenerlos separados. Así que se han conocido en la dicha y la adversidad, en la pobreza y la riqueza —son almas gemelas clásicas. Y tengo un diálogo en el filme en el que Charity le dice a Barnum: ‘No tienes que ser grande. Sólo tienes que ser bueno’. Y para mí, a eso se reduce: ella quiera que el realice sus sueños y llegue a su destino, pero él no tiene que hacer nada para probarse ante ella”.

Michael Gracey añade: “Michelle es la que aterriza la historia en el drama, que es tan necesario para hacer que los momentos musicales funcionen. Puedes sentir la manera en la que ella y Hugh conectaron, y les compras al 100% sus preocupaciones, así como sus alegrías. Cuando la veas en el techo con Barnum haciendo una máquina de deseos de la nada, entenderás por qué ella quiere a este hombre —y Michelle puede hacer eso con tan sólo una mirada”.

El amor de Charity, y el precio que en ocasiones tiene que pagar, se transmite de manera vívida en la canción “Tightrope”, que sirvió de motivación para Williams en su preparación intensiva. “La actuación de Michelle de la canción es simplemente desgarradora”, comenta Gracey. “Trabajó con Benj y Justin de manera incansable. Nunca se trató sólo de alcanzar las notas, sino de dar con las emociones, y eso lo hizo de una manera hermosa”.

Para Williams, estar en un musical fue genial: “Durante mi crecimiento mis películas favoritas fueron todas musicales”, recuerda. “Más bien, ¡las únicas películas que me dejaban ver cuando crecí fueron musicales! Creo haber visto Singin’ in the Rain y The Sound of Music quizás cien veces cada una. Están grabadas firmemente en mi psique y disfruté mucho regresar a los musicales ahora, como madre que soy, y verlos con mi familia. Así que estaba muy emocionada de continuar con esa tradición. Ir a trabajar todos los días fue un absoluto placer; cantar, bailar y ver a otra gente hacerlo. Fue extraordinario ser balanceada en el aire por Hugh”.

Otra de las mujeres importantes que rodean a P.T. Barnum fue una de las primerísimas estrellas mundiales: Jenny Lind, quien podría ser equiparada en su momento con la Lady Gaga de ahora. Nacida Johanna Maria Lind en 1820, era reverenciada en Europa por su acrobática voz soprano. Pero fue Barnum quien la convirtió en una absoluta mega-celebridad en los Estados Unidos. Nadie en el país la había escuchado cantar una nota, cuando Barnum firmó con ella un contrato de 18 meses, pero él la promovió, publicitó y desplegó su estilo y reputación de manera jubilosa, hasta que las audiencias no podían espera un segundo más para experimentarla en su gloria. 40,000 personas le dieron la bienvenida a su llegada a los Estados Unidos, y Lind realizó 93 conciertos a gran escala, atrayendo multitudes sin precedentes. Pues resulta que el bombo publicitario fue cierto y Lind maravilló a las audiencias, provocando la histeria, que más tarde se repetiría con los Beatles, aunque ella y Barnum se separarían a la postre. (Su huella en el mundo todavía prevalece con pueblos que han sido llamados en su honor y con la cuna Jenny Lind, que presentaba el estilo de madera que ella estimaba).

El papel de un icono con el que surgió la idea moderna de los ídolos corre a cargo de la prometedora actriz protagónica Rebecca Ferguson, quien también nació en Suecia. Ferguson ha pasado a un primer plano por sus papeles que van desde Mission Impossible: Rogue Nation hasta The Girl On The Train, pero esto no se parecía a nada que hubiera hecho previamente. Gracey dice que Ferguson se adueñó de la personalidad resplandeciente de Lind con una facilidad asombrosa: “Sentí que trabajar con Rebecca debía ser como si lo hubiera hecho con Rita Hayworth. Es una estrella de cine como de la vieja escuela, con ese tipo de atractivo”, reflexiona el director. “Era electrizante, como Jenny Lind lo debió de haber sido en su momento”.

A Ferguson le encantó investigar la vida y época en la que vivió Lind. “Descubrí que la gente, de hecho, se desmayaba cuando Jenny subía a escena. Era una estrella auténtica y llegó a los Estados unidos con esta aura de misterio que a la gente le encantó”, describe. “Ha de haber sido como estar en la cima de las listas de popularidad de las canciones pop”. A pesar de toda la investigación que llevó a cabo, Ferguson fue incapaz de escuchar la voz de Lind, dado que la fama de Lind se dio antes de que se pudiera grabar el sonido. “Me hubiera gustado escucharla, pero esta es una propuesta moderna y musical de la historia, que me encanta”, indica.

De igual manera, no se sabe mucho qué fue lo que impulsó exactamente a Jenny Lind a hacer su improbable alianza con P.T. Barnum, pero Ferguson llegó a sus propias conclusiones. “Creo que a pesar de que es una mujer que ha recibido cientos de ofertas en su época, Barnum le ofrece algo que nadie más tenía”, reflexiona. “Le dice, ‘Quiero darles a las audiencias algo genuino’, y ante eso ella reacciona y es lo que los lleva a entablar esa relación. Ve lo que le hace falta a su vida y Barnum le da la oportunidad de expresarse de manera auténtica”.

Este sentimiento se presenta en la canción principal de Lind, “Never Enough”. “Creo que esa canción dice que ‘el mundo es maravilloso y grandioso, y pródigo y bello, pero tú has despertado algo distinto en mí, y eso no es suficiente, pero toma mi mano y viajemos juntos por ese camino’”, comenta Ferguson.

Trabajar con Jackman convirtió ese concepto en una realidad de carne y hueso. “Cuando Hugh se puso la chaqueta de Barnum y sonrío, fue fácil ver exactamente por qué cualquiera quisiera formar parte del mundo de Barnum. Yo quería ser parte del mundo de Hugh Jackman porque es muy embriagante”, comenta Ferguson.

Aun así, un reto desafiante se avecinaba. Ferguson nunca había actuado en un musical —pero aprovechó la oportunidad para aprender hasta donde pudo. Recuerda la emoción de su primer número musical: “Estuve practicando y ensayando la canción durante un tiempo —¡pero no hay nada como hacerlo en escena ante 400 extras! Músculos que ni siquiera sabía que tenía estaban temblando. Pero, por otro lado, podía ver la serenidad de Michael, y estaba pensando, ‘tú apostaste en mí, yo voy a hacer esto’. Después de unas cuantas tomas comencé a sentirme cómoda y me di cuenta de que me gustaba mucho. Pero fue más complicado que cualquier otra cosa en la que haya estado involucrada antes —en gran medida porque mucho tiene que ver con la coordinación de todas las tomas con la música, el ritmo y, sobre todo, las emociones de la historia”.

EL AMOR ESTÁ EN EL AIRE: EL PROTEGIDO Y LA TRAPECISTA

Aunque la mayoría de El Gran Showman parte de esbozos de la vida de P.T. Barnum, dos personajes ficticios aportan perspectivas frescas: Phillip Carlyle, interpretado por Zac Efron, el hombre sofisticado de teatro que renuncia a una vida entre la crema y nata de la sociedad para unirse al circo —y se convierte en el protegido de su director, Barnum; y Anne Wheeler, interpretada por Zendaya, la trapecista audaz, censora de tabúes y de cabello rosado, de la cual se enamora perdidamente Carlyle. El compositor Justin Paul comenta: “Zac y Zendaya son una pareja dinámica que quedará para la posteridad. Como joven que es, Zendaya es muy poderosa y tiene una ética laboral impresionante. Y Zac cuenta con este atributo de estrella de cine que sólo ciertas personas en la tierra tienen, pero también es súper divertido y tiene una voz sobresaliente”.

Efron está familiarizado con los musicales, después de haber alcanzado un primer plano en la serie High School Musical y en la versión cinematográfica de Hairspray. Pero es quizás mejor conocido como una de las estrellas de cine de su joven generación que más rápido han ascendido, y a quien vimos recientemente al lado de The Rock en la nueva versión de Baywatch. Efron se sintió atraído de inmediato a El Gran Showman gracias a la “mezcla de varios mundos”. Explica: “Me encanta que a pesar de que la historia se desarrolla en la década de 1870, cuenta con una sensibilidad moderna genuina y es acerca de cuestiones que significan mucho para nosotros en la actualidad. Me pareció que el guión era muy creativo y hecho de una manera que nunca había visto”.

Carlyle también lo intrigó. “Phillip Carlyle es alguien que ha crecido con muchos privilegios, pero no está contento con el lugar donde se encuentra y siente como si estuviera enjaulado y está hastiado”, explica Efron. “Creo que, adentro de su éxito, ha perdido de vista quién es, por lo que está buscando algo más. Después conoce a Barnum y él ve que a P.T. simplemente no le importa lo que la gente piense. No sigue las reglas que la sociedad ha impuesto y festeja ese mismo espíritu en sus espectáculos. Es liberador para Phillip y el inicio de una gran amistad”.

Michael Gracey estaba satisfecho con la devoción que Efron le imprimió al proyecto. “Zac llegó a esta película desde sus primeras etapas y fue un gran partidario de ella. Sabía exactamente quién era Phillip y cómo quería interpretarlo. Y fue asombroso darle la oportunidad de ponerse otra vez sus zapatos de baile y cantarles a las audiencias. La gente no se da cuenta que su voz es increíble. En el estudio de grabación dejó a todos boquiabiertos. Pero, sobre todo, lo que Zac aportó fue una relación y entendimiento genuinos con Hugh. Hicieron clic de inmediato y cuentan con este elemento auténtico de amistad y la relación mentor-estudiante. Se impulsaron de manera mutua para que cada uno diera lo mejor”.

Para Efron, la primera experiencia de Carlyle en el circo de Barnum es una de un hombre a la que le han retirado el velo que le cubría los ojos. “Ve esta explosión de vida que nunca había experimentado. Es como si hubiera abierto una puerta y estuviera viendo el mundo por primera vez con todos sus colores verdaderos. Es una auténtica epifanía para él”, describe.

Se vuelve algo más que una epifanía cuando sus ojos se topan con aquellos de la trapecista Anne Wheeler; se convierte en un deseo romántico que va más allá de las palabras, y está fuera de los límites de los prejuicios e injusticias de la época. Algunas de las estrellas más luminosas de los espectáculos de Barnum eran los trapecistas —cuyas vidas literalmente de alto vuelo provocaron que muchos soñaran con llevar los límites más allá de lo establecido. En Wheeler, Carlyle ve a alguien valerosa y emocionante, pero el hecho de que sea afroamericana pone su amor en una zona prohibida desde el mero principio.

Efron comenta: “Si bien los sentimientos de Phillip por Anne son completamente reales y justificados, también estaban prohibidos por la sociedad de aquella época y eso era muy triste. Eran tiempos muy distintos —aunque incluso en la actualidad, los límites y diferencias sociales siguen evitando amar e impidiendo que la gente se una con quien quiera. Me parece que la gran revelación para Phillip es ese momento en que se percata que no tiene que vivir dentro de las restricciones que todos los demás le han impuesto. No tiene que seguir reglas erróneas. No tiene que colorear adentro de las líneas. Que puede ser su propia persona”.

El personaje le dio a Efron la oportunidad de engancharse con el tipo de momento cinematográfico que más le inspira. “Enamorarse en un número musical frente a la cámara es una de mis cosas favoritas de hacer en el mundo”, confiesa. “No me da pena decirlo. Sé que es simulado, pero cuando tienes la oportunidad de vivir ese tipo de situación en una escena o dos, se siente increíble. Hace que regresas a Gene Kelly en Singin’ in the Rain. ¿Habrá mejores maneras para expresar el amor verdadero que a través de una canción?”.

Al lado de Efron, en el papel de Anne Wheeler, está otra joven estrella que está en franco ascenso: Zendaya, la cantante y actriz vista más recientemente en el papel de Michelle Jones en Spider-man: Homecoming. Zendaya supo de inmediato que el papel era para ella —en especial porque Anne es una líder natural de las llamadas ‘Rarezas’. “Para mí, Anne tiene mucha confianza en sí misma, mucho aplomo y está muy a gusto en su propia piel, de menos cuando se trata de estar en el circo. Me parece que eso es lo que el circo hace por todas estas ‘Rarezas’. Les permite estar en un lugar donde puede creer en ellos mismos, donde pueden experimentar el respeto y el amor, además de tener un espacio seguro para ser quienes son”.

A ella también le atrajo la historia de amor, en especial porque era honesta con respecto a los obstáculos que los amantes interraciales tienen que enfrentar en los Estados Unidos. “Es trágico que Anne y Phillip no se puedan amarse el uno al otro de la manera que anhelan, debido, literalmente, al color de piel de ella”, comenta Zendaya. “En aquella época hubiera sido peligroso, así que lo que más pueden hacer es intercambiar miradas. Para Anne es particularmente difícil porque ha lidiado con racismo toda su vida y ahora se está enamorando con el mismo tipo de persona que siempre pensó la odiaba. Pero el amor es algo que no puedes controlar. El amor sólo pasa”.

