THREE BILLBOARDS OUTSIDE EBBING, MISSOURI (Tres Anuncios por un Crimen)

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3 ANUNCIOS POR UN CRIMEN

3 ANUNCIOS POR UN CRIMEN es un drama de humor negro del ganador del Premio de la Academia® Martin McDonagh (IN BRUGES). Después de que han pasado meses sin que haya un culpable en el caso del asesinato de su hija, Mildred Hayes (la ganadora del Premio de la Academia® Frances McDormand) comete un acto osado, al mandar poner 3 anuncios, que conducen a su pueblo, con un mensaje controversial dirigido a William Willoughby (el actor nominado al Premio de la Academia® Woody Harrelson), venerado jefe de policía del lugar. Cuando el oficial Dixon (Sam Rockwell), su segundo de a bordo, un hijo de mami inmaduro con una propensión hacia la violencia, se involucra, la batalla entre Mildred y el cuerpo policial del pueblo de Ebbing, sólo se agrava.
Fox Searchlight Pictures y Film4 presentan una producción de Blueprint Pictures, un filme de Martin McDonagh, escrito y dirigido por Martin McDonagh, protagonizado por Frances McDormand, Woody Harrelson, Sam Rockwell, Abbie Cornish, Lucas Hedges, Željki Ivanek, Caleb Landry Jones, Clarke Peters, Samara Weaving, con John Hawkes y Peter Dinklage. Los productores son Graham Broadbent, Pete Czernin y Martin McDonagh, los productores ejecutivos Bergen Swanson, Diarmuid McKeown, Rose Garnett, David Kosse y Daniel Battsek, y el coproductor Ben Knight.
El equipo de realizadores incluye al director de fotografía Ben Davis, BSC, a la diseñadora de producción Inbal Weinberg, al editor Jon Gregory, ACE, a la diseñadora de vestuario Melissa Toth, al compositor Carter Burwell y a la directora de casting Sarah Halley Finn, CSA.

3 ANUNCIOS
POR UN CRIMEN

“¿Cuál es la ley con respecto a lo que puedes decir
y no decir en un anuncio?”
~ Mildred Hayes

Un último enfrentamiento se desata en el viaje de Martin McDonagh a un pequeño pueblo de los Estados Unidos en 3 ANUNCIOS POR UN CRIMEN, cuando una madre es llevada al extremo por el asesinato no resuelto de su hija. La película es la tercera de Martin McDonagh, dramaturgo, guionista y director irlandés, conocido por el exitoso thriller IN BRUGES, nominado en su momento al Oscar® y ganador del BAFTA a mejor guión, y SEVEN PSYCHOPATHS.
Todo comienza con Mildred Hayes y los 3 anuncios que renta en Drinkwater Road. “Decidí que la persona que iba a comprar los anuncios era una madre agraviada, y a partir de ese momento las cosas casi se escribieron por sí solas”, recuerda McDonagh. “Mildred era alguien fuerte, determinada y furiosa, pero también fracturada por dentro. Desde ahí nació la historia”.
Era una que llevaría a la ganadora del Oscar® Frances McDormand a canalizar una variante femenina moderna del clásico héroe de westerns, y con ello brindar una actuación al más puro estilo de los enfrentamientos.
“Como idea física, me aferré a John Wayne en gran medida, porque en realidad no había iconos femeninos de carne y hueso en los que pudiera basar a Mildred”, explica. “Va más en la tradición del hombre misterioso del espagueti western, que camina por el centro de la calle, desenfunda su pistola y mata a todos —aunque me parece importante aclarar que la única arma que Mildred usa es su ingenio”.
“Lo podía notar en su caminar y su actitud”, comenta McDonagh. “Me parece que, hasta cierto punto, John Wayne se convirtió en un punto de referencia para Frances. Pero también veo en ella a Brando y Montgomery Clift”.
Mildred representa la primera ocasión que McDonagh ha escrito un papel protagónico femenino para una película, pero ella es quizás también su personaje más implacable, una madre agraviada sin remordimiento que pone a prueba la mismísima estructura de su pueblo. Los aclamados actores Woody Harrelson, Sam Rockwell, Abbie Cornish, John Hawkes, Lucas Hedges y Peter Dinklage se les unen a McDonagh y McDormand en el ensamble que está en el meollo del filme.

EL GUIÓN
“Digo, me parece que el departamento de policía local está muy ocupado haciendo rondines con el afán de torturar a gente negra, para ser molestados y ver si han hecho algo para resolver un crimen verdadero, así que pensé que estos anuncios podrían, ya sabes, provocar que se concentren un poco”.
~ Mildred Hayes

En el corazón de 3 ANUNCIOS POR UN CRIMEN está el conflicto de Mildred con el jefe de policía del pueblo de Ebbing. “La historia es una guerra entre dos personas que, hasta cierto punto, tienen la razón”, indica McDonagh, “y de ahí es donde se origina gran parte de la tensión y el drama”.
Estas tensiones se convierten en el análisis de lo que puede suceder cuando la furia no puede ser controlada. Conforme crece la tensión, la película ahonda en temas de división, odio y valor moral.
McDonagh pregunta: “¿A dónde vas cuando estás en un lugar de pérdida e ira que no tiene salida? ¿Qué puedes hacer, constructivo o destructivo, para remover las cosas y provocar que se haga algo? Es una idea interesante de explorar; qué sucede cuando quizás y no existe esperanza alguna en una situación, pero decides seguir haciendo ruido hasta que ésta llegue. Me parece que esta es la razón por la cual esta historia se siente distinta a la mayoría de películas de crimen; existe la pregunta persistente de ‘¿qué si este crimen no tiene solución?’”.
Quizás el reto más grande para McDonagh fue balancear el humor negro de la historia con la misión de Mildred, que es incentivada por la emoción. Confió en que el humor, negro y mordaz, iba a estar ahí, incluso mientras les permitía a sus personajes vacilar ante la angustia por perder a alguien, ante la injusticia y ante la resistencia al cambio.
“Lo que le pasó a la hija de Mildred fue algo tan triste y espantoso, que sentí que la cosa más importante era mantener una rienda en la comedia, incluso en lo más negativo, y asegurarme que la lucha de Mildred ante lo desesperanzador de la situación se mantuviera por sí sola a todo lo largo, desde un punto de vista tonal”, comenta McDonagh.
La manera distintiva de McDonagh de sobreponer tonos es algo hacia lo que los actores tienden a gravitar. Lucas Hedges, miembro del reparto, opina: “El diálogo de Martin es tanto fantástico como realista, que es un sueño para un actor. Escribe sus textos de una manera emocional y honesta, que en ocasiones se asemeja a Shakespeare, de cuán elevado es”. Abbie Cornish añade: “Hay algo muy franco en el tono de Martin. No se vale de artimañas, sino de todo lo contrario: de la pura verdad”.
La película es, dice McDonagh, la más trágica que ha escrito hasta ahora, pero también es una búsqueda por la esperanza. “El punto de partida es bastante triste, pero hay mucha comedia en el filme, y espero que también sea conmovedor en ciertas partes”, reflexiona. “Supongo que es así como veo la vida. Veo la tristeza en ciertos aspectos, pero mi tendencia es siempre intentar moderar eso con el lado bueno —con humor, por negro que sea— y con la lucha contra la desesperanza”.
Para el productor Graham Broadbent, quien se asoció con McDonagh en IN BRUGES y SEVEN PSYCHOPATHS, y produjo la película con McDonagh y Pete Czernin, el resultado es una película que “camina por una cuerda floja de comedia y tristeza —y es ingeniosa desde un punto de vista narrativo”.
Broadbent señala que los instintos de McDonagh lo mantuvieron balanceado. “Me parece que se debe a los años de Martin en el teatro”, dice el productor. “En el set, en su mente parece que ya ha dado un paso adelante a cómo la gente responderá. Con Martin, sabes que las palabras que ha escrito y las actuaciones que va a obtener van a hacer eco en la audiencia”.

