A la cama sin peleas

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Para muchas familias , el momento de que los niños se marchen a la cama puede convertirse en una batalla llena de peleas, discusiones, enfados, etc.Los niños quieren imponer su voluntad y los padres deben saber como establecer los límites adecuados. De esta manera se realizarán buenos aprendizajes y se establecerán las pautas a seguir cada noche.

Muchas veces, la dificultad de los padres para imponerse ante sus hijos, o la permisividad por ser días festivos, hace que el niño aprenda a que nada es inamovible y se buscará sus artimañas para conseguir lo que quiere.

Muchos son los motivos por los que un niño puede tener problemas a la hora de irse a dormir:
Puede que tenga dificultades para conciliar el sueño y que asocie la cama con malos momentos o con aburrimiento, de ahí su negativa.
En otros casos, los terrores nocturnos o las pesadillas también provocan en el niño angustia, lo cual es incompatible con un dormir tranquilo. Su negativa de irse a dormir se debe a la anticipación que hace de la situación. Evitando el estímulo que le provoca miedo, se mantiene más tranquilo. Si se le obliga a acostarse el nivel de ansiedad crecerá y los miedos asociados también.
También puede suceder que el niño asocie la hora de irse a dormir con la separación de los padres. El miedo a estar solo y separado de los adultos provocará rabietas, llantos, etc. Simplemente el niño se divierte viendo la televisión y nunca le parece tarde para dormir. Si está demasiado activado habrá que buscar actividades distintas para que no le estimulen y consiga dormirse.
Se comparan con hermanos más mayores que no se acuestan tan tarde y lo viven como una injusticia para ellos, con lo cual todas las noches hay malas caras.

En todos los casos la actitud de los padres juega un papel importante para conseguir una buena solución al problema.

Tienes que establecer hábitos
Desde pequeños es importante que se establezcan hábitos de comportamiento que más tarde se mantendrán cuando sean más mayores. Si hemos pasado los primeros años sin establecer estas normas, ahora resultará más dificil, pero no imposible. Los niños pequeños tienen una gran capacidad de aprendizaje y se sentirán más seguros cuando se establezcan unas normas.

Estas normas serán las adecuadas y por las que recibiran un premio cuando lo hagan bien. Los primeros ensayos pueden tener problemas de entendimiento o de realización y los padres tendrán que servir de modelo hasta que se aprenda la conducta correcta.

Después de esto podemos adular al niño cada vez que lo haga bien o darle un pequeño obsequio (leerle un cuento o dejarle ver una peli de dibujos). Cuando reciben la aprobación de los mayores, los niños se sienten satisfechos y tenderán a repetir la conducta que ha sido premiada durante más tiempo y con más frecuencia. Así podremos ir estableciendo distintas normas de conducta, si al principio de su aprendizaje no fuimos capaces de hacerlo o no supimos.

Es importante explicar al niño con un lenguaje claro y conciso qué es lo que esperamos de él y cuando y como debe hacerlo. Por ejemplo: a partir de mañana cuando mamá o yo digamos “a dormir”, tu y tu hermano se levantaran del sofá, se lavaran los dientes y se pondrán la pijama. Después mamá o yo les daremos un beso de buenas noches . Si lo hacen bien podremos leer un cuento antes de ir a dormir”

Los primeros días repitan la conducta que esperan como si fuera un disco rayado y no escatimen en elogios y premios. A medida que la conducta se establezca iran reduciendo los premios ya que la conducta está instaurada, lo cual significa que el niño lo hace muy bien y no necesita tener nada especial, es algo normal y natural que forma parte de su repertorio conductual. Es el momento de utilizad los premios y castigos para otros comportamientos nuevos que queráis que aprenda.

Es importante que establezcáis unas normas claras como son la hora de irse a dormir, intentad que siempre sea la misma para establecer una rutina. Si salís fuera de casa de vacaciones seguid haciendo siempre que puedad dejando claro al niño que las cosas han cambiado fuera pero no cuando volváis. Si en casa se han producido muchas peleas, probablemente los niños y los padres tengan asociado el momento de ir a dormir con algo desagradable.

Cuando se va acercando el momento todos estáis inquietos y nerviosos. Es la peor forma de hacer que un niño se duerma. La tensión del ambiente es incompatible con la relajación necesaria para dormir. No permitáis que los niños realicen actividades estresoras antes de ir a dormir, intentad que la ultima media hora antes de acostarse escuche música tranquila o le podéis leer un cuento en la cama, también darle un pequeño masaje o cepillarle el pelo si lo tiene largo. Todas estas actividades fomentan la relajación y la tranquilidad.
No repitáis las órdenes una y otra vez dando gritos y corriendo por el pasillo, la primera vez ya te escucharon, si no te hacen caso, cógelos y llévalos a la cama de la mano aunque discutan. Déjalos en la cama y repítelo todas las noches. Si les llamas para ir a dormir 20 veces pero no haces nada, el niño aprende que hasta la vez 21 puede seguir viendo la tele porque tú no irás a regañarles ni a forzarles. Si lo haces la segunda vez no establecerás este ritmo y los niños aprenderán que solo tienen 2 oportunidades antes de levantarse pro sí mismo del sofá. Si les conduces conductualmente para que realicen lo que quieres , poco a poco lo harán solos y aprenderán a que no pueden manipularte.

El clima que se respira en casa también es importante
Existen familias muy bulliciosas o con muchos miembros en las cuales es difícil mantener una tranquilidad. Comienza por ti misma e intenta mantenerte calmada. Será la forma de transmitírselo a tus hijos. De una madre estresada y nerviosa saldrán hijos nerviosos ya que lo aprenderán por imitación. Si habláis muy alto o discutís a menudo los niños harán lo mismo y tendréis montada una pelea cada dos por tres. Sin embargo los ambientes relajados fomentan la comunicación y el buen entendimiento.

Averigua cual es verdadero motivo para que tu hijo no quiera irse a dormir. Si descubre miedos a la oscuridad o a los monstruos, tendrás que ayudarle para que se enfrente a ellos. Probablemente tendrá ideas negativas y erróneas al respecto, tendrás que saber cuáles son para poder desmontarlas en su cabeza. Dale pruebas de que está equivocado, acércale poco a poco al miedo. Si es a los monstruos inventa un cuento con su monstruo y con él para que pueda pelearse o hacerse su amigo. Su imaginación hará el resto.

Ofrécele una serie de obsequios o de privilegios que conseguirá cada vez que consiga acercarse a su miedo y enfrentarse. Cada anoche que no se despierte llorando, cada vez que se acueste por sí mismo sin que nadie se lo diga, cada vez que apage la luz recibirá un premio por su buen hacer. Las noches que lo haga mal solo recibirá un discurso con las posibles soluciones y formas de hacerlo bien. Los premios siempre funcionan mejor que los castigos, por ello debes intentar no castigar y sí orientar para que aprendan a hacerlo bien.

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