Zendaya se sumergió en su entrenamiento, en el que pasó meses trabajando con trapecistas profesionales, ejercitando y fortaleciendo su torso, además de dominar el miedo. “Mi cuerpo ha pasado por mucho; me han salido muchos moretones que te puedo mostrar y ha sido doloroso”, dice entre risas, “pero ha valido la pena, especialmente por ver cómo la visión de Michael cobró vida. Nunca, en toda mi vida, pensé que iba a estar volando por los aires, pero me siento muy orgullosa de mí misma, porque di lo mejor de mí y me salí mucho de mi zona de confort. Ahora, ¡ya no le tengo miedo a las alturas!”.

Naturalmente, Zendaya contaba los días para cantar y bailar, una de sus grandes pasiones en la vida. En especial, amó trabajar con Keala Settle en la canción “This Is Me”. “Sé que hay mujeres y hombres jóvenes allá afuera que necesitan escuchar este mensaje —escuchar que, aunque estés lastimado, puedes ser valiente y ser quien supuestamente debes ser. Las palabras me parecieron geniales”, comenta.

Si bien Efron tiene algunas habilidades para los musicales de cine, indica que el baile que él y Zendaya tuvieron que hacer en El Gran Showman estaba en otro nivel. “Esta fue alguna de la coreografía más técnica que jamás haya intentado hacer en toda mi vida”, confiesa. “Para prepararme, vi muchos musicales. Vi a Fred Astaire, Gene Kelly, incluso a Michael Jackson, por la manera en la contaba una historia con su manera de bailar. Y después ensayamos y ensayamos y ensayamos —¡y después ensayamos un poco más!”.

Su número favorito es su dueto de amantes desventurados, “Rewrite the Stars”. “No es tu coreografía típica y hacemos algunas acrobacias bastante alocadas. A estas alturas, la habilidad en el trapecio de Zendaya era notable, y estábamos haciendo piruetas aéreas, volando por todo el cuarto, sin siquiera usar arneses. Afortunadamente, nada salió mal —y resultó ser algo muy bello y único. Hasta cierto punto, lo considero como una mezcla entre Cirque du Soleil y Shakespeare”.

Para Hugh Jackman, Zendaya fue una adición emocionante al reparto. “Es una estrella auténtica, pero también una trabajadora dedicada”, describe. “Cuando baila, a pesar de que está con veinte de los mejores bailarines del mundo, no le puedes quitar el ojo de encima, y cuando canta es algo de una pureza extrema. Cuando realicé mis sesiones con ella, Benj y Justin me decían ‘inténtalo de esta manera’, pero con Zendaya sólo la dejaban ir”.

La historia de amor entre Phillip y Anne también involucra a una tercera parte —el hermano y pareja aérea de Anne, W.D. Wheeler, interpretado por Yahya Abdul-Mateen II (las venideras Aquaman, The Get Down).

Abdul-Mateen se sintió atraído a los temas de la historia. “Para mí, es una historia acerca de la gente que se enamora con la posibilidad de ser todo lo que pudieran ser”, comenta. “Mi personaje, W.D., ve el circo como su oportunidad para cobrar vida y para compartir su don con el mundo, junto a su hermana”.

Abdul-Mateen tuvo en entendimiento espléndido con Zendaya. “W.D. y Anne son familia y sólo se tienen el uno al otro, así que la protección es un gran tema entre nosotros”, explica. “Como trapecistas, debe de haber una gran confianza entre ellos como hermano y hermana; siempre están juntos”.

LAS ‘RAREZAS’

Cuando P.T. Barnum inaugura su American Museum, sale en búsqueda de un elenco que pudiese inspirar asombro y extrañeza, y poner en la mente de los visitantes del museo historias de cuentos de hadas y mitos. El Gran Showman no revela a este inusual grupo de intérpretes como monstruos extraños, sino como maravillas no vistas, por la profundidad de su humanidad y el triunfo de su autoexpresión. Entre estos se encuentran: Lettie Lutz-la Dama Barbada, Lentini-el hombre de tres piernas, el general Tom Thumb, The Lord of the Leeds, los gemelos siameses Chang y Eng y los bailarines albinos.

Si bien la existencia de tales intérpretes no se dio sin sus grandes controversias morales y dudas éticas, Michael Gracey vio sus historias como algo más complejo y su experiencia digna de exploración. Al principio, Gracey hizo a un lado a los actores que iban a interpretar a las ‘Rarezas’ y les dijo: “Ustedes son el alma del espectáculo. Deben de reconocer que esta presentación gira en torno a quienes son y lo que representan”.

Keala Settle, quien interpreta el papel de Lettie Lutz, la Dama Barbada, recuerda: “Todos nos recargamos sobre nuestros asientos y nos miramos entre nosotros, y me sentí henchida de orgullo y alegría porque nos estaba dando a todos la oportunidad de mostrarnos, así como P.T. Barnum le da la oportunidad a la gente en la película”.

Settle es una cantante maorí nacida en Hawái, que conquistó a Broadway en “Hand son a Hardbody”, por la que obtuvo una nominación al Tony. Vio el papel de la anacrónica Dama Barbada como uno que podía servir para dar muestra a una mayor aceptación en el mundo actual. “Lettie Lutz es representativa de varias mujeres que se convirtieron en parte del circo itinerante de P.T. Barnum, debido a la rareza de sus trastornos físicos —que ves cómo se convierten en una cosa hermosa que puedes celebrar. La historia muestra el mundo de Barnum como una manera para que alguien como Letty encuentre un hogar”.

Si bien la idea de lo que constituye una ‘Rareza’ ha cambiado de época a época, Settle indica que hoy en día se sigue luchando con la intolerancia y la autoconfianza. “Es la condición humana”, explica. “Siempre estamos intentando esforzarnos por ser una versión más ilustrada de nosotros mismos, así que no siempre nos aceptamos como somos con todas nuestras imperfecciones. Lo que me parece bello es que esta película celebra lo diferente que cada uno de nosotros está destinado a ser, y la idea de que seas quien seas, o te veas como te veas, ¡fuiste creado lleno de potencial!”.

Pese a ello, cuando Gracey le pidió a Settle que cantara sola “This is Me”, dice que le tomó una botella de whiskey para que pudiera aceptar ser tan vulnerable y abierta. La letra tocó una fibra muy sensible. “Me es muy difícil ir a través de la canción”, confiesa, “porque ha habido muchas veces en las que no he creído en mí. En ocasiones, tuve que hacer a un lado eso, y pensar en el personaje, para que más tarde pudiera ver lo que necesito aprender a nivel personal a partir de eso. Hay una fuerza que este personaje tiene que todavía yo no tengo. Pero también vi la oportunidad de mostrar un lado delicado de ella, porque así es como soy y doy gracias por ello. ‘This is Me’ significa mucho para mí como canción porque es acerca de algo con lo que lucho todos los días”.

Zac Efron comenta: “Todas las veces que vi a Keala actuar me dejó boquiabierto. Todo el tiempo se desvive, y ves que todo proviene desde algún lugar en su interior. Como si ya no tuviera miedo de quien es y espero que esta película provoque que la gente se emocione por eso. Su actuación es inspiradora y fantástica”.

Jackman concluye: “Keala Settle es tan asombrosa que no creo que alguien más pueda llegar a cantar esa canción otra vez porque se adueñó de ella. Es una canción hermosa que habla de hacerte dueño de quién eres en realidad, con la cabeza siempre en alto, y parece resonar en todo aquel que la escucha”.

MÁS ALLÁ DE LA ÉPOCA: FOTOGRAFÍA Y DISEÑO

Así como con las canciones de El Gran Showman, la estética de diseño mezcla lo antiguo con lo nuevo —lanzar el siglo XIX de P.T. Barnum al futuro en el que ahora vivimos. Junto con un equipo de artesanos dedicados —incluyendo el director de fotografía Seamus McGarvey, el editor Joe Hutshing, el diseñador de producción Nathan Crowley y la diseñadora de vestuario Ellen Mirojnick—, Michael Gracey estableció una apariencia que no está asentada en ninguna época en particular. En cambio, está basada en el poder de la imaginación de cada era, tendiendo un puente entre los tiempos de Barnum y los nuestros.

Su proceso comenzó con pintar, de manera literal, gran parte de la película. Gracey explica: “Hay un artista increíble llamado Joel Chang, con quien trabajo en todo lo que hago. Lo que crea es mucho más suelto que un storyboard, pero le da una visión más cinematográfica. Joel y yo repasamos todo el filme y realizó una pintura para cada una de las tomas. Esas imágenes después se convirtieron en un punto de partida para el trabajo con Seamus y Nathan. Fue una manera maravillosa de mostrarles de manera visual todo lo que estaba en mi cabeza”.

En una señal de tiempos más informados, Gracey tuvo otro mandato para darle vida al circo del siglo XIX: capturar toda la pompa y dotes teatrales que Barnum conjuraba sin tener que usar cualquiera de los animales vivientes que en aquel entonces fueron explotados para el entretenimiento. Los artistas innovadores de efectos especiales en Moving Picture Company (MPC), que se encuentran en Culver City, crearon la majestuosidad de los animales desde el éter digital. “Fue muy importante para mí no tener animales reales en esta película”, dice Gracey. “MPC hizo un trabajo increíble para hacerte creer en nuestros animales sin tener preocupación alguna de una posible crueldad”.

A Seamus McGarvey, conocido en especial por su trabajo impactante y premiado en Atonement y Anna Karenina, le encantó la propuesta del filme de ir más allá de la época. “Lo que Michael quería era un vibra vívida y contemporánea”, describe. “Todos concordamos que tenía que sentirse muy relevante para el aquí y ahora —y nos divertimos mucho con esa idea, al usar de manera consciente movimientos de cámara y colores que por lo general nunca verías en una película de época. Trabajamos con cámaras digitales y con una paleta muy moderna y saturada. También hay cierto humor en el diseño, lo que le da un giro —desafía de manera constante cualquier noción de una película de época sosa”.

Las cosas se volvieron incluso más emocionantes cuando Gracey comenzó a mostrarle a McGarvey la coreografía. McGarvey sabía que quería desvincularse de las convenciones esperadas del musical de cine, y hacer la cámara más dinámica y fluida de lo usual. “La coreografía es extraordinaria y de ninguna manera es fiel al tipo de baile de la era. Es absolutamente moderna, por lo que eso me sirvió de inspiración para mover la cámara. Siempre me ha encantado la experimentación que la coreografía te permite”, comenta.

Gracey y McGarvey incluso ensayaron los movimientos de cámara —todo para que la espontaneidad pudiera estallar cuando las cámaras estuvieran rodando de verdad. “El prolongado proceso de ensayos nos dio el tiempo de intentar muchas ideas distintas”, comenta Gracey. “En ese espacio, podíamos ser meramente creativos. Después, en la noche repasábamos el material grabado, dormíamos unas cuantas horas y regresábamos de nueva cuenta, lo que nos llevó a aprender muchísimo”.

La presión estaba encima cuando rodaron “A Million Dreams”. “Queríamos iniciar la película diciéndole a la audiencia, ‘Estás por ver un gran espectáculo. Estás por ver algo especial’”, comenta McGarvey. Les hizo caso a sus instintos al jugar con sombras; fenómeno natural con el que dio inicio la fotografía. “Para mostrar la imaginación de Barnum nos centramos en su amor por conjurar imágenes de la nada; de una vela que hacía sombra en la pared, que es en realidad la esencia de todo entretenimiento”, explica.

Otra favorita de McGarvey fue “Come Alive”. “Este número se transforma en un movimiento cada vez más rápido, así que usamos una Steadicam que literalmente irrumpe por las puertas”, explica. “Es una canción edificante, que te hace gritar a todo pulmón, y nuestro operador de cámara, Maceo Bishop, se movía como un bailarín con su Steadicam”.

Para rodar en el interior del American Museum de Barnum, McGarvey utilizó grúas. “Usamos una techno-crane de 15 metros, que se puede extender y replegar muy rápido, lo que nos permitía hacer tomas más dinámicas. La cámara es capaz de envolver a todos los bailarines y, desde un punto de vista emocional, es muy poderosa en pantalla. Nos da la altura cuando la queremos, y nos permite ir de arriba abajo con arrebato”, explica.

La sensación boyante y el trabajo aéreo de “Rewrite the Stars” le recordó a McGarvey una pintura de Chagall. “Estaba pensando en la imagen de Chagall de los amantes flotantes, tan enamorados que en apariencia están llenos de helio y son ingrávidos”, comenta. “También creamos un efecto maravilloso en el que Phillip y Anne están dando vueltas en el trapecio y la cámara está al centro del aro que gira con ellos, y que trajo consigo una borrosidad adorable a sus espaldas. Te da la sensación de que los dos están perdidos en su propia conectividad”.