MILDRED
“Vaya, entonces supongo que es su palabra contra la mía, ¿no?
Como en todos esos casos de violación que escucha, salvo que en esta ocasión la chica no va a perder”.
~ Mildred Hayes

En el papel de Mildred Hayes, quien pone en marcha los eventos de 3 ANUNCIOS POR UN CRIMEN, está Frances McDormand. McDormand hizo su debut cinematográfico en la clásica película con tintes de cine negro BLOOD SIMPLE, de los hermanos Coen, y desde entonces ha tenido una carrera que la ha llevado a hacerse de la triple corona, al haber ganado el Premio Tony, el Emmy y el Oscar®.
“Escribí a Mildred para Frances”, comenta McDonagh. “No había ninguna otra actriz que a mi juicio tuviera todos los elementos que Mildred necesitaba. Tenía que estar muy en contacto con un tipo de sensibilidad de clase trabajadora, así como con una sensibilidad rural. También necesitaba ser alguien que no hiciera al personaje sentimental. Todo el trabajo de Frances es, en esencia, honesto. Sabía que podía interpretar la turbiedad de Mildred y también tener la destreza para manejar el humor, sin dejar de ser fiel a quien Mildred es a lo largo de la historia”.
Con el personaje, McDormand lidió con una tradición reservada desde hace mucho tiempo para los hombres: el héroe solitario que se enfrenta de manera desafiante a un pueblo entero.
“Nunca hablamos de ninguna otra actriz”, indica Graham Broadbent. “A Frances le llegó el guión cuando Martin estaba listo para mostrárselo, aceptó hacerlo y eso fue todo. Martin escribió un personaje muy específico en Mildred, y después llegó Frances y lo personificó de manera única. Hay muy pocas personas que pueden recorrer toda la gama entre la congoja y el humor. Mildred puede ser a ratos bastante obstinada, pero Frances estaba tan en sincronía con su humanidad que, con tan sólo unos cuantos momentos cómicos, la audiencia comenzará a empatizar con ella”.
Hace 15 años, McDormand se topó con McDonagh después de una presentación de su premiada obra “The Pillowman”, y después de hablar brevemente acerca de su nueva carrera cinematográfica, Frances le sugirió que escribiera un papel de cine para ella. “Tan pronto y esas palabras salieron de mi boca, me arrepentí de haberlas dicho porque supuestamente no debes hacer eso. Pero, entonces, quince años después me envió el guión”, comenta. “Lo leí, me encantó y no podía creer cuán afortunada era de que me haya pedido interpretar a Mildred”.
“Martin me parece que es muy bueno para esta idea casi griega de la existencia humana —hay muchas ideas épicas y significantes que se permite explorar en esta historia”, comenta McDormand. “Después, al hacer a su protagonista mujer en vez de hombre, la lleva al terreno de la gran tragedia. También juega con el género de la venganza moderna, pero no es una película acerca de la venganza femenina. Al ver cómo un personaje femenino busca justicia, la historia trasciende los géneros para decir algo acerca de la condición humana”.
El diálogo acentuado de McDonagh mezclado con los instintos teatrales de McDormand. Frances llama al estilo de McDonagh “una forma de realismo mágico, en este caso mezclado con un tipo de Gothic Americana, basado en la idea de que la gente de pueblos pequeños no son prosaicos sino poéticos”.
“Martin y yo nunca le rehuimos a la verdad entre nosotros; yo le decía cualquier cosa a su cara”, comenta. “Parte de hacer la película fue la naturaleza antagónica de nuestras conversaciones. Nunca hacíamos una escena sin que yo le cuestionara algún diálogo o las motivaciones del personaje. En particular, discutimos mucho de cuando Mildred usa el paliacate, que para mí es una señal de ella pasando a la acción —quería usarlo mucho más de lo que él quería”.
Además de ver la tragedia griega y el realismo mágico en el trabajo de McDonagh, McDormand también vio 3 ANUNCIOS POR UN CRIMEN como una propuesta trastocada del western. Construyó a Mildred a partir de los iconos fundadores del género dominado por hombres, en parte porque no pudo encontrar muchos ejemplos de mujeres en papeles similares. “En retrospectiva, también pensé en Pam Grier en la década de los ’70, pero ni siquiera eso está bien, porque Mildred no usa su sexualidad como lo hizo Pam”, explica.
Sin embargo, Mildred no es una pistolera. Es una madre en búsqueda de justicia para su hija. “Como madre, vives al borde del desastre, ni más ni menos”, describe. “Yo no parí a mi hijo, lo conocí cuando tenía 6 meses de edad, pero desde el primer minuto que lo sostuve en mis brazos y lo olí, supe que era mi trabajo mantenerlo vivo. Y, como madre, también te llegas a dar cuenta cómo la preocupación y la ansiedad intrínsecas al hecho de proteger a alguien a quien te das de esa manera, al que te entregas así, pueden volverse degenerativas”.
McDormand hizo que la fuerza de la aflicción de Mildred fuera esencial en su actuación. “En realidad, Mildred no es una heroína”, indica McDormand. “Es una persona mucho más compleja que eso. En tierra de nadie, ha sido abandonada por la congoja, en un lugar donde no hay retorno. Una de las cosas a las que me aferré mientras pensaba en Mildred fue al hecho de que no hay palabra alguna en la mayoría de los idiomas para definir la posición en la que se encuentra. Si pierdes a un marido, eres una viuda; si pierdes a un padre, eres una huérfana. Pero no hay palabra para una madre que ha perdido a un hijo porque desde un punto de vista biológico eso no tendría por qué suceder. Es algo que va más allá de la capacidad del lenguaje —y es ahí donde Mildred ha sido desertada, así que lo apuesta todo”.
McDormand fue clara en una cosa: “Fue Joel [Coen, su marido] quien me dijo, ‘una persona no se vuelve ruda, Mildred ya lo era’. Bajo las circunstancias, ahora está explorando a cabalidad lo que es ser ruda, pero ese atributo fue uno que siempre tuvo —que, me parece, también explica su situación doméstica con su marido Charlie”.
Una cosa más que agobia a Mildred son los comentarios negligentes que le hizo a su hija —deseándole lo peor el mismísimo día que fue asesinada. “¿Cómo puedes vivir con eso?”, pregunta McDormand. “No puedes y es evidente que ella tampoco”.
Para McDormand, Mildred ya no tiene más lágrimas que derramar a estas alturas, que explica lo despiadada que puede llegar a ser con cualquiera que se interponga en su camino. “Creo que por eso hace lo que hace: como no puede encontrar su vulnerabilidad es incapaz de acceder a esas emociones. Es mucho más fácil para ella aventar una bomba Molotov que llorar”, explica. “Una imagen que tenía de Mildred era la del niño holandés que tiene metido su dedo en un hoyo del dique —si Mildred saca el dedo, y deja que salgan todas las emociones, quedaría completamente inmovilizada. Así que su dedo no se moverá de ahí”.
“Con Mildred, creo que no siempre entiendes su comportamiento, pero de igual manera nunca la odias, y no la denigras”, explica McDormand.
Woody Harrelson, quien interpreta al jefe Willoughby, el oponente de Mildred, señala que una cosa que distingue a McDormand es su preparación meticulosa para un papel. “Frances hizo el trabajo más minucioso para entender a Mildred, hasta cubrir todos los antecedentes de su familia y de su hija, a quien nunca llegamos a conocer porque ya está muerta cuando la historia comienza”, comenta. “Como actriz, se conduce como una investigadora privada. Llega, encuentra todo lo que puede acerca de su personaje y su actuación cobra vida a partir de ello. Frances también tiene un sentido del humor perverso, así que fue capaz de tomar las cosas que ya eran divertidas en el guión y hacerlas todavía más simpáticas”.
Rockwell opina de McDormand: “Frances es una actriz muy intensa y su mezcla particular de tenacidad y compasión le vino como anillo al dedo a Mildred. Le aporta ese atributo de pelear o morir. Ella es una persona de convicciones muy férreas y, al igual que Mildred, no deja que nadie le tome el pelo, y eso lo transmite de manera muy intensa”.
Aunque McDormand estaba cuestionando de manera constante el material, ella y McDonagh acordaron en cómo iban a caminar sobre la cuerda floja que representaba el tono. “Estábamos de acuerdo”, comenta McDonagh, “en cuanto a nunca dejar que la comedia de la obra anulara el lugar emocional de donde proviene Mildred. Los dos sentimos que Mildred debía tener la libertad de rabiar, de estar enojada, de ventilar todo lo que está sintiendo. Frances tenía muchas cosas distintas en el aire a considerar y con ellas hizo un malabarismo brillante”.
A principios de su preparación, a McDormand le vino una idea que al poco tiempo combinó con su actuación: hacer que Mildred usara un atuendo singular a lo largo de toda la película —un tipo de overol sobrio, parecido al de un obrero, que se pone de manera muy diligente todos los días. “A Frances se le ocurrió que Mildred usara el mismo mono todos los días como un tipo de ‘uniforme de guerra’, y me pareció una gran idea cinemática”, recuerda McDonagh. “Trabajamos con la diseñadora de vestuario Melissa Toth para asegurarnos que el overol no fuera demasiado simple, al añadir pequeños detalles aquí y allá. Pero me gustó la idea de que Mildred no tiene tiempo para pensar qué ropa está usando; está en guerra”.
Toth añade: “Mildred es un personaje muy radical en la manera en la que Frances lo interpreta, y para ella era importante mostrar que Mildred está en una misión diaria, que comienza desde el primer momento en la mañana en el que se viste. En ocasiones, usa un paliacate, otras veces no, y en un momento dado incluso se pone encima del mono la típica bata de tienda de regalos —pero, en realidad, el overol era parte de la actuación para Frances. A veces un atuendo puede liberar a un actor, al permitirle comprometerse de lleno con su personaje”.
En especial, Toth estaba emocionada con la manera en la que el uniforme se fusionó en uno con la fiereza de McDormand en el papel. “Me encanta que Frances, en este papel, genera una conversación muy compleja con respecto al tipo de papeles que las mujeres pueden y deben personificar”, reflexiona. “En Mildred no hay nada diluido”.

