Rehabilitación es la vuelta normal al deporte de quien ha sufrido un accidente que le ha llevado a una intervención quirúrgica. En la rehabilitación se intenta conseguir una correcta función, para lo que le cinesiterapia e hidroterapia es fundamental, y cómo no, un alivio del dolor, entrando de lleno la electroterapia y masoterapia como terapéutica especifica.
En la rehabilitación del deportista, y en general, lo fundamental suele ser el reposo, pero hemos de incidir por nuestra parte en la importancia de una recuperación selectiva y cómo no de esa readaptación al esfuerzo y al entrenamiento en la que se enmarca la total rehabilitación del deportista.
Con la rehabilitación para el deporte intentamos entretener el proceso de adaptación especifica, prevenir síndromes de inactividad y descarga, ayudar al proceso de curación por el establecimiento del tono e irrigación muscular, explotar el efecto de acción contralateral, y cómo no, brindar al deportista una ayuda psicológica que le será de gran importancia.

TÉCNICAS GENERALES DE REHABILITACIÓN

Nos interesará el masaje de cuádriceps, además del de los isquiotibiales, triceps sural, bien sea de tipo tonificante o en ayuda de las cicatrices quirúrgicas, la movilización de la rótula nos ha de ocupar mucho tiempo de la recuperación trabajando la flexo-extensión y discretamente la rotación; la Hidroterapia, si se dispone de ella, es un punto importante en el tratamiento rehabilitador de estos problemas centrándonos por nuestra parte en la reeducación analítica que sirve para movilizar y flexibilizar; la de musculación, la flexión, sin olvidarnos de la extensión, trabajando sistemáticamente también la propiocepción. Al final, la reeducación al esfuerzo ha de completar la rehabilitación del deportista que ha sufrido una intervención quirúrgica a nivel de la rodilla.

FASES DE LA REHABILITACIÓN

A la salida de la inmovilización nos hemos de preocupar del dolor, de la liberación del aparato extensor e iniciaremos la musculación con trabajo de tipo isométrico y electroestimulación muscular.
En la segunda fase iniciamos el apoyo y marcha programada; se busca la liberación de la rótula, se efectúan ejercicios de musculación con inclusión también de la electroestimulación, se intenta ganar recorrido articular, sobre todo de la extensión; se realizan ejercicios estáticos manuales y se trabaja la propiocepción estática y de carga.
En la fase tercera comenzamos el entrenamiento al esfuerzo; buscamos un refuerzo dinámico, salvo que nos encontremos con condropatías, seguimos con la movilidad; se comienza la reeducación a la estabilidad dinámica y se trabaja dinámicamente la propiocepción de carga.
En la cuarta fase, de entrenamiento deportivo, intensificamos el trabajo de propiocepción y la musculación dinámica más la reeducación no esteriotipada.
Todo ello depende lógicamente de la técnica quirúrgica, del tiempo de inmovilización y de que existan además condropatías o se hayan efectuado acciones quirúrgicas sobre la problemática condral.
El mecanismo extensor es un elemento fundamental en la posición erecta, marcha y por lo tanto en la carrera. Ello hace que en recuperación del deportista sea fundamental el trabajo de cuadriceps.
Si el deportista intenta caminar o correr con un cuádriceps insuficiente, la cápsula y ligamentos de la rodilla no son suficientes para proteger la membrana sinovial de los estiramientos y tracciones a que se le somete y es fácil la producción de destrozos articulares, los que a su vez producen más atrofia del cuádriceps por vía refleja.
La recuperación del cuádriceps debe ser precoz en las lesiones de rodilla y en el postoperatorio de las intervenciones, sólo se retrasa si existen heridas abiertas o procesos sépticos.