A lo largo del rodaje, comenta McGarvey, Gracey se la pasó diciéndole “sé valiente, sé dramático y audaz en la iluminación”. “Su apoyo nos llevó a que siempre intentáramos cosas distintas, que quizás y de otra manera nunca hubiéramos intentado”, explica.

Para generar una flexibilidad máxima, McGarvey trabajó con múltiples cámaras digitales de 65mm, usando los sensores más grandes y modernos. “Estos sensores son un nuevo desarrollo y las imágenes son extraordinarias, no sólo para tomas más amplias y épicas, que ahora te dan una vivacidad y detalle increíbles en las sombras, sino también para primeros planos, que podíamos rodar de tal forma que me recordaba al retrato de un formato medio”, describe. “Los planos muy abiertos te permiten presenciar los bailes con toda su gloria. Y después los primeros planos son muy emotivos. También jugamos con la profundidad de campo, y con la filtración, una vez que usamos este filtro al que llamo ‘Glimmerglass’. Lo digital se puede ver muy nítido, pero no es lo que queríamos para esta película. Queríamos puntos de iluminación para que se vieran como si estuvieran floreciendo, y, así, darle un filo romántico, casi como un barniz”.

El trabajo de diseño de Nathan Crowley llevó a McGarvey a la intrincada mecánica de rodar miniaturas detalladas convertidas en una ciudad de Nueva York a gran escala. “La película se desarrolla en el mundo de la imaginación, así que las miniaturas encajan con esa idea, y también forman parte del concepto de apreciar los elementos teatrales, una clave más para la apariencia de nuestra película”, comenta McGarvey. Gracey añade: “Las miniaturas son como un tipo de arte moribundo, pero son algunas de mis tomas favoritas de la película”.

Dada la complejidad de los planos, tanto vastos como íntimos, gran parte del filme fue pre-visualizado. McGarvey dice que fue vital estar abiertos a cada momento ante los accidentes fortuitos. “Si estás abierto ante cualquier accidente que pueda suceder, en ocasiones obtienes una gran inspiración de ellos”, comenta. “Incluso las borrosidades inadvertidas pueden crear un dinamismo inesperado. Y eso es lo maravilloso del cine —justo a través de la edición y la postproducción estás encontrando la mejor manera de contar la historia”.

El diseñador de producción Crowley, nominado al Oscar® por su espléndido trabajo en The Prestige, Dark Knight e Interstellar, también fue más allá de sus límites. Aunque es conocido por su trabajo innovador con el director Christopher Nolan (más recientemente en Dunkirk), Crowley nunca había diseñado un musical. Pero no se pudo resistir ante el tema de El Gran Showman. “La oportunidad de crear un mundo vasto alrededor del nacimiento del circo y el nacimiento de lo que a la postre se convertiría en la industria del espectáculo era algo fenomenal”, comenta Crowley.

De inmediato, le apostó a una vibra híbrida de un espectáculo Steampunk-moderno-fantástico-pop que le da énfasis a las innovaciones futuristas del siglo XIX, desde los experimentos de Tesla con la electricidad hasta los trenes elevados modernos. “Estaba interesado en el gran énfasis que le daban al futurismo en aquella época, con las grandes casas de vidrio en Nueva York, Londres y París —y todas las posibilidades sociales nuevas que estaban siendo exploradas a través de la tecnología y la llegada de la electricidad en masa”, comenta Crowley. “Si bien el museo de Barnum se abrió en realidad antes de la Guerra Civil, en nuestro musical ficticio lo llevamos un poco más adelante a la Era Industrial, para que tuvieras vapor, gas y electricidad, y pudieras sentir realmente el espíritu de la rapidez con la que cambian los tiempos, tanto aquellos como los nuestros”.

Crowley se imaginó una apariencia que no fuera nostálgica, sino, más bien, una reanimación del pasado, para darle vida completamente en el 2017, como si hubiera viajado a través de una máquina del tiempo. “Una de las primeras cosas que discutimos con Michael es que la película se viera como fotografías teñidas a mano, con un tipo de sensación surrealista en ellas. Hablamos de perder la profundidad de campo después, para que el color fuera vibrante y estilizado”.

Tuvo su primera oportunidad de jugársela de manera creativa con “A Million Dreams”, al haber usado impresoras en 3-D de maneras inesperadas. “El corazón de esa canción es una mansión abandonada que se convierte en su propio mundo infantil fantástico”, explica Crowley. “En vista de que recreamos la mansión derruida de manera práctica, tuvimos que diseñar la manera de proyectar sombras surrealistas a lo largo del set. Así que recurrimos a las impresoras en 3-D para hacer objetos que pudieran proyectar una animación pintada a mano cuando mueves una luz a través de ellos. El trabajo en esa secuencia fue casi escultural, lo que lo hizo muy interesante para mí”.

A Gracey le encantó ver al equipo de diseño mezclar técnicas de la vieja escuela con tecnología de punta para “A Million Dreams”. Recuerda: “Para la escena de la azotea, Joel Chang pintó un fondo maravilloso de 360º, y después Nathan y su increíble equipo de artistas escénicos descifraron la manera de colocar el enorme lienzo. Fue emocionante, en vista de que los pintores ya no suelen crear fondos de esta escala”.

“Mucho de ello fue recordar la manera tan creativa con la que se solían hacer las cosas antes”, continúa Crowley. “Estábamos haciendo hoyos para las ventanas y usando tinta para que pudiéramos tener un cielo iluminado desde atrás y una luna gigante en el fondo. Me parece que le aporta un romanticismo espléndido a toda la escena”.

Ese número también incorporó la impresionante miniatura construida de manera meticulosa de la ciudad de Nueva York. “La cámara tiene que echar un vistazo por encima de un Nueva York del siglo XIX, con el río Hudson en el fondo de la azotea de Barnum, y sabíamos desde el principio que lo queríamos hacer con una miniatura”, explica Crowley. “He estado usando impresoras en 3-D durante unos cuantos años y me parecen súper emocionantes, así que pensamos en apostar en ellas. Pusimos a trabajar ocho impresoras las veinticuatro horas para crear aproximadamente 500 edificios de Nueva York, y después los pintamos a mano cada uno de ellos. Fue muy laborioso, pero también fue muy divertido ser capaz de controlar esa toma tan intrincada”.

La puntilla para Crowley fue la recreación del museo de las maravillas de Barnum, plagado de taxidermia, figuras de cera, dioramas y exhibiciones en directo. Ubicado en la esquina de Broadway y Ann Street (donde ahora hay una tienda Zara), el museo original presentaba una exhibición de “historia natural” en el nivel inferior, con un teatro arriba. Para darle vida otra vez de una manera original, Crowley y su equipo construyeron un enorme set en Brooklyn en Capsys, una antigua fábrica de ladrillos, ahora propiedad de los Estudios Steiner. Para el equipo de diseño, la escala del edificio y los estudios sirvieron como un tipo de versión actualizada de un inmenso patio trasero de Hollywood. “La manera en la que Nathan usó y transformó todo el espacio fue muy ingeniosa”, comenta Gracey. “Al igual que Barnum, Nathan puede visualizar un lugar más allá y ver el mundo en el que se podría convertir”.

Para Crowley, el edificio de Capsys no pudo haber sido más afortunado. “Nos permitió construir un espacio de doble altura”, indica. “No tenía que verme en la necesidad de encoger el set, así que tomamos el ladrillo rojo del edificio y le agregamos un tipo de estructura victoriana de acero, con una galería que nos permitía ponerle trapecios, cables elevados y cámaras, sin tener que reemplazar todo el techo. En un foro típico no hubiéramos podido haber visto el techo con la cámara como lo hicimos”.

Crowley diseñó tres fases cada vez más dinámicas del set del museo. La primera fase es el museo estático lleno de exposiciones inertes. Pero la fase dos y tres presentan más actos en directo e intérpretes de circo, que emergen de un proscenio majestuoso pintado. El edificio también se convierte en hogar de los intérpretes, para que cuando el museo se incendia (que sucedió en la vida real), sea algo devastador. No sólo pierden su sustento, sino que también pone en riesgo a su frágil comunidad.

Más toques creativos se presentaron en el número “Rewrite the Stars”. “Para esa canción terminamos haciendo una luna escénica en el piso, usando arena de diferentes colores”, explica Crowley. “En vez de usar pintura, pintamos con arena. Y eso también fue algo que nunca había hecho”.

El desenlace del filme ve la invención de Barnum de la ‘gran carpa de circo’ (que fue erigida en el Marcy Armory en Brooklyn), pero antes Crowley insinúa la llegada próxima de ella. “Hay algunas pistas de la carpa en el set del museo”, señala el diseñador de producción. “Comienzas a ver ese motivo rojo y dorado clásico, una vez que pancartas y anillos llegan a este espacio victoriano. Ves cómo todo se conjunta mientras haces la transición de lo que fue un museo a la emoción en directo de la lona que está arriba”.

Entre las docenas de locaciones históricas que utilizaron para la película está la mansión Woolworth en Glen Cove, Long Island; la playa de Cedar Oak en Babylon, Long Island; el cobertizo de lanchas de Prospect Park; la Academia de Música de Brooklyn, donde Rebecca Ferguson se sube a escena como Jenny Lind; los jardines de Old Westbury en Long Island; el Marshall Field Estate en Lloyd Harbor, Nueva York, y la casa de James Duke en la calle East 78th (ahora parte de la Universidad de Nueva York).

“La oportunidad de rodar en Nueva York le brinda a la película algo inconfundible”, comenta Gracey. “Nueva York tiene una energía creativa vibrante que no puedes imitar. Y, desde luego, Nueva York tiene un magnetismo increíble para los artistas, por lo que tienes un grupo increíble de ellos a los cuales puedes recurrir. Sobre todo, las locaciones fueron un gran terreno fértil para nuestro reparto y equipo de producción. Nueva York tiene el espectáculo que Barnum amaba”.

De hecho, la oportunidad de rodar la película en la ciudad donde Barnum originalmente convirtió sus imaginaciones en una realidad que alteraba el mundo, tuvo un impacto galvanizador en el reparto y equipo de producción. “Creo que ayudó a ser que lo imposible se sintiera posible”, resume Gracey. “Fue una gran inspiración haber sido capaz de rodar en edificios que formaron parte de la ciudad cuando Barnum estaba dejando su huella en ella”.

EMOCIÓN Y ALTA COSTURA: EL VESTUARIO

Así como el equipo de diseño de producción quedó liberado de los convencionalismos de la época, sucedió lo mismo con la diseñadora de vestuario Ellen Mirojnick, ganadora del Emmy por Behind the Candelabra, quien dice que los atuendos para El Gran Showman fueron el desafío creativo de su vida. “Abordamos un enfoque más fantástico con una apariencia que es más como una extensión de la moda”, comenta. “El objetivo fue poner a la audiencia en un estado de ánimo fantástico de romance y alegría, en vez de enfocarnos en la exactitud histórica fría. No sólo creamos un híbrido de periodos y apariencias; de hecho, intentamos crear otra categoría totalmente nueva”.

Mirojnick, conocida por explorar las fronteras donde el arte, la moda y el cine se cruzan, encantó a Michael Gracey con sus diseños originales. “Ellen trabajo de manera incansable para crear un guardarropa que tiene elementos que son en ocasiones contemporáneos, en ocasiones de época y en ocasiones de alta costura, pero siempre coloridos de una manera que puede ir más allá del mundo del siglo XIX para emocionar a las audiencias modernas”, comenta Gracey.

No hubo mucho tiempo de preparación, pero Mirojnick dependió de un ejército de talentosos artesanos que trabajaron a toda máquina. Casi todo el guardarropa fue hecho a mano para la película (con un puñado de piezas compradas, que fueron descosidos y reinterpretados). “Creamos nuestra propia ‘fábrica de milagros’”, comenta Mirojnick. “Conjuntamos a un muy buen equipo de compradores, costureros, cortadores y sastres, que hicieron que nuestros sueños se volvieran realidad. El lema para todos nosotros fue seguir tomando riesgos e intentar absolutamente todo”.

La primera gran prueba para Mirojnick fue el mismísimo P.T. Barnum. “Amo diseñar ropa para hombre más que cualquier otra cosa en el mundo”, admite Mirojnick. “Así que crear una silueta para Hugh como Barnum fue un placer inmenso, en especial porque él puede cargar todo y cualquier cosa. Se puede poner algo y convertirse en el personaje de maneras que van más allá de lo que te imaginabas”.

