Cómprame un revólver se estrena este viernes en México

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Tras un exitoso paso por diversos festivales internacionales, es lanzada comercialmente este 10 de mayo
El séptimo filme de Julio Hernández Cordón es una reflexión sobre la paternidad y el mundo infantil en tiempos de violencia.
Cómprame un revólver será distribuida en territorio nacional bajo el sello Cinépolis.

Recordado por películas como Te prometo anarquía, Atrás hay relámpagos y Las marimbas del infierno entre otros, Julio Hernández Cordón ha logrado ya cimentar una sólida carrera como cineasta, e imprimir a su obra un sello autoral propio, con constantes estilísticas y temáticas muy particulares.

En su séptimo trabajo, Cómprame un revólver, Hernández Cordón pone lo mejor de su oficio al servicio de un relato centrado en temas como el amor paternal y la mirada infantil el cual se desarrolla en un mundo prácticamente devorado por la violencia, la oscuridad y la muerte.

Inspirado en la situación actual imperante a lo largo de nuestro país, el director guatemalteco/mexicano concibe una historia la cual transcurre en un futuro cercano, donde las instituciones se han venido abajo, y todo es controlado por grupos de narcotraficantes. Además (jugueteando con una probable consecuencia de la creciente oleada de feminicidios que asola México), en dicho futuro las mujeres escasean, haciendo que la población descienda dramáticamente y que al sexo femenino se le vea como una propiedad codiciada.

En ese universo apocalíptico tiene lugar la historia de Huck, una niña quien vive al cuidado de su padre Rogelio, un junkie encargado de cuidar un campo de béisbol donde un mafioso local asiste regularmente a practicar y divertirse. Cuando se encuentra fuera del cámper donde vive, Huck se oculta tras una máscara, porque su vida peligra si se descubre que es una niña y no un niño como su padre se afana en hacerle creer a todos para protegerla. Los únicos quienes conocen su verdadera identidad son un grupo de menores ocultos en la zona con los que ella juega ocasionalmente, los cuales andan todo el tiempo ocultándose usando camuflaje especial.

A pesar de la situación terrible que le rodea, la vida de Huck ha transcurrido relativamente tranquila y feliz en compañía de su padre y de los otros infantes. Pero una noche todo cambia, y es expuesta a la violencia, al miedo y en general, a una sombría y amenazadora realidad, con la cual el personaje inevitablemente se verá obligada a encarar y, en un momento dado, deberá asumir su propia postura frente a ella.

Es claro que, además del clima de violencia imperante en nuestro país, la otra gran fuente de inspiración del cineasta viene de Las aventuras de Huckleberry Finn, novela del escritor estadounidense Mark Twain, trasladando elementos de la misma al contexto de una sociedad devastada y (tristemente) muy actual, conservando la esencia y (sobre todo) la mirada infantil desde la cual los protagonistas explican (y se explican) el mundo que les rodea. Incluso rescata algunos elementos emblemáticos de la novela (un viaje por un caudaloso río a bordo de una balsa) y subvierte otros (la relación de Huck con su padre). Pero sobre todo, su versión femenina de Huck es digna heredera de su contraparte literaria, por ser un personaje con un fuerte sentido de justicia, poseedor de una brújula moral inamovible la cual le guía para tomar decisiones a veces riesgosas, e incluso a poner su propia existencia en peligro, siempre convencida de lo que debe de hacer para conservar (o recuperar) su mundo y su vida ideal al lado de su progenitor.

En el filme también son fácilmente reconocibles elementos y temáticas presentes a lo largo de la obra de Hernández Cordón: personajes marginados, quienes intentan aliviar su dolor y su tedio ya sea con el uso de drogas o través de juegos que ellos se inventan, los cuales no pocas veces se ven enfrentados a situaciones límite con la cuales lidian de la mejor forma posible, mientras se ven envueltos en la monotonía de un mundo que les acosa y les asfixia. Del mismo modo, en el especto técnico pueden verse emplazamientos, encuadres y movimientos de cámara análogos a otros empleados por el realizador en sus cintas anteriores, combinados con una gran destreza y balance denotando una maduración del estilo audiovisual del autor.

Cómprame un revólver fue estrenada en el Festival de Cannes 2018, donde participó en la Quincena de Realizadores, un evento de reconocimiento internacional el cual busca ayudar a los cineastas y contribuir a que sean descubiertos tanto por la crítica especializada como por el público.

De ahí iniciaría un exitoso recorrido por distintos festivales en diversos puntos del orbe, como el Festival de Cine de San Sebastián; el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata; el Festival Internacional de Cine de Palm Springs; el Festival Internacional de Cine de Chicago; el Festival Internacional de Cine de Los Cabos; la Viennale. Festival Internacional de Cine de Viena; el Festival de Cine Latinoamericano del American Film Institute; el Festival Internacional de Cine de Bergen; el NIFFF. Festival Internacional de Cine Fantástico de Neuchâtel (donde obtuvo el premio Think Outside the Box); y concluyendo con su participación en el Festival Internacional de Cine UNAM celebrado en marzo pasado. También fue nominada en la categoría de Mejor director en la última entrega de los Premios Fénix, celebrada a finales del 2018.

Finalmente, la película tendrá su estreno comercial el próximo 10 de mayo, distribuida por el sello Cinépolis, quien tiene programado su estreno tanto en la Ciudad de México, como en diversas ciudades al interior de la república como Cancún, Cuernavaca, Guadalajara, Guanajuato, León, Hermosillo, Mérida, Monterrey, Morelia, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Saltillo, Tijuana, Toluca, Veracruz y Xalapa.

Además de los diversos complejos de Cinépolis, Cómprame un revólver también tendrá presencia en salas de Cinemex, la Cineteca Nacional, Cinemanía y Cine Tonalá en sus distintas sedes.

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