Adictos al amor

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La inseguridad en el amor, llega a provocar una importante adicción¡Hay! El amor, sentimiento que mueve al mundo, las pasiones, las ilusiones y los deseos, necesario para la motivación personal y el sentido de la vida, pero en ocasiones, su necesidad excesiva puede llegar a convertirse en una adicción que no lo deja madurar y perturba totalmente la tranquilidad de quienes la padecen y de sus “parejas”.

Para que el amor madure y se convierta en verdadero, pasa por diferentes etapas como la amistad, admiración, atracción, el cariño y el enamoramiento y durante cada una de ellas, la forma de manifestación es diferente y por lo mismo las demandas y reacciones también lo son.

Aunque el enamoramiento es una etapa aparentemente tranquila y bella, se desconocen las diferencias entre la pareja, no hay carencias y el sentimiento de soledad está ausente, según los especialistas, muchos no superan esta etapa del amor y en su afán de buscar otra y otra relación se vuelven adictos a ella considerando que cada persona que conocen es “el amor de su vida”, y sufriendo con cada rompimiento aunque pronto haya otro suplente.

Así, el pensamiento del adicto al amor gira alrededor de un ser amado. Quiere estar con él o ella por periodos cada vez más prolongados, lo controla, es incapaz de tomar decisiones por sí mismo, pierde estabilidad emocional y siente miedo de estar solo/a.

En las relaciones amorosas adictivas, unas suelen durar mucho debido al muy común chantaje emocional y otras duran muy poco, por la incapacidad de retener al ser amado, la persona adicta busca una relación cualquiera, con tal de sentirse segura.

La manipulación es una de las consecuencias cotidianas: culpa al otro de las consecuencias de su abandono y en muchos casos, amenaza con suicidios, estableciéndose así un círculo vicioso que es reforzado por la pareja de alguna manera.

En ciertas relaciones apasionadas e irracionales, el adicto al amor dedica la mayor parte de su tiempo a su pareja: se aparta de amigos y familia y descuida sus tareas laborales. A diferencia del enamorado común y corriente, el adicto al amor –como una demostración de la grandeza de su sentimiento- tolera y justifica las agresiones verbales o físicas, la improductividad y el abuso emocional del otro, al que idealiza.

La adicción al amor es muy intensa es una persona con baja autoestima necesitando constantemente que los demás en especial su pareja, la o lo valore.

El hecho de ser incapaz de retener al ser amado, fuente de seguridad, tranquilidad, presunción y bienestar, genera, más que dependencia, un incontrolable “apego ansioso” e intensos celos infundados que siempre terminan en graves reproches. Asimismo pierde el control de las emociones despertadas por una persona a la que se le entrega de manera incondicional poniendo también en riesgo su salud, libertad y seguridad personal.

La adicción al amor es más frecuente entre las mujeres. Quizá esto se deba a que son educadas, por lo general, como seres dependientes, incapaces de valerse por sí mismas y a que la función que les asigna la sociedad gira alrededor de las relaciones afectivas y de la formación de un hogar y la realización personal a través de la maternidad. Este tipo de relación es por mucho reforzada en sus propios hogares y se les ofrece la dependencia, como una respuesta a sus temores e inseguridades).

Un problema severo en este momento de la vida, es que muchos hombres y mujeres ya no quieren comprometerse a pesar de la presión social, pero cuando esto es unilateral, ocasiona graves daños en la salud emocional del que sí desea adquirir el compromiso, lo que le genera mucha intranquilidad, depresión y soledad.

Otro problema es cuando las palabras toman un tono que va más allá de la intención con que se dicen: el te quiero, me gustas, deseo estar contigo, para algunas personas se convierten en juramentos que no se deben romper y cuando se hace, no se encuentra justificación a ello y duele mucho.

Para poder controlar esta adicción y aprender a manejar los sentimientos, es necesario recibir ayuda profesional, ya que la persona que es adicta al amor tiene el riesgo de meterse con cualquiera, sacrificando y entregando todo lo que tiene, justificando todos los errores y aún la violencia y los desengaños por el abandono les ocasionan graves depresiones que pueden incluso llevarlos al suicidio, por ello los expertos aconsejan que, a demás de tomar terapia individual y de pareja, el adicto al amor participe en grupos de apoyo.

En el proceso de recuperación debe aprender a valorarse, reconstruir su autoestima y dominar su situación individual para poder brindarle espacio al otro y convivir con independencia o si es el caso, aprender a vivir del amor de otra forma.

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