La apariencia de seda y lana de Barnum como maestro de pista, repleta con una chaqueta rojo carmesí, fue cortada y diseñada a partir del torso de Jackman por el sastre experto D. Barak Stribling. Mirojnick comenta: “No es la típica apariencia cuadrada de maestro de pista. Es más la forma de un abrigo que se envuelve alrededor del cuerpo de Hugh, para acentuar sus piernas y sus movimientos de baile”. Conforme Barnum se vuelve más exitoso, Mirojnick le dio un aspecto más dandi, como de pavo real, ejemplificado por el traje verde y morado con un estampado de cristal, que usa cuando conoce a la Reina Victoria. Las telas fueron, de hecho, obtenidas en Inglaterra de ropa para hombre actual. “Estas son telas que puedes comprar ahorita en Oxford Street”, indica Mirojnick. La diseñadora también creó un traje de terciopelo azul para el final del filme —es un color suntuoso elegido para complementar los ojos de Jackman de la manera más romántica.

A todos los hombres de la película les dieron chaquetas diseñadas a partir de sus torsos, pantalones de tiro alto y estrechos de piernas, chalecos cortados con atención y camisas inglesas hechas a la medida. “La única regla era que, si se veía maravilloso, estaba bien”, comenta Mirojnick.

Vestir a Zac Efron fue otra delicia para el equipo. “Tiene un cuerpo elegante de bailarín”, explica Patrick Wiley, asistente de la diseñadora, “como de Nureyev”. Cuando Barnum le pasa la estafeta a Phillip, Efron porta un atuendo que incluye una chaqueta de terciopelo verde, dos escocesas distintas, una camisa blanca y corbata roja —una apariencia que sugiere la construcción de un futuro libre más allá del pasado formal victoriano.

El aspecto de Charity Barnum evoca el romance clásico en tonos lavanda, rosa y colorado —y presenta una silueta que es una mezcla de estilos de principios de siglo a la década de los ’30 y hasta el 2017. Uno de los favoritos de Mirojnick es el vestido de Charity para el número “Tightrope”, que brilla en pantalla con su gasa de cristal plisado, color azul cielo. “Es una apariencia icónica que pudiera ser de Ginger Rogers o del Dr. Zhivago, o de cualquiera de esos momentos románticos de una dama solitaria que encuentra el amor y la belleza otra vez”, comenta.

El estilo de Jenny Lind, que refleja tanto la grandeza liberadora de un mundo nuevo de entretenimiento de masas como la atemporalidad de un icono mundial, diverge del de Charity. “Sentimos que Jenny Lind tenía que ser muy dramática. Así que, con unas licencias creativas, llevamos los límites más allá para mostrar cuán diferente era con respecto a Charity”, explica Mirojnick. “Las dos son mujeres muy atractivas, pero son contrastes en drama y suavidad. Todo el ropaje de Jenny es muy sólido y estructurado. No hay nada suave con respecto a ella”.

Los vestidos con los que se presenta Lind hacen recordar las líneas sofisticadas del icónico Nuevo Look de mediados de siglo de la Casa Dior —que llevó la forma de la cintura de avispa a alturas insospechadas—, mezclados con toques de la Época de Oro de Hollywood. “Cuando Rebecca cantó ‘Never Enough’ y vi cómo Seamus iluminó ese vestido, casi me voy de espaldas. No podía creer cuán hermosa se veía”, recuerda Mirojnick. “Ese vestido en particular es una combinación tanto de alta costura como de un par de piezas que encontramos en la trastienda de un negocio para novias”.

Cada vestido fue hecho a la medida para Ferguson. “Todo fue diseñado para reflejar la belleza de Rebecca, la palidez de su piel y la rojez de su cabello. Simplemente nos dejó impresionados”, comenta Mirojnick. Ferguson estaba igualmente deslumbrada con el trabajo del equipo. Ferguson comenta: “Los atuendos que Ellen creó podrían estar en la portada de Elle o Vogue el siguiente mes; así de novedosos eran”.

El equipo de vestuario fue capaz de ser más laxo con Anne Wheeler, la trapecista cuyos atuendos reflejan la libertad caprichosa, jovial y desafiante. Sus colores distintivos son turquesa, morado, plateado y dorado —una apariencia teatral que casi rebasa el borde de la creatividad sin volverse estridente. “Encontramos que el morado era un gran color tanto para Zendaya como para Yahya, en su papel como W.D. Son un conjunto que hace juego, que es algo que las familias de trapecistas han hecho con frecuencia a lo largo de la historia”, señala Mirojnick. “Ese color también le viene bien al vuelo. A Michael después se le ocurrió la idea de agregar una tela fluida detrás de Zendaya, color lavanda, para hacer que visualmente fuera incluso más emocionante”.

El vestido de Zendaya para “Rewrite the Stars” tiene una influencia de lencería antigua, que cuenta con una camisola de seda y bragas rojas recortadas con encaje, así como botones de época. “A propósito, es muy difícil colocar estos atuendos en una época en particular. En cambio, esperamos que uno se deje llevar por la emotividad, la música y la vida de los personajes, para que te sientas transportado a un tipo de mundo alternativo”, comenta Mirojnick. “En ese número, hay una inocencia divertida con el vestido de ensayo de Anne —es tanto un reconocimiento al pasado como a nuestro presente”.

El guardarropa tuvo ese efecto transformativo en Zendaya. Dice: “Los atuendos eran súper creativos y muy detallados, pero también fueron una fuente de inspiración para nosotros para entender mejor a nuestros personajes”.

Para Lettie Lutz, interpretada por Keala Settle, Mirojnick buscó la propuesta del siglo XXI de John Galliano del Nuevo Look de Dior. “Galliano nos inspiró porque hizo su propia idea alocada del Nuevo Look y su ropa cuenta con un ritmo que es muy exquisito e inspirador”. Añade: “Trabajar con Keala fue asombroso porque cuando hacía sus pruebas de vestuario, lloraba porque no podía creer que alguna vez le iban a hacer algo hecho a la medida, algo que le ayudó a expresarse de esta manera. Para ella, fue una experiencia totalmente nueva y fue maravilloso ver cómo juntaron a Keala y Lettie Lutz”.

Para agregar más detalles a los personajes, está el trabajo de los jefes de peinados y maquillaje Nicki Ledermann y Jerry Popolis. Trabajaron de manera estrecha con Mirojnick y Gracey, para hacer una consideración profunda de cada personaje, en especial las ‘Rarezas’. “Queríamos que las audiencias vieran su humanidad y no se distrajeran mucho con cualquier maquillaje prostético. El reto creativo fue darle énfasis a cuán humanos son”, explica Ledermann. Popolis añade: “Queríamos que todos se vieran hermosos. Las ‘Rarezas’ no dan miedo; son criaturas preciosas”.

Para Gracey, fue una maravilla ver a su reparto transformarse de manera repentina después de meses de ensayo. “Estuvimos trabajando con esta gente sudorosa durante meses y de repente los ves extremadamente bien vestidos y atractivos”, dice entre risas. “El guardarropa, el cabello y el maquillaje fueron muy elegantes y muy adecuados. Sentí que cada persona podía verse al espejo y saber exactamente quién era su personaje”.

COREOGRAFIAR UN CIRCO MODERNO: ASHLEY WALLEN

Por su parte, la energía del momento de las canciones de Pasek y Paul inspiraron la sensacional coreografía de Ashley Wallen, quien le aportó su propia idea moderna y rítmica al mundo de Barnum. Un australiano mejor conocido por su trabajo con una variedad de intérpretes de rock y pop, Wallen ha trabajado antes con Michael Gracey en comerciales y videos. Ahora, apreció la oportunidad para subir de nivel.

“Este es el mejor trabajo que Ashley jamás haya hecho”, comenta Gracey. “Fue muy creativo y su trabajo hace que nuestros personajes cobren vida de una forma que no sólo se reduce a pasos de baile geniales. Le ha ayudado a cada uno de los personajes a expresarse de manera única, con un estilo distinto de baile para Hugh, Zendaya, Zac y todos. De igual manera, apela a las fortalezas de la gente. Sabe cómo empoderarlos con sus movimientos. Hace que la gente se sienta tan segura de sí misma, que bailan de la mejor manera que jamás hayan hecho en sus vidas. Fue divertido ver el asombro de cada miembro del reparto por lo que consiguieron”.

Pasek habla de la aportación de Wallen: “La coreografía de Ashley es como la ciudad de Nueva York en cuanto a que tiene pulso. Es cinética y un poco cruda, además de contar con una sensibilidad muscular, pero también proviene de un lugar evidente de carácter y se siente muy, muy viva”.

Hugh Jackman cree que el mismo Barnum hubiera aprobado la audacia de la coreografía. “En definitiva, Barnum hubiera querido que la música y la danza en una película que hablara de él fuera de vanguardia. Esa era su motivación para todo. Todo tiene que evolucionar y cambiar. Las propuestas de Ash aportan ese atributo de algo fresco y nuevo, y la verdad es que no has visto nada como esto”.

Jackman también indica que Wallen lo llevó a nuevos lugares. “Los coreógrafos pueden ser muy amables, pero cuando llegas al salón a ensayar, hay algo casi sádico en ellos, y de verdad les encanta castigarte”, dice entre risas. “Hice cosas, desde un punto de vista del baile, que nunca había hecho. Me gusta trabajar duro, pero desearía que mis piernas fueran veinte años más jóvenes. Me la pasaba diciendo, ‘Ash, no estoy seguro si puede hacer eso’. Y él sólo respondía, ‘Llegarás’. Así que trabajé de manera muy ardua, pero lo disfruté mucho, en parte, porque el estilo que estaba creando era muy moderno y cool”.

Incluso la chistera de Barnum se convirtió en una oportunidad para obtener nuevas habilidades, una vez que Jackman aprendió de manera experta a hacer malabares con el accesorio. Wallen comenta: “En ‘Come Alive’, Hugh lanza al aire el sombrero, lo atrapa con una mano y aterriza en su cabeza. Es la primera persona con la que he trabajado que ha logrado hacer eso. Practica y practica y practica. Lo veíamos parado en un cuarto haciéndolo una y otra y otra vez hasta conseguirlo. Para cuando rodamos, lo podía hacer ocho ocasiones seguidas, una tras otra, una tras otra. ¡No sé cómo lo hacía!”.

En especial, “Come Alive” fue emocionante para Gracey. “Tenemos que encontrar un balance entre la coreografía y los ritmos más dramáticos porque muchas cosas pasan en esta canción. Está la evolución del circo, el miedo de las ‘Rarezas’ cuando son por primera vez el centro de atención y después la aceptación de la audiencia. También está el momento en el que P.T. Barnum se percata que todas estas cosas que puso en su lugar están comenzando a funcionar, y que ha creado este sueño viviente, pero también hay algo que falta. De tal forma, muchas cosas suceden a lo largo de este número que tenían que ser expresadas”.

Wallen dice que abordó cada canción como si cada una tuviera su historia completa, con su propio estilo individual. Por ejemplo, ‘A Million Dreams’ es un baile en la azotea muy íntimo, que lo vi como un regreso a los musicales de Fred y Ginger. Por otro lado, ‘This is Me’ es muy, muy contemporánea, pero ‘Come Alive’ es más como un número grandioso de la vieja escuela de MGM. Quería darle a cada número su propio género y sentir”.

Para “Rewrite the Stars”, Wallen trabajó con el coordinador de circo Mathieu Leopold. “Mathieu coordinó todas las cuestiones aéreas, mientras que yo me concentré en el piso”, explica. “Pero trabajamos para entrelazarlo todo. Zendaya fue absolutamente sorprendente con lo que hizo en el trapecio. De hecho, tuve la oportunidad de hacer lo que estaba haciendo en el aro y no pude —¡y ella, además, tenía que cantar al mismo tiempo!

Gracey añade: “Quería que ‘Rewrite the Stars’ fuera una canción de amor única, y también única en cuanto a su movimiento. Hay mucho trabajo de cables y, en ocasiones, utilizamos dobles, pero el 90% corrió a cargo de Zac y Zendaya. Los dos entrenaron muy duro para hacer que ese número funcionara. Zendaya tenía ampollas en sus manos, pero nunca la escuchamos quejarse una sola vez. Fue muy comprometida”.

Wallen trabajó de manera estrecha con Michelle Williams para prepararla para su gran momento de baile en la canción “Tightrope”. “Es un número bello, pero desafiante, en el que baila con la sombra de Barnum. Lo ensayamos durante ocho semanas”, indica. “Entrenó de manera atenta y nunca dejó de progresar. Me encantó verla abrirse como bailarina y creo que estaba impactada de lo mucho que era capaz de hacer”.

Para Wallen también fue emocionante trabajar con Seamus McGarvey detrás de la cámara. “Cuando ves esos viejos musicales la cámara es bastante estática, pero Seamus convirtió cada número en momentos cinematográficos inmensos”, reflexiona el coreógrafo.

