Vinos rioja

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¡Sí! Visitar un restaurante es una oportunidad para experimentar todos los aromas, sabores y sensaciones que ofrecen los vinos de la DOCa Rioja. Blancos, rosados y tintos, así como Garantía de Origen, Crianza, Reserva y Gran Reserva son capaces de convertir cualquier alimento en toda una experiencia gastronómica.

Producidos en una región natural que se extiende a lo largo de las provincias de Rioja, Navarra y Álava, al noroeste de España, los vinos de la DOCa Rioja derivan de la perfecta combinación de clima, suelo, tradiciones ancestrales y “saber hacer” local. Cada uno de los 144 municipios que integran la denominación aporta estilos y características propias, ¿el resultado? fermentados con una inigualable habilidad para armonizar con todo tipo de gastronomías.

Con tantos estilos diferentes, ¿cómo elegir el Rioja adecuado para cada paladar? La respuesta es tan sencilla como apuntar al verde, al rojo, al granate y al azul. Para facilitar su entendimiento y elección de compra, la DOCa Rioja desarrolló un dinámico sistema de clasificación para sus vinos: De acuerdo a su proceso de envejecimiento, los caldos de Rioja se clasifican en cuatro categorías diferenciadas por contraetiquetas que el Consejo Regulador entrega a los ejemplares que han logrado superar los más estrictos controles de calidad y tipicidad. Esta escala cromática permite ubicar etiquetas precisas para cada momento, situación y platillo.

Aperitivos, ensaladas, frutos del mar, carnes magras, pastas ligeras, pizza… ¡Apunte al VERDE! Indicador para los Garantía de Origen. Esta categoría reúne a los vinos blancos, rosados y tintos más jóvenes y afrutados que conservan sus características primarias, generalmente de primer o segundo año de elaboración; también, a todos esos caldos que han pasado por un proceso de envejecimiento, pero no cumplen con los mínimos requeridos para alcanzar el estatus de Crianza, Reserva o Gran Reserva. Si lo que busca es ligereza, frutalidad y frescura, lo suyo es una etiqueta verde.

Para quienes disfrutan los vinos de gran carga frutal con ligerísimos matices de madera, la respuesta es ¡ROJO! Este tono de etiqueta acompaña las botellas Crianza de la DOCa Rioja, vinos que han pasado al menos 12 meses en barrica y 12 meses en botella antes de ser liberados al mercado (para blancos y rosados, el requisito es de 6 meses en barrica y otros 6 en botella). Frutalidad explosiva, acidez vibrante y placenteros matices de vainilla, coco y especias sutiles, características típicas de los Crianza de Rioja, acompañan al punto a los pescados grasos, arroces y pastas de buena intensidad, embutidos, cordero y carnes asadas.

La madurez y elegancia riojana viene teñida de un matiz ¡GRANATE OSCURO!, distintivo de los vinos Reserva. Estos caldos desarrollan una complejidad excepcional gracias a su crianza mínima de 12 meses en barrica y 24 en botella, en el caso de los tintos, y 2 años en bodega para los blancos, los cuales deben reposar al menos 6 meses en tonel. Salsas profundas, guisos de pato, carnes grasas, quesos intensos y parrilla, en absolutamente todas sus expresiones, encuentran en tintos Reserva su pareja ideal.

El AZUL identifica la esencia del “saber hacer” riojano: los Gran Reserva. Esta categoría incluye a los vinos de grandes cosechas, criados por largos periodos con el propósito de potenciar sus cualidades sensoriales. Definitivamente, son la opción indicada para guisos de altísima potencia, largas sobremesas y reuniones excepcionales.

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