¿Es el fin de la relación o sólo una crisis?

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Todas las parejas pasan a lo largo de su relación por crisis que les pueden hacer dudar sobre la conveniencia de seguir adelante o no.De hecho, muchas parejas rompen en estas crisis olvidando que tal vez exista una posibilidad de perdonar y aceptar y se encuentran años después sin haber superado esa ruptura y sintiéndose culpables por no haber luchado, por haber tirado la toalla a la primera de cambio.

Preguntas que debes plantearte
No cabe duda que muchas veces el daño psicológico que infringimos a nuestras parejas hará que la relación se rompa sin marcha atrás, pero no siempre será así. No nos dejemos llevar por un impulso inmediato y valoremos la situación de manera coherente y racional. Cuando nos planteamos estas dudas, deberemos echar un vistazo a nuestra situación actual en varios aspectos:

A nivel personal: ¿me encuentro satisfecho conmigo mismo?, ¿me quiero y me valoro?, ¿necesito la valoración de mi pareja para sentirme valorado o me valgo por mí mismo?, ¿puede que mi autoestima no se encuentre en su mejor momento?, ¿puede que culpe a la otra persona de mi mala situación o de mi insatisfacción personal? A veces esperamos que el otro nos haga sentir bien todo el tiempo, y eso no es un trabajo de él, sino nuestro.
A nivel laboral: ¿estoy contento?, ¿me siento valorado y gratificado por lo que hago?, ¿estoy frustrado y sin salida? Todo influye, cuando negativizo algo, todo mi entorno se verá afectado, incluida mi relación de pareja.
A nivel social: ¿tengo amigos ajenos a mi pareja que mantengo y disfruto?, ¿estoy solo y sin amistades?, ¿necesito sin falta que mi pareja me cubra mi necesidad de ocio y tiempo libre?, ¿puedo hacerlo por mí mismo?

Así podríamos seguir valorando cada faceta de tu vida y concretar si te encuentras satisfecha o no.
Muchas veces, los problemas de pareja se ven influenciados por otros temas que no tienen mucho que ver y de los que no somos conscientes.
Mi insatisfacción general puede hacer ver defectos donde no los hay, hacer malas interpretaciones de algunos acontecimientos, valorar las situaciones o los problemas de manera errónea, etc.
Tenemos que tener cuidado con ello, porque podemos perder a una pareja y además no resolver el resto de problemas.

Analiza y valora su relación
Una vez que nos hemos analizado a nosotros mismos, llegará el momento de analizar nuestra relación de pareja. Si el problema está en nosotros probablemente se trate de una crisis pasajera que deberemos resolver con ayuda de nuestra pareja, podremos confesarle nuestros miedos y dudas y pedirle ayuda para encontrarte mejor.
Hazle entender que eres consciente de que le utilizas como chivo expiatorio al que van dirigidas todas las quejas y de que realmente el responsable de todo eres tú y no él. Pide ayuda especializada si la cosa va a más y no controlas la situación.
Después llega el momento de valorar su relación. Aquí es muy importante tener en cuenta cuales eran sus expectativas cuando comenzaron a salir, si las han ido cambiando o no, si se han adaptado o no y sobre todo, si han sido cubiertas todas sus necesidades.
Cada uno tiene las suyas y lo que para una pareja es ideal, para la otra es un horror. Céntrate en averiguar cuales son las expectativas creadas hacia tu relación y valora si son adecuadas.

¿Qué expectativas tienes?
A menudo tenemos expectativas muy irreales sobre lo que debe ser nuestra pareja. Deseamos que sea, que actúe y se comporte de acuerdo a un modelo ideal que hemos creado con nuestra mente. El problema es que casi nunca revelamos cuál es ese modelo, olvidamos decir cuales son nuestras expectativas, nos quedamos esperando que nos adivinen, negando el hecho de que se vive con una persona y no con un adivino.
Es importante que hablemos a nuestra pareja de amigo a amigo y que le revelemos cuales son nuestras expectativas respecto a él, si las conoce será más fácil que pueda ponerlas en práctica, si quieres que funcione tendrás que pedir lo que deseas para que te sea concedido.
El que espera desespera, no puedes pretender que adivine tus sentimientos y tus deseos. Hasta ahora nadie puede hacerlo. En los inicios de una relación es fácil que esto ocurra debido a la vergüenza o al desconocimiento de la otra persona, pero si sientas las bases desde el principio, después todo será más fácil.

¿Qué buscan cada uno de ustedes?
Cada uno debemos tener claro que es lo que estamos buscando .Recuerda que las exigencias restan posibilidades al buen funcionamiento de la relación. Elige lo que es imprescindible para ti e inamovible y lo que podrías aceptar con el tiempo.
Necesitas a alguien que cubra tus necesidades básicas de afecto, de seguridad, de confianza y de sociabilidad, todo lo demás son adornos que exigimos, pero que no son necesarios. Recuerda que los príncipes azules no existen y que lo que necesitas es un compañero de fatigas, si éste compañero se ha desvinculado de unos objetivos que en principio eran comunes, si no comparte ninguna inquietud contigo, si no valora tus esfuerzos por mejorar, si estan cada uno en diferente onda, tal vez sea el momento de romper y seguir adelante.

Hay que ponerse en la situación del otro
Debes tener en cuenta que todos los problemas pueden tener solución y será muy útil que utilices la empatía para valorar la actitud del otro, ponte en su lugar y analiza su situación, tal vez el que necesite ayuda sea él y no te hayas dado cuenta.
Hazte todas las preguntas que utilizaste para tu análisis personal pero referidas a la otra persona: ¿está satisfecho?, ¿tiene cubiertas sus necesidades?… Así podrás darte cuenta de si existen problemas a nivel personal, laboral, etc. y podran entre los dos ponerse en marcha para resolverlos. No utilices la culpabilización ni la responsabilidad sobre cosas que no te competen y tampoco lo hagas con la otra persona. Nadie es culpable de nada.

Nada tiene que ser eterno

Responsabilícense cada uno de sus cambios y platicalos a menudo con el otro. Dense un premio si consiguen avanzar; y volver a sentarse a negociar si la cosa no evoluciona.
El miedo a la soledad puede jugarte malas pasadas, pero recuerda que si fomentas tu autoestima cada día y tu valía personal, no verás la ruptura como lo peor que te podía ocurrir, sino como un cambio que te ayudará a mejorar y a ser mejor.
Tendrás otras oportunidades si realmente crees en ello y te pones manos a la obra. Nada tiene que ser eterno.
Cuando algo no nos satisface hay que hacerlo desaparecer de inmediato y buscar algo nuevo.

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