En la película todo termina con la repetición culminante de “The Greatest Show”. “Dejamos nuestro baile más grande hasta el final”, comenta Wallen. “Como que al principio dimos un avance, pero para el final ya estamos en el circo de tres pistas, ¡y están pasando tantas cosas que ni siquiera puedo comenzar a explicarlas todas! Es un gran número que incorpora todos los actos del circo y a todos los bailarines, todas las ‘Rarezas’, los animales digitales y muchas cosas más. Se creó para que fuera una nota final grande, asombrosa y festiva”.

Para Gracey, presenciar en su ópera prima la pasión y el esfuerzo que le imprimieron a la película, cada una de las personas que estuvieron involucradas, desde Hugh Jackman hasta los técnicos de iluminación y los tramoyistas, fue increíblemente conmovedor. “Contamos con un ambiente increíble en esta producción”, reflexiona. “Para mí fue un privilegio estar rodeado de todo un reparto y equipo de producción que estaban unidos para querer que esto fuera algo más que sólo otra película. Y Hugh siempre estuvo a la cabeza, porque él, todos los días, era muy apasionado, generoso y estaba lleno de alegría cuando llegaba a trabajar, siempre dando lo mejor de sí; y todo esto se remonta a los temas de la historia”.

Laurence Mark resume: “Todos esperamos haber creado un festín para los ojos, para los oídos y para el corazón. La época del viejo circo Barnum & Bailey vino y se fue, pero lo que todavía vive del legado de Barnum es el deseo de provocar felicidad e imaginación, y esa es la tradición que esperamos haber honrado”.

ACERCA DEL REPARTO

HUGH JACKMAN (P.T. Barnum), actor nominado al Premio de la Academia, ganador del Globo de Oro® y del Premio Tony, ha dejado huella en las audiencias de todas las edades gracias a los múltiples talentos que ha demostrado a lo largo de su carrera, y que lo han llevado a probar que es igual de exitoso en un escenario frente a grandes audiencias como en un set cinematográfico. Desde su premiada actuación en Broadway como el cantautor de la década de los ‘70 Peter Allen, a su personaje con garras de metal Wolverine en la muy taquillera franquicia de X-Men, Jackman ha demostrado ser uno de los actores más versátiles de nuestra época.

El oriundo de Australia hizo su primera aparición importante en los EE. UU. como Wolverine en la primera parte de la trilogía de X-Men, un rol que repitió en la tremendamente exitosa X2 (X-Men 2) y X-Men: The Last Stand (X-Men: La batalla final). Después interpretó a Wolverine en X-Men Origins: Wolverine (X-Men orígenes: Wolverine), precuela de la popular serie, que recabó la sobresaliente cantidad de $85 millones de dólares en la taquilla doméstica durante su primer fin de semana de estreno. Las audiencias de nueva cuenta fueron a ver a Jackman interpretar el popular papel en The Wolverine, que recabó más de $400 millones de dólares en todo el mundo. En el 2014, Jackman y el equipo de X-Men se reunieron para X-Men: Days of Future Past (X-Men: Días del futuro pasado).

Jackman obtuvo su primera nominación al Premio de la Academia, a Mejor Actor, por su actuación en Les Misérables (Los miserables), de Tom Hooper, basada en el popular espectáculo en escena creado a partir de la famosa novela homónima de Víctor Hugo. La sobresaliente actuación de Jackman como el protagonista Jean Valjean también le valió un Globo de Oro a Mejor Actor en una Comedia/Musical, así como nominaciones al Screen Actors Guild® (Sindicato de Actores de Cine), tanto a Mejor Ensamble como a Mejor Actor en un Papel Protagónico, además de haber recibido una nominación al Premio BAFTA.

En el 2009, Jackman se dio a la tarea de conducir la 81ª entrega anual de los Premios de la Academia, trabajo que le valió una nominación al Premio Emmy. Esta no fue, sin embargo, la primera incursión de Jackman como conductor de una entrega de premios. Previamente, Jackman había sido anfitrión de los Premios Tony tres años consecutivos, del 2003 al 2005, que lo llevó a recibir un Premio Emmy por la ceremonia del 2004, y una nominación al Emmy por su conducción en la ceremonia del 2005.

Jackman protagonizó más recientemente Logan, su última incursión en el papel de Wolverine, al lado de Patrick Stewart. Los créditos cinematográficos adicionales de Jackman incluyen Prisoners (Intriga), Real Steel (Gigantes de acero), de Shawn Levy, Australia, de Baz Luhrmann, The Prestige (El gran truco), de Christopher Nolan, The Fountain (La fuente de la vida), de Darren Aronofsky, Scoop (Amor y muerte), de Woody Allen, Deception (Engaño), Someone Like You (Alguien como tú), Swordfish (Acceso autorizado), Van Helsing (Van Helsing: Cazador de monstruos) y Kate and Leopold (Kate y Leopold), por la que recibió en el 2002 una nominación al Globo de Oro. Además, Jackman prestó su voz para las películas animadas Happy Feet (Happy Feet: El pingüino), Flushed Away (Lo que el agua se llevó) y Rise of the Guardians (El origen de los guardianes).

Más recientemente, Jackman recibió en Broadway críticas entusiastas por su actuación como The Man (El Hombre) en “The River”. En el 2011, Jackman regresó con bombos y platillos al ‘Great White Way’ (Gran Camino Blanco) con su espectáculo solista “Hugh Jackman – Back on Broadway”. Respaldado por una orquesta de dieciocho instrumentos, el vodevil, que previamente se había estrenado ante críticas entusiastas durante sus corridas limitadas en San Francisco y Toronto a principios de ese año, contaba tanto con éxitos de Broadway como con una selección de algunos de sus actos personales favoritos. La continua dedicación de Jackman en la comunidad de Broadway fue reconocida en los Premios Tony del 2012, toda vez que recibió un Premio Especial del Comité Administrativo de los Premios Tony en reconocimiento tanto por sus logros como intérprete como por sus labores humanitarias.

En el 2009, los espectadores de Broadway pudieron ver a Jackman en “A Steady Rain”, escrita por Keith Huff, también protagonizada por Daniel Craig. Por su interpretación del cantautor de la década de los ’70 Peter Allen en “The Boy From Oz”, Jackman recibió el Premio Tony® en el 2004 a Mejor Actor en un musical, así como los premios Drama Desk, Drama League, Outer Critics Circle y Theatre World. Sus créditos teatrales adicionales incluyen “Carousel”, en el Carnegie Hall; “Oklahoma!” en el National Theatre de Londres, por la que Jackman recibió una nominación al Premio Olivier; “Sunset Boulevard”, que le valió el prestigioso premio australiano ‘MO’; y “Beauty and the Beast”, por la que recibió otra nominación al Premio ‘MO’.

La carrera de Jackman comenzó en Australia en las películas independientes Paperback Hero y Erskineville Kings. Por su actuación en esta última ganó el premio a Mejor Actor del Círculo de Críticos de Cine Australianos y recibió una nominación a Mejor Actor del Instituto Australiano de Cinematografía. En 1999, fue nombrado Estrella Australiana del Año en la Convención Cinematográfica Australiana.

Las actuaciones de MICHELLE WILLIAMS (Charity Barnum) la han establecido como una de las actrices más solicitadas y respetadas de Hollywood, y le han valido un Globo de Oro, junto con otras tres nominaciones, además de una nominación al Premio Tony, una al Premio Critics’ Choice y cuatro al Premio de la Academia®.

Williams protagonizó más recientemente Manchester By The Sea (Manchester junto al mar), de Kenneth Lonergan, al lado de Casey Affleck. Por su actuación, fue nominada para un Premio de la Academia®, un Globo de Oro®, un Premio del Screen Actors Guild (Sindicato de actores de cine), y un Premio Critics’ Choice a ‘Mejor Actriz Secundaria’. También recibió premios de importantes grupos de críticos, incluyendo la Chicago Film Critics Association (Asociación de críticos de cine de Chicago), Florida Film Critics Circle (Círculo de críticos de cine de Florida), National Society of Film Critics (Sociedad nacional de críticos de cine), Toronto Film Critics Association (Asociación de críticos de cine de Toronto), New York Film Critics Circle (Círculo de críticos de cine de Nueva York), Vancouver Film Critics Circle (Círculo de críticos de cine de Vancouver) y San Diego Film Critics Society (Sociedad de críticos de cine de San Diego).

A Williams pronto la podremos ver en la película All The Money In The World, al lado de Mark Whalberg y Christopher Plummer.

Previo a ello, Williams fue vista en Blue Valentine (Triste San Valentín), de Derek Cianfrance, al lado de Ryan Gosling. La cautivadora actuación de Williams le valió una nominación al Premio de la Academia® a Mejor Actriz, así como nominaciones al Globo de Oro, de la Broadcast Film Critics Association y al Premio Independent Spirit. La actuación de Williams en Brokeback Mountain (Secreto en la montaña), de Ang Lee, estrenada en el 2005, le valió nominaciones al Premio Independent Spirit, al SAG, al Globo de Oro, al BAFTA y a la Broadcast Film Critics Association, así como una nominación al Premio de la Academia® a Mejor Actriz Secundaria. A finales del 2011, interpretó a la icónica Marilyn Monroe en My Week with Marilyn (Mi semana con Marilyn), al lado de Kenneth Branagh y Judi Dench, un papel que le valió una nominación al Premio de la Academia®, así como reconocimientos del BAFTA y el Screen Actors Guild, además de haber ganado el Globo de Oro y el Premio Independent Spirit.

En su primera colaboración con Kelly Reichardt en la aclamada película independiente Wendy And Lucy, la conmovedora y evocadora actuación de Williams como ‘Wendy’ le valió en el 2009 el Premio Toronto Film Critics (Críticos de cine de Toronto) a Mejor Actriz, y su tercera nominación al Premio Independent Spirit. El 2010 vio la segunda colaboración de Williams con Reichardt en el drama de época Meek’s Cutoff, que obtuvo el Premio a Mejor Producción en los Premios Independent Spirit, además de haber obtenido el Premio SIGNIS en el Festival de Cine de Venecia, ese mismo año. La tercera colaboración con Reichardt, Certain Women (Ciertas mujeres), se estrenó en el 2016 en el Festival de Cine de Sundance ante críticas entusiastas, y fue distribuida por IFC Films. Certain Women recibió el premio a mejor película en el Festival de Cine BFI de Londres.

Los otros créditos cinematográficos de Williams incluyen Shutter Island (La isla siniestra), de Martin Scorsese, Oz: The Great And Powerful (Oz, el poderoso), de Sam Raimi, Suite Française (Suite Française. Un amor prohibido), de Saul Dibb, Incendiary, de Sharon Maguire, Take This Waltz, de Sarah Polley, Synecdoche, New York (Nueva York en escena), de Charlie Kaufman, I’m Not There (Mi historia sin mí), de Todd Haynes, Land Of Plenty, de Wim Wenders, The Hottest State, de Ethan Hawke, The Station Agent, de Thomas McCarthy, Me Without You, de Sandra Goldbacher, y Dick, de Andrew Fleming. En el 2005, Williams fue honrada por la Motion Picture Club como la “Estrella femenina del mañana”.

En televisión, Williams actuó al lado de Chloë Sevigny en la película If These Walls Could Talk 2, de Martha Coolidge, para HBO. También interpretó durante seis años a Jen Lindley en la exitosa serie de televisión Dawson’s Creek, para WB. La serie se estrenó en 1998 y se mantuvo entre los programas de mayor índice de audiencia de WB a lo largo de toda su transmisión.

En escena, Williams fue vista más recientemente en Broadway como protagonista del drama ganador del Premio Olivier “Blackbird”, original de David Harrower, al lado de Jeff Daniels, con Joe Mantello como director y Scott Rudin como productor. Su interpretación de ‘Una’ le valió una nominación al Tony. Hizo su debut en Broadway como Sally Bowles en la producción reciente de la Roundabout Theatre Company de “Cabaret”. Sus créditos teatrales previos incluyen las producciones fuera-de-Broadway de “Smelling a Rat”, de Mike Leigh, y “Killer Joe”, de Tracy Letts, así como la producción del Williamstown Theatre Festival de “The Cherry Orchard” (El jardín de los cerezos).

ZAC EFRON (Phillip Carlyle) se ha dedicado a impulsar una impresionante obra que abarca tanto el cine como la televisión, y ha probado ser uno de los talentos más prometedores de Hollywood. Efron coprotagonizó recientemente Baywatch (Guardianes de la bahía), al lado de Dwayne Johnson, basada en el popular programa de televisión. Pronto será visto en The Disaster Artist (The Disaster Artist: Obra maestra) una comedia dramática dirigida y protagonizada por James Franco, acerca de la realización de Tommy Wiseau de su película The Room, que se estrenó ante críticas entusiastas en el Festival de Cine South by Southwest, en el 2017.

