ALIVIA LA TENSIÓN CON MASAJES RELAJANTES – UN MASAJE DE DIEZ MINUTOS

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EL BRAZO
Una vez boca arriba y asegurándose de que el sujeto este cómodo en esta nueva posición, coja la mano derecha del sujeto y vuelva la palma hacia abajo, dejando que el brazo repose al costado. Ponga aceite sobre el brazo y el hombro.
Comience con una variación del toque básico. Ponga sus manos con las palmas hacia abajo sobre la muñeca, acoplándolas de manera que cubran también los lados. Mantenga los pulgares en contacto y, comprimiendo con fuerza, deslícelas hacia arriba. Sepárelas sólo al llegar a la parte superior del brazo, llevando la izquierda sobre el hombro y la derecha hacia abajo casi hasta tocar la axila.

Continúe el movimiento en dirección contraria, la izquierda por el lado exterior y la derecha por el interior. Presione levemente. Al llegar a la muñeca, tiene dos posibilidades:
1 Sencillamente gire la mano izquierda colocándola sobre la muñeca de manera que ambas queden en posición para repetir el toque.
Si se siente con ganas de hacer algo más delicado, deslice sus manos a lo largo de la mano del sujeto hasta que pierda el contacto. La derecha cubre el dorso y la izquierda, la palma. Presione ligeramente sobre la mano y sea muy delicado y preciso al pasar sobre los dedos. Inmediatamente después, ponga las manos en posición para el toque siguiente, de modo que la interrupción del contacto sea mínima.
2 Este toque se llama “de vaciado”.
Levante el antebrazo de la persona de manera que se yerga derecho, manteniendo el codo pegado a la mesa. Forme un anillo alrededor de la muñeca usando sus dedos índice y pulgar de ambas manos, y separe las manos de su cuerpo, con las palmas hacia arriba. Coloque los pulgares sobre la cara interior de la muñeca, de suerte que se toquen. Apretando con suavidad, deslice ambas manos lentamente hacia abajo, cubriendo todo el antebrazo como si lo estuviera vaciando. Cuando llegue al ángulo del codo, devuelva las manos hacia arriba, manteniendo los índices y pulgares en contacto con la piel, pero sin aplicar presión alguna. Repítalo varias veces.
Es posible que usted se pregunte por qué se ejerce presión sólo durante el movimiento descendente. Las venas, que están situadas más próximas a la superficie de la piel que las arterias, se ven afectadas en forma más inmediata por una presión externa. Por eso, cuando se masajea “hacia el corazón”, según la denominación tradicional, estamos dando un impulso adicional a la sangre que circula por las venas en dirección al corazón. Para muchos de los toques que aparecen en este libro, esta regla no tiene mayor importancia. Sin embargo, al aplicar el vaciado en el antebrazo, le bastará experimentar un poco para darse cuenta de que la persona reacciona favorablemente a la presión descendente, no así a la aplicada en sentido contrario.
* 3 Mantenga el antebrazo en la misma posición.
Colocando los dedos de ambas manos sobre la cara externa de la muñeca, masajee la parte interior con las yemas de los pulgares. Úselos alternadamente dirigiendo el movimiento hacia abajo y hacia los dedos. Trabaje descendiendo gradualmente hasta que haya masajeado todos los músculos de la cara interior del antebrazo.
4 A la pasada, un pequeño toque para el codo. Mantenga el antebrazo en la misma posición anterior, empuñe levemente una mano y dé un masaje suave sobre el ángulo interior del codo, empleando los nudillos. Esta es un área muy sensible; proceda con suavidad. En seguida, levante el brazo con una mano y, usando las yemas de los dedos de la otra, dé un masaje en la parte huesuda del codo. Describa círculos pequeños cubriendo toda la zona.
5 Repita los toques 2 y 3 sobre la parte superior de los brazos. Mantener esta parte en posición vertical puede resultar un problema. Una de las soluciones consiste en colocar la mano de la persona sobre el hombro izquierdo de usted, apretando su mejilla contra ella, casi como si estuviera sujetando un violín.
Otra posibilidad consiste en doblarle el brazo por el codo, dejando que el antebrazo cuelgue sobre el cuerpo, más o menos a la altura del cuello. Si opta por esta segunda alternativa, tome ciertas precauciones para evitar que la persona se golpee en el mentón con su propia mano.
Habiendo elegido una de estas posiciones, aplique primero el vaciado y luego masajee los músculos con los pulgares, tal como lo hizo en el antebrazo.
6 A continuación, coloque el brazo en posición vertical, sosteniendo la muñeca con la mano derecha y el codo con la izquierda, apoyándola contra la parte ósea para impedir que se doble.
Manteniendo esta posición, sacúdalo suavemente en sentido vertical. Presione hacia abajo primero y disminuya la fuerza en el movimiento ascendente. Repítalo una media docena de veces, en forma rápida y sucesiva.
7 El brazo de la persona está todavía levantado en forma perpendicular al cuerpo; ¿no es así?

Ahora láncelo de un lado a otro. Llévelo primero a la derecha (es decir , hacia la cadera) sosteniendo siempre la muñeca con su mano derecha y el codo con su izquierda.
Luego, levántelo suavemente y láncelo hacia la izquierda manteniendo el contacto de las manos. En cuanto empiece a caer hacia la izquierda (es decir, hacia la cabeza), cambie las manos, llevando la izquierda a su muñeca y la derecha al codo, de suerte que pueda detener la caída con la mano izquierda. Deje caer el brazo casi hasta la mesa y luego láncelo en dirección contraria.
Intercambie las manos cuando vaya a caer hacia la derecha, y estará preparado para repetir todo el proceso.
Si advierte que el brazo de la persona está rígido y que no cae en forma fácil y natural, hágaselo notar, recordándole que debe relajarlo.
Repita todo el proceso tres veces.
Prefiero masajear el brazo y la mano derechos antes de trabajar el lado opuesto. Si acaba de terminar con el brazo derecho, puede pasar a la sección sobre la mano antes de trasladarse al otro costado del sujeto.

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