Una película mexicana hecha por jóvenes y con crowdfunding será reconocida en el FIC AUTOR 2019

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Una película mexicana hecha por gente joven, rodada únicamente durante la noche y financiada mediante crowdfunding es una de las ganadoras de la tercera edición del Festival Internacional de Cine de Autor (FIC AUTOR), encuentro que reconoce todas aquellas producciones que se apartan de las narrativas tradicionales del cine comercial.

Se trata de Si tan sólo pudiéramos dormir esta noche (2019), el nuevo largometraje de Eduardo Moreno Fernández. La cinta, que es todo un ejemplo de emprendimiento mexicano, será reconocida el próximo sábado 16 de noviembre en el Cineforo de la Universidad de Guadalajara (UdeG) en la categoría de Mejor Película Mexicana.

Con un guión dinámico que transita entre distintos momentos de clímax, el filme cuenta en 75 minutos la historia de Myriam (Amaya Blas) y César (José Casasús), una pareja que, en una noche, se enfrenta a sus miedos, sus fantasmas y sus deseos más sombríos. Una simple confusión de César durante una cena que pretendía ser romántica es lo que desata este infierno de culpas y resentimientos en el que muchas veces se convierten las relaciones amorosas.

Si tan sólo pudiéramos dormir esta noche es una producción 100 por ciento independiente y mexicana. Las situaciones mundanas de sus personajes invitan al espectador a identificarse rápidamente con conflictos que suceden en la vida real. En suma, es una cinta sin más pretensiones que el desarrollo de un diálogo honesto con el público; al final, el tema central es el de siempre, pero contado desde una perspectiva diferente: el amor. 
Ese toque tan personal fue lo que llevó a esta cinta a formar parte de la plana ganadora del Festival Internacional de Cine de Autor 2019, que se llevará a cabo en la capital de Jalisco del 13 al 17 de noviembre, y que también galardonará producciones de Suiza, Suecia, Bélgica, Australia, España y Estados Unidos, entre otros países. 

Filmada enteramente en horarios nocturnos por un equipo técnico y artístico muy joven, la película fue financiada durante la postproducción gracias a una campaña de crowdfunding lanzada a finales del año pasado en la plataforma Kickstarter, un sitio digital que promueve el mecenazgo de proyectos artísticos o informativos, desde películas o documentales hasta videojuegos, discos o investigaciones periodísticas. Gracias a este método de financiamiento se pudieron concluir actividades como el diseño sonoro, la producción musical y la corrección de color.

Este largo e innovador proceso que siguió la cinta durante su creación fue lo que también atrajo al Festival Internacional de Cine de Autor, que se caracteriza por buscar largometrajes y cortometrajes que reflejen la visión creativa personal del realizador y que contengan un estilo lo suficientemente auténtico como para exaltar el trabajo en equipo. 

Según se describe en su página web, al FIC AUTOR no le interesa si las películas que se encuentran en su selección oficial tienen estrellas reconocidas o nombres anónimos. Una de sus líneas rectoras es, justamente, oponerse a las políticas y a la burocracia que inunda a la industria cinematográfica internacional. 

El recibimiento de la crítica y el circuito de festivales ha sido, hasta el momento, extraordinario. Entre los reconocimientos más destacados que ha recibido se encuentra el premio a Mejor Director del Seoul International Film Festival (SIFF) 2019. Además, la película formó parte de la selección oficial Blow-Up del International Arthouse Film Fest 2019 de Chicago.

Su director, Eduardo Moreno Fernández, lleva más de 13 años dedicado a las producciones audiovisuales. Sus historias generalmente se caracterizan por reflejar los choques entre la realidad y la imaginación. Algunos de sus trabajos más importantes son el documental Ghost Town (2014) y los cortometrajes She’s a Lady (2012) y Mellow Yellow (2009).

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