VALORACIÓN DE LA RODILLA A RECUPERAR

La recuperación preoperatoria es beneficiosa , la postoperatoria imprescindible.
Ya en le preoperatorio se deben de enseñar las contracciones isométricas, la marcha con ayuda y mentalizar al lesionado sobre el lapso de tiempo que le va a costar la reintegración al deporte.
Va a ser muy útil el examen de la extremidad afecta. Al balance articular que ha de ser uniforme, por lo menos en cada Centro Hospitalario, practicado con exactitud, teniendo siempre en cuenta que un desvío promedio de 5º no tiene demasiada validez. Se han de señalar las condiciones de medición, realizándolo siempre pasivamente, aunque en muchas ocasiones el activo también será interesante de efectuar. Tener en cuenta si el pasivo lo realizamos forzando o sin forzar; con o sin colaboración del deportista, si se encuentra tenso o relajado, si existe alguna dificultad como por ejemplo una cicatriz, o una herida, edad, sexo y también hay que valorar la medida contralateral.
Si el balance articular es importante, no lo es menos el muscular, aunque inicialmente éste suele ser muy deficiente, pues prácticamente siempre lo que existe en una rigidez al movimiento.
La inmovilización nos origina atrofia y rigidez. Hemos de luchar frente a ello con la cinesiterapia. Del ejercicio inicialmente contamos con los isométricos, a los que seguirá el trabajo isotónico en tres posiciones, comenzando muy precozmente con el trabajo estático intermitente. La elastificación, el uso de la poleoterapia, el trabajo autopasivo por el propio deportista, el isocinético, sistemas Kabat, la movilización del rótula, el trabajo postural antiflexo, al propiocepción sin elementos y posteriormente con elementos, la actividad de bicicleta, el tapiz rodante, e incluso las movilizaciones bajo anestesia son métodos que enmarcamos y repartimos en el trabajo de rehabilitación de nuestros deportistas como acciones de cinesiterapia.
El ejercicio muscular isométrico, lo empleamos en el entrenamiento, nos sirve para desarrollar la fuerza, pero no se traduce en mejora motriz del sujeto. El ejercicio muscular isotónico plantea la posibilidad de ejercitarse con una resistencia constante, y lo empleamos en recuperación y deporte; se trabaja en contracción concéntrica y luego excéntrica, aquí conocemos la carga que utilizamos; no se controla la velocidad de ejecución, varía de modo inverso a la carga; hay mejora en la performance motriz (De Lorme).
Nosotros sistemáticamente utilizamos el trabajo isocinético lo que nos permite un esfuerzo con una resistencia autoadadtada al esfuerzo posible y con una velocidad angular constante. Hemos sustituido, en general, el trabajo isotónico por isocinético obteniendo grandes ventajas con estos sistemas de trabajo.
La propiocepción la utilizamos con la finalidad de archivar una serie de nuevos esquemas de coordinación neuromuscular (nuevo esquema corporal) estimulando así la seguridad psicológica.
Los ejercicios de coordinación consisten en enseñar al lesionado a mantenerse en equilibrio sobre una extremidad, sobre una superficie móvil (apoyada en una semiesfera y en un semicírculo).
La reeducación propioceptiva contribuye a crear un nuevo esquema corporal consiguiendo así “una reprogramación neuromotriz”

COMPLICACIONES EN LA REHABILITACIÓN

El dolor, una sepsis, un hematoma periarticular, una hidartrosis persistente o recidivante, una algodistrofia, la condritis rotuliana a condilea, el dolor de inserción, tendinoso, los déficits de flexión y/o extensión, la inestabilidad o fractura de stress son problemas que se pueden dar a lo largo de una rehabilitación en el deportista que ha sido intervenido quirúrgicamente en la rodilla.
Lo fundamental será tener en cuenta una valoración diaria y aplicar el reposo necesario, la crioterapia habitual, junto a los medios de electroterapia y medicación tan conocidos. Como ayuda ante el dolor no nos podemos olvidar de los métodos de electroterapia en los que se incluyen como preferenciales los ultrasonidos siguiendo el láser, las corrientes interferenciales. El masaje, las ortesis y yesos de inmovilización y la medicación no pueden ser olvidados en ningún momento.