WILLOUGHBY
“Estoy haciendo todo lo que puedo para dar con él, Sra. Hayes.
No me parece que esos anuncios sean muy justos”.
~ Jefe de policía Willoughby

Cuando ponen los anuncios a las afueras de Ebbing, Missouri, parecen ir dirigidos hacia un hombre: el jefe de policía Bill Willoughby, quien ha fracasado en resolver el asesinato de la hija de Mildred, para dejarla sin consuelo. Pero entre más uno conoce al jefe Willoughby, se vuelve más evidente que el hombre con el que Mildred está librando una batalla, ya está luchando una privada.
“Bill es un hombre decoroso que tiende a ver lo mejor en la gente”, comenta McDonagh. “De muchas maneras, es el arquetipo del policía bueno de pueblito —pero al inicio descubrimos que no goza de la mejor salud, y ahora se está enfrentando ante algunas decisiones y realidades sombrías. Mildred va contra él por todas las razones correctas, pero él también tiene sus buenos razonamientos para actuar de la manera en la que lo hace”.
El papel del hombre que es tanto el enemigo declarado de Mildred como su única esperanza, corre a cargo del actor nominado en dos ocasiones al Oscar® Woody Harrelson, quien también fue visto este año en los papeles contrastantes de un coronel peleando por la humanidad en WAR FOR THE PLANET OF THE APES y un padre excéntrico y alcohólico en THE GLASS CASTLE. Desde hace muchos años, McDonagh y Harrelson han sido amigos, y antes le dio el papel del extrovertido gánster Charlie Costello en SEVEN PSYCHOPATHS.
“En esta película vemos un lado distinto de Woody, muy diferente a lo que hizo en SEVEN PSYCHOPATHS”, explica McDonagh. “Este es un personaje más honesto, triste y realista. Woody le aportó a él no sólo su gran humor, sino también un fuerte sentido de integridad y decencia. El decoro de Woody como hombre brilla a través de Willoughby y me parece que por ello funciona tan bien”.
Broadbent añade: “Con frecuencia, Woody interpreta al forajido o al marginado —de NATURAL BORN KILLERS a RAMPART, por lo general está en el lado opuesto de la ley o en lugares oscuros. Lo que hace intrigante a Willoughby es ver a Woody interpretar a un jefe de policía de buen corazón, un tipo venerado y querido por su comunidad”.
Harrelson no iba a rechazar la oportunidad de trabajar de nueva cuenta con McDonagh. “Creo que Martin es uno de los grandes talentos que hay en la actualidad”, comenta. “Su escritura es tan fresca, viva y divertida, pero con mucho dramatismo, y no es fácil encontrar a guionistas de este tipo. Es capaz de capturar cosas acerca de las relaciones humanas y la condición humana, pero, no obstante, después también logra conseguir al máximo el humor, la tensión y la emoción de todo ello”.
Una de las cosas a las que Harrelson se aferró para darle a Willoughby, fue su capacidad de asumir todo tipo de presión sin rendirse ante ella. “Está bajo mucha presión de Mildred y él tampoco está bien, así que tiene mucho que soportar”, explica Harrelson. “Pero lo que me pareció interesante acerca de él es que no es un tipo impaciente. Está en medio de todos estos puntos de mira, pero, no obstante, sigue adelante”.
Una vez que ponen los anuncios, Mildred y Willoughby se involucran de inmediato en un altercado, pero no lo hacen sin que haya un entendimiento mutuo por lo que están pasando. “Woody y yo no hablamos mucho acerca de los personajes —no tuvimos porqué”, comenta McDormand. “Hay algo muy parecido entre Woody y yo. De hecho, creo que él pudo haber interpretado a Mildred y yo a Willoughby. Y me parece que si hay algo que se acerca a la tensión sexual tradicional en la película, se da entre ellos dos —pero es mucho más interesante que eso. Pudieron haber sido amigos, pudieron haber sido compañeros y, bajo mejores circunstancias, quizás pudieron haber encontrado juntos la respuesta”.
Harrelson también se identificó con Willoughby en su devoción inquebrantable a su familia, pase lo que pase. “Me sentí muy identificado con su necesidad de cuidar a su esposa e hijos. Y me gusta que Willoughby no se preocupa por sus problemas de salud”, comenta. “Es uno de esos tipos que decreta, ‘No voy a dejar de vivir mi vida’. Se rehúsa a paralizarse ante ello”.
Conforme los problemas en el mundo de Willoughby se incrementan hasta convertirse en una crisis, McDonagh le dio a Harrelson mucha libertad para explorar los giros emocionales. “Martin no es un director de mano dura”, describe Harrelson. “Te aborda para darte apuntes leves —pero observa de manera muy clara y puede hacer una gran diferencia con tan sólo un ajuste pequeño. También tiene un sentido del humor real con respecto a todo. Es capaz de burlarse de mí si estoy haciendo algo de cierta forma que, en vez de hacer que me impacte, me haga reír”.
El atractivo más grande de todos, dice Harrelson, es la manera de McDonagh de construir a sus personajes, que son más de lo que aparentan ser en la superficie. “Una gran cosa acerca de la escritura de Martin es que te lleva al interior de los personajes, que parecen ser una cosa hasta que te das cuenta que hay mucho más en su construcción. Después comienzas a preocuparte por ellos y a ver algo más de lo que en un principio viste. Al final, esa es la forma en la que crea algo que se queda en ti”, resume Harrelson.
Anne, la esposa del jefe Willoughby, desempeña un papel fundamental para mantenerlo centrado. El papel es interpretado por Abbie Cornish, quien trabajó previamente con McDonagh y Harrelson en SEVEN PSYCHOPATHS. Esto provocó que su relación marido-y-mujer fuera genuina desde el primer día. “Woody y yo somos amigos, así que eso hizo más fácil adentrarse a lo que sería un matrimonio unido”, indica Cornish. “Para mí, gran parte de encarnar a Anne tuvo que ver con sentirme libre en el papel. Anne y Willoughby tienen un matrimonio que está muy evolucionado, lleno de amor y admiración, pero también disfrutan hacer enojar el uno al otro, hacer reír el uno al otro y seducir al otro. Es como si la juventud de su amor todavía siguiera ahí, junto con la naturaleza eterna de lo lejos que han llegado juntos”.
Harrelson conmovió a Cornish por el lugar adonde llevó a Willoughby, lo que hizo que fuera más natural para ella, en su papel de Anne, enfrentar el declive de su esposo. “Como actor, Woody es muy puro”, explica. “Fue encantador ver cómo le dio tanta energía a Willoughby en esa etapa de la vida de su personaje, en el que las cosas lucen bastante funestas. El destino está mirando a la cara a Willoughby, pero, no obstante, Woody le aporta intensidad. Fue también un placer porque nunca supe qué iba a hacer Woody —e interpretar a marido y mujer con alguien así es emocionante”.

