WALKING ON EGGSHELLS, RITO ESTÉTICO DE TRANSFORMACIÓN BY SONIA FALCONE

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La geometría como representación de lo visible e invisible es una constante en la obra de Sonia Falcone, Walking on Eggshells (Caminando sobre huevos), título que es una apropiación de una expresión popular sobre las situaciones donde el equilibrio es precario y todo puede derrumbarse de un momento a otro.

En el caso de esta instalación prescinde por completo del color que suele ser un elemento omnipresente y significativo en su obra. Pero su ausencia no lo es menos y la concentración en el juego de planos y formas en un universo en blanco y negro tiene igualmente una connotación existencial.

Cuando la creó, de hecho, Sonia Falcone dijo que se sentía “como un Sísifo femenino ascendiendo una montaña interminable en la que ni siquiera el suelo era firme”.

Sobre un piso construido a modo de un tablero de juego en forma de pirámide con 2000 cubos de aluminio, Falcone despliega una construcción –tan frágil como bella- con 300 huevos plateados que se sostienen, pero que a la vez insinúan la potencialidad del caos.

No se trata de un ajedrez –como el que apasionó a los artistas franceses Francis Picabia o Marcel Duchamp- sino de otro juego inteligente concebido por ella como un despliegue de cubos y formas ovoides en el que todo está colocado para evitar el movimiento de derrumbe. La tensión de lo inminente es clave en esta pieza geométrica que funciona como un rito estético de transformación de la incertidumbre en creación.

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