Créditos cinematográficos adicionales incluyen We Are Your Friends, de Max Joseph, That Awkward Moment, el drama histórico Parkland, At Any Price, The Paperboy (Amores peligrosos), de Lee Daniels, Liberal Arts, The Lucky One, la película animada Dr. Seuss’ The Lorax (El Lórax en busca de la trúfula perdida), para NBC Universal, New Year’s Eve (Año nuevo), de Gary Marshall, Charlie St. Cloud (Más allá del cielo), 17 Again (17 otra vez), Me and Orson Welles, de Richard Linklater, y el exitazo taquillero del verano Hairspray, que obtuvo el premio Critics’ Choice a Mejor Ensamble.

Créditos en televisión incluyen un papel recurrente en la serie Summerland, para WB, y haber aparecido como actor invitado en The Suite Life of Efron & Cody, ER, The Guardian y C.S.I. Miami.

Efron se convirtió en un nombre familiar con el lanzamiento del fenómeno de Disney Channel High School Musical, ganador en el 2006 del Premio Emmy®. Repitió su papel de Troy Bolton, líder del equipo de basquetbol, en High School Musical 2, que rompió récords en televisión de cable al haber acumulado 17.5 millones de telespectadores. Efron también protagonizó el largometraje High School Musical 3: Senior Year, tercera parte de la muy exitosa franquicia de High School Musical, también para Disney. HSM3 estableció un récord en taquilla, al haber sido el musical más taquillero en la historia durante su fin de semana de estreno.

Zac ha recibido una amplia variedad de reconocimientos a lo largo de su carrera, incluyendo la Estrella Cómica del Año en el CinemaCon (2016), el premio al Breakthrough Performer of the Year (Intérprete revelación del año) en el ShoWest, el Premio MTV Movie a Breakthrough Performance (Actuación revelación) (2008) y Mejor Actuación Masculina (2009), además de múltiples Premios Teen Choice y Kids Choice.

En escena, Efron protagonizó el musical “Gypsy”, y ha aparecido en las producciones de “Peter Pan”, “Mame”, “Little Shop of Horrors” y “The Music Man”.

Además de actuar, Efron fundó en el 2010 su propia compañía productora, Ninjas Runnin’ Wild, con Jason Barrett y Michael Simkin. En la actualidad, Ninjas Runnin’ Wild tiene varios proyectos de cine y televisión en desarrollo con múltiples estudios.

ZENDAYA (Anne Wheeler), actriz multi-talentosa, cantante ganadora de discos de platino, emprendedora y modelo recién anunciada de Covergirl, se está convirtiendo rápidamente en una de las estrellas a la alza más influyentes de su generación. Zendaya, quien tiene contrato con Republic Records, está trabajando en la actualidad en su siguiente disco después de su álbum debut que lleva su nombre, del que se desprendió su sencillo “Replay”, que obtuvo ventas certificadas de platino.

Actualmente, Zendaya estelariza y coproduce la exitosa comedia de espías “K.C. Undercover”, que es el programa número uno de Disney Channel. Este año, protagonizó su primera película principal, Spider-man: Homecoming (Spider man: De regreso a casa).

La artista multifacética continúa creciendo como una figura prominente en el mundo de la moda. Su habilidad para comandar la alfombra roja le ha dado una gran reputación entre la élite de la moda, que la ha llevado a obtener elogios de publicaciones tales como Vogue, InStyle, Elle, Glamour, W Magazine y más. Este año agració las portadas de Complex, Marie Claire, Essence, W, Cosmopolitan, Seventeen, ¡y más! Una voz de su generación, Zendaya también fue incluida en “POWER 100” de Ebony, y elegida como una de los “Adolescentes más influyentes del 2015” por la revista TIME.

Una emprendedora, Zendaya lanzó su colección de calzado Daya —que creó con su estilista de moda Law Roach— en otoño del 2016. Más áun, Zendaya lanzó recientemente su propia aplicación que es una experiencia exclusiva para comprar a través de tu celular su línea de ropa ‘Daya by Zendaya’.

Afuera del entretenimiento, Zendaya está comprometida con varios grupos que se dedican al trabajo filantrópico. Es embajadora de Convoy of Hope, fungió como vocera de Trick-or-Treat para la UNICEF el otoño pasado, y ha trabajado con Make-a-Wish Foundation y Keep A Child Alive.

REBECCA FERGUSON (Jenny Lind), actriz europea nominada al Globo de Oro, llamó por primera vez la atención de las audiencias internacionales por su interpretación de la icónica ‘Reina Elizabeth’ en la exitosa serie The White Queen, para BBC/STARZ. Los meses que le siguieron la establecieron como una actriz a seguir.

Ferguson fue vista más recientemente en la película de ciencia ficción Life (Life: Vida inteligente), junto a Ryan Reynolds, para Skydance, y en The Snowman (El hombre de nieve), al lado de Michael Fassbender y Charlotte Gainsbourg. A principios de este año, Ferguson actuó en The Girl on the Train, donde interpreta el papel de ‘Anna’ junto a Emily Blunt, Luke Evans y Justin Theroux.

Recientemente, fue vista en el papel de ‘Kathleen’ en Florence Foster Jenkins (Florence: La mejor peor de todas), de Stephen Frears, protagonizada por Meryl Streep y Hugh Grant. Ferguson también apareció en la película más reciente de la muy exitosa franquicia de Mission Impossible, Mission Impossible: Rogue Nation (Misión: imposible 5 – Nación secreta), por la que obtuvo una nominación al Premio Critics’ Choice. En el filme, interpretó el papel de ‘Ilsa Faust’, al lado de Tom Cruise, Simon Pegg y Jeremy Renner, y repetirá su papel en la siguiente parte, M: I 6 – Mission Impossible, cuya producción está en proceso.

En diciembre de 2014, Ferguson fue vista en el papel de ‘Dinah’ en la miniserie de televisión The Red Tent, basada en el best-seller homónimo de Anita Diama. El drama de dos partes cuenta la historia de doce tribus de Israel vistas a través de la perspectiva de Dinah. Ferguson actuó junto a Minnie Driver, Iain Glen y Morena Baccarin. También en el 2014, interpretó los dos papeles protagónicos de ‘Katya’ y ‘Lauren’ en Despite The Falling Snow, de Shamim Sarif, con Charles Dance y Sam Reid.

En el 2013, Ferguson interpretó el papel de ‘Erigenia’ en Hercules, de Bret Ratner, al lado de John Hurt, Dwayne Johnson e Ian McShane. También terminó de rodar The Vatican, de Ridley Scott, para Showtime, donde actuó junto a Matthew Goode, Kyle Chandler y Sebastian Koch. A principios del 2013, Ferguson asumió el rol protagónico de ‘Elizabeth Woodville’ en la exitosa serie dramática The White Queen, para BBC, una adaptación de “The Cousin’s War”, la vívida serie de novelas históricas de Philippa Gregory, que coprotagonizó con Max Irons y Janet McTeer. Por su interpretación de ‘Elizabeth Woodville Ferguson’ fue nominada a un Globo de Oro. El 2013 vio el estreno de la muy esperada película independiente sueva VI, que fue dirigida por Mani Masserat.

Ferguson nació en Estocolmo, hija de un padre sueco y una madre británica. Creció en Estocolmo y estudió en la famosa escuela de música de Suecia Adolf Frederick. Comenzó su carrera a los quince años cuando le ofrecieron el protagónico en una serie dramática matutina titulada Nya Tider. Otros créditos incluyen el papel protagónico en One Way To Antibes, de Richard Hoberts, que obtuvo el premio del público en el Festival de Cine de la Unión Europea en el 2012. Ese mismo año también fue nominada para un premio a ‘Estrella Prometedora’ en Suecia.

KEALA SETTLE (“Lettie Lutz” /La dama barbada) hace su debut cinematográfico en El Gran Showman. Settle nació en Hawái, siendo la mayor de cinco hijos. Su madre fue cantante de R&B de ascendencia maorí neozelandesa y su padre nació en Inglaterra.

En el 2011, Settle hizo su debut en Broadway en “Priscilla Queen of the Desert” en el papel de ‘Shirley’ como parte del ensamble. Interpretó el papel de ‘Norma Valverde’ en “Hands on a Hardbody”, que estuvo en Broadway durante el 2013. Por este rol, fue nominada para el Premio Outer Critics Circle, Premio Drama Desk y el Premio Tony a Mejor Actriz Protagónica en un Musical. Además, obtuvo el Premio Theatre World a actuación debut sobresaliente en Broadway o fuera-de-Broadway, durante la temporada 2012-13.

Settle interpretó a ‘Becky’ en el musical teatral “Waitress”, que se estrenó en Broadway en el teatro Brooks Atkinson el 24 de abril de 2016. En el 2015, también asumió este rol en el estreno de la producción en el ART, en Cambridge, Massachusetts. Interpretó el papel de ‘Madame Thenardier’ en el reestreno de “Les Miserables” de marzo de 2014 a marzo de 2015.

YAHYA ABDUL-MATEEN II (W.D. Wheeler) puede ser visto actualmente en The Get Down, creada por el director visionario Baz Luhrmann. Yahya interpreta a Cadillac, el príncipe de la pista de baile y jefe del bajo mundo en este drama musical acerca del ascenso del hip hop en la década de los ’70. Los primeros seis episodios se estrenaron por Netflix este agosto pasado, mientras que los últimos seis le siguieron el 7 de abril.

Este verano, Abdul-Mateen actuó al lado de Dwayne Johnson en Baywatch. Después será visto como el villano principal en Aquaman de James Wan, al lado de Jason Momoa, para DC Comics y Warner Bros. Además, Yahya protagonizará First Match, basada en el premiado guión de Olivia Newman que trabajó tanto en el taller de guión como en el de dirección de Sundance; y Boundaries, junto a Vera Farmiga y Christopher Plummer.

En el 2015, Yahya se graduó de Yale con una maestría en teatro y fue el único en recibir el prestigioso Premio Herschel Williams, que se otorga a un solo estudiante por generación por contar con una habilidad sobresaliente.

ACERCA DE LOS REALIZADORES

MICHAEL GRACEY (Director), aclamado director australiano de comerciales, videos musicales y efectos especiales hace su debut cinematográfico con El Gran Showman. Hijo de un fotógrafo, Gracey desarrolló su amor por la fotografía y la realización cinematográfica desde una temprana edad. El niño prodigio después fue sacado de la escuela para convertirse en el animador más joven de Animal Logic, premiada casa de animación, efectos visuales y diseño.

En el 2002, Gracey dirigió su primer video musical, que a la postre ganaría el premio ARIA y lanzaría su carrera como director. Desde entonces, ha colaborado con una amplia variedad de artistas influyentes, desde Black Eyed Peas y Jennifer Lopez, a Elton John y Robbie Williams.

Gracey es también un reconocido director de comerciales, cuyo trabajo en la publicidad lo ha llevado a recibir reconocimientos importantes en los Premios BTAA, Creative Circle y Midsummer. Su comercial de vanguardia para T-Mobile, “Dance”, obtuvo tres leones en Cannes y dos Clio, incluyendo uno de Oro a Mejor Dirección.

La visión y habilidad pioneras de Gracey para crear entretenimiento innovador lo ha hecho un realizador solicitado. Está próximo a dirigir NARUTO, para Lionsgate, una película de acción de artes marciales, basada en el manga japonés de ninjas, que es todo un best-seller.

BENJ PASEK y JUSTIN PAUL (Compositores) son el equipo de compositores ganadores del Premio de la Academia® detrás del exitoso musical de Broadway “Dear Evan Hansen”, que en la actualidad se presenta en el teatro Music Box. Más recientemente, escribieron la letra para la película La La Land, además de haber compuesto la canción original “Get Back Up Again” para la película animada Trolls, de DreamWorks.

Entre sus proyectos cinematográficos venideros se encuentran el musical de acción en vivo Snow White (Disney) y la película animada Medusa (Sony Pictures Animation). Los musicales previos del dueto incluyen A Christmas Story: The Musical, Dogfight, James and The Giant Peach (James y el Durazno gigante) y Edges. Entre sus créditos como compositores en televisión se incluyen The Flash, Smash y Johnny and the Sprites. Sus reconocimientos y premios incluyen: Premio de la Academia, Globo de Oro, nominación al Tony, nominación al Emmy, nominación al Premio Drama Desk, Premio Obie, Premio Outer Critics Circle, Premio Lucille Lortel, una nominación al London Evening Standard y un Premio Jonathan Larson. Ambos se graduaron del programa musical de la Universidad de Michigan y son miembros del Dramatists Guild of America, Inc.

LAURENCE MARK (Productor) es un productor nominado al Premio de la Academia® y al Emmy, y ganador del Globo de Oro, de exitosas y aclamadas películas, tales como Julie & Julia, Dreamgirls (Soñadoras), I, Robot (Yo, robot), As Good As It Gets (Mejor…Imposible) y Jerry Maguire.