DIXON
“Usted no le llama a un oficial de la ley un p***ejo en su propia comisaría, Sra. Hayes.
O, para el caso, en cualquier lugar”.
~ Oficial Dixon

Dixon, brazo derecho de Willoughby, es un oficial cuyo potencial es saboteado por él mismo debido a la intolerancia y a un temperamento muy errático, una vez que usurpa la autoridad y el orden del jefe.
En el papel está Sam Rockwell, quien le ha dado vida a una larga lista de personajes inolvidables, entre los que se encuentran Chuck Barris en CONFESSIONS OF A DANGEROUS MIND, el protegido de Nicolas Cage en MATCHSTICK MEN, el astronauta Sam Bell en MOON, el injustamente condenado Kenny Waters en CONVICTION, de Tony Goldwyn, a Charley Ford, miembro de la pandilla de Jesse James, en THE ASSASSINATION OF JESSE JAMES BY THE COWARD ROBERT FORD y a Billy Bickle en SEVEN PSYCHOPATHS, para McDonagh.
“Dixon parece ser todo lo que despreciarías en un hombre”, reconoce McDonagh, “pero hay algo en él —y esto se debe parcialmente a la forma en la que Sam lo interpreta— que es infantil y conmovedor, a pesar de toda su antipatía y defectos terribles”.
“Dixon podría ser mi personaje favorito”, confiesa Harrelson. “Sam tiene una habilidad única para interpretar a un tipo del que sientes que hay algo que no está del todo bien —y, de hecho, mucho de lo que Dixon hace está muy mal—, pero, por otro lado, tiene esta virtud redentora. Sam, en el papel de Dixon, le aporta una inocencia increíble, así que te preocupas por el hombre a pesar de que está haciendo cosas malas. Me parece que es un actor fenomenal y fue maravilloso trabajar otra vez con él”.
McDonagh y Rockwell habían trabajado juntos no sólo en SEVEN PSYCHOPATHS sino también en la obra A BEHANDING IN SPOKANE, pero esto era nuevo territorio. “De su generación, siempre pienso en Sam como mi actor a recurrir”, McDonagh dice de Rockwell. “Cuando se pone siniestro, se pone muy siniestro”.
La versatilidad de Rockwell fue apreciada especialmente para un personaje que experimenta cambios marcados a lo largo de la película. “Sam fue capaz de aportar mucho en su habilidad para improvisar con Martin”, acota Graham Broadbent. “Intentaban muchas opciones distintas, una y otra y otra vez. Y al igual que la escritura de Martin, Sam, de algún modo, puede ser divertido, trágico y triste, todo al mismo tiempo”.
A McDormand le encantó lo que Rockwell hizo con el personaje. “Me parece que este es el mejor trabajo que Sam ha hecho hasta la fecha”, comenta. “Hay una síntesis real entre Sam y Martin, como actor y director, que han trabajado juntos de manera repetida, y que hace que mejoren cada vez más en ella”.
McDormand continúa: “Sam y yo venimos de un lugar donde nos profesamos un profundo respeto, y haber podido hacer escenas juntos fue una delicia. Las decisiones que toma son tan aleatorias, gloriosas e impredecibles —es como subirte a una gran montaña rusa sin saber cuándo vienen las subidas y bajadas. Creo que conmigo sabía que tenía un alma gemela en el viaje. Nunca pasamos ese punto donde no puedes dar marcha atrás, pero siempre estábamos pendiendo de un hilo en todo lo que hicimos. Y también lo que me encanta de Dixon es que puede redimirse, Martin le permite redimirse, y él, nunca, jamás, se convierte en una caricatura. Siempre es algo más que eso y lo que lo salva es su amor por Willoughby —la ternura entre estos dos hombres”.
Al igual que sus compañeros de reparto, a Rockwell le llamó la atención la escritura de McDonagh. Rockwell opina: “En este guión, Martin es especialmente maravilloso en lidiar con tabúes, tabúes raciales y demás tabúes, que saca a la superficie de muchas maneras fascinantes”.
Rockwell señala que aunque McDonagh proviene de Irlanda, tiene un entendimiento agudo de los pueblos pequeños de los EE UU, quizás porque los pueblos de gente trabajadora de cualquier parte del mundo tienen más cosas en común que las que no. “Martin entiende a los pueblitos porque en Irlanda existen el mismo tipo de tensiones. La clase trabajadora es la clase trabajadora dondequiera que vayas, y escribe muy bien al respecto. Siento que podrías hacer esta historia con un acento irlandés o un acento de Brooklyn, y funcionaría igual de bien como lo hace en Missouri”.
Quizás el acento local es intrascendente, pero Dixon es, sin lugar a duda, todo un personaje por sí mismo. “Dixon es como un personaje clásico”, reflexiona Rockwell. “Es como Edmundo el bastardo en ‘El Rey Lear’, en cuanto a que es un tipo muy, muy enojado —enojado con el mundo y con esta idea firme de que siempre ha sido maltratado. Al principio parece que es un tipo de villano en Ebbing, pero es mucho más complejo que eso”.
A final de cuentas, una vez que la vida hogareña de Dixon —una de curiosa codependencia— es revelada, la fuente de su angustia psíquica se esclarece. “Todavía vive con su mama y está un poco atrofiado, incapaz de independizarse y convertirse en adulto finalmente”, explica Rockwell. “Tiene una relación en extremo disfuncional con su madre, que da lugar a un poco de trauma y después eso provoca que se desquite con otra gente”.
“Creo que todos nos podemos sentir identificados un poco con su ira y tristeza”, continúa Rockwell, “y también creo que con su veneración heroica al jefe Willoughby. Creo que muchos de nosotros hemos sentido ese tipo de reverencia hacia alguien, de quien siempre hemos anhelado su aceptación”.
Rockwell y Harrelson parecieron encontrar una vibración instantánea que profundizó el vínculo delicado entre Dixon y Willoughby. “Woody tiene una moral rectora genuina y también es muy relajado, lo que te hace sentir a gusto. Con grandes actores como él, con frecuencia existe un sentido de anarquía y travesura, y Woody le aporta todo eso a Willoughby”, comenta Rockwell. “Su manera de abordarlo nunca es predecible”.
McDonagh y Rockwell concordaron que el peligro evidente con Dixon sería dejarlo que se deslizara, incluso por un segundo, hacia una caricatura. Su humanidad era lo esencial. “Los dos sabíamos que Dixon tenía que ser interpretado de una manera auténtica, y no por los chistes que pudiera generar”, comenta Rockwell. “De hecho, hacer una interpretación inclinada demasiado hacia la comedia o demasiado hacia el drama representaban ser peligros de igual magnitud. Creo que, al final, la gente tendrá sentimientos encontrados con Dixon. Quiero que estén irritados, enojados y entretenidos con él, pero que, de igual manera, también lo compadezcan”.

