Los grupos apoyados por Levantemos México se reúnen por primera vez

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Después de los sismos de septiembre de 2017, el sentido de comunidad que se creó entre los mexicanos trazó un paradigma de lo que podemos conseguir si nos mantenemos unidos. Para darle seguimiento a esta fuerza, Levantemos México llevó a cabo su primer encuentro con las 45 organizaciones y colectivos apoyados por el fondo. El evento sucedió el 6, 7 y 8 de octubre en la ciudad de Oaxaca.

Los objetivos del encuentro fueron generar un espacio de aprendizaje e intercambio horizontal, así como crear una red de trabajo que permita a los grupos seleccionados estar mejor preparados para enfrentar retos presentes y futuros. Además de esto, las organizaciones lograron identificar áreas de colaboración, entenderse como una comunidad activa, y reconocer que, a pesar de que los integrantes de los 45 proyectos vienen de distintos lugares y sus objetivos varían, todos conciben la reconstrucción como un medio para mejorar las condiciones de vida de las comunidades con las que colaboran. Para los grupos, no basta con reconstruir casas o edificaciones dañadas por los sismos de septiembre de 2017, sino que es necesario reconstruir la composición psicosocial de las comunidades, diseñar alternativas que contemplen el medioambiente, y recuperar saberes. Esta visión de transformación social a largo plazo implica que la reconstrucción es sólo el primer paso de un cambio mayor que nos permita ser más resilientes ante los diversos fenómenos naturales y sociales.

Después de tres días en el encuentro, las organizaciones y los grupos llegaron a las siguientes reflexiones sobre el trabajo que están haciendo en el marco del apoyo del fondo:

1. Son un grupo diverso en términos geográficos, metodológicos y de experiencias que trabaja con diferentes comunidades. Esta diversidad es un aspecto positivo del grupo, pues enriquece su visión, permite el intercambio de saberes y fortalece los procesos de cada uno de los organismos.
2. Los grupos y organizaciones están aprendiendo día con día conforme se implementan sus proyectos. Esto los ha llevado a entender que hay una riqueza importante en los procesos mismos, la cual los obliga a respetar el derecho a equivocarse, a redefinir estrategias sobre el camino y, especialmente, a aprender durante la experiencia.
3. Los retos más importantes que enfrentan estos grupos tienen que ver con el contexto de cada región y las necesidades de las comunidades con las que trabajan. Ante esto, es fundamental situarse ética y políticamente frente a los entornos y a los actores, y escuchar y entender las necesidades, tiempos y tradiciones de las propias comunidades para que realmente puedan apropiarse del proceso.
4. Las alianzas y vínculos que se puedan hacer entre estos grupos y con otros actores trabajando para la reconstrucción podrán mejorar el alcance de cada proyecto, y también podrán sembrar la semilla para una comunidad de práctica resiliente, fuerte y capaz de responder a los retos y aprovechar las oportunidades que se presenten durante los proyectos.

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