Como productor, los créditos recientes de Mark incluyen Flatliners (Línea mortal al límite), protagonizada por Ellen Page, Diego Luna, Nina Dobrev, James Norton y Kiersey Clemens, y dirigida por Niels Arden Oplev. También produjo hace poco Last Vegas (Último viaje a Las Vegas), estelarizada por Michael Douglas, Robert De Niro, Morgan Freeman y Kevin Kline, y dirigida por Jon Turteltaub, y previo a ello, Julie & Julia, protagonizada por Meryl Streep y Amy Adams, y escrita y dirigida por Nora Ephron.

Para la televisión, Mark fue productor ejecutivo de When We Rise, la respetada serie limitada de ocho horas creada y escrita por Dustin Lance Black y protagonizada por Guy Pearce, Mary-Louise Parker y Rachel Griffiths, que salió al aire a principios de este año por ABC.

Con Bill Condon, Mark fungió como productor de la edición 81 de los Premios de la Academia, conducida por Hugh Jackman, quien recibió una nominación al Emmy por su trabajo. El programa recibió en total diez nominaciones al Emmy, un récord para esta transmisión anual, y obtuvo cuatro de ellos.

Previo a ello, Mark produjo Dreamgirls, que consiguió tres Globos de Oro, incluyendo uno a Mejor Película. También recibió ocho nominaciones al Premio de la Academia®, siendo la película que más recibió ese año, y ganó dos de ellos, incluyendo uno para Jennifer Hudson a Mejor Actriz Secundaria.

Antes, Mark recibió una nominación al Premio de la Academia® por haber producido Jerry Maguire, nominada a Mejor Película, además de haber sido productor ejecutivo de As Good As It Gets y Working Girl (Secretaria ejecutiva), también nominadas al Premio de la Academia en la categoría de Mejor Película.

Mark obtuvo una nominación al Emmy y al Globo de Oro como productor ejecutivo de Political Animals, una serie limitada creada por Greg Berlanti, y protagonizada por Sigourney Weaver, que salió al aire en el 2012 por la cadena USA. El programa recibió cuatro nominaciones al Emmy, y obtuvo uno para Ellen Burstyn a Mejor Actriz Secundaria. También fue productor ejecutivo de The Art Of More, protagonizada por Dennis Quaid, Kate Bosworth, Cary Elwes y Christian Cooke, que se transmitió durante dos temporadas por Crackle TV, de Sony.

Mark también ha producido I, Robot, Romy And Michele’s High School Reunion, Last Holiday y The Lookout (Un buen policía), que ganó el Premio Independent Spirit a Mejor Ópera Prima. Además de estas películas, el Sr. Mark produjo Finding Forrester (Descubriendo a Forrester), The Object Of My Affection (El objeto de mi afecto), Anywhere But Here (Cambio de vida), The Adventures Of Huck Finn (Las aventuras de Huckleberry Finn), Black Widow (Viuda negra) y Center Stage (más sus dos secuelas).

Laurence Mark Productions tiene sus oficinas en Sony Pictures Entertainment, donde la compañía tiene un acuerdo de producción de largo plazo con Columbia Pictures. Los otros créditos como productor de Mark incluyen How Do You Know, Riding In Cars With Boys (Los chicos de mi vida), Sister Act 2 (Cambio de hábito 2), Bicentennial Man (Hombre bicentenario), True Colors, Simon Birch y la legendaria Glitter, protagonizada por Mariah Carey.

Antes de producir, Mark tuvo varios puestos clave de publicidad y marketing en Paramount Pictures, que culminaron cuando fue nombrado vicepresidente de marketing de la costa oeste. Después hizo la transición a la producción, y, como vicepresidente de producción de Paramount y vicepresidente ejecutivo de producción de 20th Century Fox, estuvo involucrado muy de cerca con el desarrollo y producción de películas tales como Terms Of Endearment (La fuerza del cariño), Trading Places (De mendigo a millonario), Falling In Love, The Fly (La mosca) y Broadcast News (Detrás de las noticias).

PETER CHERNIN (Productor) es director general de The Chernin Group (TCG), que fundó en el 2009. A través de Chernin Entertainment, compañía de entretenimiento y producción de TCG, Chernin ha producido una serie de éxitos taquilleros, incluyendo las películas War For the Planet of the Apes (El planeta de los simios: La guerra), Rise of the Planet of the Apes (El planeta de los simios: [R]Evolución) y Dawn of the Planet of the Apes (Planeta de los simios: confrontación), que relanzaron la franquicia para una nueva generación; el drama nominado al Oscar® Hidden Figures (Talentos ocultos), del director Ted Melfi; las comedias de acción The Heat (Chicas armadas y peligrosas), Spy (Spy: Una espía despistada) y Snatched (Viaje salvaje); Miss Peregrine’s Home for Peculiar Children (El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares), de Tim Burton; el thriller de ciencia ficción Oblivion (Oblivion, El tiempo del olvido); la comedia dramática St. Vincent, el drama criminal The Drop (La entrega) y el drama de acción The Mountain Between Us (Más allá de la montaña), protagonizada por Kate Winslet e Idris Elba. Entre las películas venideras de la compañía se encuentran Red Sparrow, dirigida por Francis Lawrence y protagonizada por Jennifer Lawrence.

Chernin funge como productor ejecutivo de la exitosa comedia televisiva New Girl, para FOX. Sus créditos previos como productor ejecutivo incluyen Ben and Kate y Touch.

Los activos de TCG también incluyen CA Media, una compañía de inversión de medios ubicada en Asia; Otter Media, una empresa fundada con AT&T para lanzar e invertir en servicios de video sofisticados, y que supervisa una cartera de negocios, incluyendo Fullscreen Media, Ellation, Gunpowder & Sky y Hello Sunshine; así como inversiones estratégicas en compañías de tecnología y medios ubicadas en los EE UU, entre las que se encuentran Pandora, SoundCloud, Headspace, Flipboard, Scopely, Medium y Barstool Sports.

Antes de haber fundado TCG, el Sr. Chernin fungió como presidente y director general de News Corporation, y como presidente y director general de Fox Group. Chernin forma parte de los Concejos de American Express y UC Berkeley, y es consejero superior de Providence Equity Partners. Es presidente y cofundador de Malaria no More, una organización sin fines de lucro dedicada a acabar con muertes provocadas por la malaria. Chernin cuenta con una licenciatura en letras inglesas de UC Berkeley.

JENNO TOPPING (Productora) es presidente de cine y televisión en Chernin Entertainment. Recientemente produjo y supervisó el desarrollo de los largometrajes Hidden Figures, dirigido por Ted Melfi y protagonizado por Taraji P. Henson, Octavia Spencer y Janelle Monáe; Miss Peregrine’s Home for Peculiar Children, dirigido por Tim Burton; Spy, dirigido por Paul Feig y protagonizado por Melissa McCarthy; St. Vincent, protagonizado por Bill Murray y Melissa McCarthy; The Drop, con James Gandolfini y Tom Hardy; Mike and Dave Need Wedding Dates (Mike y Dave, Los busca novias), estelarizado por Zac Efron, Adam Devine, Anna Kendrick y Aubrey Plaza; Exodus: Gods and Kings (Éxodo: Dioses y reyes), dirigido por Ridley Scott y protagonizado por Christian Bale; y The Heat, con Sandra Bullock y Melissa McCarthy, que fue la comedia que más dinero ingresó en taquilla en el 2013. Entre las películas que Topping produjo más recientemente y supervisó se encuentran Snatched protagonizada por Amy Schumer y Goldie Hawn; Red Sparrow, dirigida por Francis Lawrence y estelarizada por Jennifer Lawrence; The Mountain Between Us, con Idris Elba y Kate Winslet en los papeles protagónicos; y War For The Planet Of The Apes, tercera parte de la franquicia de éxito mundial.

Topping supervisa la programación de televisión de Chernin Entertainment, que incluye la exitosa comedia ganadora del Emmy New Girl, para Fox, que ahora se encuentra en su sexta temporada. Series previas de Chernin Entertainment incluyen Ben and Kate y Touch, para Fox.

Los otros créditos de Topping incluyen Country Strong (Una nueva oportunidad), protagonizada por Gwyneth Paltrow y Tim McGraw; Catch and Release (Las vueltas de la vida), escrita y dirigida por Susannah Grant, con Jennifer Garner; y las películas de Charlie’s Angels (Los ángeles de Charlie).

Topping fungió previamente como ejecutiva en HBO Films, donde supervisó, en 1995, las películas ganadoras del Premio Emmy y Globo de Oro The Late Shift (Kathy Bates) y Rasputin (Ian McKellen y Alan Rickman).

TONIA DAVIS (Productora Ejecutiva) es vicepresidente superior de cine de Chernin Entertainment, donde reseña, supervisa el desarrollo y sirve de guía para los proyectos cinematográficos de la compañía. Entre las películas que ha supervisado se encuentran la comedia Snatched, escrita por Katie Dippold (guionista de The Heat), dirigida por Jonathan Levine, y protagonizada por Amy Schumer y Goldie Hawn, y la venidera Underwater, dirigida por Will Eubank, y estelarizada por Kristen Stewart.

Davis trabajó previamente en Walt Disney Motion Pictures, donde desempeñó un papel fundamental en la producción de un programa de películas de acción en vivo a gran escala, incluyendo Oz The Great & Powerful (Oz, el poderoso), Million Dollar Arm (Un golpe de talento), Echo (Llamando a Ecco), Tomorrowland, Jungle Book (El libro de la selva), Beauty & the Beast (La bella y la bestia) y la venidera Dumbo.

Davis es miembro del Círculo Ejecutivo del Taller de Dirección para Mujeres del AFI, donde ofrece tutoría a directoras y promueve que haya voces femeninas detrás de la cámara. También es miembro del concejo de LIFT, una organización sin fines de lucro enfocada en reducir la pobreza. Davis se graduó de la Universidad de Wellesley.

DONALD J. LEE, JR. (Productor Ejecutivo) ha fungido como productor ejecutivo en películas tales como The Other Woman (¡Mujeres al ataque!), estelarizada por Cameron Diaz, The Sitter (Un niñero sin vergüenza), protagonizada por Jonah Hill, y The Bounty Hunter (El cazarecompensas), con Jennifer Aniston y Gerard Butler, así como en The Perfect Score, World Trade Center (Las torres gemelas) y The Love Guru (El gurú del amor). También fue productor asociado de Gloria (Ídem), protagonizada por Sharon Stone. Para el director Cameron Crowe, fue productor ejecutivo de Elizabethtown (Todo sucede en Elizabethtown) y coproductor de Vanilla Sky, protagonizada por Tom Cruise.

Lee disfrutó de una prolongada relación laboral con la escritora y directora Nora Ephron, que se remonta hasta Sleepless in Seattle (Sintonía de amor), donde fue segundo asistente de director. Fue productor asociado de Michael (Michael, casi un ángel), coproductor de You’ve Got Mail (Tienes un e-mail) y Lucky Numbers (Número de suerte), y productor ejecutivo de Julie and Julia (Ídem), todas de Ephron.

Lee nació y fue criado en Pittsburgh. Estudió en la Universidad de Cornell y después de su graduación se mudó a la ciudad de Nueva York, donde comenzó a trabajar como asistente de producción en set, en películas tales como Legal Eagles (Peligrosamente juntos), Wall Street (Wall Street: El poder y la avaricia) y Someone to Watch Over Me (Peligro en la noche).

SEAMUS MCGARVEY (Director de Fotografía), nacido in Armagh, Nueva Zelanda, es un cinefotógrafo irlandés que comenzó su carrera como foto fija antes de haber estudiado en la escuela de cine de la Universidad de Westminster, en Londres. Después de graduarse en 1988, comenzó a fotografiar cortometrajes y documentales, incluyendo Skin, que fue nominado para el Premio Royal Television Society Cinematography, y Atlantic, dirigido por Sam Taylor-Wood, nominado en 1998 para el Premio Turner. También fotografió y dirigió más de 100 videos musicales, para artistas tales como U2, The Rolling Stones, PJ Harvey, Robbie Williams, Sir Paul McCartney, Dusty Springfield y Coldplay.

En el 2004, recibió la prestigiosa medalla Lumiere de la Royal Photographic Society por sus contribuciones al arte de la cinematografía. Sus créditos como director de fotografía incluyen World Trade Center (Las torres gemelas), de Oliver Stone, protagonizada por Nicolas Cage; The Hours (Las horas), dirigida por Stephen Daldry, estelarizada por Nicole Kidman, Meryl Streep y Julianne Moore, por la que obtuvo el Premio Evening Standard British Film a Mejor Logro Técnico/Artístico; la película de acción y aventuras Sahara, protagonizada por Matthew McConaughey y Penélope Cruz, por la que obtuvo el Premio Irish Film and Television a Mejor Fotografía; Along Came Polly (Mi novia Polly), estelarizada por Ben Stiller y Jennifer Aniston; High Fidelity (Alta fidelidad), dirigida por Stephen Frears, protagonizada por John Cusack; y Wit, con Emma Thompson en el papel protagónico, dirigida por Mike Nichols.