JAMES
“Sé que soy un enano que vende autos usados y tiene un problema con la bebida, lo sé.
¿Pero quién diablos eres tú? Eres esa Mujer de los Anuncios que jamás sonríe…”
~ James

El papel de James, un residente local que tiene sentimientos por Mildred, es interpretado por Peter Dinklage, ganador en dos ocasiones del Emmy y de un Globo de Oro por su imponente papel como Tyrion Lannister en GAME OF THRONES, para HBO. Aquí, interpreta a un personaje que es casi el polo opuesto, como un vendedor de autos usados cuya ambición principal es salir con Mildred. Dinklage recuerda que su reacción inmediata ante el guión fue: “Martin lo ha hecho otra vez. Una cosa acerca de los guiones de Martin es que sin importar cuán pequeño sea el papel, siempre los traza muy bien. Conforme le das vuelta a las páginas, ninguno de los personajes deja de desarrollarse, y es tan cierto para James como para los demás protagonistas”.
Dinklage describe a James como “un tipo que no tiene la mejor de las opiniones de sí mismo, pero que está determinado a ganarse la atención de Mildred”. El papel también le dio a Dinklage su primera oportunidad de trabajar con Frances McDormand. “Ella es lo mejor de lo mejor porque es alguien que carece de vanidad alguna”, opina. “Todo el tiempo está sumergida al 100 por ciento”.
Dinklage también disfrutó ver a Sam Rockwell invertir las suposiciones que uno tiene de Dixon. “Lo que Martin y, en especial, Sam han hecho es poner en tela de juicio todas tus opiniones de Dixon, y eso es muy satisfactorio. Provoca que tu criterio cambie, una vez que sientes empatía por él”.
Al igual que todos los actores de la película, a Dinklage le llamó la atención la agilidad de McDonagh de cambiar el humor en un abrir y cerrar de ojos. “El balance cuidadoso que Martin logra entre lo divertido y lo serio es algo magnífico. Supongo que de ahí se deriva la razón por la cual la gente se ríe en funerales”, reflexiona Dinklage. “En la vida real, emociones opuestas lindan con frecuencia una con la otra de esa manera. Cuando experimentas de manera repentina el humor después de la tragedia, es una gran especie de consuelo, y me parece que es parte de la naturaleza humana buscar eso. Martin no puede evitar ser conmovedor, después hilarante, y después conmovedor otra vez, porque ese es el tipo de narrador que es”.

CHARLIE
“Mildred, no tienes por qué darme explicaciones por estar comiendo con un enano”.
~ Charlie

Charlie, el ex marido de Mildred, podrá compartir su congoja por lo que le pasó a su hija —pero ahí termina de manera abrupta cualquier otra cosa que puedan compartir.
Charlie, con una cantidad similar de agonía y comedia, es otro papel secundario no tan unidimensional. Esto llevó a McDonagh a darle el papel al nominado al Premio de la Academia® John Hawkes, conocido por sus actuaciones intensas, pero humanas en WINTER’S BONE, MARTHA MARCY MAY MARLENE, THE SESSIONS y el clásico de televisión DEADWOOD, para HBO. “John aparece sólo en unas cuantas escenas, pero tiene que dejarte impactado cada vez que lo hace, y eso fue lo que hizo”, declara McDonagh.
De lo que le atrajo del personaje, Hawkes opina: “Charlie podría ser un personaje totalmente indolente, que no me asusta hacerlo como actor, pero Martin lo escribió tan matizado que cuenta con otros tonos y esencias. Ves que todavía existe algo de amor entre él y Mildred, que no esperarías ver. Y Frances está tan extraordinaria como Mildred que también ayudó a que se transmitiera mucho de eso”.
La expectativa de trabajar con McDormand era considerable. “Es una de mis actrices favoritas en el mundo, así que fue emocionante, pero intimidante”, confiesa. “Pero es una actriz y ser humano muy amable, cálido y generoso, por lo que me sentí bienvenido de inmediato. En ocasiones, en ciertas escenas me perdía sólo de verla y después me daba cuenta que tenía que decir mis diálogos”.
A lo largo de las interacciones de Charlie y Mildred, hay una presencia tangible de abuso mutuo en su pasado. “Creo que Charlie pudo haber tomado y gritado mucho cuando estaban juntos, pero también me parece que también la quiso mucho, así que nunca fue una relación de blanco y negro. Me gustan los tonos grises en las cosas, y en esta película hay mucho de eso”, indica Hawkes.
Trabajar con McDonagh ayudó a Hawkes a navegar con enfoque y precisión a través de esas áreas grises. Explica: “Martin no duda como director. Es muy específico, y como Charlie es todo un enigma, Martin me ayudó mucho a lo largo del camino. Creo que debido a que Martin proviene del teatro ofrece un tipo de vibra distinta, donde hay más afinidad y comunión con los actores”.

ROBBIE
“Por más que una persona haya querido obviar los detalles de lo que sucedió, porque piensa que no haría bien alguno, y también piensa que no hubiera podido soportarlo, también es bueno estar informado de los detalles precisos de sus últimos momentos en un escrito de 6 metros de altura y un tipo de letra muy bonito”.
~ Robbie Hayes

Robbie, el hijo adolescente de Mildred y único que le queda con vida, lidia con la muerte a su manera, una vez que considera la obsesión que tiene su madre con el asesinato de su hermana como una diversión siniestra. Lucas Hedges, fresco de su papel nominado al Oscar® en MANCHESTER BY THE SEA, interpreta el papel.
“Creo que, desde que su hermana murió, Robbie ha estado pasando por una transición en su vida”, comenta Hedges. “Quizás y antes era más sumiso, más emocional, más inmaduro, pero creo que aquí ves que está recuperando sus sentidos y volviéndose más duro. También tiene un sentido del humor asombroso, en vista de lo sombrío que están las cosas para él, y a Martin le encanta contrastar el humor con lo siniestro”.
Hedges sugiere que Robbie se siente despreciado por la manera tan privada en la que Mildred vive su congoja compartida, y por cuán poco lo ha considerado al momento de tomar decisiones. “Después de que Angela murió, Mildred pasó por un estado catatónico de siete meses, así que Robbie la tuvo que cuidar de una manera en la que un hijo no suele hacerlo con su madre”, explica Hedges. “Quiere mucho a su mamá, pero creo que se siente perdido porque ella nunca le dice por lo que está pasando o cuáles son sus intenciones —ni siquiera piensa en avisarle que va a poner los anuncios”.
Quizás los efectos más severos de la condición de Mildred son infligidos en su hijo, Robbie, de quien se aparta a favor de lidiar con la muerte de su hija. “Mildred sabe que Robbie es capaz de sobrevivir, así que él se ha vuelto un daño colateral. De cierta manera, lo sacrifica”, comenta McDormand.
Eso significaba que McDormand tenía que trabajar de una manera muy específica con Hedges. “Antes de mis escenas con Lucas, le dije, ‘Voy a poder darte lo que necesitas cuando estemos fuera de cámara, pero la realidad es que mientras estemos en la escena no obtendrás mucho de mí porque Robbie no ha recibido mucho durante los últimos siete meses’. Mildred ha estado en el sofá apenas respirando y parece como si Robbie hubiera cuidado a un inválido. Y sé que eso fue difícil para Lucas porque es un actor joven que quiere escuchar y responder, pero así no es Mildred. No podía darle eso porque ella ya no lidia con Robbie”.
Hedges disfrutó la oportunidad para aprender de McDormand. “Fue como si estuviera en la escuela de actuación y ella era la profesora”, comenta Hedges, quien estudió recientemente en el conservatorio de la escuela de las artes de la Universidad de Carolina del Norte. “Mantengo un diario que está dedicado sólo a las cosas que Frances decía, que va a ser muy emocionante recordar”.
En cuanto a por qué sus decisiones son tan poderosas, Hedges comenta: “No se anda con rodeos. Nunca he escuchado a Frances decir algo que no haya sido en serio. Ni siquiera te ofrecerá un cumplido si no cree que te lo merezcas. Es amable, pero es implacable. Está curtida de la misma manera en la que Mildred lo está”.

