La obra de teatro El pequeño Quijote retrata vivencias de la niñez durante la pandemia

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A partir del clásico literario Don Quijote, dos amigas gamers emprenden un viaje en el que, gracias a sus avatares, Quijotín y Sanchillo, sortean una serie de obstáculos, propios de su alborotada infancia, que les impiden distinguir la realidad de su ficción. La aventura las pone a prueba: ¿continuar el viaje o dar el estirón? Mientras alimentan su amistad y desarrollan su imaginación, los adultos de su entorno insisten en que dejen la fantasía y pisen tierra.
 
Con la premisa de decir lo que está viviendo la infancia a raíz de la pandemia, con un espectáculo divertido y con un gran mensaje, Fernanda Carrión, Erudi Minero y Atenas Cobos llegan al escenario del Teatro La Capilla, con el proyecto escénico El Pequeño Quijote de Tomás Afán Muñoz.
 
“Este proyecto comenzó en la pandemia, porque en mi caso mi hermano, en el caso de Atenas, primos y sobrinos, se enfrentaron a la virtualidad y al aprendizaje en línea; también ella y yo tuvimos la necesidad de realizar un proyecto y ese fue el discurso que queremos decir, hablar de lo que están viviendo las infancias, y nos dimos a la tarea de buscar la obra y dimos con El Pequeño Quijote, que nos gustó bastante porque tiene una ligereza muy particular”, comenta Erudi Minero.
 
Fue así como comenzó la lluvia de ideas, Erudi y Atenas comenzaron a armar el equipo de producción, para lo cual acordaron que invitarían a sus compañeros recién egresados de la Escuela Nacional de Arte Teatral (ENAT), para participar en la escenografía, el vestuario y la dirección, aunque también hay un músico, pero él es de otra escuela.
 
La idea fue transformar a El Pequeño Quijote en algo divertido y a la vez interesante, por lo que decidieron añadirle el tema de los videojuegos. En ese punto comenzó toda la aventura de la transformación y de adaptación del texto.
 
“El autor hizo una síntesis muy interesante de la obra, son aproximadamente 12 capítulos que él toma de El Quijote y son muy explícitos, creo que se cuenta muy bien lo que es la obra, al final de cuentas es un personaje que solo está imaginando mundos a pesar de lo que la gente crea de él”, añade.
 
Como parte de la adaptación que LUA Producciones hizo de este proyecto, el vestuario, la escenografía y la música, tienen un tinte de los videojuegos clásicos, como Mario Bros, Legend of Zelda, tanto la estética, como la sonorización, los colores, así como el vestuario, remontan a esos inicios, a la era de los pixeles, y también hay un referente del cyberbox.
 
Erudi señala que ojalá y que los niños que asistan a ver El Pequeño Quijote salgan con la curiosidad de leer, porque lejos de lo que se pueda pensar, los clásicos no son aburridos, al contrario, y que puedan darse cuenta de que a partir de la lectura se puede hacer algo muy divertido. 
 
“También es un paradigma que queremos romper, porque pensamos que los videojuegos también han enseñado bastante a los niños, hay videojuegos que retan a la mente y eso es muy importante rescatar ahora”, aclara.
 
Cabe mencionar que El Pequeño Quijote es una puesta en escena totalmente independiente y que se ha podido realizar gracias al esfuerzo de LUA Producciones, en coproducción con Rodrigo Virago (Artecore Films); y con el apoyo del teatro La Capilla. Las presentaciones serán sábados y domingos (12:30 hrs.) del 9 al 31 de julio.
 
El costo de los boletos es de $300.00 y pueden adquirirse a través de www.boletopolis.com y en las taquillas del teatro.

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