Créditos adicionales incluyen Enigma, dirigida por Michael Apted; The War Zone; Butterfly Kiss; The Winter Guest; The Actors; A Map of the World (Mapa de la vida); Charlotte’s Web (La telaraña de Charlotte); y Atonement (Expiación, deseo y pecado), por la que recibió una nominación al Premio de la Academia®, una nominación al BAFTA, el premio al Logro Técnico en los Premios Evening Standard British Film (en el 2007), además de haber ganado el Premio Irish Film and Television a Mejor Fotografía (en el 2008). En el 2007, fotografió un comercial de televisión para la campaña Coco Mademoiselle de Chanel, además de The No. 1 Ladies’ Detective Agency, dirigida por Anthony Minghella, The Soloist (El solista), para el director Joe Wright, en Los Ángeles, Nowhere Boy (Mi nombre es John Lennon), para el director Sam Taylor-Wood, y se reunió de nueva cuenta con el director Joe Wright para el cortometraje Cut. Fotografió la aclamada We Need to Talk About Kevin (Tenemos que hablar de Kevin), de Lynne Ramsay, protagonizada por Tilda Swinton, en Nueva York y Connecticut, por la que obtuvo en el 2012 el Premio Irish Film and Television a Mejor Fotografía. De igual manera, fotografió The Avengers (Los vengadores), que ocupa el tercer lugar en la lista de las películas más taquilleras de todos los tiempos, para el director Joss Whedon, y fotografió recientemente Anna Karenina, para Joe Wright, y Godzilla, para el director Gareth Edwards.

NATHAN CROWLEY (Diseñador de producción) ha recibido tres nominaciones al Premio de la Academia® por su trabajo en filmes de Christopher Nolan. Su primera nominación al Oscar® la recibió por el drama de época The Prestige (El gran truco), seguida de nominaciones por el exitazo taquillero The Dark Knight (Batman: El caballero de la noche) e Interstellar (Interestelar). También ha recibido nominaciones al BAFTA por Batman Begins (Batman inicia), The Dark Knight e Interstellar.

Además, Crowley obtuvo un Premio del Art Directors Guild (ADG) por The Dark Knight, además de nominaciones por The Dark Knight Rises, Batman Begins y The Prestige. Hizo mancuerna por primera vez con Nolan en el thriller criminal Insomnia, protagonizado por Al Pacino, Robin Williams y Hilary Swank. Más recientemente colaboró con Nolan en el épico thriller de acción Dunkirk (Dunkerque). Crowley recibió otro Premio ADG por su trabajo de diseño en Public Enemies (Enemigos públicos), de Michael Mann. Sus créditos cinematográficos adicionales incluyen la aventura de ciencia ficción John Carter (John Carter: Entre dos mundos); el drama romántico The Lake House (La casa del lago); la película biográfica Veronica Guerin, dirigida por Joel Schumacher; el drama bélico Behind Enemy Lines (Tras las líneas enemigas); y la comedia que se desarrolla en Irlanda An Everlasting Piece, de Barry Levinson.

Previo a ello, fungió como director de arte en filmes tales como Mission: Impossible II, dirigida por John Woo; Assassins (Asesinos), de Richard Donner; The Devil’s Own (Enemigo íntimo), de Alan J. Pakula; y Braveheart (Corazón valiente), dirigida y protagonizada por Mel Gibson.

Además de su trabajo en cine, Crowley fungió recientemente como diseñador de producción del concepto de la exitosa serie “Westworld”, para HBO, creada para la televisión por Jonathan Nolan.

Las raíces creativas de ELLEN MIROJNICK (Diseñadora de vestuario) están muy arraigadas. Nacida y criada en la ciudad de Nueva York, sus primeros intereses en bellas artes, fotografía y diseño la llevaron a la prestigiosa High School of Music and Art (Preparatoria de música y arte). Después de su graduación, llevó más allá sus estudios de diseño en The School of Visual Arts (La escuela de artes visuales) y la Parsons School of Design (Escuela de diseño de Parsons). Ingresó al mundo de la moda después de su periodo en la Escuela de diseño de Parsons. Sus instintos por estar a la última moda la llevaron a convertirse de manera expedita en una de las diseñadoras más solicitadas en el campo. Su talento por crear un estilo juvenil y novedoso resonaron a lo largo de la industria.

No pasó mucho tiempo para que Mirojnick fijara su mirada en Hollywood, donde inició una carrera que ha abarcado tres décadas. Su pasión por el diseño contemporáneo ha tenido un impacto en el estilo de las películas. El trabajo en cine de Mirojnick ha mostrado un enfoque sofisticado y atemporal para la narrativa moderna y ha producido personajes icónicos que se han convertido en referencias culturales. Ha sido nominada en dos ocasiones para el BAFTA y el Emmy, ganando este último por Behind the Candelabra. En 1998, recibió un Premio Saturn por su trabajo en Starship Troopers (Invasión) y fue honrada con el Premio Cutty Sark Menswear por su discurso relativo al sastre y sus actividades afines, en Wall Street.

Ha sido nominada en múltiples ocasiones por sus colegas para el Premio CDG, ganando tanto por Behind The Candelabra como por The Knick, y en el 2016 fue honrada con el premio Career Achievement (Logros en su carrera). La lista de realizadores prominentes para los que Ellen ha diseñado es extensa; Steven Soderbergh, Steven Spielberg, Oliver Stone, Paul Verhoeven, Tony y Ridley Scott, Kathyrn Bigelow, J.J. Abrams y Angelina Jolie, por nombrar unos cuantos.

En el 2010, colaboró con el actor James Franco para crear las imágenes que fueron incluidas en el “Visionaire 59: Fairytales”. A la postre, Mirojnick unió fuerzas con el artista Richard Phillips para crear videos que fueron exhibidos en la Bienal de Venecia, en el 2011.

Mirojnick ha impartido cátedra en la UCLA, la Lincoln Center Film Society, el Directors Guild of America (Sindicato de directores de cine de los EE. UU.) y la Academy of Motion Picture Arts and Sciences (Academia de ciencias y artes cinematográficas). Ha aparecido en artículos de numerosas publicaciones internacionales de moda, así como en The Costume Designer, serie de Hollywood Fashion Machine para AMC. Además, apareció en el libro de diseño “Filmcraft”. Su trabajo ha sido exhibido en la exposición “50 Designers/50 Films” del AMPAS, en la bienal de Florencia, en las exposiciones anuales Film and Television del FIDM, en el 2011-13 y 2015, y en la exposición “Hollywood Costume”, que se originó en el museo Victoria and Albert de Londres.

JOE HUTSHING, A.C.E. (Editor) ha ganado en dos ocasiones el Premio de la Academia® a Mejor Edición por JFK y Born on the Fourth of July (Nacido el cuatro de julio). Con una carrera que abarca más de 25 años, Hutshing ha editado películas con algunos de los directores más respetados de Hollywood, incluyendo Robert Redford [Lions for Lambs (Leones por corderos)], Spike Jonze [Being John Malkovich (¿Quieres ser John Malkovich?)], Curtis Hanson [The River Wild (El salvaje río)], Adrian Lyne [Indecent Proposal (Una propuesta indecorosa)], Lawrence Kasdan (French Kiss) y John Woo [Broken Arrow (Operación flecha rota)].

Hutshing recibió nominaciones al Oscar® por editar Almost Famous (Casi famosos) y Jerry Maguire, ambas de Cameron Crowe. Volvió a hacer mancuerna con el director en Vanilla Sky, We Bought a Zoo y, más recientemente, Aloha (Bajo el mismo cielo). Un colaborador frecuente de Oliver Stone, Hutshing editó el thriller del director Savages (Salvajes), así como The Doors, Talk Radio y W. También ha hecho tres películas con Nancy Meyers: It’s Complicated (No es tan fácil) (por la que recibió una nominación al Premio ACE Eddie), The Holiday (El descanso) y Something’s Gotta Give (Alguien tiene que ceder). Filmes recientes incluyen Metallica Through The Never, de Nimrod Antal, y Crown Heights, de Matt Ruskin.

Hutshing creció en San Diego y se graduó con una licenciatura en ciencias, con especialidad en bellas artes y artes aplicadas, de la Universidad de Oregón. Vive en Pacific Palisades con su esposa Robin Coe-Hutshing.

La carrera de JOHN DEBNEY (Compositor) parecía destinada para Hollywood. Hijo de Louis Debney, productor de Disney Studios, John creció cerca de Glendale, California, donde obtuvo una prematura inspiración por el cine y la música al haber vivido su crianza en el lote de los estudios de Disney. Hijo de dos músicos, John mostró una temprana aptitud para la música y comenzó a tomar clases de guitarra a los seis años, que lo llevó más tarde a tocar en bandas de rock de la universidad. En 1979, Debney obtuvo una licenciatura en composición musical del California Institute of the Arts (Insitituto de las artes de California), y después de cuatro años de estar sumergido en la industria en los estudios Disney, Debney ingresó a la industria profesional a través de la televisión, donde trabajó con Steven Spielberg y Mike Post en programas tales como Star Trek: The Next Generation, Tiny Tunes y Sea Quest DSV. Debney continuó su entrenamiento práctico, trabajando con Hoyt Curtin, compositor de Hanna-Barbera, que lo llevó a componer más adelante para importantes proyectos de televisión, y ganar un Emmy a Mejor Título Principal.

En 1997, se le presentó su primera gran oportunidad con una oferta para trabajar en Liar Liar (Mentiroso, mentiroso), con el director Tom Shadyac. Con el éxito de esta comedia taquillera en su haber, Debney trabajaría en una variedad de distintas películas de estudio, incluyendo Elf, Iron Man 2, Spy Kids (1 & 2) (Mini espías) y I Know What You Did Last Summer (Sé lo que hicieron el verano pasado). Debney y Shadyac continuaron colaborando, que los llevó a hacer juntos en el 2003 Bruce Almighty (Todopoderoso) y su película derivada Evan Almighty. En el 2005, Debney forjó una exitosa relación con el director Robert Rodriguez, para quien compuso las bandas sonoras de Sin City (La ciudad del pecado) y Machete.

Si bien Debney era ya muy conocido dentro de la industria como un compositor versátil y talentoso, el mundo no lo descubriría hasta que compuso la memorable banda sonora para The Passion of the Christ (La pasión de Cristo). Persuadido ante la idea de trabajar en un proyecto que tenía un significado profundo y espiritual para él, la banda sonora de Debney, que mezclaba una orquesta sinfónica, un amplio rango de instrumentos mundiales y la belleza de la voz humana, conectó a un nivel emocional con espectadores y escuchas, y alcanzó el primer lugar en las listas de Soundtrack y Álbumes Navideños del Billboard, y el lugar 19 del ‘Billboard Top 200’. El disco obtuvo ventas certificadas de oro por la RIAA y ganó el Premio Dove a Mejor Álbum Instrumental, además de que a Debney le valió una nominación al Oscar.

Poco tiempo después del estreno de la película, Debney presentó “The Passion of the Christ Symphony” en Roma, Italia, un recital muy exitoso que presentaba a un coro de 83 personas y una orquesta de 96 instrumentos, además de músicos solistas y cantantes invitados, tanto de los mundos del cine como de la música clásica. Durante quince minutos, la audiencia ovacionó de pie el concierto una vez que terminó. En la tradición de los compositores clásicos, John Debney disfruta conducir su propio trabajo y lo ha hecho con algunas de las orquestas más importantes del mundo. “Una gran parte del júbilo de lo que hago es que consideró un honor estar parado frente a músicos y tener la oportunidad de escuchar mi música interpretada por esta gente talentosa”.

El trabajo más exitoso de Debney hasta la fecha, desde un punto de vista comercial, es la adaptación de acción en vivo de The Jungle Book (El libro de la selva), dirigida por Jon Favreu, y que Disney estrenó en el 2016. Debney le da crédito al éxito de la película al hecho de que tanto ésta como la banda sonora “se apegaron” a la esencia de la historia original. Un antiguo colaborador, Jon Favreu y John Debney han trabajado en una variedad de películas juntos, incluyendo Elf, Zathura (Zathura – Una aventura espacial), Iron Man 2 y The Jungle Book. Entre el trabajo más reciente de John Debney se encuentran las bandas sonoras para Draft Day (Decisión final), Stoneheart Asylum y la serie nominada al Emmy Hatfields & McCoys, para History Channel, así como la miniserie más reciente de esta cadena, Houdini, y la miniserie Bonnie & Clyde, ésta para A&E.

Considerado uno de los compositores más prolíficos y exitosos de Hollywood, Debney ha ganado tres Premios Emmy y ha sido nominado para siete. De igual manera, ha sido nominado al Premio de la Academia y es la persona más joven en recibir el prestigioso Premio Henry Mancini Lifetime Achievement, de la ASCAP.

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