RED
“No contravienen ninguna ley de propiedad. No contravienen ninguna ley de nada.
Revisé todo eso”.
~ Red
Cuando Mildred Hayes decide comprar 3 anuncios para irritar a la policía y a toda la comunidad de Ebbing, cierra un acuerdo comercial con el joven Red Welby de Ebbing Advertising Desk —un acuerdo que no es un buen presagio para Red. El papel lo obtuvo Caleb Landry Jones, quien hizo su debut cinematográfico como un niño en una bicicleta en NO COUNTRY FOR OLD MEN, de los hermanos Coen, y fue visto recientemente en la exitosa historia de terror GET OUT. Jones dice que el guión provocó tal impacto en él que “en la película hubiera interpretado cualquier papel que Martin me hubiese pedido hacer”.
Pero Red tiene un tipo de desafío distintivo, especialmente cuando se involucra cada vez más en la misión de Mildred para buscar justicia, pero por la que tiene que pagar un precio. “Al principio, creo que Red sólo quiere quedar bien ante su atractiva asistente y hacerse del dinero, así que piensa, ‘bueno, señora loca, págueme’. Pero conforme conoce más a Mildred y su situación, se convierte en otra cosa”, explica Jones.
Red es también uno de los inadaptados del pueblo. “La idea de Martin es que Red sólo quiere salirse de Ebbing cuanto antes y espera lograrlo —pero creo que quizás y eso no pase”, reflexiona Jones.
En una escena, Red es aventado por una ventana. McDonagh tomó la decisión de rodar el momento en una sola, y ambiciosa, toma.
“La escena de la ventana con Red estaba escrita originalmente en el guión como una sola toma”, explica McDonagh, “y siempre iba a ser un punto cinemático sólido de la película. Programamos todo un día para rodarla, y después la preparamos una y otra vez. Creo que hicimos unos cuatro o cinco intentos, y para mediodía ya habíamos terminado. No sé qué hicimos el resto del día, quizás nos juntamos a tomar y celebrar. Hay algo hasta cierto punto festivo con respecto a una toma de dos minutos como esta, donde muchas cosas suceden”.
El reparto de amplio espectro de 3 ANUNCIOS POR UN CRIMEN también incluye a Samara Weaving como Penelope, la novia apenas adolescente de Charlie; Amanda Warren como Denise, la única confidente de Mildred; Kerry Condon como Pamela, la novia de Red; y Željki Ivanek como Cedric, el sargento de policía de escritorio.
Kerry Condon, vista recientemente en CAPTAIN AMERICA: CIVIL WARS, opina de Pamela: “Pamela es un símbolo de las chicas jóvenes que la hija de Mildred nunca va a llegar a ser. Es algo muy de Martin hacer un personaje importante de una persona que apenas y tiene unos cuantos diálogos en la película”.
Ivanek, quien trabajó con McDonagh en IN BRUGES, también se deleitó con su personaje: “Me encantó haber interpretado a alguien que se toma su trabajo muy en serio, incluso en un mundo muy pequeño”, comenta.
McDonagh ensayó de manera cuidadosa con todo el reparto —a excepción de McDormand, quien vino sólo de último momento al set; una idea que McDormand le sugirió a él.
“Es interesante hasta cierto punto porque Mildred está enemistada con todos, así que Frances sentía que era mejor explorar esas reacciones de manera espontánea frente a la cámara, que llegué a estar de acuerdo, aunque al principio no fue así”, comenta McDonagh. “Trabajar con el resto del reparto fue casi como hacer teatro —platicamos mucho de sus personajes y las decisiones que éstos toman. De hecho, es como una obra formal de ensamble”.

LA APARIENCIA
“Al menos he tenido un día de esperanza. Que es más de lo que he tenido desde hace un buen rato”.
~ Mildred Hayes

Aunque Ebbing es ficticio, Martin McDonagh le infunde a la película un sentido de ubicación profundo —un lugar que ofrece los encantos, pero también la claustrofobia, de un pueblo rural donde todos saben todo de todos, y algo más. Para crear Ebbing, otro de los personajes vívidos de la película, trabajó con un equipo que incluye al director de fotografía Ben Davis, al editor Jon Gregory, a la diseñadora de producción Inbal Weinberg y a la diseñadora de vestuario Melissa Toth.
Davis ha fotografiado una serie ecléctica de filmes, desde BEST EXOTIC MARIGOLD HOTEL a GUARDIANS OF THE GALAXY, y previo a ellos forjó una relación con McDonagh en SEVEN PSYCHOPATHS. “Hay algo entre Ben y Martin que le permite a las palabras y mente de Martin cobrar una vida visual”, explica Graham Broadbent. “Ben captura el paisaje rural norteamericano de una manera que se siente dramática, mientras fotografía a los personajes de una forma imperceptible, pero llamativa desde un punto de vista emocional”.
McDonagh describe el diseño visual como “algo bello, pero no muy moderno, muy estilizado o muy saturado”. Añade: “Ben y yo somos fanáticos de las películas norteamericanas de la década de los ’70, así que queríamos conseguir esa sensación”.
Davis pudo haber usado los ’70 como un anclaje general para la apariencia de la película, pero señala que con el trabajo de McDonagh “no hay puntos de referencia reales. Ni siquiera podía mirar el guión y decir, ‘Bueno, esto me recuerda a esta película o a aquella imagen’. Todo es muy específico y muy Martin”.
No obstante, Davis obtuvo una inspiración sutil del trabajo de Stephen Shore, un fotógrafo de arte estadounidense de la década de los ’70, conocido por sus paisajes despoblados y momentos cotidianos —una comida de cafetería, un anuncio al costado de la carretera, un motel solitario.
También pasó mucho tiempo en las locaciones de la película para absorber el terreno y la geografía. “Para mí, todo es acerca de los ángulos de cámara, así que hice mucha preparación. En vez de estar sentado en la oficina, salíamos y nos sentábamos en las locaciones y tomaba muchas fotografías para encontrar las mejores maneras de capturarlas”, explica Davis. “En especial, me interesó la idea de los pueblos que tienen una sola avenida y cómo son fotografiados —y mucho de ello tuvo que ver con elegir la hora correcta del día”.
Eso significó batallar con los horarios de rodaje, que nunca es una cuestión fácil. “Quería rodar mucho de la película a las primeras horas de la mañana o al atardecer, a la hora mágica, pero el crepúsculo, desde luego, dura un periodo breve y teníamos tanto diálogo en la película que fue un verdadero reto para Martin. Él y el reparto ensayaban y ensayaban, y después lo rodábamos rápido con la esperanza de obtener las actuaciones —y afortunadamente así fue”.
La película también presenta no sólo una secuencia de fuego desafiante a nivel técnico, sino dos, ambas de las cuales emplearon llamaradas reales. “Queríamos hacer todo de manera práctica por la emoción que obtienes de ello”, explica Davis. “Cuando tienes llamas verdaderas impacta a los actores de una manera que lo puedes sentir —su trabajo se alimenta del poder y el fuego que experimentan. Pero, desde luego, para lograr las llamas se requiere de una cantidad inmensa de cuidado y logística”.
Algo del trabajo más riguroso de Davis se presentó durante la épica secuencia de la ventana en la oficina de Red. Realizada de manera ininterrumpida, Davis dice que la toma no fue ejecutada para ser llamativa.
“Desde un punto de vista técnico, es emocionante hacer una gran secuencia de una sola toma, pero sólo debes hacerla si hay una buena razón narrativa y si te va a dar algo a nivel dramático”, hace mención de sus reglas básicas. “Creo que este es un caso en el que suceden ambas cosas. Debido a que no hay cortes, se vuelve muy estimulante y se siente como si, a lo largo de todo el camino, tomaras el viaje con el personaje de Dixon. La brutalidad de todo ello lo hace todavía más creíble porque no hay cortes que te recuerden que estás viendo una pieza de ficción”.
Graham Broadbent opina de la toma continua: “Es una manera importante de unir los dos mundos en la película: la estación de policía y la agencia de publicidad. Fue muy complicado porque esa toma corrida involucró escaleras, una pelea, alguien volando por una ventana, más escaleras, violencia en la calle y de regreso a la estación de policía. Ben y todo el equipo hicieron un trabajo increíble para lograr que se viera muy visceral”.
Melissa Toth recuerda la escena así: “Todo los jefes de departamento tenían que estar pendientes de muchas cosas. Además de todo lo que sucedía alrededor, Caleb tuvo que cambiarse de ropa rápidamente y ponerse un atuendo rasgado y ensangrentado mientras corría por las escaleras, así que mi equipo también formó parte del proceso. Para mí, fue como ver teatro en directo. De hecho, me puse nerviosa y todos estábamos muy emocionados cuando todo dio resultado”.

CREANDO EBBING Y SUS ANUNCIOS
“¿Cuánto cuestan estos conejos que dicen ‘Bienvenido a Missouri’?”.
~ Tipo con cabello muy corto

Ebbing, un pueblo ficticio en las montañas Ozark, tiene una personalidad confusa al ser un lugar que aparece inalterable, pero que linda con un mundo moderno. Mientras buscaban un pueblo que se acomodara a sus necesidades —viajando a través de Ohio, Nuevo México, Missouri, Mississippi y Georgia—, la producción se topó con el pequeño Sylva, Carolina del Norte, situado en medio de las Grandes Montañas Humeantes.
“No hay nada acerca de Sylva que te dé indicios que una historia sombría como esta pudiera pasar aquí”, indica McDonagh, “y eso era importante: que el mismísimo pueblo fuera un complemento decente para Mildred”.
La tarea de transformar Sylva a Ebbing recayó en la diseñadora de producción Inbal Weinberg (BEASTS OF NO NATION, ST. VINCENT), quien comenzó por investigar la historia visual de los pueblos de la zona central estadounidense. Weinberg explica: “Vi dos tipos de fotografías distintos: la de fotógrafos documentales de la década de los ’60 y ’70, que en aquel entonces fotografiaban la vida cotidiana; y la de fotógrafos recientes que están documentando pueblos que están desapareciendo. Obtuve influencia tanto de los ritmos de la vida diaria de los pueblos pequeños como de los recuerdos de una forma de vida que está desapareciendo”.
Después elaboró su propia visión imaginaria de Ebbing en sintonía con McDonagh. “La idea es que Ebbing no es súper opulento, pero tampoco está en quiebra”, comenta. “No está aburguesado, y sigue siendo un pueblo que todavía se sostiene, uno de esos pueblos que en apariencia se ve como se hubiera visto hace medio siglo, aunque hay algunos indicios de cambio; un pueblo con unas cuantas tosquedades, pero también con una historia honrosa”.
Con eso en mente, Weinberg comenzó a peinar Sylva para buscar locaciones. “Fue muy importante para Martin que todo existiera”, indica Weinberg. “De hecho, Martin eligió Sylva porque no sólo tiene una calle principal muy clásica, sino que, además, pudimos representar la proximidad de la agencia de publicidad y el departamento de policía, justo como venía en el guión. Una cosa que es muy intensa en los poblados pequeños es esta sensación que la gente está muy bien conectada con la vida de los demás, y para Martin fue esencial que tuviera ese sentir”.
Después, Weinberg comenzó a buscar el camino sobre el cual Mildred renta sus 3 anuncios. El reto consistía en que McDonagh quería que la casa de Mildred estuviera cerca, para que tomas desde ahí pudieran enmarcar los anuncios rondando en el fondo. “Exploramos muchos caminos”, dice entre risas Weinberg, “manejando durante días y días por la bella región oeste de Carolina del Norte”.
Pues resultó que el primer camino que visitaron con McDonagh fue el que más lo cautivó. “Había algo muy escénico y bello, pero también contaba con cierta solitud”, recuerda. “Y después Inbal y yo comenzamos a trabajar en el aspecto de los anuncios de Mildred”.
Weinberg le dio a McDonagh numerosas opciones. “Vi todas las fotos que hay allá afuera de anuncios personales”, reflexiona. “Intentamos diferentes tipos de letra, diferentes colores y diferentes maneras de colocar las oraciones. Uno de los avances más grandes fue una idea que Martin tuvo —usar un fondo rojo sobre el cual la escritura iba a resaltar más. Cuando lo intentamos, nos encantó, y no sólo fue una gran decisión, sino que también provocó que el rojo se volviera un color significativo para todo el filme”.
Los anuncios pasan por seis fases de existencia distintas. “Fue muy complejo”, señala Weinberg, “porque estos anuncios son grandes estructuras y no son fáciles de mover. Tuvimos juntas enteras tan sólo dedicadas a planificar los anuncios”. La producción también se las arregló para cubrir los carteles todas las noches —y no dejar algo impactante para la comunidad local que decidiera manejar por el camino.
Los diseños de Weinberg iban de aquellos a gran escala hasta los que retrataban los detalles más pequeños de la vida en Ebbing —incluso acabó elaborando calcomanías para las defensas de los autos y mascotas de preparatoria para un pueblo que no existía.
Para la estación de policía de Ebbing, Weinberg y su equipo transformaron una tienda de antigüedades cavernosa. “Hice mucha investigación de estaciones de policía clásicas de poblados pequeños”, comenta Weinberg. “Sabíamos que queríamos un espacio abierto que no tuviera oficinas o estuviera dividido, a pesar de que la policía moderna no los usa mucho, pero en mi mente Ebbing nunca se había renovado. Después, todo lo hicimos a prueba de fuego, hasta el piso, y nuestro supervisor de efectos Burt Dalton trabajó con nosotros para hacer pruebas de fuego en todo, desde los escritorios hasta los focos”.
Para la oficina de Red, Weinberg utilizó una apariencia retro. “Lo que más me inspiró fueron fotografías de tiendas de anuncios de la década de los 20’s y 30’s, cuando todo era acerca de letreros tradicionales, y eso nos dio la pauta para mostrar la historia de Ebbing en paredes, como el Paseo en el Tren Bicentenario”, explica. “Encontramos viejos tableros de anuncios en talleres de utilería y también conseguimos artículos de una tienda local de señalizaciones”.
Weinberg mantuvo la casa de Mildred en desorden. “Tenía que hacerla sentir como la casa de una madre afligida”, describe. “Frances tuvo muchas ideas que implementamos. Para todos nosotros fue importante que la recámara de la hija fuera la más limpia de la casa. El reto fue crear un cuarto juvenil vibrante que estuviera lleno de ausencia”.
Uno de los sets favoritos de Weinberg es la casa donde Dixon vive con su madre. “A Martin se le ocurrió la idea de que pudieras ver la avenida principal desde el porche de Dixon —y, por sorprendente que parezca, encontramos la casa perfecta, tal cual la imaginó Martin. Era una casa muy pequeñita y difícil de rodar en ella, pero a Martin le gustó tanto que hicimos que funcionara. Para las piezas de arte rústicas que su madre hace, compramos algunas pinturas maravillosas de tradición primitiva de un artista de Carolina del Sur y llenamos la casa con fotos familiares y papel tapiz amarillento, típico de fumador”.
Otro de los sets favoritos de Weinberg es la extravagante tienda de regalos de Ebbing donde Mildred trabaja. “La tienda fue hecha de la nada y tuvimos que ponerles marca a todas nuestras chucherías y souvenirs para un pueblo inexistente. Una idea que nos gustó fue que a pesar de que es una tienda de regalos, está en un lugar que no es muy acogedor. Es una tienda aislada porque Mildred está muy sola como personaje”, comenta la diseñadora. (En la tienda también se ven conejos, un tema recurrente de McDonagh a lo largo de su carrera cinematográfica)
Sin importar dónde o qué estaba construyendo, Weinberg estaba agradecida por lo mucho que la gente de Sylva apreció que su pueblo se hiciera pasar por Ebbing. “Entre más rodábamos, más se emocionaban y empezaban a hacer sus propias camisetas y recuerdos. La gente de Sylva le aportó un espíritu bello a la producción”.
Mientras tanto, Melissa Toth estaba vistiendo a Ebbing —desde Red hasta los looks retro de los uniformes de policía del pueblo. Toth ha trabajado con una gama de directores visionarios, que van de Michel Gondry en ETERNAL SUNSHINE OF THE SPOTLESS MIND a Kenneth Lonergan en MARGARET y MANCHESTER BY THE SEA, pero dice que incluso dentro de ese grupo, McDonagh sobresale.
“Su escritura es única en su género”, reflexiona, “y para una diseñadora de vestuario el reto que representa su trabajo es que la manera en la que habla la gente no siempre está alineada a la manera en la que los ves. Mi forma de trabajar con él fue lanzarle un torrente de ideas y buscar retroalimentación. En ocasiones, me daba una o dos pistas acerca de los personajes —como una canción que les encanta— y trabajaba a partir de ello. Su narrativa es muy intensa, compleja y oscura, pero él es muy relajado para trabajar. Es una combinación inusual”.
Si bien el overol de Mildred es una pieza central de vestuario, Toth señala que “la historia está llena de personajes chiflados, y es una auténtica obra de ensamble. La escritura de Martin te da espacio para jugar. El mundo que crea está lleno de profundidad y misterio, y no hay nada más divertido que sondear las profundidades del misterio en la ropa de los personajes”.
Para los uniformes de la policía de Ebbing, Toth partió de una investigación de la policía rural, que la llevó a centrarse en las insignias ornamentadas que hace singular a cada una. Cuando Dixon está fuera de servicio, le dio una chamarra color amarillo mostaza que refleja de manera sutil que hay algo ambiguo acera del hombre. “Bañamos y teñimos la chamarra para obtener justo el color correcto”, explica Toth. “Me encantó trabajar con Sam. Lo hace de una manera muy ardua, pero cuando lo ves en el papel parece que lo hace sin esfuerzo”.
Uno de los atuendos favoritos de Toth es uno sencillo: el vestido floreado de Anne, la esposa del jefe Willoughby, que usa en su picnic y todavía sigue usando cuando el día toma un giro inesperado. “Por la forma en la que Abbie lo usa, te da la sensación de que le está sacando el máximo provecho a cada momento. La manera en la que ondeaba en la brisa durante el picnic fue uno de esos momentos cuando un atuendo es capaz de comunicar mucho desde un punto de vista visual”.
Cuando se trató de la banda sonora del filme, McDonagh recurrió a su colaborador musical habitual: Carter Burwell, nominado al Oscar® por CAROL, también reconocido por su trabajo con los hermanos Coen y Spike Jonze. Burwell, al leer el guión, se adentró en la idiosincrasia de los pueblos pequeños, donde, como dice, “todo mundo se conoce desde la primaria y algo de la misma violencia, prejuicios y romance continúa hasta la adultez”. Conforme le daba vuelta a las páginas, una serie de pensamientos musicales se arremolinaban, desde música folclórica estadounidense hasta la de espagueti westerns.
“Al principio, me vino la idea de hacer un tipo de banda sonora a la Sergio Leone, porque tienes a estos personajes con defectos, que están en búsqueda de su propia forma de justicia en un mundo inmisericorde”, recuerda. “A final de cuentas, no me incliné totalmente hacia esa dirección, pero todavía queda en ella un poco de esa esencia”.
A los temas musicales de Burwell le vinieron como anillo al dedo el hecho de que la línea narrativa principal era imposible categorizarla. “Me gusta trabajar en películas que son multidimensionales y esa es la mejor descripción para este filme”, comenta. “En casi todas las escenas donde algo está pasando, lo opuesto también está sucediendo…en una escena de gran violencia hay dramatismo, y en una escena de gran dramatismo hay humor, y eso, me parece, es mi mayor virtud como compositor. Me gusta trabajar con lo contradictorio”.
Burwell continúa: “La cosa más importante que sentí que la música tenía que hacer era mantenerte en el corazón de Mildred, y de su lado. Así que hay tres temas básicos en la banda sonora: el corazón de Mildred; Mildred en guerra; y la muerte, que es un tema que rodea no sólo a la pérdida de Mildred de su hija, sino también al personaje de Woody Harrelson”.
Continúa: “Toda la música derivó de las tradiciones folclóricas estadounidenses, en la que mezclé muchas guitarras acústicas, pero el tema beligerante de Mildred es casi como una marcha militar, con tambores, aplausos y zapateos”.
Pero cuando los anuncios de Mildred son incendiados, eso se convirtió en el reto de composición más grande para Burwell, quien buscó reflejar el drama sin sentimentalismos. “Me llevó un buen rato dar con esa escena, porque sentí que tenía que haber un sentido de urgencia, pero también un trasfondo de violencia y un sentimiento de desesperación”, describe. “Utilicé una mezcla de mandolina, percusiones y cuerdas, y fue muy satisfactoria la manera en la que funcionó con las actuaciones”.
Burwell también desarrolló su propia manera de trabajar con McDonagh, en la que se aislaron de todas las voces externas. “Trabajamos siempre cara a cara, que no siempre se da así en el cine”, indica. “Hablamos de todo entre los dos; nadie más formó parte de la conversación, por lo que se volvió una cosa más íntima. Para los dos, el eje central era perfeccionar la mezcla de furia, calidez y pérdida de Mildred”.
La mezcla volátil —y el camino incendiario que pasa por Ebbing— es lo que hace que la película sea lo que es, comenta Graham Broadbent. “Siempre fue un hecho que esta historia iba a ser divertida, porque ya lo era mucho en el guión y teníamos actores sensacionales. Pero conforme hicimos la película, Martin fue muy cuidadoso en proteger la tristeza encantadora y el amor por la humanidad en ella, y eso es lo que pone a la película en otro nivel”, comenta.
Para McDonagh, la trayectoria hacia un fragmento de luz, por escaso y difuso que sea, era inevitable, porque eso es lo que hace que él siga adelante. “Me parece que en la película hay algo bastante esperanzador en la obsesión de Mildred y también en la decencia de Willoughby”, concluye el escritor-director. “Por la manera en la que Frances interpreta a Mildred quedas conmovido, a pesar del lugar oscuro, muy oscuro, del que viene y de toda la incertidumbre que rodea su guerra. Espero que las audiencias queden conmovidas y entretenidas, y quizás enojada a ratos. Pero, sobre todo, espero que sientan que les contaron un tipo de historia poderosa y, hasta cierto punto, inesperada”.

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